jueves, 31 de diciembre de 2009

Una última mirada al espejo

Foto: Jesús Chacón www.jesuschacon.com

Un año más nos toca confrontarnos con nuestra imagen en el espejo. Ser honestos y preguntarnos si las cosas están bien... si fueron bien...
Repasar qué es lo que queda de aquellos deseos que pedimos hace un año... Algunos de ellos se transformaron en realidad y pintaron una sonrisa en nuestra cara, otros no fueron lo que esperábamos, algunos nos abandonaron, otros quizá fueron abandonados por nosotros...
Tenemos que ubicar en el año que se va todo aquello que nos llegó por sorpresa... despedidas, reencuentros, ascensos, caídas, la soledad no buscada, huidas, oportunidades, el duro desamor o incluso el amor, de nuevo...
2009 se recordará como "el año de la crisis" y de ahí elegimos si nos quedamos con la parte de peligro o con la oportunidad.

Desde Avatar os invitamos a lo segundo, a asumir que las cosas siempre son un poquito mejorables si trabajamos en ellas pero muy empeorables si abandonamos. Que lo mejor que tenemos es eso que ves cuando te miras al espejo...

Que TÚ eres lo mejor que tienes...

Que el presente tiene dos caras: o lo vivimos hacía el futuro o lo hacemos hacía el pasado ¿Por qué no nos lanzamos, ya de una vez, y elegimos el presente continuo, ese que avanza permanente hacía el futuro? Mas que nada por un tema de practicidad, porque el pasado no se puede cambiar, pero el futuro si...
Quizá podamos borrar los personajes de una fotografía usando photoshop, pero no existe un photoshop para nuestra memoria. Afortunadamente todo suma y tú eres el resultado del sumatorio de todos y cada uno de los días de tu vida y así eres perfecto, perfecta, para la misión que has venido a completar en esta vida. Lo que si podemos hacer es ordenar las piezas de nuestro pasado, traer cerca algunas y alejar otras, amplificar las que nos regalan más luz y disminuir aquellas que ya no aportan... En definitiva ¿y si enfocamos el resultado hacia lo que viene? Puede ser una buena idea para el año que entra.

Pero antes de eso es recomendable tomarnos unos segundos, cerrar los ojos, concentrarnos en nuestra respiración y sentir nuestro cuerpo, sentir nuestro cuerpo y agradecer todo lo que el año que se va nos a traído, dejando que esa consciencia que es capaz de ver más allá de los hechos concretos descubra los regalos escondidos en cada uno de los acontecimientos que fueron construyendo este año de nuestra vida. Agradecer aquello que nos acaricio e hizo de esos momentos algo mágico, lo que nos dolió y nos hizo algo más fuertes, lo que se fue dejando más espacio a lo que está por venir, que sin duda será mejor si mantenemos abierta la puerta del corazón, lo que ésta y podemos seguir disfrutando, lo que nos unió, lo que nos rompió en mil pedazos dándonos la oportunidad de juntarlos de una manera diferente, nueva, más acorde a lo que de verdad somos, en definitiva todos y cada uno de los acontecimientos sucedidos porque nada, nada, es casualidad y todo ocurrió por algo. Es nuestra responsabilidad el saber utilizarlo y seguir creciendo, cada vez más libres, cada vez más unidos a la esencia, cada vez más felices, cada vez más agradecidos...

Como decíamos en nuestra felicitación navideña, que el 2010 ilumine vuestros pasos y os colme de deseos elegidos desde la consciencia ¡Feliz Año! y muchas muchas gracias por este año compartido.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Controlar... lo controlable



Somos los grandes diseñadores de nuestro destino. Y no me refiero con ello a que nuestro ego, nuestra personalidad construida por las distintas circunstancias externas que nos han rodeado, sea capaz de ello, sino a una parte más esencial de nosotros mismos, nuestra esencia, nuestro yo verdadero, el que surge cuando estamos presentes y los miedos, condicionamientos sociales, etc. desaparecen de nuestra realidad, que es el diseñador de una vida cuyo objetivo es fluir con la fuerza de la evolución y favorecerla a través de nuestra capacidad de creación.

Los últimos avances de la física cuántica nos revelan cosas muy sorprendentes, algunas de ellas llevan siendo trabajadas desde hace milenios por otras culturas de una forma directa o simbólica, entre ellas que si profundizamos en nuestro análisis en lo más profundo somos UNO con el Universo, todos estamos formados por el mismo tipo de energía y en última instancia nada me separa del exterior sino que soy uno con él. Y si en el nivel más profundo soy uno con lo que me rodea... ¿cómo puedo despreciar la idea de mi poder de influencia sobre ello? Ya Einstein nos demostró que el observador cambia la realidad por el acto mismo de observar y los experimentos de física cuántica demuestran que si un electrón no es observado puede estar en más de un lugar a la vez, pero en cuanto lo observamos lo "obligamos" a estar en un sólo lugar. Nuestra mente se encuentra con muchas limitaciones, una de las más importantes es la de nuestros sentidos, y eso le obliga a crear programas para poder entender (más bien traducir) lo que percibe del exterior. Uno de esos mecanismos es la dualidad, necesitamos comparar todo para poder distinguirlo y por ello desde bien temprano aprendemos a distinguirnos de los demás (para crear un YO me tengo que diferenciar de un TÚ), a buscar las diferencias entre las cosas y a crear comparaciones. Ese es un mecanismo necesario para el aprendizaje y para la adaptación al mundo en el que vivimos y a nuestro propio cuerpo. Pero nuestra misión fundamental es la del crecimiento y llega un momento en el que es nuestra responsabilidad seguir aprendiendo y superar la dualidad de la mente para encontrar la Unidad del alma.

Y como influimos en lo que nos rodea, aquello a lo que prestamos atención crecerá ya que al llenar nuestra percepción de ello obviamente lo estamos alimentando, son muchas las mujeres que al quedarse embarazadas empiezan a ser conscientes de la cantidad de mujeres embarazadas que hay a su alrededor, al enfocar su atención en aquello que es lo más importante para ellas lo crean en su vida, igual que si os digo que el número 28 es un número especial para vosotros empezaréis a encontrarlo en todas partes. Esto nos lleva a una pregunta básica ¿qué quiero que crezca en mi vida? ¿Dónde voy a dirigir mi atención? Y puedo ser consciente del tiempo que dedico en mi vida a quejarme, ver televisión, cotillear, personas que me quitan energía, fantasías de evasión... o bien a un trabajo que me apasiona, actividades que me inspiren, ejercicios que me den paz, personas que me aportan amor y me ayudan a desarrollarme.

Si influimos en lo que nos rodea entonces nada de lo que tenemos es casualidad, de hecho nos rodeamos de aquello que nos ayuda a evolucionar. Así cada acontecimiento puede ser visto:
- desde la dualidad, y por tanto desde el miedo, a la pérdida, a que las cosas vayan mal, a si es justo o injusto... lo que nos llevará a la contracción y a la defensa o
- desde la unidad, donde cualquier acontecimiento puede considerarse como algo que nosotros hemos creado y desde ahí puedo preguntarme ¿Para que he traído esto a mi vida? ¿Qué quiero aprender? ¿Qué quiero hacer a partir de ahora? ¿Qué deseo atraer?

Empezar a funcionar desde la unidad no es tarea fácil tras años de aprendizaje "dual", requiere tiempo, consciencia y mucho valor, pero si desde hoy te comprometes contigo mismo a dejar de alimentar la dualidad, el juicio, y observas a tu alrededor para abrirte a aquello que tienes que aprender, trascender, integrar estarás empezando a ser dueño de tu destino y cada cambio que realices, cada transformación en tu vida, afectará a todo lo que te rodea. Empieza por prestar atención a las señales, tu vida está llena de señales, a los acontecimientos de tu vida y en especial a aquellos patrones que se repiten, entiende que causa y efecto están íntimamente vinculados y estarás dando los primeros pasos para empezar a controlar aquello que es controlable... el crecimiento y la liberación de la luz que inunda tu alma.

Eres un Creador, y crear no es fácil, es mucho más fácil criticar lo que crean los demás, pero que queréis que os diga, en mi opinión crear es mucho más divertido y mucho más enriquecedor que observar la basta creación sin participar en ella...

jueves, 10 de diciembre de 2009

Controlar lo incontrolable

Son curiosos los seres humanos, muchos de ellos se pasan toda la vida tratando de esquivar sus responsabilidades echándole la culpa de sus fracasos y errores a los demás y cuando se enfrentan a una situación que escapa completamente a su control se llenan de culpa tratando de ejercer control sobre lo incontrolable.

Y es que nadie puede ser responsable de las acciones de otra persona, sean estas las que sean, y preguntarnos cien mil "y si..." o "debería haber (hecho, sabido, etc.)" es algo que nos deja bloqueados y nos impide la mayor parte de las veces el superar la situación. Ocurre que en ocasiones lo que sucede en nuestra vida es realmente difícil de afrontar, especialmente cuando perdemos a un ser querido, y tratamos de convertir esa muerte o ese acontecimiento en algo que tiene que ver con nosotros. Pensar que podríamos haber hecho algo, llenarnos de culpa por haber hecho, dicho, dejado de hacer o de decir o incluso que lo que nos ha pasado es un castigo divino, nos da la sensación de que lo ocurrido tiene algo que ver con nosotros y tenemos poder sobre lo que ha pasado y, claro, si tenemos poder sobre ello podríamos cambiarlo. El problema es que este mecanismo de defensa es absolutamente inútil, porque por mucho poder que tengamos sobre lo que ha ocurrido es completamente imposible cambiar el pasado, así que cuanto más nos enredamos en eso pensa-mientos que nos dan cierta seguridad y control más frustrados e impotentes nos sentiremos porque por mucho control no podemos cambiar nada. Es más, mientras estamos enredados en nuestro pasado no estamos aprendiendo para el futuro así que las posibilidades de repetir nuestros errores en el futuro aumentan.

Quizá lo más eficaz sería centrarnos más en aquello que nosotros podemos hacer en nuestra vida y aprender a aceptar, respetar y digerir aquellas decisiones que toman los demás y que sólo tienen que ver con ellos. Y lo mismo con los acontecimientos vitales que ocurren y ante los que poco podemos hacer, pelearnos con la realidad es la mejor manera de sentirnos impotentes y frustrados porque por mucho que nos esforcemos, negociemos, critiquemos o nos resistamos la realidad siempre pasa por encima de nosotros. Aprender a sentirse cómodo en la incomodidad de estas situaciones, encontrar un sentido a cualquier situación que se produzca o simplemente ser conscientes desde la seguridad de que hay cosas que no podemos controlar es una manera de fluir en la vida sin iniciar batallas que, sin duda, no podemos ganar.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Luz y Oscuridad


Juani Romero, una compañera del equipo de intervención en crisis de Cruz Roja y estudiante de psicología nos regala este bonito cuento zen. Desde aquí os mandamos toda nuestra luz y amor para que conecte con la vuestra y podáis brillar.

La oscuridad pensó que la luz cada día le estaba robando mayor terreno y entonces decidió ponerle un pleito. Así lo hizo y llegó el día fijado para el juicio. La luz llegó a la sala antes de que llegara la oscuridad. Allí estaba el juez y los respectivos abogados.

Esperaron y esperaron. La oscuridad estaba fuera de la sala, pero no se atrevió a entrar. Simplemente, no podía. Así que, pasado el tiempo, el juez falló a favor de la luz:

"La luz es la Consciencia y la Sabiduría; oscuridad, inconsciencia y error son ausencia de las otras; eso es todo".

No tienen luz propia. Si desarrollas la consciencia, ¿cómo puede compartir el mismo espacio la incosnciencia? No puede, como no pudo la oscuridad entrar donde estaba la luz.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Amor incondicional & Amor condicionado

Cada vez que nuestro corazón se abre a otra persona experimentamos un momento de amor incondicional, aunque pueda ser difícil de aplicar en la práctica la naturaleza del amor incondicional es muy simple: abrirse y ser sensible hacia el SER de la otra persona sin juicios ni reservas. La presencia de la otra persona, o incluso su mera existencia, despierta en nosotros la magia de la vida y la alegría por vivirla. Esta calidad incondicional del amor surge de lo que es incondicional en nosotros, nuestra esencia, nuestro corazón, es la apertura completa del corazón. No es algo por lo que se pueda luchar o se pueda construir, simplemente es.
Amar de esta manera nos provoca una sensación de flotar, de estar vivos, al entrar en contacto con nuestra propia esencia el mundo parece más vivo, más colorido, más intenso, vibrante y profundo.

Pero como no somos sólo corazón, puro ser, aportamos a nuestras relaciones una serie de preferencias y aversiones hacia los demás condicionadas por nuestras vivencias, necesidades, intereses, miedos, etc. particulares que influyen en la profundidad con la que podemos abrirnos a una persona concreta. Cuando alguien encaja con nuestras necesidades y preferencias personales nos sentimos bien e instantáneamente nos sentimos atraídos hacía ella en una clase de amor que es el que llamamos condicionado, porque depende de esas condiciones que ponemos para que pueda desarrollarse.

Las relaciones siempre contienen ambas clases de amor. Cuando la persona por la que nos sentimos atraídos no sólo conmueve nuestro corazón sino que además encaja en nuestras preferencias personales todo funciona y la pasión se desata.

Pero cuando existe una contradicción entre ambas clases de amor todo se vuelve muy confuso. Alguien puede encajar perfectamente en nuestras preferencias y satisfacer nuestras necesidades pero no nos conmueve, nuestra razón se muere por decir sí pero nuestro corazón dice no. O alguien nos conmueve y moviliza profundamente pero nuestros valores, preferencias o elecciones nos llevan a decir no. Suele pasar que el corazón pasa por encima de esas consideraciones y se abre completamente pese a todas nuestras razonables intenciones de mantener las distancias o protegernos porque en su naturaleza profunda el corazón es muy poco razonable.

Un error es imponer nuestro no condicional al sí del corazón, porque nuestro SER sufre cuando restringimos su esencia de apertura y su deseo de dar y recibir amor. Por eso, aunque tengamos que finalizar o cambiar la forma de una relación que no satisface nuestras necesidades es importante que no cerremos nuestro corazón. Intentar matar el amor que fluye hacía otro ser restringe nuestra propia fuente de alegría y viveza, por eso el enfado y el rencor sólo nos perjudican a nosotros mismos.

Otro error generalizado es imponer el sí del corazón al no de nuestras consideraciones personales. Tolerar incondicionalmente cualquier cosa que haga nuestra pareja puede tener consecuencias devastadoras, a los datos de muertes anuales en España nos remitimos. La esencia básica de nuestro corazón es mantenerse abierto al SER del otro, pero decir sí al SER no significa decir sí al HACER del otro, a su comportamiento.

Podría parecer que estos deseos contrapuestos pueden significar que algo va mal y que nos dejen muy inseguros con respecto a lo que hacer, pero es de lo más natural del mundo el sentir impulsos opuestos, al fin y al cabo todos hemos sido heridos y no está mal mantener ciertos grados de protección. El amor y el miedo suelen ser fieles compañeros de viaje y aprender a sentirnos cómodos en la incomodidad de esa ambivalencia es la clave de nuestro crecimiento, sólo al superar los miedos podremos desarrollar nuestra esencia más profunda, pero para ello primero tendremos que acostumbrarnos a estar en esa sensación de dolor o miedo para poder transcenderla. Por eso, la clave parece más bien permitir que las partes opuestas de nuestra naturaleza, amor incondicional y condicionado, la pasión y el miedo, coexistan sin negar ninguno de los dos, así empezaremos a aportar la totalidad de nosotros mismos a la relación y no solo una parte.

Tanto si nos sobreprotegemos con una estricta serie de condiciones como si nos abrimos absolutamente y nos fundimos con el otro ciegamente esto acaba socavando el amor, porque destruye la tensión entre el yo y el otro, entre lo conocido y lo desconocido, lo seguro y lo arriesgado, y eso paraliza nuestro crecimiento y desarrollo que suelen ser los objetivos finales del Amor y las relaciones. Al fin y al cabo la mágica sensación que todos tenemos cuando estamos enamorados es la que nos da fuerza para afrontar aquellos miedos y limitaciones que impiden que nuestra esencia se desarrolle y se acerque a su máxima plenitud.

lunes, 19 de octubre de 2009

Ser como eres siempre es suficiente



Cuando sientes malestar porque piensas que estás abandonando a otro por ser quien eres o temes no estar a la altura de lo que el otro exige, simplemente estás siendo engañado por una ilusión.

Ser como eres siempre es suficiente.

Si tu pareja (o cualquier otro) quiere algo distinto eso no tiene nada que ver contigo sino con sus propias necesidades, miedos o fantasías. Que dos personas no encajen no es culpa de ninguno de los dos porque una persona no puede ser en el fondo la causante de la soledad o el malestar de otra.

La soledad viene de abandonarnos a nosotros mismos, de intentar ser lo que no somos para ser aceptados por los demás, así recurrimos a otra persona para que llene el vacío pero por más personas que metamos en nuestra vida seguiremos sintiéndonos solos y abandonados. Hasta que no sepamos estar solos con nosotros mismos, hasta que no podamos admirarnos y acompañarnos, hasta que no superemos las necesidades que teniamos de niños (que entonces si necesitabamos que alguien de fuera nos quisiese, admirase, cuidase, etc.) y nos convirtamos en adultos plenamente autosuficientes no podremos crear una relación de pareja adulta. Sólo las personas que han aprendido a estar plenamente con su propia sensación de vacío y soledad y la han transcendido podrán crear relaciones plenas. Cuando eres capaz de llenar tu propio vacío y mantienes una relación de amor con lo que eres entonces las relaciones con los demás se convierten en unas excitantes y enriquecedoras aventuras en vez de algo a lo que te aferras para "sobrevivir".

Porque, además, una vez que entras en sintonía contigo mismo y aprendes a amarte, a perdonarte, a aceptar tus debilidades, a admirar tus fortalezas, sólo una vez que hayas hecho eso, podrás amar a cualquier persona que se cruce en tu camino. Aceptando sus debilidades, admirando sus fortalezas, serás capaz de ver quién es de verdad, de apreciar la belleza de su perfección tal y como es y de disfrutar con su compañia.

Más allá de nuestras más-caras y nuestras armaduras, en nuestra esencia, todos somos seres perfectos y cuando somos capaces de verlo nuestra vida y sobre todo nuestras relaciones cambian de color. No es fácil, es la vida.

viernes, 9 de octubre de 2009

LABERINTOS EXISTENCIALES


Siempre me han fascinado los laberintos... y por extensión - o quizás por contracción - las espirales. Trato de leer (y devorar) todo lo que cae en mis manos (y en mis ojos) al respecto, y cada día me estremezco ante los nuevos "descubrimientos", o mejor dicho, aprendizajes.

Leo en el librito En el Laberinto, de Karl Karényi (Siruela) que "un laberinto es la defensa (en ocasiones mágica) de un centro , de una riqueza... de un significado. Es el modelo de cualquier existencia, que a través de un número de pruebas, avanza hacia su propio centro, hacia sí misma, hacia el Atman (..)) El que así habla es Mircea Eliade. Otro de los imprescindibles... no se para qué, pero imprescindible.

Anoche un gran amiga, casi casi a punto de perderse en su propio laberinto (laberinto existencial, bonita expresión...) me preguntaba ¿Pero por qué tiene que ser todo tan díficil? Mis pacientes me dicen "La vida tiene que ser otra cosa"·. Otro amigo me pregunta ¿Pero por qué me tiene que pasar esto a mí? y yo misma me planteo, en ocasiones, ¿Pero cuando terminará esta racha tan díficil? y de pronto, otra vez Eliade, me regala la respuesta.

"En diversas ocasiones he tenido conciencia de salir de un laberinto o de encontrar el hilo... Me había sentido oprimido, deprimido, extravíado... Naturalmente nunca me había dicho "estoy perdido en un laberinto", pero siempre al final tuve la sensación de haber salido victorioso de un laberinto. Es una experiencia que todo el mundo ha conocido. Pero es preciso decir también que la vida no está compuesta por un solo laberinto: la prueba se repite"

Gracias, entonces, a Ariadna, la que siempre nos sujeta... el hilo.

Julieta París

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Todo es amor


El otro día acudí a una conferencia/meditación sobre el miedo y el resumen podría ser:

Donde hay amor no hay miedo

Así que la solución ante el miedo es conectar con la fuente de amor que hay dentro de nosotros. Esto es muy difícil cuando en zonas de mi cerebro que son pre-conscientes (es decir que actúan antes de que pueda ser conscientes de ellas) hay grabadas instrucciones de peligro ante una serie de cosas porque cuando aparecen esa serie de cosas el miedo se dispara y no lo podemos controlar conscientemente. En esos casos es necesario hacer una psicoterapia que nos ayude a limpiar esos miedos y nos permita tener un control consciente de nuestro cuerpo y a partir de ahí entrar en contacto con el amor.

¿Y cómo entramos en contacto con esa fuente de amor? la mayoría de la gente busca esa sensación de amor a través de la relación con los demás, buscamos el amor fuera y cuanto más lo buscamos fuera más dependemos del exterior y más nos alejamos de nuestra propia fuente, en palabras de Shanon, somos la presencia viva divina. Así que el camino más directo hacía el descubrimiento de esa fuente de amor es la meditación. Sólo desde el silencio podemos superar los engaños de la mente (que por mucho que nos quiera proteger a veces el remedio es peor que la enfermedad) y entrar en conexión con la Unidad a la que todos pertenecemos. Concepto que aunque parece muy espiritual es en lo que está trabajando la física cuántica, al fin y al cabo no dejamos de ser partículas en vibración que cuando vibran en una frecuencia de onda son materia y en otra son aire (el mejor ejemplo es la expresión de moléculas de agua según la temperatura: hielo, agua o vapor).

Así que la solución está en nuestras manos, no es fácil pero es accesible para todos. Entremos en contacto con el amor dentro y todos los miedos desaparecerán. Estemos presentes y el miedo (imaginar que el futuro tendrá más cosas malas que buenas, algo imposible desde los últimos avances de la física que nos enseña que todo el Universo está en perfecto equilibrio) se desvanecerá. Y si viene el miedo en vez de luchar contra él, que provocará más miedo, abrámonos ante esa realidad tan humana y amemos nuestro miedo, porque si donde hay amor no hay miedo, amar al miedo parece la manera más rápida de resolverlo (aunque también la más difícil).

Y, por cierto, ¿tu riñón eres tú? ¿forma parte de ti? parece evidente que si, aunque en este momento no tengamos capacidad de comunicación con él sabemos que está ahí y cumple su función. Qué no sientas el riñón no significa que no esté ¿no? pues quizá decir que no existe esa presencia viva divina dentro de nosotros sólo porque no podamos contactar con ella sea un poco atrevido ¿no crees?

Para aquellos que os queráis iniciar en la meditación os recomiendo el siguiente lugar:

http://www.sherainae-spa.com/actividades/meditacion.html

Y para todos, tratemos de vivir este día con amor, porque en lo más profundo... todo es amor

lunes, 14 de septiembre de 2009

La suerte del patito feo



Sin duda, fue ese día en el que al patito feo le echaron del estanque, ese día en el que se sintió solo, abandonado, no querido... el mejor de su vida... cuando caminaba con la cabeza gacha, arrastrando los pies, con el corazón roto y su autoestima desplomada no se podía imaginar el inmenso regalo que acababa de recibir porque...

¿Qué habría pasado si nunca le hubiesen echado? ¿Cómo habría sido su vida?

Habría permanecido en un estanque en el que todos se compadecían de él. Y cuanto más se compadecían y más trataban de ayudarle más hubiese sentido que era un pato inadecuado.
Habría tenido que seguir soportando las bromas y agresiones de los patos más "guapos".
Habría seguido esforzándose por ser un mejor pato y, con cada esfuerzo, más se hubiese alejado de su esencia, no sólo sintiéndose desgraciado sino también extraño.
Habría suplicado amor y cuanto más lo hubiese hecho menos sensación de que lo merecía.
Se hubiese quejado de su mala suerte y con cada queja más alejada su libertad porque más inseguro se sentiría y más incapaz de renunciar al "amor" que le daba el resto de los patos.
Nunca hubiese descubierto quién es en realidad.

Pues eso, que el peor día de su vida fue el mejor de su nueva vida y es que a veces hay que renunciar a algo para obtener algo mejor, pero como es tan difícil y da tanto miedo renunciar, la vida nos suele echar una mano y darnos en algún momento un empujoncito que ya será responsabilidad nuestra que sepamos aprovechar...

lunes, 7 de septiembre de 2009

SOS... Tengo miedo a tener miedo

"Tras un ataque de pánico, hay un antes y un después. La vida tras una crisis de este tipo siempre es distinta, para bien o para mal ya no es la misma; eso sí, el después no tiene por qué ser negativo si sabes entender el mensaje. Si, has leído bien, un ataque de pánico es un mensaje [...]. Tu vida ha llegado a un punto de inflexión, a un punto y aparte. Algo tienes que cambiar, y de nuevo has leído bien: lo tienes que cambiar tú; por mucho que intentes que cambie lo que te rodea, si en ese cambio no varían tus relaciones con él, el cambio será estéril. [...] Lo único que te sacará de esa sensación de amenaza permanente y por consiguiente de estar bajo peligro vital será:
- Entender el mensaje.
- Saber cambiar todo aquello que te ha hecho hasta hoy ser no sólo dependiente (todos somos dependientes en algo) sino incapaz de ser autónomo.
- Darte cuenta de que detrás de un ataque de pánico hay un fallo en el sistema, y solo entendiendo el sistema podrás encontrar la solución."



Este es alguno de los muchos mensajes que Roberto Aguado nos presenta en su libro "SOS... Tengo miedo a tener miedo" publicado por Pirámide y que presentará el próximo jueves 10 de septiembre a las 20:00 en FNAC del C.C. La Cañada en Marbella.

Roberto ha sido, sin duda, el maestro (porque él es un maestro en todo el sentido de la palabra) que más influencia ha tenido en mi como psicoterapeuta, llegar a él fue un regalo inesperado que puso orden a todo el aprendizaje tan distinto que había hecho en mi vida y aportó un montón de cosas nuevas que me han ayudado a ayudar a todas aquellas personas que han acudido a mi con problemas de ansiedad. Seguro que muchos reconoceréis en sus palabras otras mías como "tienes que hacerte amigo/a de tu ansiedad", "siente la sensación, es sólo tu cuerpo tratando de protegerte" y otras frases que a estas alturas de mi vida ya no se cuanto tienen de mías y cuanto de Roberto porque él es capaz de transmitir su modelo, su sabiduría y su experiencia de una manera tan profunda que hace que los que hemos sido alumnos suyos las sintamos como nuestras.

Por todo esto, para mi es un orgullo inmenso poder acompañarle a presentar su libro, un libro en el que pacientes, terapeutas y personas interesadas encontrarán, sin duda, la mejor aproximación para superar (o ayudar a hacerlo) una enfermedad tan incapacitante como la ansiedad. Un orgullo y un regalo que me gustaría ofreceros, porque escuchar a Roberto es toda una experiencia que no deja indiferente y tenerlo en Marbella es una oportunidad que no se puede dejar escapar.

"El sujeto que vive este tipo de crisis tiene la misma percepción de amenaza que la persona enfrentada a una amenaza tangible. Sólo que esa amenaza sucede en un sistema alejado del intelecto y cercano al vigilante permanente de nuestra seguridad global" [...] "Creemos que una pieza esencial para este fracaso (el de algunos tratamientos) con muchos pacientes es no haber tenido en cuenta que el cerebro de las personas que padecen un trastornoen el que tienen miedo al miedo no está gobernado por la misma lógica ni por las mismas estructuras cerebrales que el cerebro de la persona que no lo padece. La investigación de Roberto Aguado sobre el sistema límbico y su influencia ha hecho que ese 30% de pacientes que no responden al tratamiento cognitivo (el más extendido en España) puedan encontrar una salida a su enfermedad y tener la esperanza de poder superar su miedo. Porque sí, la ansiedad se supera y cuando lo haces sales transformado, así que el beneficio es doble, por una parte recuperas la libertad y por otro logras un autoconocimiento que te permite vivir de una manera más plena porque... "no sólo no existe la muerte detrás de una crisis sino que realmente lo que hay al final es un renacer, ante la situación amenazante, y también en tu integridad, en tu esencia como persona."

"Para mí la psicoterapia es sobre todo un descubrimiento, y sólo cuando el paciente descubre los enigmas de su trastorno el profesional es eficaz." En SOS Tengo miedo a tener miedo Roberto nos descubre, tras más de 15 años de investigación y más de 3.000 pacientes, las claves para entender la enfermedad, tanto psicológicas, como bioquímicas o emocionales; responde a las dudas que suelen plantear los pacientes que padecen esta enfermedad y, sobre todo, se pone "manos a la obra: la salida del túnel" para desmenuzar las claves para superar el trastorno a través de un modelo, el de la terapia de interacción recíproca, o "el arte del permanente diálogo con nuestra biografía".

Deseo que lo disfrutéis.

Antonio de Dios Glez.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La luciérnaga



La noche calló sobre el bosque y ésta era la señal que esperaba nuestra amiga la luciérnaga para salir de su letargo y recorrer la espesura de la maleza.

Pero esta vez se sentía diferente, su cuerpo estaba alborozado y vibraba como nunca antes lo había hecho. Era la llamada de la naturaleza que le pedía a gritos salir a buscar quien bailase con ella la danza de la vida y dar continuidad a su especie.
De pronto... la vibración se hizo incontrolable y un haz de luz fosforescente envolvió todo su cuerpo.

Encendida por su propia bioluminiscencia interna aquel espectáculo seguro resultará demasiado tentador para sus compañeros que pronto alzarán el vuelo para acercarse a ella tratando de ser los elegidos.

Sin embargo, tanta luz en medio de la oscuridad de la noche no pasó tampoco desapercibida para una seseante víbora que serpenteaba precisamente por allí.

Excitada la serpiente empezó a perseguir a nuestra pobre protagonista en una lucha sin cuartel. La luciérnaga se resistía a su cruel destino e intentando zafarse a la carrera, pero sus patitas no competían ni de lejos con el ágil reptar de aquella víbora. Metro a metro, su depredador iba ganando terreno a una presa cada vez más exhausta hasta que ya las fuerzas le fallaron y se rindió a la evidencia de una muerte segura.

Sin embargo, antes de que la serpiente pudiese aprisionarla en un abrazo mortal todavía tuvo tiempo de revolverse para, mirándola a los ojos, preguntarle:

¿Por qué me persigues? ¿Por qué deseas matarme? yo no te hecho ningún mal y ni siquiera pertenezco a tu cadena alimenticia.
Entonces....¿¿¡¡Por qué deseas devorarme!!??

Y la serpiente respondió seseante... ¡¡PORQUE NO SOPORTO VERTE BRILLAR!!

Y según dijo esas palabras vió su propio imagén reflejada en la luz de la luciérnaga.
No sabemos muy bien si la víbora al ver su propia luz en el reflejada en aquel ser descubrió su propia esencia de luz y con lágrimas en los ojos agradeció a la luciérnaga el regalo o si al descubrir su propia luz se asustó tanto que mató a la luciérnaga en aquel mismo momento para apagar a la vez luz y reflejo... lo que si sabemos es que aquella víbora tuvo en aquel instante una oportunidad de romper el estigma que le habían colocado y descubrir su verdadera identidad de luz y deseamos de corazón que pudiese aprovecharlo, pero eso no depende de nosotros, ni de la luciérnaga y su luz sino sólo y exclusivamente de ella... y seguro que la vida que es generosa le ofrecerá, de necesitarlo, una segunda oportunidad, ¿la aprovechará?

viernes, 21 de agosto de 2009

Enfado vs Resentimiento

Hablando de emociones el otro día en un curso surgía la pregunta de cual era la diferencia entre enfado y resentimiento, en ocasiones pueden querer decir lo mismo pero hay matices que los diferencian y que provocan que pueda ser difícil deshacerse más de uno que del otro.

El enfado, o la ira, es una emoción básica que como hemos visto en otros post nos sirve para defendernos cuando nos sentimos agredidos. Cómo emoción es adaptativa y transitoria, se mantiene mientras nos sentimos agredidos y cuando volvemos a sentirnos seguros desaparece. No podemos olvidar que se convierte en traumática aquella emoción que no se ha podido expresar, cuando la expresas dejas fluir la energía retenida. No importa lo que pasó, lo que queda como una dolorosa carga es la energía que se estancó, cuando te permites sentir esa energía pese al malestar que provoca estás completando la situación, estás dejando que esa energía, que tenía una función en el pasado cuando te sentías en peligro, fluya hacía afuera una vez que ya no es necesaria. El enfado se complica cuando nuestros pensamientos sobre la situación impiden que fluya, con el pensamiento provocamos que la situación que pertenece al pasado sea permanentemente presente y nuestro cuerpo siga reaccionando hacía ella con una defensa, inútil porque el peligro que la creo ya ha pasado, pero eso es algo que nuestro sistema límbico no sabe y sigue haciendo su función: protegernos.

El resentimiento, como la propia palabra indica es re-sentir-miento y por tanto es volver a sentir un sentimiento y esa vuelta tiene un gran componente cognitivo. Donde el sentir debería pertenecer al momento en el que transcurre la acción, nuestra mente en su intento de control se asocia con la emoción y provoca que ésta vuelva una y otra vez y se sienta como permanentemente presente como veíamos antes. El resentimiento, no tiene que ver con lo que pasó, tiene que ver con lo que pensamos sobre ello y esto nos impide dejar que se vaya.

Además, donde el enfado es siempre hacía afuera, el resentimiento tiene una parte que es hacía nosotros mismos, pero al poner esa parte en el otro nunca podemos resolverlo. Si el otro me hace algo me enfado para protegerme, pero si yo hago algo y el otro no responde como yo espero entonces me enfado con él cuando en realidad estoy enfadado conmigo mismo. A veces, cuando no soy capaz de perdonarme a mi mismo, me enfado hacia fuera para ocultar esa parte de mi que no soy capaz de aceptar, por eso el resentimiento nos acompaña es tan difícil de resolver, porque estamos enfocando en la dirección equivocada y porque el pensamiento, por mucho que se empeñe y trabaje, es incapaz de dejar fluir la energía de la emoción.

Por eso tantas veces se dice que el resentimiento es algo que quema por dentro... ¡porqué es ahí a donde pertenece, a mis adentros!

Aunque sin duda es más fácil enfadarse con el otro que con nosotros mismos, la mayoría de las veces es más sabio:

1. Pararse.

2. Dejar que los pensa-mientos vengan y se vayan sin enredarse en ellos, observar el pensamiento.

3. Sentir la sensación corporal de tensión, abrirle un espacio a esa tensión en nosotros y escuchar a nuestro cuerpo dejando que esa energía fluya y se vaya.

Podemos elegir dejar de ser esclavos de aquello que nos hizo daño en el pasado para poder disfrutar plenamente de nuestro presente.

lunes, 10 de agosto de 2009

Precisamente

Precisamente porque le doy importancia no trato de poseerlo y dejo que sea lo que es...

sábado, 8 de agosto de 2009

Viaje Lhasa-Beijing, una lección

Cuando cogimos los billetes para el tren que nos llevaría desde Lhasa a Beijing la idea era disfrutar del tren más alto del mundo que nos llevaría por parajes inolvidables (www.chinatibettrain.com), en lo que se convirtió fue en otra pequeña prueba para nosotros...



Por la incompetencia, o el engaño, de la agencia de viajes de Tibet nos bajaron una categoría en el tren y eso significaba pasar de los "soft sleepers" vagones de literas para cuatro personas (mayoritariamente occidentales) al lado de la cafetería por otros, "hard sleepers" para seis personas, compartiendo baño con otros diez camarotes y separados de la cafetería por 6 vagones de "hard seats" donde la gente se apiñaba en cada hueco que encontraba. Mi compañera de viaje me recordaba que los de la India eran mucho peores, supongo que al ver mi cara se esforzaba por animarme ante la imagen de las 48 horas que nos quedaban por delante sin salir de allí... ¡48 horas metidos en un tren! rodeados de personas de otra cultura que venían a vernos y a hacernos fotos porque éramos los únicos occidentales lo suficientemente atrevidos para habernos metido allí... sin música (que se había quedado junto a Buda en la mochila) y con tan solo un libro... se presentaba un viaje muy largoooooooo.

Así que tenía dos opciones, quejarme y pensar en lo que quedaba por delante o ver que había detrás de esta experiencia... y me decidí por la segunda opción (si hubiese decidido la primera no existiría este post...). En el fondo el viaje en tren es la mejor manera de sumergirse en la cultura del país visitado, tanto con sus cosas buenas como con sus malas, y si dejas que la mente acostumbrada a la comodidad se apague entras en un estado de comunión con el lugar imposible de conseguir de otra manera.

Silenciar la mente... estar en el presente...

De nuevo la mejor manera de transitar por los momentos difíciles que se presentan en todo viaje, turístico o vital. Y cuando silencias la mente con sus pensa-mientos de lo que debería ser, lo que queda, la incomodidad, la falta de higiene, la comida, el aburrimiento... entonces entras en el Ser y en el Ser todo está bien. Así que el viaje se transformó en una experiencia única de como sentir el aburrimiento, transformando esa esclavitud que tenemos con respecto a estar siempre haciendo, y aprovechar las horas de tren para descansar y llegar con energías físicas, que las internas estaban por todo lo alto, renovadas a Beijing.

El estado de ánimo con el que nos encontramos depende directamente de los pensamientos que tengamos, nuestra mente crea la realidad. Cuando simplemente observas la mente sin implicarte ni darle o quitarle la razón a sus argumentos, la mente poco a poco se acalla y entras en un estado en el que el aburrimiento no existe porque cuando entras en conexión con tu Ser todo está bien, es imposible estar mal. Es el ego, la parte de nuestra personalidad construida la que nos dice que tenemos que hacer algo para ser, SER=HACER, si haces las cosas bien eres bueno, si las haces mal eres malo y si no haces eres vago o estás perdiendo el tiempo. Pero más allá de ese discurso esta el Ser y en el Ser es imposible que las cosas estén bien o mal porque se supera la dicotomía a la que nos obliga la mente y se llega a la unidad con todo lo que nos rodea.

Y así fueron pasando las horas, de una manera completamente diferente a lo que hubiese sido el viaje en avión, diferente a lo que hubiese sido el viaje con mi mochila, libros, ipod, etc. Porque si tan solo una de las cosas hubiese sido de otra manera la experiencia no habría sido la misma, incluido el regalo de haber hecho el viaje con Sherainae compartiendo, apoyando y enseñandome durante toda esta investigación espiritual e interna que, sin duda, me ha hecho crecer algo más.

Y al llegar a Beijing, tras 48 horas exactas de viaje y tras dejar las cosas en el hotel, nos fuimos a visitar la ciudad perdida, un parque que había en frente, la plaza de Tiannamen y volvimos andando al hotel tras recorrer la calle de tiendas modernas, no se cuantos kilómetros hicimos ese día, pero si se de donde habíamos sacado las fuerzas.


Nuestros compañeros de viaje, resultaron ser majísimos y nos cuidaban mucho


El cubículo donde transcurrieron la mayoría de las horas


Los paisajes fueron, durante todo el trayecto, espectaculares

jueves, 30 de julio de 2009

LHASA


Lhasa, ciudad sagrada, antanio habitada por cientos de monjes dedicando su vida a la conciencia y la iluminacion, hoy ciudad encerrada entre modernidad, vacio y mercado. Si profundizas en sus calles, si cierras los ojos al entrar en sus monasterios, todavia puedes sentir, si no imaginar, la vida que un dia tuvo, el significado de cada una de las oraciones, las vidas dedicadas al crecimiento interior.
Uno de los monasterios que tienen mas vida es el de Jokhang, los fieles que hasta alli peregrinan, en ocasiones arrastrandose (literalmente) cientos de kilometros, y que circulan por cientos en el sentido de las agujas del reloj le confieren una energia especial al lugar. Su interior inspira espiritualidad, aunque sus monjes se encuentren controlados y parte del sentido de manternerlo funcionando sea el interes economico que ofrece. Sus vistas desde las plantas altas compiten en belleza con el misticismo del interior.
Desde la montania, majestuoso el Potala todavia gobierna la ciudad, maxima expresion de la arquitectura y cultura tibetanas fue el hogar de los diferentes Dalai Lama desde el siglo XVII hasta la toma del pais por China. Por fuera es mucho mas hermoso que por dentro que se encuentra vacio de vida, castrado a la mera visita turistica extremadamente dirigida, controlada y desposeida de toda sensacion espiritual. Solo cuando la imaginacion vuela y se cuela por los pasillos que llevan a sus mas de 1000 habitaciones entras en contacto con la fuerza que un dia tuvo que tener el que fue centro de la practica budista. Sherainae, mi companiera de viaje, me cuenta que un Lama le dijo una vez que no se entristeciera por Tibet, que lo que esta pasando es su karma y que gracias a la ocupacion y obligado exilio de sus eruditos las ensenianzas del budismo ha podido ver la luz en miles de puntos del planeta y no solo circunscribirse a uno solo. Quiza tenga razon y gracias a ello este es un lugar accesible tanto para su visita como para el aprendizaje de sus ensenianzas, tan en concordancia con las que defendemos en Avatar Psicologos y que si se hubiesen mantenido encerradas aqui hubiera sido dificil que nos ayudasen a los que nos encontramos fuera.
En el plano negativo, una de las cosas que mas me sorprenden, es como los peregrinos, en el recorrido por los templos se puede distinguir perfectamente entre peregrinos y turistas, ofrecen dinero a sus dioses. Los billetes se acumulan delante de cada imagen, de cada lugar sagrado y eso me hace plantear esa imperiosa necesidad que tenemos los seres humanos de “comprar” nuestra seguridad y nuesta vida eterna, en este caso una reencarnacion apropiada o el fin de ellas. Parece que mas alla de la religion que profesemos, la necesidad del ser humano de tener control le lleva a crear mecanismos para que lo impoderable pase magicamente a sus manos. Es de ese miedo a lo desconocido e incontrolable de lo que algunos se han aprovechado a lo largo de los tiempos para construir de lo espiritual pura riqueza, convertir lo sagrado en supersticion porque ¿puede haber un Dios, un padre, un maestro, que nos exija dinero y ofrendas para darnos a cambio la vida eterna, la sabiduria o el amor? Me parece que esa es una construccion muy humanizada de un ser superior, teňida de nuestras carencias y miedos mas importantes.

viernes, 24 de julio de 2009

TIBET




Tibet es una tierra sin duda especial, dicen que tambien sagrada y la
verdad es que cruzando sus inmensos valles rodeado siempre de montanias
sientes algo magico en cada momento. El azul de su cielo es espectacular,
y mas cuando esta permanentemente creando contrastes con el color marron
de las montanias y las caprichosas formas de las nubes que con su romance
permanente con las cumbres mas altas no nos permitieron disfrutar de la
fuerza del Everest y nos tuvimos que conformar con disfrutar de todas las
cumbres que a su alrededor parecen rendirle homenaje.

Esta tierra te llena de energia, te hace ver las cosas de otra manera y
tambien facilita la reflexion y la conexion con uno mismo. La falta de
oxigeno provoca unos suenios muy intensos y profundos que de alguna manera
obligan a limpiar esas cosas que durante el anio o la vida han quedado
atascadas en el inconsciente y necesitan salir. A veces ese proceso es
doloroso y remueve todo el cuerpo, pero ahora al llegar a Lhasa comprendo
que era un proceso necesario y que permite ver todo con una luz mas
intensa y mas amor.

Por otra parte tambien esta su sencillez, la vida es muy basica, depende
de la ganaderia y del campo (cuando los valles no estan a una altitud
exagerada). Es curioso como cuando la altitud no permite la vida, el
paisaje parece un desierto lleno de montanias, la sensacion que te da es
que todo esta lleno de vida y provoca una vibracion interna que es dificil
saber si se debe a la belleza de sus paisajes, a la vibracion que tiene el
lugar o a la falta de oxigeno.

Esa sencillez te hace apreciar de una forma mas intensa todo aquello que
tenemos en occidente y que a veces nos olvidamos de disfrutar. Tras dos
dias de viaje de albergue en albergue sin duchas y sin banios llegar a un
hotel con ambas cosas es un regalo de proporciones incalculables, he
tenido quiza la ducha mas intensa de mi vida.

En cuanto a los banios... un dia llegamos a un pueblo donde paramos a
comer, al ir al banio abri la puerta y encontre a una persona en posicion
indecorosa asi que rapidamente pedi disculpas y cerre la puerta no sin
algo de verguenza. Tras esperar a que saliese volvi a entrar... y cuando
estaba dentro... habia otra persona en la misma posicion! pero un poco mas
a la derecha y es que... era un banio compartido en el que los cuatro
agujeros de las letrinas tan solo estaban separados por una pequenia
madera que daba cierta intimidad al estar de cuclillas. En ese momento
agradeci que mis necesidades eran menores y disfrute de ese momento en
compania. Ahora entiendo porque las puertas no tienen cerrojo... La
llegada al guest house en el que ibamos a pasar la noche en otro
pueblecito fue otro shock. Por supuesto no habia ducha, podias lavarte al
aire libre (no se como lo haran en invierno) o coger una palangana y
llevartela a la habitacion. Pero lo que mas impresiono fueron de nuevo los
banios, esta vez eran dobles y sin separacion. Creo que en la pelicula
"Slumdog Millionarie" salia un banio parecido, donde bajo un agujero se
acumulaba una montania de escrementos que en este caso llegaban apenas a
un metro del agujero... en fin, que nuestra mentalidad (y las moscas que
rodeaban el lugar llevadas hasta aquel paraiso por sus eficaces gafas de
mosca) hacia imposible entrar en semejante lugar y en ese momento te das
cuenta de la inteligencia de nuestro cuerpo y la capacidad de nuestra
mente para aplazar necesidades basicas los dias suficientes.

Cambiando radicalmente de tema... la parte mas espiritual del viaje
tambien ha tenido sus anecdotas y es que el otro dia, en uno de los
monasterios mas sagrados de Tibet y en la capilla donde esta el buda mas
grande del mundo... me robaron la mochila!!! se la deje a un companiero de
viaje para poder hacer fotos de los demas, cuando llego su turno para
posar la dejo en el suelo, salimos todos del lugar sin acordarnos de ella
y cuando me di cuenta y volvimos a por ella... ya no estaba. Supongo que
incluso en los lugares mas sagrados impera el equilibrio y al lado del
bien siempre se encuentra el mal, al lado de la riqueza la necesidad. La
verdad es que la experiencia se convirtio en un ejercicio de desapego,
comprension de la impermanencia y de aceptacion de las cosas como son,
hacia unos momentos habia pedido por la paz en el interior de todos los
seres del planeta y por ser guiado en mi camino de evolucion y ayuda a los
demas ?era esta una manera de recorrer ese camino? Aproveche el lugar en
el que me encontraba para meditar y la verdad es que sali de alli con la
alegria con la que entre (supongo que ayudado porque tras la visita a ese
monasterio esperaba la primera ducha en tres dias!!). Es curioso como unos
dias despues lo que mas echo de menos de lo que perdi es el diario de
viaje y el cuaderno para escribir... el ipod, la grabadora, la ropa, la
funda de la camara y la bateria extra, el dinero... son todo cosas que se
pueden reparar, unas simples hojas de papel, las direcciones de los amigos
y un boligrafo... no tienen precio!

Bueno, ahora estamos ya en Lhasa, la ciudad sagrada del budismo, que sera
objeto del proximo post. Hasta entonces, disfrutad de esas comodidades que
tan a menudo damos por supuestas...

viernes, 17 de julio de 2009

Kathmandu, Lama Lundrup



Uno de los regalos que ofrece Kathmandu es la posibilidad de visitar al Lama Lundrup, que una vez mas nos recibe en el monasterio de Kopan, una grandisima persona que destila amor en la mirada y que siempre nos recibe con paciencia y
sonrisas. Como siempre nuestra estancia junto a el fue un regalo de
inspiracion sobre todo cuando le contamos que salimos de viaje hacia la tierra magica en la que el nacio, se le ilumina la cara y nos dice:

"No vayais a Tibet como turistas, ir al Tibet con la intencion de iluminaros, en un peregrinaje sagrado. Tibet es una tierra llena de poder y pureza, una tierra en la que se han iluminado muchisimos seres. Vuestro enfoque debe de ser este, ademas debeis permitiros recibir todas las bendiciones de los lugares sagrados y enviarlas para que todos los seres humanos puedan estar en Paz y dejen de sufrir. No dejeis de enviar bendiciones. Este es el enfoque".

Como no era la primera vez que le veiamos nos permitimos hacerle mas preguntas...

Cual es el mejor camino para Vivir?

El mejor camino es cultivar una mente pura y pacifica, esto lleva a no
crear mas karma. Lo mismo que te preparastes para venir a Nepal oraganizando
el pasaporte, la visa ... tienes que prepararte para ser feliz y para las proximas vidas. Crees en otras vidas? (cara de duda por mi parte) no importa si crees o no, hay mas vidas. Igual que no sabes ahora si habra maniana y este vendra hay otras vidas futuras y debemos prepararlas limpiando la mente de pensamientos negativos y llenando ese vacio de felicidad y compasion por todos los seres.

Cual es la mejor forma de prepararte para la muerte ?
La mejor forma para prepararte para la muerte es cultivando la compasion
hacia todos los seres .El egoismo te llena de infelicidad .No puede haber
felicidad sin compasion .Cuando quieres el bien para los demas esto
instantaneamente te llena ...

Cual es su enfoque sobre el sexo?

Primero conviertete en Buda y desde ahi todo cuanto hagas y elijas estara
bien. Practica la renuncia
(no se refiere a la sexual sino al apego), te gusta la renuncia? la renuncia , te lleva al vacio (de necesidades, de miedos), de ahi vas al desapego y comprenderas la impermanencia del
universo. El sufrimiento viene de la ignoracia, la comprension de la
impermanencia te libera de la ignorancia, de la ignorancia de la pureza que somos dentro
(encontrarnos, reencontrarnos porque siempre hemos sido perfectos, con lo que en realidad somos es lo que nos da la paz en la mente, la felicida).

Tambien preguntamos por como afrontar la muerte, pero ese sera un tema para otro dia (me cierran el cibercafe y hay que preparar el viaje que manana empezamos)

Un abrazo lleno de ese amor que nos ha regalado para todos.

martes, 14 de julio de 2009

Ansiedad de separación

Pese a las palabras que sus oídos captaban a su alrededor, con el inconfundible tono de cada una de sus mejores amigas, María permanecía con la mirada perdida, como queriendo llegar con su alma allí donde la mirada le alcanzase y alejarse de este presente que le asfixiaba.

Nada podía consolar su corazón destrozado, todo cabía y era absorbido sin dejar rastro por aquel agujero negro que había surgido en tan solo unos segundos tras la noticia entre su pecho y su estómago, un lugar de su cuerpo que no conocía excepto por algunos momentos difíciles ya olvidados en los que había sido cobijo de su ansiedad y sus miedos. Todo su ser y su energía se deslizaban hacía ese vacío que amenazaba con terminar con su vida en una espiral interna a la que se abandonaba más intensamente si cabe que al abandono inesperado que había venido de fuera.

Sentía en su piel las manos amigas, pero no podría describir las sensaciones que le producían, todo su cuerpo era materia inerte incapaz de relacionarse con un exterior que le había robado una de las cosas que más quería.

Por momentos su mente, tratando desesperadamente de salir de aquel sufrimiento que todo lo envolvía, se preguntaba una y mil veces "¿por qué?" y hacía interminables conjeturas de lo que podría haber pasado si ella hubiese hecho esto o aquello, si le podría haber dicho algo que cambiara las cosas o quizá si precisamente todo había pasado por hablar demasiado. Había momentos en los que solo deseaba gritar y le invadía una sensación de estar volviéndose loca, de no poder soportar ese dolor que le quemaba dentro, en otros se asustaba de su propia frialdad, de como veía la muerte como una fría aliada, mientras que cuando giraba la vista hacía la vida ésta le abrasaba.

No sabía si aquello duraría siempre, si había un motivo, si era un castigo por algo que había hecho, si pasaría, no sabía nada y eso era lo que no podía soportar, no saber que pasaba ni que pasaría. Entre las voces de sus amigas había oído a una decir, una de esas a las que le encanta poner etiquetas a todo, que lo que tenía era ansiedad de separación... ¿y eso que coño era? necesitaba que alguien se lo explicase, ¿por qué se sentía así tras perder a alguien a quien quería? si ese era el precio del amor ¿merecía la pena abrir el corazón y querer a alguien? ¿cómo se salía de aquí? ¿había algo que pudiese hacer? porque se moría sin poder hacer nada, no soportaba no saber que hacer, hacer, hacer, algo podría hacer ¿no?

Lanzaba esas preguntas al aire sin buscar una respuesta concreta, sin desear que nadie acertara, tan solo quería oír diferentes opiniones, no importaba si eran descabelladas, sólo quería sentir que aquello por lo que estaba pasando tenía un sentido, una explicación, un camino de salida, por absurdo, difícil, peligroso o enredado que éste fuera, tan solo quería leer palabras que saliesen del corazón, sin pretender nada...

martes, 7 de julio de 2009

Los siete pecados capitales: conclusiones


Terminamos con la avaricia una particular (y repetimos que personal) serie de los pecados capitales, desde la cual no hemos tenido otra pretensión que tratar de darle la vuelta al concepto de culpa, tan omnipresente en nuestra cultura.
Como decíamos en la introducción, seamos practicantes o no, creyentes o no, todos nosotros hemos crecido (y eso significa que hemos aprendido) los valores propios del catolicismo, por lo cual conceptos como equivocarse, errar, fallar, confundirse, o incluso "no saber que hacer", han podido ser confundidos, en ciertos contextos, por pecar.
La diferencia entre este errar consciente y el errar inconsciente, es sin duda, la intención. Y es por eso, que desde estos posts, hemos llamado tantas veces a la honestidad personal, considerando que es en sí misma la única vía por medio de la cual podemos hacer consciente lo inconsciente.

No hemos pretendido, en ningún caso, hablar de la psicopatología del pecado, puesto que sin duda eso hubiera sido no construir, ya que las etiquetas psicopatológicas no siempre son la ayuda que pretenden ser.
Lo que hemos perseguido ha sido encontrar la luz que proyecta la sombra, asumiendo que muchas veces las cosas no se hacen bien no por que no se quiera (volvemos a hablar de intención/no intención), si no porque no se sabe, o quizás porque nadie nos enseñó a hacerlo. Así, la pereza, en algunos casos, puede ser un tiempo de hibernación desde el cual coger fuerzas para lo que viene... o la gula puede ser el detonante que nos permita deternenos y buscar cuales son los vacíos del alma, asumiendo que tenemos "dos estómagos", uno que se nutre de alimentos, y otro metafórico que se nutre de afectos... La lujuria puede ser un regalo, efectivamente, pero también una búsqueda de afecto en la que se confunde sexo con amor, cuando no son lo mismo. La envidia, tan paralizante y justificación de las más graves manipulaciones humanas, puede, en realidad, devolvernos en un espejo la imagen de aquello que querríamos ser pero que todavía no somos. La avaricia, ese afán desmedido por "coleccionar" etiquetas que nos esclaviza, puede por el contrario liberarnos si recordamos que somos lo que somos, no lo que tenemos. La soberbia, ese vestido tan pesado que nos impide aprender y escuchar... hasta que al desnudarnos, y precisamente por eso, nos da la oportunidad de conocer desde el corazón todo lo que nos rodea. Y la ira, esa emoción a veces adaptativa pero tan desadaptativa porque al poner toda la atención fuera de nosotros nos impide aprender... y porque desde Avatar Psicólogos consideramos que aprender es crecer.

Fue Nietzsche quien dijo que los obstáculos de mi camino se convirtieron en mi camino. Es esa la idea que nos ha mantenido las últimas semanas hablando de los Pecados Capitales. Es una idea muy budista esta de asumir que todo lo que nos pasa en la vida es para aprender y crecer con ella, de ella. Una estrategia guerrera es coger la inercia del movimiento del contrincante, puesto que eso es al final mucho más económico (en terminos de fuerza y de esfuerzo) que parar en seco ese movimiento.
Eso es lo que aspiramos hacer con los obstáculos o dificultades vitales: no solo convertirlas en reto, si no aprovecharnos de su inercia.

miércoles, 1 de julio de 2009

La avaricia



Continuamos con nuestra particular serie de los pecados capitales, y llegamos al último: la avaricia.
Antes de empezar nos gustaría recordar que el orden que se ha seguido a la hora de escribir sobre ellos ha sido completamente aleatorio y personal, ya que de hecho la avaricia, pecado que nosotros abordamos en último lugar, es considerado en muchas ocasiones como uno de los pecados capitales más corrientes.

La avaricia, también llamado codicia, se refiere a un deseo patológico y desmedido, también desordenado, de coleccionar riquezas. Puesto que el objetivo final del ávaro es coleccionar, atesorar todo tipo de cosas con valor material (en principio, aunque también hay otros tipos de avaricia...), no es extraño que el ávaro (y la ávara) se sirva de muchas estratagemas, no demasiados dignas para lograrlo: engañar, robar, manipular...

En nuestra opinión, la avaricia es un pecado que correlaciona en gran medida con la envidia. Aunque también puede parecerse a la lujuria y a la gula, en el sentido que es un pecado que se caracteriza porque tiende al exceso, a desbordarse fuera de control, ciertos hilos subliminales que lo mantienen se parecen más a los que vimos en la envidia. Si en ésta la persona envidia de los demás lo que no es capaz de encontrar en sí misma, en la avaricia hay un trasfondo también de vacío, un vacío que quiere ser rellenado a partir de acumular cosas materiales sin ser consciente de que cuanto más acumula más vacío se siente porque nada de lo que traigamos de fuera podrá servir para rellenar un vacío que es tan de dentro.

Vivimos en una sociedad donde no se valora ser mejor (se refiere a uno con uno mismo...), si no que se trata de ser el/la mejor en comparación con otros. No vale ser más (con respecto a nosotros mismos en otro momento de nuestras vidas), si no que hay que ser el/la que mas. Y el problema de centrarnos tanto en el ombligo ajeno, obviando el nuestro, viene porque siempre pensamos que el otro, la otra, es mejor de lo que realmente es; o que es mas de lo que realmente es... o que tiene más de lo que realmente tiene. Y así entramos en una competición que es muy rentable a nivel productivo pero que mantiene los niveles de autoestima muy bajos y que nos hace depender permanentemente de lo que tenemos más que de lo que somos. Parece que cuanto más tenemos más amor mereceremos y entramos en una espiral que se convierte rápidamente en un circulo vicioso porque cuanto más tratamos de tener cosas de fuera más nos olvidamos de nosotros mismos y de querernos por lo que somos. Es más, incluso aunque tengamos un éxito enorme nunca nos sentiremos satisfechos porque en una parte de nosotros, la verdaderamente importante, sentiremos que sólo se nos aprecia precisamente por eso, por haberlo hecho bien no por SER un ser humano digno del mayor de los respetos y del amor. Así que nos perdemos tratando de demostrar, de atesorar, de impresionar, de destacar, de llamar la atención, de...

Con respecto a la parte de pecado, en esto de "coleccionar" y "atesorar" bienes, posesiones, y dinero.. entre otros... está sin duda el no compartir. Desde el origen de la evolución del ser humano ha sido más eficaz para la supervivencia vivir en grupos y pequeñas comunidades, clanes, tribus... (aunque se fuera el chivo expiatorio de la misma) que vivir en solitario; por eso, el no compartir lo que se posee puede provocar el desequilibrio en estos grupos esenciales y la cultura toma nota de eso inscribiéndolo como norma, en este caso a través del pecado, para protegernos de lo que podría constituir una amenaza para el buen desarrollo del grupo social. Aunque en el contexto de la religión católica nos encontremos la paradoja de que, durante siglos, los ávaros por excelencia fueron precisamente los Obispos.

El budismo, en cambio, nos dice que la avaricia es el resultado de una errónea conexión con la felicidad, describiéndola, como ya dijo Erich Fromm, en el tener en lugar de en el ser, como veíamos anteriormente. Así en la cultura budista, muy consciente de la impermanencia de todas las cosas, la avaricia es un acto absurdo ya que si nada permanece... ¿para que acumular cosas?

Desde Avatar Psicólogos esta serie nació con el propósito de realizar una aproximación constructivista de los pecados, asumiendo que si tomamos conciencia de la carencia que tratan de cubrir, los pecados serían parte importante del proceso de crecimiento personal..
Con respecto a la avaricia, creemos que lo primero sería reconocer que existen momentos de nuestras vidas donde no es necesariamente malo, o pecado, el coleccionar o atesorar ciertas virtudes... al fin y al cabo para poder dar primero hay que tener de sobra. Ya veíamos en otro post dedicado al egoísmo que las personas que tienen más capacidad de dar son las que más tienen y que aquellas que no tienen suelen dar con el objetivo, consciente o inconsciente, de que se les devuelva con creces aquello que dan. Así que no vemos nada negativo en el deseo de tener, siempre que se mantenga el equilibrio entre lo que entra y lo que sale, siempre que no perdamos de vista que aquello que nos llena no puede venir de fuera y dediquemos más tiempo a nuestro verdadero ser que a lo que simplemente lo adorna.
Estas etapas serían el equivalente en nuestras vidas al acopio de conservas para el invierno. El problema llega cuando lo queremos todo para nosotros y no lo compartimos con quienes lo necesitan. O amamos. O están cerca... Si invierno trás invierno lleno mi despensa de conservas que no solo no comparto, si no que ni siquiera utilizo, llegará un momento en el que éstas caducarán y no servirán para nada; o incluso, que yo mismo/a no quepa en la despensa y mientras protejo mi "tesoro", sea yo quien pase frío...

Al final, de nuevo se nos hace referencia al equilibrio, porque como decía ya en el siglo XVII Jean de la Fontaine, la avaricia lo pierde todo por quererlo todo... a no ser... a no ser que atesoremos tesoros para compartirlos... además, así saben mejor... mucho mejor...

domingo, 21 de junio de 2009

La lujuria



¿En que parte de la Lujuria está el pecado?

¿En el deseo, en el grado de deseo o en aquello que se desea...?

Aunque lujuria viene de lujo, lujo viene de luxus, que es abundancia, por lo que la lujuria se refiere al deseo sexual desmesurado.

Todo parece indicar que la parte pecaminosa del pecado está en el hecho de desear a quien no es Dios. Esa es la parte imperdonable de la lujuria.

El ser humano necesita el sexo.
Aunque existen diferentes debates al respecto, el sexo es considerado una de las necesidades básicas del ser humano (remitimos a Maslow y su pirámide de necesidades). El sexo, junto al hambre, la sed, el sueño y la agresión (también la
temperatura) son las necesidades más básicas en la escala de las motivaciones humanas. Si bien, estas motivaciones son compartidas por muchos de nuestros "primos-hermanos" los mamíferos y sin ellas no podríamos vivir.
Cuando hablamos de debate nos referimos a que es evidente que el ser humano puede vivir sin sexo y sin agredir, en cambio no puede sobrevivir sin comer, sin beber o sin dormir. El tema es, ¿Y sin sexo, como nos reproducimos?

Por eso, el sexo es permitido por la religión católica: siempre bajo determinadas condiciones y premisas, como el matrimonio.

Lo peligroso, por tanto, aquí, es el deseo.
Alguien dijo que a cada deseo le precede un sentimiento, y así es. Al deseo sexual le precede el sentimiento de atracción. Los sentimientos no son sino las emociones básicas (como la rabia, la ira, el miedo, la tristeza, la alegría, la sorpresa y el asco...)
transculturales y de nacimiento... teñidas de cultura. El amor no es una emoción, es un sentimiento. Y puede preceder, o no, al deseo sexual (no siempre amor y sexualidad van de la mano) pero lo que si hace, el deseo sexual, volvernos mortales, dirigir nuestra mirada y atenciones a otro ser humano, y no a Dios y a quienes lo representan.

El mecanismo de regulación de las religiones ha sido en muchas ocasiones el miedo. Por eso, todo lo relacionado con lo sexual ha tenido connotaciones tan negativas. La masturbación provocaba ceguera y las relaciones sexuales fuera del matrimonio o de la pareja bendecida por Dios, desgracias. Las enfermedades de transmisión sexual han sido en la mayor parte de los casos las más estigmatizadas. En muchos casos su fácil curación se ha visto complicada por el secretismo, por miedo o vergüenza, de quienes las padecían.

Todo lo anterior redujo la sexualidad, esa preciosa comunión entre dos seres humanos, a la mera procreación. Grandioso fin,
evidentemente, pero que olvida otros factores como el placer, el descubrimiento del propio cuerpo y el de la persona que está a nuestro lado. Y es que, vivir la sexualidad de una manera sana, desinhibida, compartida con quien realmente deseamos, puede convertirse en uno de los principales regalos de esta vida. Además, significa una aceptación incondicional de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio ser... y nos recuerda que dándonos con amor, solo recibiremos amor. Y sólo desde el amor podemos curar nuestras heridas.

Por último, como en todos los pecados anteriores, el factor del equilibrio es de vital importancia. El último factor de los propuestos en la lujuria, la abundancia es un factor determinante porque de nuevo encontramos en el exceso una defensa. Igual que el sexo puede ser un vehículo para entrar en conexión con nuestro ser, su exceso puede ser utilizado para justamente lo contrario, alejarnos de nosotros mismos. La búsqueda constante de sexo suele ser una huida hacía adelante para no pensar o no sentir la conexión con nuestro ser, a través de la continua conquista alimentamos nuestro ego, cogemos seguridad, una seguridad ficticia y frágil que nos lleva a necesitar más y más para poder sostenerla, pero que no nos permite un segundo para enfrentar lo que más miedo da, nuestro propio vacío, ese vacío del que intentamos huir a través de una hiperestimulación que nos mantenga permanentemente ocupados y distraídos, con la sensación en cada excitación de estar llenando algo interno y tras cada orgasmo de volver a sentir ese inmenso vacío.

lunes, 15 de junio de 2009

Más sobre la ira

Comparto con vosotros una leyenda japonesa que me manda amablemente Pilar, parecida a la del maestro oriental y que nos ofrece claves sobre la ira y el dominio de nuestras emociones.

Érase una vez un Gran Samurai que vivía cerca de Tokio que, aunque viejo, se dedicaba a enseñar el arte zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos apareció por allí, quería derrotar al Samurai y aumentar así su fama. El viejo aceptó el desafío y el joven comenzó a insultarlo, pateó algunas piedras sobre él, escupió en su rostro, gritó insultos contra él y sus ancestros, etc. Durante horas hizo todo lo posible para provocarlo pero el viejo permaneció impasible. Al final del día, sintiéndose ya exhausto y humillado el guerrero se retiró.
Los alumnos, sorprendidos, preguntaron al maestro como pudo soportar tanta indignación y agresión.
-"Si alguien llega hasta ustedes con un presente y ustedes no lo aceptan ¿a quién pertenece el presente?"
- "A quién intentó entregarlo" respondió uno de los discípulos.
- "Lo mismo vale para la injuria, la rabia, la calumnia y los insultos. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los traía consigo" concluyó el maestro.




No nos olvidemos que nadie tiene poder sobre nuestras emociones, a no ser que se lo demos. Y que si algo de lo que el otro dice nos afecta, nos está enseñando que parte de nuestra maestría, todavía, necesitamos mejorar.

viernes, 12 de junio de 2009

Ayuda en la lujuria

Nos sentimos un poco bloqueados con la lujuria, quizá eso signifique que trabajamos demasiado o... que somos simplemente humanos...

¿Alguna ayuda? Recibiremos vuestros escritos en adedios@avatarpsicologos.es

Muchas gracias anticipadas

jueves, 4 de junio de 2009

La ira

No hay ningún animal del planeta, ninguno, que agreda si no se siente amenazado o en peligro.



La rabia es una emoción que nos permite defendernos cuando nos sentimos agresivos, es un mecanismo de defensa normal y adaptativo que nos permite sobrevivir en entornos amenazantes o violentos. ¿Por qué la ira entonces es un pecado capital? ¿Cómo puede ser pecado algo que nos permite defendernos y sobrevivir? Pues posiblemente porque todos tenemos la responsabilidad de crecer, de evolucionar, de sentirnos más seguros de nosotros mismos. Y cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos no hay lugar para la ira sino para la comprensión. La manifestación de la ira es la violencia, y así como la rabia es una emoción que viene de una parte del cerebro muy automática y que escapa a nuestro control consciente, la violencia es una conducta y como tal tenemos mucho más poder para manejarla y evitarla. La rabia es sana y nos la podemos permitir (concentrándonos en sentir la sensación en el cuerpo y dejando que esta pase como con el resto de las emociones), la violencia es la expresión externa de esa rabia y en la mayoría de las ocasiones es absolutamente prescindible y contraproducente.

Contraproducente por dos motivos: Uno, porque nos lleva a agredir al otro y eso tiene unas consecuencias para nuestras relaciones muy negativas, una vez hecho el daño la herida, o al menos la cicatriz, permanece. Además al agredir al otro es normal que se sienta en peligro y también se defienda agrediéndonos a nosotros. La ira destruye.
El segundo motivo es que cuando agredimos al otro ponemos el foco de atención fuera de nosotros y eso no nos permite crecer ni aprender. Si algo me provoca daño es que yo me siento inseguro o en peligro y eso debería ser lo más importante ¿por qué me siento en peligro? ¿por qué me afecta esto que me han dicho o hecho? con estas preguntas de calidad podemos acceder a esas zonas de nuestro ser que todavía tienen miedo o se sienten en peligro y con ello se nos abre una increíble oportunidad para cuidarnos, sanar nuestras heridas y seguir evolucionando. Cuando alguien toca en algún sitio donde no tengo herida no suele dolerme, si alguien me toca y me duele... tengo dos opciones, centrarme en que el otro me ha tocado (y no dudo que nuestro cortex cerebral será capaz de encontrar una justificación creíble a nuestra ira) o centrarme en por qué si el otro me toca ahí (y precisamente ahí) me duele y empezar el proceso de sanación.

Cuando una persona se siente segura puede responder ante los demás desde la comprensión y el amor. Quizá por ahí pase la solución para erradicar la ira. Cuando un ser humano se pone agresivo es porque se siente inseguro o amenazado y cuanto más agresivo es porque el nivel de amenaza que percibe es mayor. Por ello las personas más agresivas son sin duda las que más amor necesitan. Para que se produzca una agresión es imprescindible que haya noradrenalina en la sangre (y por tanto que no haya serotonina que es la sustancia de la seguridad y que es incompatible con la anterior) y para que haya noradrenalina en sangre nuestro sistema límbico ha tenido que percibir una amenaza. Es biológicamente imposible que sin esa percepción de peligro el sistema límbico se excite e igual de imposible que con el sistema límbico en modo seguro haya rabia.

¿Y que hacemos nosotros cuando vemos a una persona que siente miedo? ¿agredirle o cuidarle? ¿amenazarle o darle seguridad? Si agredimos, repito, es por nuestra propia inseguridad no por lo que el otro haga y estamos fomentando el círculo vicioso de la violencia.

De nuevo nos encontramos que un pecado capital es una emoción o acto normal que llevado al extremo se convierte en disfuncional. No podemos olvidar que una persona que reprima excesivamente su rabia será una persona incapaz de decir que no o de poner límites a los demás y por lo tanto se situará en una posición de victimización que puede facilitar o incluso provocar agresión de los demás.

Es importante aprender a permitirnos y expresar nuestra rabia de una manera más funcional, aprender lo que nos dice, así jamás se convertirá en ira y menos en violencia física o verbal contra los demás.

martes, 26 de mayo de 2009

La Envidia




Si escribir sobre la soberbia era complicado, hacerlo sobre la envidia es delicado.
Probablemente la envidia sea, de todos los pecados capitales, el más popular... el que a todos nos toca, o quizás, nos roza.

Vivimos en una sociedad en la que la comparación con el otro es un continuo. Estamos continuamente buscándonos a nosotros mismos mirándonos en el otro, atribuyéndole, además, muchas más virtudes y riquezas de las que probablemente posea.

La envidia se refiere a ese sentimiento que en unas personas se manifiesta como tristeza, en otros como rabia, en muchos como frustración por un "algo" que el otro tiene y que el "yo" siente no poseer. Lo que convierte a la envidia en algo tan popular es que ese "algo" se materializa de muchas maneras: algo físico (la estatura, el peso, las facciones... ) ; algo material (el dinero, la casa, el trabajo... ) o algo más existencial o metafísico (los valores, sus habilidades, su talento... etc...) por lo que sus manifestaciones son muy polifacéticas.
Otra de las cosas que complica tanto la envidia, es la gran ambivalencia emocional que hay dentro de ella, puesto que en ella se combinan la admiración por el otro y el deseo de ser cómo él/ella así como la frustración por no serlo.

Podemos considerar la envidia un motor conductual no siempre en la dirección correcta, puesto que en muchas ocasiones la envidia, en vez de dirigirse al "desarrollo" o la consecución que aquello que se desea, se centra en despreciar al envidiado.
Hace mucho tiempo aprendí que en todo reproche existe una proyección. Eso quiere decir que en muchas ocasiones, cuando alguien nos critica sin construir, si no con el objetivo de destruirnos o dejarnos en ridículo; cuando alguien nos desprecia en público, cuando alguien se dedica a valorar más lo que no tenemos o lo que no hemos conseguido que lo que tenemos (y que es al mismo tiempo lo que nos caracteriza...) nos está contando, en sus críticas, en sus desprecios, en sus ironías... sus propias carencias.

Es por eso, como nos pasaba con el soberbio, que identificar las proyecciones nos sirve como una buena forma de identificar a una persona envidiosa.
Pero las virtudes poderosas de este pecado se despliegan cuando reconocemos que somos nosotros los que sentimos envidia: De nuevo toca ser honestos..

No es la primera vez en esta personal serie sobre los pecados capitales que reivindicamos el papel de la honestidad como vehículo de crecimiento. La honestidad para nosotros es ser sinceros con nosotros mismos. Aunque se asocia a la coherencia personal prefiero destacar la parte de sinceridad de la honestidad (muchas veces se puede ser muy coherente en la deshonestidad, no? o ser coherente en la mentira... aunque haga falta muy buena memoria para ello...) Se reivindica, entonces, una relación de respeto con uno mismo.

Así que siendo honestos, reconociéndonos envidiosos, podemos encontrar una vía de crecimiento sin parangón. La parte honesta de la envidia significa colocarnos delante de un espejo que nos muestra aquello que querríamos conseguir.. que deseáriamos desarrollar. Del mismo modo que cuando nos enamoramos estamos proyectando (y al fin y al cabo nos enamoramos de valores, de aptitudes, de sentimientos que están en nosotros, en latencia o en potencia) cuando envidiamos se nos está señalando que es lo que nos falta.. cual es nuestra carencia.. y cómo desarrollarla. El creer en algo es el primer paso para crearlo.

Y aunque asumo que quizás estamos siendo generosos con algunos tipos de envidias, puesto que la envidia puede ser atrozmente destructiva, creemos que no se puede ignorar esta parte constructiva de la envidia... y que nos permite resolver esa que a veces llamamos "envidia sana".. aunque, ¿qué queremos decir en realidad cuando decimos "envidia sana"? ¿Existe la envidia sana? Si implica alegrarse de verdad por el otro es sana, pero entonces, no es envidia, puesto que la envidia se caracteriza, como decíamos en las primeras líneas, por la sensación de tristeza y frustración cuando los demás poseen algo de lo que el yo carece.

Decía François de la Rochefoucauld que la envidia dura siempre más que la dicha de aquello que se envidia... Por tanto, dediquémonos a potenciar esa dicha.. aunque para ello hayamos deseado lo ajeno.. un poquito...

martes, 19 de mayo de 2009

La soberbia

Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.
Francisco de Quevedo.


Escribir sobre la soberbia no es, en realidad, nada fácil. Así que podemos entender la frase Quevedo y asumir que de todos los pecados capitales, muy probablemente este, junto con la envidia (y a los que personalmente yo les veo relación) son de los más difíciles de vencer, o superar... que no imposible. Para muchos, es el pecado capital de los pecados capitales.

En nuestro imaginario, la persona soberbia es una persona altiva, que encuentra satisfacción menospreciando a los demás, una persona que abanderada en y por su orgullo se considera en situación de mirar a los demás "por encima del hombro"... Es aquel o aquella, que en base a unos baremos un tanto particulares se considera "mejor que los demás”.
Como vemos se trata de un punto de partida complicado y a priori que parece poco puede aportar a quien lo sufre.
Es, en su ceguera, peligroso. Puesto que el soberbio nunca reconocerá tal "virtud". Están tan cerca del espejo que dejan de verse. Tan concentrado en el sí mismo que no se reconoce en la imagen que los demás le devuelven de sí mismo y, muy probablemente por eso, los rechaza. Porque la persona soberbia no ignora, no es capaz de ser indiferente, sino que desprecia.

En su vertiente más negativa, la soberbia nos recuerda a esas personas que con tamaña autoconfianza, impiden que nadie les pueda aportar, enseñar, mostrar... puesto "que todo lo saben". Son personas vestidas con el traje del puercoespín que les protege, pero también les impide ser acariciados. Es un orgullo tal el que padecen que se alejan de aquello que nos hace humanos: la humildad.
No en vano, soberbia y orgullo son sinónimos a pesar de las diferentes acepciones que después han adoptado.

Pero esto nos permite enganchar con la parte positiva del pecado: el orgullo. De lo que se trata (como pasaba en la pereza) es de encontrar el equilibrio justo y no "pecar" ni por exceso ni por defecto de orgullo. Ya hemos visto que el exceso de orgullo es la soberbia, pero también es peligroso el defecto. Puesto que el orgullo de uno mismo, de lo que soy, de lo que hago, es entendido como el requisito mínimo de la asertividad. Si no hay orgullo no puedo decir "no", me tengo que plegar a los deseos del otro. Y decir no es un derecho que todos poseemos.

Detrás de la soberbia hay miedo. Miedo de no ser bueno. Miedo de no ser suficiente. Miedo de no ser capaz. Y muchas veces la mejor manera de maquillar el miedo es aparentando ser todo lo contrario, y por eso que el soberbio ataque continuamente, puesto que para algunos la mejor defensa es un ataque. Y sobre todo atacará a aquellos que le reflejen las carencias que trata por todos los medios de esconder (tanto a los demás como a sí mismo porque es un proceso completamente inconsciente, eso es lo que lo hace tan difícil), tanto a los que percibe como exitosos a los que tratará de rebajar para dejar de sentirse tan inferior, como a los que percibe como incapaces que le recuerdan eso mismo que percibe en sí mismo.

Cuando reconozcamos un soberbio entre nosotros, recordar que se trata de un maquillaje puede ser reconfortante, que es sólo una persona con miedo tratando de sobrevivir y ser querida (aunque la mayoría de las veces consigue justo el efecto contrario lo que hace que se ponga más a la defensiva y se eternice el problema). Del mismo modo que cuando reconozcamos la soberbia en nosotros (eso ya será un gran paso para superarla...) un trabajo de honestidad, de preguntarnos y tratar de reconocer a qué tengo miedo, nos hará más libres. Puesto que la soberbia es un traje demasiado pesado para quien lo padece.



Decía Mateo Alemán que la soberbia ataca con dos dardos: la ira y la envidia.
Nuestros próximos posts.

viernes, 15 de mayo de 2009

La Gula




Hoy quiero continuar con la Gula, considerado, como la lujuria, un vicio del deseo.... un deseo incontenido de llenarse, de comer y beber hasta llegar a la saciedad... hasta reventar... y mientras tanto, no pensar.
El simbolismo queda claro ya en la primera línea.
Es una necesidad de llenarse... y lo que necesita llenarse es porque está vacío... Y si la comida simboliza el afecto (para el bebé ambos son igual de importantes, ya que de hecho el afecto de la madre es quien garantiza su comida), podemos entender que se trata de llenar vacíos existenciales... vacíos afectivos.

Vacíos qué, debemos comprender, nunca se llenarán con comida, ni con bebida, puesto que poco tienen que ver con ellos.

La gula se convirtió en pecado capital porque implicaba el desperdicio de la comida, estaba relacionado con la envidia y la necesidad de comer aquellos lujos a los que uno no tenía fácil acceso; porque se trataba de comer en exceso, es decir, "mas de lo que el cuerpo necesita"... o porque implicaba estar más pendiente de la comida que de los compañeros comensales.
Por todo eso, y quizás porque eso implicaba "salirse del camino", la gula pasó a ser uno de los pecados.

Y yo me pregunto, ¿quien no supo leer la carencia? Si hay necesidad, es que hay carencia o desequilibrio...

Así es como lo enfocamos nosotros, que consideramos que vivimos en una sociedad donde la gula (traducida ahora en bulimia) es una gula de afectos... una gula de amor... de cariño, de sentimientos. Una gula que tiene que ver con la soledad, en realidad, con la peor de las soledades posibles: Esa de estar rodeados de gente y sentirnos solo. Vivimos en una sociedad en la que es más fácil que nunca comunicarse con los amigos que están lejos, en otros países... y en cambio, es más difícil que nunca comunicarse con quien duerme en la habitación de al lado... o quizás, en mi misma cama.

La Gula es uno de los pecados que, psicológicamente, por todas sus derivaciones, más me pre-ocupa (de ocupar primero...) puesto que en sí mismo ya se considera pecado, y porque sin duda, es uno de los pecados que más sentimiento de culpa pueden llegar a provocar en quien lo padece, además de suponer un autocastigo para él/ella, puesto que sabe del daño que se está inflingiendo y sabe que la salida no está ahí.

Por tanto, cambiar nuestra relación con la comida pasa por cambiar nuestra relación con los demás. Y cambiar nuestra relación con los demás pasa por reconciliarnos con nosotros mismos. Con nuestra imagen. Con nuestro propio reflejo en el espejo. Pasa por recuperar la esperanza. Por asumir qué, en nuestras relaciones, el que no nos elijan no significa que nos rechacen (de hecho los episodios de bulimia se multiplican después de un desengaño amoroso); por recuperar la armonía, esto es, el temple, la fuerza justa que permita sellar los agujeros del alma por los que se nos va el afecto, que curiosamente, no somos siempre conscientes de recibir.

Y sobretodo, por dejar de buscar fuera lo que está en nosotros.

martes, 12 de mayo de 2009

La pereza



Decía Jenofonte que nunca el alma entregada a la pereza produce nada bueno, se entiende, sencillamente, porque entregada a la pereza, el alma directamente no produce.
Quizás por eso, por el no producir, el no contribuir, el no aportar… la pereza fue elegida como uno de los siete pecados capitales, porque en realidad, en si mismo, el no producir debería ser, en ocasiones, un derecho humano.

Todos necesitamos momentos de apatía, de no hacer nada. Momentos de silencios en el cuerpo y en el alma donde reubicar lo vivido recientemente. Momentos de autodiálogo (que no es lo mismo que monólogo), donde encajar lo que entre tantas prisas, no tuvimos tiempo de decirnos.

Son tiempos oportunos, necesarios, que en el momento actual muchas ocasiones debemos buscar esos reductos de “tiempo libre” que nos permitan dedicarnos sin cargo de conciencia (he aquí herencia católica de la que hablábamos en la introducción) a ese “no hacer nada” que no es si no estar con uno mismo... de forma consciente.

El problema aparece cuando esos tiempos se cronifican. Cuando la pereza se instala no como un recurso de recuperación, si no como un mecanismo de defensa que consiste en la parálisis ante el mundo, una forma de materializar ese cómico “paren el mundo que me bajo” que decía Groucho Marx.

En términos psicológicos la pereza estaría entre la anhedonia (incapacidad para experimentar placer) y la apatía, esa falta de energía que nos impide ejecutar ese requisito mínimo en la vida: el movimiento.
En ese sentido, la pereza “crónica” si nos debería hacer reaccionar (por muy paradójica que sea esta última frase… ya que el perezoso, lo último que hace es reaccionar) y provocar ese autodiálogo del que hablábamos más arriba compuesto por frases del tipo “¿de qué estoy tan cansado/a? “ “¿estoy viviendo por encima de mis posibilidades?”… “¿en qué se me ha ido la energía?” … o quizás, “¿en quién?”…. al
mismo tiempo que, como deberíamos hacer con todos aquellos que necesitan nuestra ayuda, le ofrecemos un apoyo extraordinario a nuestro propio cuerpo, refiriéndome con extraordinario a alguna atención especial, como cierto mimo, regalo, caricia, y buen trato.

En algunos casos la pereza podría ser incluso una defensa, cuando sentimos que no tenemos la capacidad o que no podemos llegar a conseguir algo no resulta extraño que nos de mucha pereza el esfuerzo que conlleva. Y es tan difícil desperezarse y afrontar esas cosas que tanto nos asustan...

Simbólicamente la pereza es parar.
Todos necesitamos detenernos.
Pero no se entiende aquí detención como bloqueo, si no como estrategia que me permita valorar que parte del camino he recorrido, y enfrentarme al resto del camino con la energía justa.

Así que utilicemos la pereza, el día que nos agarre, como descanso… pero también como un tiempo de inflexión y liminal, desde el cual reconocer que las cosas no son como fueron pero tampoco como serán.