viernes, 6 de noviembre de 2009

Amor incondicional & Amor condicionado

Cada vez que nuestro corazón se abre a otra persona experimentamos un momento de amor incondicional, aunque pueda ser difícil de aplicar en la práctica la naturaleza del amor incondicional es muy simple: abrirse y ser sensible hacia el SER de la otra persona sin juicios ni reservas. La presencia de la otra persona, o incluso su mera existencia, despierta en nosotros la magia de la vida y la alegría por vivirla. Esta calidad incondicional del amor surge de lo que es incondicional en nosotros, nuestra esencia, nuestro corazón, es la apertura completa del corazón. No es algo por lo que se pueda luchar o se pueda construir, simplemente es.
Amar de esta manera nos provoca una sensación de flotar, de estar vivos, al entrar en contacto con nuestra propia esencia el mundo parece más vivo, más colorido, más intenso, vibrante y profundo.

Pero como no somos sólo corazón, puro ser, aportamos a nuestras relaciones una serie de preferencias y aversiones hacia los demás condicionadas por nuestras vivencias, necesidades, intereses, miedos, etc. particulares que influyen en la profundidad con la que podemos abrirnos a una persona concreta. Cuando alguien encaja con nuestras necesidades y preferencias personales nos sentimos bien e instantáneamente nos sentimos atraídos hacía ella en una clase de amor que es el que llamamos condicionado, porque depende de esas condiciones que ponemos para que pueda desarrollarse.

Las relaciones siempre contienen ambas clases de amor. Cuando la persona por la que nos sentimos atraídos no sólo conmueve nuestro corazón sino que además encaja en nuestras preferencias personales todo funciona y la pasión se desata.

Pero cuando existe una contradicción entre ambas clases de amor todo se vuelve muy confuso. Alguien puede encajar perfectamente en nuestras preferencias y satisfacer nuestras necesidades pero no nos conmueve, nuestra razón se muere por decir sí pero nuestro corazón dice no. O alguien nos conmueve y moviliza profundamente pero nuestros valores, preferencias o elecciones nos llevan a decir no. Suele pasar que el corazón pasa por encima de esas consideraciones y se abre completamente pese a todas nuestras razonables intenciones de mantener las distancias o protegernos porque en su naturaleza profunda el corazón es muy poco razonable.

Un error es imponer nuestro no condicional al sí del corazón, porque nuestro SER sufre cuando restringimos su esencia de apertura y su deseo de dar y recibir amor. Por eso, aunque tengamos que finalizar o cambiar la forma de una relación que no satisface nuestras necesidades es importante que no cerremos nuestro corazón. Intentar matar el amor que fluye hacía otro ser restringe nuestra propia fuente de alegría y viveza, por eso el enfado y el rencor sólo nos perjudican a nosotros mismos.

Otro error generalizado es imponer el sí del corazón al no de nuestras consideraciones personales. Tolerar incondicionalmente cualquier cosa que haga nuestra pareja puede tener consecuencias devastadoras, a los datos de muertes anuales en España nos remitimos. La esencia básica de nuestro corazón es mantenerse abierto al SER del otro, pero decir sí al SER no significa decir sí al HACER del otro, a su comportamiento.

Podría parecer que estos deseos contrapuestos pueden significar que algo va mal y que nos dejen muy inseguros con respecto a lo que hacer, pero es de lo más natural del mundo el sentir impulsos opuestos, al fin y al cabo todos hemos sido heridos y no está mal mantener ciertos grados de protección. El amor y el miedo suelen ser fieles compañeros de viaje y aprender a sentirnos cómodos en la incomodidad de esa ambivalencia es la clave de nuestro crecimiento, sólo al superar los miedos podremos desarrollar nuestra esencia más profunda, pero para ello primero tendremos que acostumbrarnos a estar en esa sensación de dolor o miedo para poder transcenderla. Por eso, la clave parece más bien permitir que las partes opuestas de nuestra naturaleza, amor incondicional y condicionado, la pasión y el miedo, coexistan sin negar ninguno de los dos, así empezaremos a aportar la totalidad de nosotros mismos a la relación y no solo una parte.

Tanto si nos sobreprotegemos con una estricta serie de condiciones como si nos abrimos absolutamente y nos fundimos con el otro ciegamente esto acaba socavando el amor, porque destruye la tensión entre el yo y el otro, entre lo conocido y lo desconocido, lo seguro y lo arriesgado, y eso paraliza nuestro crecimiento y desarrollo que suelen ser los objetivos finales del Amor y las relaciones. Al fin y al cabo la mágica sensación que todos tenemos cuando estamos enamorados es la que nos da fuerza para afrontar aquellos miedos y limitaciones que impiden que nuestra esencia se desarrolle y se acerque a su máxima plenitud.

18 comentarios:

lara dijo...

Hay una cosa que dice Gabbard sobre el amor que me ha venido a la cabeza leyendo el post:
"El amor es lo que somos o hemos sido a traves de otra persona"
G.O. Gabbard. Transference Love. The artificial rose?
Un abrazo y que sigas enamorado

Amiscamaradas dijo...

Hace unos días discutí con uno de mis mejores amigos. Al día siguiente lo arreglamos y al final de todo mi amigo me dice: -“A veces, ser tu amigo duele”- No pude menos que darle las gracias por quererme así, de forma tan auténtica, pues si acepta lo “bueno” y lo “malo” de nuestra amistad y permanece ahí, la experiencia es completa, es verdadera, es real y tremendamente enriquecedora. El amor es así, ya sea amistoso, de pareja, en cualquiera de sus formas.
Aunque cuando se trata de elegir un compañer@ sentimental…¡uf! Sí, aparece ese amor condicional que viene determinado por esas preferencias, experiencias previas, elecciones, miedos, etc, etc…¿Pero qué maravilla, no? ¡Qué excelente oportunidad para crecer a partir de eso que se conoce como estar vivo!
Lo bueno de esas relaciones con aspectos tan contrapuestos es que nos retan, nos obligan a girar el foco hacia adentro, nos ayudan a encarar nuestro ego proponiéndonos una forma de ser humildes al cuestionar esos miedos, esas elecciones, esas preferencias tan cómodas y seguras que nos mantienen tan a salvo, pero que en realidad, nos alejan tanto del verdadero equilibrio, el hecho de aceptar que abrir nuestro corazón a alguien es maravilloso pero que también, algunas veces, ese amor nos golpeará cuando no se ajuste totalmente a lo que nosotros creemos que nos conviene, y ahí vendrá cierto sabor amargo, el precio que hay que pagar por tanta aportación, el contrapeso, lo que nos devuelve a la realidad. Si la otra persona también puede comprender esto… ya tenemos que el universo nos ha dado lo que necesitábamos, esa oportunidad para crecer a través del amor.
Uf! Que me enrrollo, que me enrrollo, que me veo venir, si por eso me creé un blog, para no invadir el de los demás…(quizá me apropie de este tema para mi próximo post, espero que me perdonen pero el tema da para mucho)

Bellas palabras y reflexiones. Gracias por este regalo.

DEMOFILA dijo...

He leido atentamente tu entrada, y la veo un poco complicada.
¿Como se puede mandar en el corazón?, el corazón es el que manda en el amor, es cierto que siempre tiene que estar abierto a los demás, pero un amor verdadero, no se puede suplantar por otro amor, porque si no no sería amor.
Es cierto que tenemos que usar nuestras mentes, pero la mente es fría, racionaliza todo, y en ella no hay sentimientos, solo pensamientos, que pueden variar como una veleta.
La persona perfecta no existe, la vemos perfecta cuando nos enamoramos de ella, cuando llegamos a compenetrarnos, con el corazón y con el alma, entonces llega el amor, entonces es cuando el corazón se abre, entonces es cuando se es feliz, pero, el amor, es fuerte y nunca muere.
Un fuerte abrazo, te hecho de menos, me gusta mucho hablar contigo, quizás algún día te visite.

el piano huérfano dijo...

el alma esta en el cerebro
donde habitán las emociones?
No en el corazón, mas bien es una reaccion del cuerpo a lo que manda el cerebro.
El estar enamorado aplica muchas cosas, la convivencia tambien

abrazos

Anónimo dijo...

La emoción es la que me empuja a la acción, la que me hace querer estar con la otra persona, verla, sentirla, admirarla, amarla... y la razón es la que justifica por qué me gusta tánto...

Anónimo dijo...

Hola. No estoy de acuerdo con la persona que ha escrito esto. A lo mejor es que no soy sufientemente inteligente para entenderlo, pero ¿qué es eso del "amor condicionado"?
Las mismas palabras se repelen, no tienen lógica, es como hablar de "agua desnatada". Lo que define al verdadero amor, para mí, es que sea incondional.Hace poco apareció una mujer en mi vida, cuando yo más tranquila estaba y no tenía necesidad de "complicarme", pero ahora entiendo que llegó precisamente porque tenía que llegar, para que yo aprendiera. Para mí eso del "amor condicionado" es un artilugio de la mente. Yo lo sustituiría por "miedo condicionado". Para desenrrollar las cosas, primero llamarlas por su nombre. Y perdón si soy muy bruta.

Anónimo dijo...

solo unos pocos santos pueden amar sin condiciones...aunque al principio pienses que si.

loose dijo...

No entendiéndose "condicionado" como "requisito para que..." sino como influencia sobre algo para que el amor incondicional y el amor condicionado se complementen.

...Y para que aparezca el equilibrio, primero ha de desencadenarse un verdadero caos...

Besos.

DEMOFILA dijo...

Estoy completamente de acuerdo con lo que ha dicho Loose, el amor nunca debe ser condicionado, la condición mata al amor, y en el amor hay que entregarse incondicionalmente.
Un saludo a todos.

Avatar Psicologos dijo...

Cuando hablamos de amor condicionado hablamos de ese amor que se da porque nos produce algo de vuelta.

Somos seres humanos y, excepto algún santo como decís, nadie ama si no recibe algo a cambio, suena duro, quizá incluso eche para atrás, pero ser consciente de ello es el paso necesario para poder utilizarlo a nuestro favor, engañarnos con una ilusión es bonito, pero tristemente no deja de ser una ilusión. A veces eso que recibimos es el mero placer que sentimos cuando amamos a otro, porque no podemos olvidar que el amor es algo que nos pertenece y cuando nos abrimos a sentirlo nos conecta con nuestra esencia y eso nos hace sentir genial. A veces amamos porque nos da seguridad e incluso cuando el otro nos humilla o nos pega la seguridad que sentimos al evitar (aqui si que entra en juego el miedo) estar solos nos compensa. Son infinitos los motivos que nos llevan a amar, pero siempre hay alguno, a veces tan simple como el bienestar que siento al ver reflejado en el espejo que es el otro las cualidades que más valoro de mi mismo.

El amor incondicional no existe, por lo menos no en pareja, porque si existiese seríamos pareja de todo el mundo, si elegimos a unas personas y no a otras para enamorarnos es porque esas personas, y no las otras, reunen unas ciertas condiciones que de manera consciente o inconsciente elegimos porque nos ayudan a crecer, desarrollarnos o nos producen placer.

El amor incondicional es una ilusión, que ilusiona pero no se puede tocar, lo que si podemos hacer es utilizar ese amor condicionado para ayudarnos a abrir las puertas del amor incondicional que es nuestro verdadero SER y disfrutar de la plenitud de su combinación.

PAQUI dijo...

Si las personas estamos en continuo desarrollo y crecimiento, ¿es posible que ese amor condicionado del que habláis vosotros, basado en valores o preferencias personales, cambie con el tiempo a medida que evolucionamos?¿Eso explicaría que dejásemos un día de estar enamorados de aquello que nos atrajo en el pasado,y viceversa, que lo que no vimos como algo bueno con el tiempo se transforme ?

Anónimo dijo...

Desde que leí el texto por primera vez, hay algo que no termino de entender, pero por más que lo releo no me aclaro: ¿la destrucción de la tensión entre el yo y el otro, destruye el amor? ¿Qué es esa tensión? ¿Ha de haber tensión entre dos personas que se aman? ¿Es la tensión la que mantiene viva la relación?
No sé..., las palabras tension y amor no me suenan bien juntas. Yo he vivido demasiada tensión con el otro. Por él sentía un gran amor, del que está guiado por el corazón, pero mi razón me decía que yo no era merecedora de su comportamiento. Todo eso producía muchísimas tensiones, que desde luego no definiría como enriquecedoras para mí.

Amiscamaradas dijo...

Me he quedado pensando en lo que ha dicho el último anónimo... Sinceramente, yo tampoco acabo de entender lo de la "tensión", será porque en mi vida siempre me he guiado por el instinto (así me va...)y todo lo que experimento como "tenso" o dicho de otra forma, que no fluye de una manera natural, sin resistencias, me echa para atrás. La única tensión que puedo asociar con el amor, es la que se siente minutos antes de un encuentro con quien te sacude las entrañas, pero me da que no se refiere a eso el texto.De asuntos del corazón cada día entiendo menos(mejor dedicarme a la genética,o a otra cosa más científica, jeje)pero si te puedo decir, anónimo,que si tu razón te decía que "no eras merecedora del comportamiento de alguien", seguramente estarías en lo cierto, porque muchas veces no es la razón, sino el corazón, el que quiere justificarlo todo,y allá va el muy arrastrado detrás de eso que llaman amor (pónganle el apellido que le quieran poner: incondicional, condicionado o tonto)cuando quizás la realidad es mucho más simple, menos romántica e ilusa y mejor de entender con una cabeza más fría y una razón un poquito más despierta.Así que anónimo, si tú crees que esas tensiones no eran enriquecedoras para ti, ¿para qué darle más vueltas? Mejor dar gracias a la vida por haberte dado cuenta, ¿no?

el piano huérfano dijo...

Amor incondicional no existe, en la vida todo tiene una condicion, y nos conduce a algo.

Avatar Psicologos dijo...

Paqui, tu comentario es una reflexión con la que estoy completamente de acuerdo, el amor es continuo cambio y cambiar juntos es lo que permite que pueda seguir viviendo. Una vez alguien me dijo que para que el amor dure hay que enamorarse muchas veces... ¡de la misma persona! pero de la que es en cada momento, siempre diferente.

Anónimo, la verdad es que tienes razón, la palabra tensión no suena muy bien. Me refiero a la tensión vital, a la fuerza que nos mantiene vivos y moviéndonos hacia algo, en contraposición a cuando ya lo hemos hecho todo y no queda nada por lo que luchar. Nada que ver con la tensión del conflicto, sino con la tensión que nos mantiene en movimiento para seguir creciendo cada día, desarrollando nuestros puntos ciegos y acercándonos cada vez más a la luz. La pareja y lo que nos remueve suele ser una ayuda inestimable, aunque a veces el movimiento y el crecer venga a través de soltar, de irnos, de decir "NO" a lo que nos agrede y aprender que solos "SI" podemos y que cuando lo hagamos podremos encontrar la compañía en el camino que nos ayude a brillar.

andy dijo...

Es verdad cuando amamos de verdad no se debe condicionar ni poner a la persona k amamos en un dilema de k tenga k decidir x nosotros o por otra persona somos pareja y debemos abrirnos a al dialogo pero no esperando a k nuestra pareja haga lo k nosotros keramos x k entonces ya no hay equidad debemos también pensar claramente y razonar nosotros x kmuchas veces solo keresmos k nos satisfagan en todo a nosotros pero y nuestra pareja k ella también tiene problemas nececidades. Etc hay k ser equitativos

Anónimo dijo...

Lo cierto es q he sentido amor incondicional por una persona a lo largo de toda mi vida. Sí, es ilusión, fantasía, irrealidad, lo que queráis, pero es cierto que te mantiene viva, es lo que te enamora y lo que te hace ver la vida de otro color. Con mi pareja actual tengo tensiones y es cierto que es un amor condicional, pero es precisamente lo que nos han ido enseñando desde niños, te doy algo a cambio de otra cosa, apruebas, a cambio de tu esfuerzo, trabajas a cambio de dinero. Todo son relaciones, lo raro que es lo que nos parece ese sentimiento, es lo natural, que ames, sin obtener nada a cambio, amas porque amas y punto y es esa sensación la que te produce esa plenitud y ese estar flotando. Y tú cabeza no elige a esa persona, es tu corazón, me siento muy afortunada de haberlo sentido y de seguir sintiéndolo, y es cierto que con la mera existencia de esa persona, aún sin ya verla, aún sin un contacto continuo, te mantiene viva e ilusionada.
Shakirita

sin nombre dijo...

Tanto que leí que quedé aturdida, solo pensemos un poco en que Dios es amor, si amamos como el ama imaginemos entonces que clase de amor recibiremos.