sábado, 31 de diciembre de 2011

Homenaje y agradecimiento a nuestros héroes cotidianos

Quería utilizar este último post del año para honrar a todas esas personas valientes que han afrontado en este año sus retos más difíciles y exigentes.

El otro día alguien me decía "Tiene que ser fantástico tu trabajo, tú curas a la gente" y eso me recordó que, por un lado si que es fantástico mi trabajo y estoy muy agradecido por ello y, por otro, que yo no curo a nadie, que como decimos en nuestra página web el Avatar es el mago, la persona que aparece para acompañar al Héroe o Heroína cuando se dispone a efectuar un cambio o a afrontar una prueba de superación que les impulse espiritual y evolutivamente. Nosotros tenemos la fortuna de acompañar a esos héroes y heroínas cotidianos que toman la decisión de liberarse de las cadenas de sus historias construidas, de sus acontecimientos traumáticos, de sus rencores, de sus miedos y afrontan ese reto de superación que les hará libres. Ser escoltas de ese proceso es un honor que nos regalan muchas personas cada año, no sólo las que vienen a consulta sino también esas que en los cursos se implican y llevan a la práctica esas ideas que suenan tan bien pero que a veces son más fáciles de escuchar que de actuar. Para todas aquellas personas que han decidido hacer un cambio en su mundo a través de un cambio en sí mismas nuestro aprecio, reconocimiento y nuestro más sincero Namasté.

Y como este es un homenaje a esas personas, voy a dejar paso a las palabras de una de ellas, una de esas muchas personas que se han liberado durante 2011 y que con su esfuerzo, su vivencia y su cambio resultan buen modelo para los que les rodean.

Muchas gracias por este año y en nombre del equipo de Avatar Psicólogos os deseo que tengáis un año 2012 lleno de regalos para vuestra Alma.


¡¡ Feliz 37º año !!

Tras la última visita a mi compañero, mi guía, mi amigo... y tras expresar mi actual estado de bienestar, éste me animó a escribir unas palabras para compartir con vosotros el proceso de mi, yo lo llamo, renacer.

Efectivamente, el camino es duro, ahora os parece duro pero, entenderéis en un momento dado de plenitud que fue el camino justo por el cual tuvisteis que pasar para llegar a lo más esperado.

Quizás lo más esperado aún no lo sabéis, quizás os parezca una utopía pero llegará el momento en que lo sepáis y se haga efectivo, eso sí, necesitamos un poquito, sólo un poquito de amor propio, egoísmo puro y duro. Entendiendo este egoísmo como lo más bonito que puede uno hacer por sí mismo y no como un término despectivo que excluye a los demás. Ese poquito de amor propio irá creciendo y creciendo hasta el punto de poder ofrecerlo con generosidad a todo aquel que encontréis en vuestro camino futuro.

A mí me llegó el momento, a las puertas de cumplir 37 años, de plantearme el porqué había vuelto a caer en una situación incomprensible, algo lejos de mi razonamiento y que, además, me martirizaba y me producía un sufrimiento y desgaste del que seguro os sentís algunos identificados. Cualquiera puede ser la causa que os haga sentir mal, cualquiera.

Llegué a la conclusión de que algo había que cambiar. Sí, porque por ese camino que iba, el que llevaba ya tantos años imponiéndome, no me daba unos resultados óptimos de bienestar.

Ese algo es la forma de pensar. Todos tenemos pensamientos, aquí nos gusta leerlo así, "pensa-mientos", para intentar hacernos ver de esta forma que algo de "mentira" hay escondido y, así es. Algo hay. Nuestros pensa-mientos son elegidos pero, tras llevar años y años pensando lo mismo parece que no tenemos elección y por eso perdemos ese poder que es la libertad. Somos libres de elegir en todo momento. Elijamos pues, pensamientos para nuestro beneficio personal, emocional.

Es duro y cuesta pero, con un poco de tesón se consigue doblegar a nuestro mejor enemigo, nuestra mente, y así, usarla en nuestro mejor beneficio y, os aseguro, que la recompensa es eso que buscáis.

¿Acaso no quisierais ser felices y dichosos con todo lo que os rodea? y digo TODO. Porque se puede, lo he comprobado, ser dichoso y terminar siendo agradecido con todo lo malo que nos ocurre, por supuesto con lo bueno también.

Pues ponte manos a la obra. Cambia tu manera de pensar y a poco que lo intentes con convicción verás los resultados inmediatamente. ¿Qué es lo que pasará? pues que dirás: "Sí, muy bien, muy bonito, estupendo, qué bien me siento pero..."

Justo ahí, a partir de ese "pero", probablemente estés pensando justamente lo contrario de lo que te habías propuesto a pensar y, ahí vendrá la primera pequeña prueba de fuego. ¿Quieres continuar sintiéndote bien o prefieres volver al "agujero"? En ese momento sólo tienes que elegir, porque como decía, somos libres de elegir en cada momento lo que hacemos y por ende también lo que pensamos. Así que os invito a que elijáis dejar pasar ese primer pensamiento, no hacerle mucho caso y hacerlo de forma consciente (os podéis decir, este pensamiento no me interesa, no me conviene, no le haré caso; esperaré uno mejor) Vendrán muchos, no os preocupéis, perseverar. Se trata de crearse un hábito, un hábito tan lícito como el de quererse a uno mismo. Elegid los buenos.

Una vez consigáis quereros o amaros tendréis todo el poder para conseguir vuestro bienestar e incluso ayudar a quien también sufre a vuestro lado por esto, por aquello, por lo de más allá.

Llevamos muchos años sufriendo por esto, por aquello y por lo de más allá, ¿no creéis?

Podéis ver gente de cualquier edad, incluso gente a la que le llega el final de sus días y que no han hecho otra cosa que maltratarse asímismos. ¿Queréis ser uno de ellos?

Como le dije a mi amigo, todo ahora es nuevo para mí, todo son experiencias totalmente distintas, no es fácil hacerse a la idea de tanta dicha y claro, le dije, es que me he llevado 37 años, toda mi vida para llegar a este punto y, como él decía, ahora tratar de equilibrar tantos años de vida "errando" con un par de meses tras los que me vine abajo y decidí cambiar, no es fácil y se trata de conseguir ese equilibrio tantas veces mencionado en este blog.

Así es que estoy viviendo mi nueva vida, el resto de mis días pero, más consciente cada día de que el Amor por uno mismo es la única herramienta realmente válida.

Estoy convencido de que me van a venir nuevas experiencias, mi vida anterior con la que tanto he luchado me ha hecho ver muchas cosas y ese pasado me ha moldeado (muchas armaduras para sentirme protegido y seguro tras mis propias murallas) pero, día a día iré moldeando una nueva figura más acorde a mis pretensiones; la felicidad y el bienestar.

Cada suceso, cada experiencia es un regalo, es la vida y se trata de vivirla. Vívela.

Encuéntrate a ti mismo cada vez que tengas oportunidad. ¿Sabías quién estuvo contigo en cada momento difícil de tu vida, quién estuvo acompañándote y quién seguirá ahí por el resto de tus días? Claro que sí, tu mejor amigo/a, tú mismo/a. ¡Jamás me sentí más querido y aceptado que conmigo mismo! ¡Jamás disfruté tanto de mi soledad! Y, es que desperdiciaba inútilmente mi tiempo esperando la aprobación y aceptación de los demás, de las personas más cercanas o más importantes para mí. Quizás, nunca me di realmente la oportunidad de aprobarme y aceptarme a mí mismo tal y como soy.

Esta frase la memoricé y la repito siempre que tengo oportunidad, delante del espejo, dice más o menos así: "[Nombre propio] tengo esperanza firme en ti, te admiro y apruebo con la seguridad de que puedes ser tal y como eres."

Por eso, como dice el dicho: "un amigo es un tesoro y hay que cuidarlo", no iremos encima a seguir maltratándolo con: críticas, juicios, prejuicios, creándole inseguridad, desconfianza... vamos a cuidar de esta persona, de nosotros y así, encontraréis el momento de renacer y enseguida una sonrisa se posará en vuestro rostro e, incluso, como me pasó a mí, puede que lloréis de agradecimiento. Agradecimiento hacia vosotros mismos, hacia toda vuestra vida pasada, presente y que hará de un futuro infinitamente mejor. También agradecido hacia todas las personas que nos enseñaron algo, curiosamente las que nos hacen daño y nos indican pues, dónde tenemos que reparar.

Así pues, ahora disfruto de mi nueva vida y, a veces, resulta raro darse cuenta de cómo por ciertas cosas me ofuscaba, me indignaba, criticaba, me rebotaba, reaccionaba a golpe de razonamientos y, ahora entiendo que las cosas y comportamientos que vemos en los demás, simplemente, no son responsabilidad nuestra y podemos respetar mucho más al resto de personas con las que interactuamos o, incluso con las que no lo hacemos. Ellos están haciendo su camino y ellos decidirán dar sus propios pasos igual que tú hoy decides caminar por la nueva senda que te llevará al Amor y, una vez llegues a él y te llenes de él, podrás dar todo lo que te sobre. Mientras no permitamos que los demás den los pasos elegidos estaremos entorpeciendo su camino y creándoles más mentiras y, encima, faltándoles al respeto. Dejemos que den sus pasos, dejemos que aprendan de éstos y mostrémosles con nuestra actitud amorosa y libre que otra forma de pensar es posible. Si vemos que no estamos preparados, no pasa nada, ya dije que el camino es duro pero, podéis elegir entre ver qué os afecta a vosotros mismos para ayudaros o, por el contrario atacar, huir, ignorar... en definitiva volver a vuestra vida anterior.

Espero que muchos de vosotros renazcáis y que mis palabras ante esta experiencia vivida os ayuden y acompañen en vuestro camino hacia el Amor y la libertad.

P.D.: Pensé muchas veces que este blog era algo así como una "secta", fijaos que pensa-miento ¿no? pero, sé que no es fácil comprender las frases para la mayoría de los que la leen. Por este motivo, si llegáis a pensar así, os animo a que releáis las historias que Antonio y su equipo nos cuentan, las veces que hagan falta e incluso tras pasar varios meses; veréis que cada frase, cada palabra encaja perfectamente para dar un mensaje de esperanza y amor que bien valen muchas vidas, como la mía. GRACIAS A TODOS.

Juanjo

sábado, 10 de diciembre de 2011

Una decisión consciente

Hoy, camino de Madrid, he tenido dos experiencias muy diferentes.

La primera empezó por la mañana, el tren que me llevaría a Madrid salía a las doce de la estación del AVE de Málaga, así que preparé todo para coger el tren de cercanías a las 11:00. Pero hay momentos en los que cuanto más prisa tienes más se enredan las cosas, así que por diversos motivos salí de casa lo suficientemente tarde como para que fuese poco probable llegar a tiempo a la estación de cercanías, al menos si quería evitar una larga carrera con mochila a cuestas. Caminaba muy deprisa cuando pensé “Ojalá encuentre a alguien que me lleve”, no se por qué pensé eso en vez de pensar donde podría coger un taxi, pero veinte segundos más tarde doblaba una esquina y me encontraba de frente a Jorge, mi mejor amigo, que no me había cogido el teléfono quince minutos antes y que ahora dejaba todo lo que estaba haciendo para llevarme, ahora con tiempo de sobra, a la estación de cercanías. A veces me asusto del poder de la mente cuando está bien enfocada y libre, pero bueno, ese no es el tema del post de hoy.

Gracias a encontrarme con Jorge ahorre mucha tensión, algún que otro autorreproche y un caro viaje en taxi. Pero, sobre todo, me hice más consciente de la suerte que tenía, no por haberle encontrado ese día sino de haberle encontrado en mi Vida.

Unas horas más tarde, ya en la estación de Atocha, aproveché el tiempo que tenía libre para ir a comer. Tras disfrutar de una exigente “lucha” con una camarera con cara y actitud entre agresiva y amargada a la que conseguí “robarle” una sonrisa, me dirigí a las vías con cierta sensación de bienestar por la victoria para coger el tren que me llevaría al sitio de mi retiro meditativo. Nada más llegar descubrí que el tren hacía El Escorial, el que me podía haber dejado allí sobrado de tiempo había partido a penas hacía un par de minutos (¡o menos!). Pero bueno, en otros veinte minutos había otro así que no había mucho problema.

Quizá por el tiempo que llevo ya fuera de Madrid o quizá por el despiste que a uno le envuelve en cuanto termina un mes de trabajo incesante y entra en modo “me voy de retiro meditativo”, no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que el tren que iba a El Escorial no solo iba por la vía en la que yo estaba esperando sino que había otra que es por donde precisamente había pasado el último tren que me habría llevado al lugar al que me dirigía a tiempo. ¿Y el siguiente? El siguiente pasaba ¡“sólo” una hora después! Conclusión, no solo tendría que esperar en la estimulante estación de Atocha durante toda una hora sino que, habiendo salido con tres horas de margen… ¡iba a llegar tarde!

¿Era ese motivo para sentirme mal? ¿Para pensar en mi “mala” suerte? ¿Para insultarme por haberme puesto en la vía equivocada? Seguramente la inercia mental me llevaba hacía eso, pero decidí parar un segundo, dejar que el primer impulso pasase, hacer un par de respiraciones profundas y volver a ser yo frente al personaje que mi mente estaba preparando para “poseerme”.

Decidí reflexionar, había tenido tres acontecimientos significativos ese día ¿A cuál iba a dar más importancia? Mi cuerpo se preparaba para darle mucha más importancia al negativo que acababa de acontecer que a los dos anteriores pero… ¿Era eso justo? ¿Podía compararse el mágico momento de la mañana que me permitió no perder el AVE con el hecho de perder un cercanías y llegar algo tarde? Racionalmente no había color, perder el AVE hubiese supuesto, quizá no llegar tarde porque había otro después con el que también hubiese llegado pero si un importe económico muy fuerte y no tener tiempo para comer. No podía compararse a llegar media hora tarde, pero mi mente iba directa a inundarme de frustración dándole mucha más importancia a este último acontecimiento que al primero. Incluso, si no hubiese cogido ese tren no hubiese tenido la oportunidad de tratar de contagiar a un ser humano de un poco de calidez y Amor cuando, supongo, los acontecimientos de su vida o su forma de afrontarlos le estaban provocando un evidente dolor.

Al ser consciente esboce una sonrisa cómplice al mundo de las probabilidades y aproveché la espera para llenarme de gratitud, sintonizar con una frecuencia de onda positiva que dejase la noradrenalina guardada en mi locus coeruleus y dedicar el tiempo a leer y… escribir este post.

No fue muy difícil, tan sólo fue una decisión Consciente.

viernes, 25 de noviembre de 2011

25 de noviembre. Día internacional de lucha contra la violencia de género

Celebramos un 25 de noviembre nuevo.

Tras un año, de nuevo, lleno de mujeres ausentes, porque sus maridos, novios, amantes, ex parejas… decidieron que ellos decidían su futuro.

Una vez más, nos unimos este día para reivindicar un mundo mejor: Igualitario. Donde las mujeres no tengan miedo de salir a la calle, no sospechen de los novios de sus hijas, no se enfaden con sus amigas porque desde que sale con “X” su mirada está triste o ausente, o temblorosa.

Ojalá, dentro de poco, las mujeres dejemos de soñar con “un amor de película”, para que nuestro compañero de carne y hueso nos trate con respeto. Y para que nosotras, nos creamos, que esto es lo que nos merecemos, y lo defendamos.

Y para desear todas juntas que los cuentos tengan realmente un final feliz, mañana, en todos los municipios y ciudades, habrá un punto de encuentro.

En Málaga, os espero a las 19.30 en la plaza de la Merced.

¿Por qué se celebra el 25 de noviembre?

Tres de las 4 hermanas Mirabal, Minerva, María Teresa y Patria, fueron unas férreas opositoras al dictador Rafael Leónidas, en la República Dominicana.

Leónidas, utilizó al ejército para imponer su dominio sobre el resto de la población, por medio de la violencia, la tortura y el asesinato; Las hermanas Mirabal, por la gran sensibilidad social humanismo que profesaban, participaron en los esfuerzos por derrocar al gobierno fascista. Y por ello fueron encarceladas y más tarde, asesinadas el 25 de noviembre de 1960.
Su nombre clandestino en las actividades políticas era el de mariposas. Y éste es el nombre por el que se las sigue recordando.
Ellas, han sido un símbolo para la lucha de la libertad y la igualdad.

Desgraciadamente, desde antaño han existido discriminaciones sobre las mujeres sólo por el hecho de serlo: los hombres griegos no consideraban a las mujeres como ciudadanas. En la edad media se las quemaba en la pira bajo el pretexto de ser brujas, o de no sé qué justificaciones fisiológicas. A las mujeres se las ha apedreado, repudiado, aislado y asesinado… Cada vez que los hombres han considerado que no eran “suficientemente buenas”.

A día de hoy sigue ocurriendo, desgraciadamente. Siguen existiendo demasiados hombres a los que han educado en la idea de que son los que deben “llevar los pantalones”. Y si no lo hacen, se sientan cuestionados en su masculinidad, humillados. Por eso, piensan que deben hacer lo que esté en su mano para que todo vuelva al “equilibrio que ellos desean”. Ellos “deben tener el mando”. Si esto no ocurre, comenzará el momento de mayor peligrosidad para la mujer. En nuestros días, es cuando ella quiere tomar sus propias decisiones y elegir su propia vida. El mayor riesgo de muerte para una mujer es cuando decide separarse del que hasta ahora era su marido.

Por eso es muy importante que toda la sociedad las arrope y demuestre que está con ellas. Y que se sienten el más absoluto rechazo hacia el machismo y su tortura.

Es por ello, que cada 25 de noviembre, en todos los municipios y ciudades de España, hay una plaza en la que nos juntamos para denunciar estos hechos y demostrar que ellas no están solas.
Estamos con vosotras.

Rocío Carmona Horta
Psicóloga especializada en igualdad y prevención de la violencia de género

viernes, 11 de noviembre de 2011

Unas palabras antes de viajar

- "¿Y si no me doy cuenta?"

- "La aprenderás"- le dijo con toda la seguridad y el Amor que ese estado intermedio en el que se encontraban le permitía tener.

Era un Alma vieja y le quedaban pocas cosas por elaborar para ser pura Luz, pero aquella misión, aunque parecía dedicada a ayudar a Tesenia, un Alma mucho más joven con los típicos miedos que acontecen instantes antes de viajar al plano más denso de la materia, intuía sería incluso más importante para ella, como solía ocurrir cuando un Alma tan vieja era colocada al lado de una energía tan jóven. Ya sabía desde hacía tiempo que no había casualidades y que las situaciones mas desequilibradas no tardaban en demostrar su perfecto equilibrio.

- "Si no te das cuenta de tu misión yo acudiré a ayudarte, puedes tener la certeza"

- "Si ya, pero ¿Y si no te reconozco?"- preguntó, una vez más inconsciente de que sus dudas eran los tentáculos que la mantenían estancada y que eran las primeras pistas del trabajo que tendría que superar en el mundo material.

- "Yo estaré siempre en el camino contigo, y si en compañía de los que has elegido como padres no pudes desembarazarte de tus miedos yo te apareceré de alguna manera para ofrecerte la oportunidad que necesitas para seguir creciendo, no necesitarás reconocerme, eso no es lo importante sino que te mantengas abierta y en Amor para afrontar los momentos claves"

- "¿Y cómo lo harás?"- Tratar de controlar lo que iba a pasar era signo inequívoco de su proximidad a la reencarnación en la Tierra. Estaba perdiendo sus últimos vestigios de consciencia y empezaba a practicar lo que sería su mayor reto de aprendizaje en este inminente viaje, aprender a confiar en sí misma y su capacidad para afrontar sola los retos que se le pusiesen delante. Las dudas y la búsqueda de seguridad en los demás serían sus más fervientes enemigos y ya empezaban a instalarse en su guarida, la mente, esa que empezaba ya a materializarse.

- "Eso depende Tesenia, si lo que necesitas es Amor para confirmar lo que ya has realizado allí apareceré para darte Amor. Si por el contrario todavía necesitas deshacerte de las ataduras del control para desarrollar la confianza en que tú sola si puedes, allí estaré para dañarte, abusar de tu dependencia o abandonarte, lo que más te ayude. Todo dependerá de como evolucionemos y de como nuestra Intención vaya construyendo la realidad que necesitamos para finalizar con éxito nuestra misión. Yo te ayudaré a ti y tú a mi y una parte de nosotras nunca olvidará este pacto y el Amor del que está construida nuestra esencia. Pero todo esto ya lo sabes, ¿A qué vienen ahora todas estas preguntas?"- Sira terminó con una pregunta para ayudar a Tesenia a internanalizar su sabiduría interna y su capacidad para encontrar sus propias respuestas.

- "Tengo miedo"- Contestó Tesenia bajando la voz. - "No se si lo podré hacer bien".

- "Jajajajaj"- rió Sira con total naturalidad. - "¿Pero como lo vas a hacer mal? ¡si eso es imposible!".

- "Ya..."

Viendo la inseguridad creciente que se iba instalando en Tesenia, como si su Alma ya empezase a estar encerrada entre las células humanas que la acompañarían próximamente, Sira le contestó con suavidad.

- "No hay nada que esté bien o mal, nada malo ni bueno. Puedes hacer el camino más rápido o más lento, pero siempre estará bien. Si lo haces más rápido estarás más cerca de la Fuente y entonces empezarás a ayudar a otros para seguir tu propio crecimiento, si lo haces más lento simplemente le estarás dando a otras Almas, como a mi en este caso, el regalo de seguir evolucionando mientras te ayudamos. No puedes fallar, ya ves que yendo lenta eres generosa y beneficias a otras mientras que yendo rápida eres más egoísta porque eres tú la más beneficiada ¿Qué es mejor? Lo que pase estará bien. Hay muchos caminos para hacerlo, pero solo un destino final, tu crecimiento y tu transformación en pura Luz. Así que, hasta que llegues allí, disfruta incluso de tus miedos porque llegará un día en el que no vuelvas a sentir una emoción tan "humana" y por algo está ahí. No te voy a decir que la echarás de menos, porque no es así, pero si que sentir esas emociones es u a experiencia única que tiene su sentido"-

Y con una enorme dulzura dejó que su energía la abrazase mientras en un susurro le transmitía "Es momento de viajar, nos vemos pronto querida Federica"- dejando que su Alma viajase de nuevo para incorporarse definitivamente a ese feto humano cuyos padres pronto recibirían en forma de una preciosa niña que llamarían Federica. Así lo habían establecido tiempo atrás y así sería, aunque los detalles de la aventura y como discurriría eran un misterio que solo se resolvería con el paso del tiempo material y las diversas decisiones tomadas por sus ahora humanos protagonistas.

martes, 1 de noviembre de 2011

Detrás de los muros

Todos somos importantes, perfectas.

Pero en un mundo en el que lo que haces bien se valora como "normal", "tu trabajo", etc. y lo que haces mal en seguida se te señala y se te critica, la mayoría de nosotros tenemos la sensación de estar en negativo. Eso nos hace sentir que no somos suficientes y nos esforzamos por hacer cosas que nos permitan recobrar la seguridad que nos regala el sentirnos importantes. Aunque eso es una confianza irreal, depende del afuera, de tu éxito, de la opinión de los demás, de que los resultados sean los requeridos por las exigencias. Eso nos hace irremediablemente esclavos.

Cuanto más necesitamos demostrar más inseguros nos sentimos y cuanto más inseguros más necesidad y, así, más esclavos.

Si queremos mejorar nuestras relaciones afectivas y sociales, la libertad es la clave. Nadie se siente atraído por un esclavo a no ser que quiera explotarle. Además, una vez conseguida la libertad, tienes una ventaja sobre los demás que, en mi opinión, tienes la misión de compartir.

Si deseas influir sobre los demás empieza por asegurarles su importancia personal. Mira a través de sus muros defensivos y encuentra al Ser humano que hay detrás. Cuando juzgas, las personas se ponen a la defensiva. Cuando les reflejas sus propios miedos se verán tentados a romper el espejo. Sin embargo, cuando ese espejo les refleja lo más divino de su Ser, cuando les refleja su verdadera esencia, entonces algo se ilumina dentro. Empiezan a sentir el calor que desprende esa luz y sus murallas empiezan a derretirse, a caer solas. Y una vez sus barreras han caído la comunicación fluye y con ella el entendimiento. Y donde hay entendimiento y consciencia lo único que puede surgir es el Amor.

Ojo! a veces, las personas más defendidas, ante la intensidad de lo que sienten cuando se abren, pueden ser inundadas por sus pensa-mientos y llenarse de miedo al descubrirse sin protección. Entonces, seguramente volverán a levantar sus muros de importancia personal y volverán a encerrarse en su cárcel de pretendida seguridad atacando aquello que hizo que se tambaleasen, atacándote a ti. Esto no tiene nada que ver contigo, a no ser que tú te lo tomes de manera personal que entonces te estará enseñando donde reside tu propia inseguridad, donde exactamente tú misma necesitas poner más luz y Amor. Pero si no te defiendes, si permites su miedo y lo acoges con la paciencia de quien observa miedo en un niño, entonces podrás seguir desviando el reflejo de sus muros y seguir reflejando aquello que sabes que permanece guardado en su interior.

Y quizá, sólo quizá, cuando la persona esté preparada para sentir su propia grandiosidad, su perfección, entonces tendrá la oportunidad de derribar sus muros y relacionarse contigo de Alma a Alma. Porque tú, posiblemente sólo tú, le comprendes y sabes quien Es. Y es muy fácil saber quien es porque, en realidad, eres tú, una misma esencia que cuando supera las más-caras donde está encerrada inevitablemente se reconoce.

Cuanto más hace una persona más difícil se lo pone, porque al hacer se está mandando el mensaje de que no es suficiente con lo que Es. Y así, la misma mentira que fue construyendo sus primeros muros, que tenía que hacer algo para ser querida, se transforma en realidad en su vida al vivir identificada con esa imagen de su más-cara. Y cuanto más trata de defender la validez y la importancia de esa imagen construida, cuanto más esfuerzo emplea para fortalecerla y sentirse segura, paradójicamente, más insegura se siente. Porque no existe ningún arma capaz de defendernos de algo que no depende en absoluto de nosotros, la opinión de los demás.

Solo si te paras a reconocer lo que esos muros guardan, solo si renuncias a tu importancia personal, serás libre. Porque si no tienes nada tampoco hay nada que defender, nadie tendrá el poder de arrebatarte nada y serás libre de vampiros energéticos y otras personas que, manejadas por sus miedos y su sensación de no tener suficiente aprovechan tus necesidades y tu inseguridad. Y es que, si se sienten tan vacíos y tan en peligro ¿Quién les puede culpar de querer robar aquello que más necesitan, seguridad y energía vital? Si no hay nada que demostrar no hay nada por lo que luchar y la guerra, interna y externa, puede terminar para dar paso a una paz que llenará todo de luz y Amor.

En vez de juzgar a los demás, acéptalos con compasión, con la compasión que te permite ofrecer la seguridad de que no te pueden robar nada, que aquello que tú eres no se puede tocar con las garras materiales de sus defensas. Y quién sabe si, quizá, un día les podrás contagiar de tu luz y Amor y descubran que no hace falta robar, agredir ni rebajar a los demás, que cuando se paren y cierren los ojos para ver con claridad descubran que poseen esa misma luz que tienes tú. Que ellos son tú y tú eres ellos y que no podemos carecer de nada ni envidiar nada porque ¿Cómo puedo carecer o envidiar lo que yo Soy?

Y un día, no se si lejano o cercano, pero un día, el Amor reemplazará a la violencia, los abrazos reemplazarán a la competición, la apertura a las defensas y la sabiduría a la ignorancia. Piénsalo, siéntelo, es una elección que depende sólo de ti.

viernes, 21 de octubre de 2011

Acompañamiento de personas en el proceso de abrazar la muerte


Cuando una persona se muere nos hace de espejo de nuestra propia muerte. Sólo si tenemos una buena relación nosotros con ella podremos acompañar libres a esa persona en su camino. Por eso decíamos en el anterior post que primero tenemos que superar nuestros propios miedos.

Antes de poder acompañar a alguien en sus últimos pasos por la vida tenemos que estar nosotros muy vivos. Tener claro nuestra misión personal en esta vida, ser lo suficientemente egoístas como para permitirnos realizarla, cuidarnos a nosotros mismos nos dará la fuerza para poder acompañar a alguien en esos momentos, a veces difíciles. Y digo a veces, porque hay otras personas que caminan con la cabeza alta, con serenidad, seguridad y confianza esos últimos pasos. Son personas que pueden mirar hacía atrás y sentirse satisfechas, son personas que saben que su misión ha concluido y que es tiempo de pasar a otro estado. Son personas que con el Amor pintado en sus caras nos regalan una última lección, quizá la más importante, es posible VIVIR con mayúsculas y no sólo sobrevivir. Pero más allá de esos y esas maestros y maestras que podemos hacer las personas que nos dedicamos al cuidado de personas en estado terminal para facilitarles su tránsito.

En el acompañamiento de personas en el último momento de sus vidas lo más importante es presentarse desnudo. Desnudo de prejuicios, de ideas preconcebidas, de juicios, de deseos, en definitiva desnudos de nuestro mapa de la realidad. El objetivo es permitir que la persona haga su propio proceso, lo que ella necesite, dándole el espacio necesario para hacerlo.

Así que las herramientas más útiles que tenemos es el silencio y nuestras preguntas. Silencio para dar ese espacio, hay veces que el silencio es muy incómodo, pero si somos capaces de sentirnos cómodos en la incomodidad permitiremos que la otra persona exprese lo que hay más dentro de ella. No podemos olvidar que toda confesión dolorosa necesita un tiempo para ser elaborada, después de un gran silencio suele llegar una gran confesión. Así que el silencio es nuestra herramienta. Las personas suelen sentirse muy incómodas ante ese silencio y lo rellenan con opiniones, consejos, distracciones. Cuando alguien me pregunta "y en esos momentos ¿Qué se dice?", mi respuesta suele ser "Nada, no hay nada que decir, así que lo que hacemos es callarnos y escuchar". Las preguntas son la segunda herramienta, son las que facilitan que el otro nos exprese lo que siente, lo que piensa.

Pero quizá incluso antes de preguntar o de guardar silencio, es importante dar permiso. Demostrar que con nosotros si se puede hablar de aquello que les preocupa, que les atemoriza, de aquellas intuiciones que llegan en los últimos momentos. Y para probar si se puede hablar con nosotros muchas veces ellos nos hacen preguntas ¿Por qué a mi? ¿Por qué ahora? ¿Qué es la muerte? ¿Hay algo después de la muerte?. Esas preguntas no buscan una respuesta, buscan comprobar si huimos de ellas o nos mantenemos serenos. No esperan una respuesta, es en muchas ocasiones su manera de tratar de promover una conversación sobre el tema que les ayude a poder articular sus propios pensamientos, miedos y lucha interior. A veces las creencias que he defendido toda la vida no se sostienen con lo que sienten en ese momento y necesitan su proceso de elaboración de sus sensaciones sin sentir que están traicionando lo que siempre han creído. Así que... ¿Se puede hablar con nosotros? ¿Nos callamos y escuchamos o empezamos a parlotear con lo que nosotros pensamos? Incluso es posible que la respuesta a esas preguntas ni siquiera sea lo importante, sino que lo importante sea el propio proceso interior de buscar la respuesta. Así que dar permiso es callarse, no huir del tema y devolver las preguntas para que la persona pueda encontrar sus propias respuestas, no me cansaré de repetirlo, sus propias respuestas no las nuestras.

Las cosas a resolver

Quizá la primera necesidad es hacer real la pérdida, poder combatir esa negación que surge instantáneamente ante la noticia. A veces nos preguntan porque necesitan que alguien les acompañe en ese darse cuenta de que la muerte se acerca. Poder dar la mala noticia con serenidad, Amor y compasión les ayudará a integrarla.

Luego es muy importante poder expresar todas las emociones, TODAS. Hay personas que tienen más dificultad para expresar la rabia, otras el miedo, otras la tristeza. Normalizar todas las emociones y dar permiso para sentir es nuestra función en esos momentos. Es difícil estar con alguien mientras tiene una abreación emocional, pero por favor, no cortéis el proceso, permitir que la persona haga la curva emocional que sube y luego baja. Si tratamos de consolar, de controlar la emoción, de que esté bien, estaremos mandando en mensaje que con nosotros no se puede hablar, expresar, sentir. Quizá lo único que hay que combatir es la culpa, pero nunca directamente siempre con las preguntas que lleven a la persona a darse cuenta de que la culpa es absurda.

Hasta aquí las pautas son iguales que para cualquier persona en un proceso de pérdida, pero que es necesario resolver antes de morir:

- Encontrar un sentido y un significado a la propia vida. Descubrir el sentido de lo vivido y sentirlo realizado nos permite irnos con la seguridad del deber cumplido. Para ayudar podemos preguntar por los acontecimientos más significativos de la vida, ayudar a identificar lo conseguido en cada etapa, lo aportado a los demás o al mundo. Normalmente lo que la persona ha realizado tendrá que ver con sus valores, a veces cometer el error de valorar si hemos conseguido algo importante basándonos en los valores de los demás o de la sociedad. ¿Qué es lo más importante para esa persona? Seguro que en ese área la persona ha hecho cosas fantásticas, las otras dan igual, porque cada uno tenemos una misión diferente que suele estar en consonancia con nuestros valores.

- Resolver duelos pasados. Es difícil irse si hay cosas sin resolver. Para poder morir serenamente es importante encontrarse en un estado de Amor Incondicional, de estar en contacto con nuestra esencia de Amor. Por eso podemos ayudar a las personas a expresar las emociones no expresadas, a resolver los conflictos enquistados, a deshacer las culpas que cargan en sus espaldas y no les permites caminar derechos, las culpas propias o las de los demás. Trabajar el perdón es liberador y nos acerca al Amor por todo, imprescindible para irnos con todo resuelto y libres.

- Querer y sentirse querido hasta el final. Los seres humanos somos seres vinculares, las relaciones y los vínculos con los demás nos alimentan, dan seguridad a nuestro cerebro emocional y nos liberan de miedos. Ayudar a los familiares a acompañar, algunos de ellos no querrán dejar ir a la persona que se va, o ser capaces de amar nosotros y dejarnos amar por la persona que está sola es la manera de llenar esta necesidad. La persona con la que trabajamos es un Ser Humano que como tal merece respeto y Amor. Da igual si es amable o agresivo, dulce o agrio, si nosotros estamos plenos podremos ofrecer ese Amor que hará que la persona se sienta segura. A veces las personas muy dañadas tienen miedo a abrirse y nos prueban con sus ataques, si a cada agresión respondemos con Amor les estaremos transmitiendo que con nosotros si es seguro abrir el corazón y, obviamente, al estar en estado de Amor nosotros también nos sentiremos mejor.

- Sentido de esperanza y/o trascendencia. Ya hemos visto lo importante de encontrarle un sentido a la vida, encontrarle un sentido a la muerte también es importante. Aquí es donde las creencias religiosas o espirituales cobran sentido, es posible que la persona haya rechazado ambas durante la vida pero eso no significa que no pueda abrirse a ellas ahora. Lo importante será facilitar que la persona entable un diálogo con su propio corazón, que pueda abrirse a lo que ha estado cerrada hasta ahora cuando empieza a sentir esa llamada interior. Establecer una relación de confianza, libre de juicios y de nuestras creencias, estar dispuestos a dar testimonio silencioso de su dolor o ayudarles con meditaciones guiadas, lecturas, expresión creativa, símbolos, rituales de despedida o de paso... habrá que estar con los ojos bien abiertos para descubrir como la persona quiere expresar su espiritualidad y ayudarle a hacerlo.

- Cuidados básicos. Aportar los cuidados básicos de enfermería, limpieza, hidratación, comida, etc. a veces son pequeñas cosas que tienen un gran significado. Cuidar y honrar a un ser humano es una experiencia que sólo aquellas personas abiertas a disfrutarla podrán saborear, como dice el famoso anuncio "hay cosas que no tienen precio".


Mis agradecimientos para escribir este post a: A Payàs i Puigarnau, A. por su artículo "Espiritualidad en la última etapa de la vida". Labor hospitalaria, 35 (268): 7-14, 2003. A Doka, 1993 y Corr et. al., 2000 por sus investigaciones. Y especialmente a: Elisabeth Kübler-Ross, con su valentía, su trabajo y su dedicación nos enseñó a muchos cuando el tema del apoyo psicológico en la muerte era un tema muy tabú. A Félix Esteban, mi tutor del master de transpersonal, siempre ahí siempre haciéndome pensar. Al Hospital USP de Marbella, que me permite desarrollar este regalo de profesión que tengo. Y, en especial, a Cruz Roja Española por su dedicación a la ayuda de los que más sufren y su labor humanitaria en todo el mundo, trabajar bajo los principios de esta organización es un orgullo y una motivación constante.

jueves, 13 de octubre de 2011

Abrazar la muerte abrazando la vida

Una vez tuve la fortuna de ser transportado por una amiga a otros mundos en una sesión de cuentacuentos. Pero no sólo nos hizo viajar a lejanas tierras y disfrutar, también dejó en nosotros un espacio para el crecimiento y la reflexión. Hoy, más de diez años después utilicé uno de esos cuentos como entrada en mi participación en unas Jornadas sobre Garatía y Protección de los Derechos de las Personas Mayores organizadas por el Colegio de Trabajo Social de Castilla la Mancha. Comparto aquí el cuento y las reflexiones de la ponencia. Gracias Lidia, por tu larga amistad y por la inspiración.

El criado del rico mercader

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

—Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.

—Pero ¿por qué quieres huir?

—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

—Muerte —le dijo acercándose a ella—, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?

—¿Un gesto de amenaza? —contestó la Muerte—. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.


Bernardo Axtaga: Obabakoak (1993)

¿Y de que huimos con tanto miedo y tanta fuerza? Supongo que de nuestra propia sombra. Y nuestra sombra, ese conjunto de cosas que rechazamos en nosotros mismos, solemos proyectarla en los demás en vez de escucharla e integrarla dentro de nuestra globalidad. Y así nuestros miedos son los que gobiernan nuestra vida. Y si los miedos dirigen nuestra vida ya estamos muertos así que... ¿por qué tenerle miedo a la muerte entonces? Es paradójico como cuanto más muertos estamos en vida más miedo a morir, aunque quizá sea lógico, porque hay una parte de nosotros que nos grita que no podemos morir mientras no hayamos vivido antes.

Sólo cuando vives plenamente abrazas la muerte con una sonrisa de paz. Quizá eso sea muerte digna, poder realizar completamente mi misión en esta vida antes de irme. Y esa es una de nuestras misiones, ayudar a las personas mayores que avanzan hacía el final del camino a resolver aquellos fantasmas a los que no se han enfrentado. ¿Y cómo podemos saber que hay fantasmas irresueltos? Pues observando sus respuestas, por su miedo a morir, por sus defensas, por su agresividad. Cuanto más agresiva es una persona más miedo tiene y, por tanto, más Amor necesita. Así que en vez de rechazar a aquellas personas que nos rechazan y agreden quizá tendríamos que aprender a abrirnos más y a mostrarles que les respetamos tanto que a nosotros si nos pueden contar sus miedos más profundos. También es una señal definitiva el encontrar a una persona deprimida, la depresión es la respuesta del cerebro cuando siente que no hay nada por lo que luchar o que aquello que deseamos es inalcanzable, entra entonces en un modo de ahorro (gastar energía cuando no podemos conseguir los objetivos es absurdo) esperando que en algún momento la vida cambie y las opciones aumenten. Es la misma respuesta que hace un oso hibernando, como escasea el alimento su cerebro entra en un programa de ahorro energético total hasta que llegue la primavera y el alimento vuelva a estar disponible. Pero para la persona deprimida la vida no va a cambiar si no hace nada diferente, porque nuestros deseos profundos no dependen de las estaciones ni del tiempo, así que si no realizamos aquello por lo que estamos aquí cuando la muerte aparezca por la puerta no podremos más de dar pasos hacía atrás tratando de evitarla, porque ella será el espejo que nos reflejará que no hemos realizado aquello que vinimos a realizar, aquello que es nuestro sentido vital.

Así que la labor de los profesionales de la atención médica y psicosocial será acompañar, escoltar y facilitar que nuestros mayores puedan resolver todos aquellos asuntos que queden por resolver, desde nuestra completa apertura, desde nuestro profundo respeto, para dar soporte a sus necesidades espirituales. Pero para poder hacerlo primero tenemos que superar nuestros propios miedos ante la muerte y eso es algo que en nuestros días, en los que la ciencia a avanzado tanto en la lucha contra la enfermedad, es difícil. La muerte no se ve como parte indisoluble de la vida sino como una enemiga a la que combatir. Eso y el rechazo a lo religioso en nuestra sociedad no facilita los procesos de duelo y aceptación de la muerte. Que alguien muera es considerado un fracaso y eso lleva a luchar contra la muerta en busca del éxito, perdiendo en el camino el enorme que es acompañar con com-pasión en el dolor a otro ser humano que sufre.

En próximos post, si hay interés, describiremos como hacer ese acompañamiento.

Foto Ana Alonso http://www.flickr.com/photos/anaalonso/

lunes, 19 de septiembre de 2011

Hoy estoy de bajón

Hoy estoy de bajón. No me apetece levantarme de la cama, ni tampoco seguir en ella sin dormir, no me apetece nada, sólo olvidarme, dormir, escapar, salir.

Hoy estoy de bajón, es una nueva mañana y yo quiero que sea simplemente ayer, bueno no tampoco, quizá antes de ayer, o hace un año o... quiero estar como antes, aunque una vocecita me diga que ese antes me ha traído hasta este hoy en el que... estoy de bajón.

Doy un vuelta, trato de acallar a esa voz que sale de algún lugar dentro de mi que me martillea con opciones... salir a correr por la mañana, meditar, ducharme y salir a desayunar, trabajar... ¡pero no entiende esa voz que no me apetece nada! Y no me digas que me anime, no me digas nada porque hoy no quiero escuchar, sólo quiero que esa voz que grita que todo es una mierda suene más alta que la maldita voz que me recuerda las opciones que tengo, de ahogar esa consciencia de que el día está en mis manos y lo puedo cambiar, disfrutar, suprimir la sensación de saber quien soy de verdad, porque llegar hoy hasta mi es difícil y... ¡hoy estoy de bajón!

Y entiendo las causas pero me da igual, quizá no he dormido suficiente o quizá demasiado, o hay un cambio de presión atmosférica, o llevo demasiado tiempo traicionando mis valores o hay un cambio hormonal o... me da igual... ¡hoy quiero estar de bajón!

Aunque esa maldita voz sigue colando sus ideas en mi cabeza, si siempre hago lo mismo siempre obtendré el mismo resultado, está bien estar hoy de bajón pero si me contagia el día posterior y el posterior será depresión... lo que más me molesta es que se empeñe en recordarme quien soy y que este no soy yo. Y si no soy yo ¿cómo no voy a estar de bajón? ¿Y quiero ser yo? pero eso es un esfuerzo y no tengo ganas... estoy de bajón... ¿Esfuerzo o bajón? ¿Esfuerzo o bajón?

Me levanto... me lavo la cara... me miro al espejo, profundo a los ojos y decido ser yo...

Me quedo en la cama, me quejo, me convenzo de que no puedo, es culpa de la vida o culpo a mi yo de no ser yo...

Es sólo una elección. Sólo una elección y... yo estoy/estaba de bajón...

jueves, 8 de septiembre de 2011

Eventos y preguntas sin respuesta (racional)

El sonido del móvil sonaba insistentemente. Intuyendo la pregunta en sus caras, les dijo sin quitar las manos del volante y los ojos de la carretera: "No lo voy a coger, vuestra seguridad es más importante que cualquier llamada".

Menos de tres segundos después de haber terminado la frase, dos coches cruzaban a su lado a gran velocidad afrontando en suelo mojado esa doble curva en forma de "s" que ellos estaban terminando de trazar. El segundo de los coches, no se por qué intuyo que el del conductor más inconsciente de los dos, perdía el control de su mercedes invadiendo en una sonora derrapada el carril contrario en el mismo momento en que con un rápido volantazo era evitado por aquellos que yendo cómoda y tranquilamente por su carril eran todavía solicitados telefónicamente.

Apenas unos instantes después una serie de preguntas pasaban por la cabeza. "¿Qué habría ocurrido de estar en esa curva sólo un segundo más tarde? ¿Y si no hubiese llevado las dos manos en el volante o los dos ojos en la carretera?".

Sabía, su trabajo en emergencias y catástrofes se había encargado de recordárselo múltiples veces, que la vida es efímera, que hay que disfrutar cada instante, que esa pregunta a veces utilizada en ciertos cursos "¿Qué harías si supieras que este es el último día de tu vida?" podía hacerse real en cualquier momento.

Pero otra reflexión inundaba todavía con más intensidad a su mente. Hacía tan sólo unas horas una de sus almas gemelas en esta vida le había estado contando lo que a ella le había pasado. Como en mitad de sus vacaciones, haciendo un trekking, había tenido una caída que para todos sus compañeros de viaje en los segundos eternos que duró parecía con total seguridad el final de su vida. Para su todavía mayor alivio que incredulidad ella se levantó del fondo del precipicio con apenas unos rasguños y el gemelo roto. "Durante la caída -le había contado- sentí como una voz me decía `no luches, déjate ir, no temas, todo va a salir bien´y yo, mientras todo daba vueltas a mi alrededor en cámara lenta, solo le hacía caso a esa voz que había surgido de no se donde".

Esos dos episodios construían una serie de preguntas que se agolpaban en su mente sin siquiera darle tiempo a elaborar ninguna respuesta coherente:
¿Hay alguien o algo que cuida de nosotros hasta que es nuestro momento?
¿Es casualidad la muerte o nos vamos de aquí en el momento preciso?
¿Será la vida fruto de la simple casualidad, evolución e incertidumbre, o tenemos una misión que desarrollar y mientras no la hayamos realizado (o abandonado) tenemos que permanecer en este plano más allá de lo duras o fáciles que sean nuestras circunstancias?


Sin duda su intelecto no tenía la capacidad para responderlas de una manera creíble, pero algo dentro de él, muy lejos de ser razonado, le decía que si se había construido esas preguntas era porque ya en su interior existía la respuesta a ellas. Y una sonrisa de complicidad y agradecimiento hacia el Universo se dibujo en sus labios.



Dedicado con cariño y agradecimiento a ese ser tan especial con el que tengo la suerte de compartir camino en esta vida mientras que los extraños eventos y casualidades se empeñan en hacer más pequeña la distancia física que nos separa.

sábado, 27 de agosto de 2011

No tuvo tiempo de arrepentirse...

No tuvo tiempo de arrepentirse...
Cuando observó esa luz brillante frente a ella, esa luz de la que tanto había oído hablar en tertulias, libros y películas y en la que nunca había acabado de creer, sintió una mezcla de fascinación y vacío. Fascinación por la sensación de Amor con la que aquella luz le envolvía, una sensación que durante tanto tiempo había buscado desesperadamente para darse cuenta de que es ella la que, simplemente, te encuentra. Vacío al mirar sus manos y observar que se encontraban así, vacías. Ese era el bagaje que le había dejado años de quejas, de añoranzas, de justificaciones y resistencias. Años de centrarse en lo que el pasado no le había dado, años de temor a que el futuro reprodujese las mismas carencias que en el pasado le habían dañado. Años de vivir entre un pasado y un futuro que no se podían atrapar entre las manos, que lo único que hacían era agrandar su sensación de vacío, de sentirse llena de una gran nada.

No tuvo tiempo de arrepentirse de haber dejado que sus miedos no le abriesen ni un pequeño espacio al presente, ese único momento en el que se podía sentir aquello que ella tanto tiempo había añorado. Tanto tiempo que se acostumbró a la sensación de añorarlo, hizo suya la identidad de la que está llena de carencias, se identificó tanto con ella que despreció las múltiples señales que la vida le ponía delante, las diferentes manos que se extendían a su paso ofreciéndole algo diferente, tan diferente que escapaba a su control, y aquello que no controlaba era ineludiblemente teñido por el color del miedo.

No tuvo tiempo de arrepentirse de haber girado siempre la mirada hacía la oscuridad, haciéndose experta en buscar justificaciones para su eterna existencia a su lado. Una oscuridad que helaba sus huesos, pero mucho más cómoda que la peligrosa sensación de calor en su piel, que ya sabía podía llegar a quemar.

Ahora esa luz le concedía el don de la visión, de la consciencia plena sobre cada una de sus decisiones, de la certeza de su completa responsabilidad sobre su propia vida. Esa luz le recordaba implacable... que no tuvo tiempo de arrepentirse... de vivir toda la vida arrepentida...
Las investigaciones psicológicas demuestran que las personas se arrepienten mucho más de aquello que no intentaron que de aquello que intentaron y fracasó, aunque el miedo no para de susurrarnos al oído lo contrario. Nosotros decidimos a quien hacerle caso.

lunes, 8 de agosto de 2011

¡Pura vida!

Hoy voy a hablar de nuevo de un viaje, pero esta vez no de un viaje metafórico, ni inventado, sino de un viaje real, de esos que suceden tras una conjunción de acontecimientos y casualidades que impiden fluir hacia donde la vida te lleva.

Y me llevó, me trajo, a Puerto Viejo, un pueblecito de la costa caribeña de Costa Rica. Un lugar mágico donde la presencia del ser humano todavía no ha estropeado la belleza intrínseca de la belleza de la naturaleza que lo rodea. Un lugar donde la selva y el mar están separados por unos metros de arena, a veces blanca, a veces negra y las más de las veces una mezcla entre ellas, que parece disfrutar jugando a separar a los dos amantes. Aunque cuando el mar, en su deseo, se desata y se pone bravo alcanza con facilidad a acariciar troncos y raíces, completando un Amor la mayoría del tiempo contenido, coartado. La selva también tiene sus formas de expresarse y a través de los mil y un rios que la surcan, drenando las frecuentes lluvías tropicales, le regala al mar cada día sedimentos, hojas, ramas y, en días de especial pasión, enormes troncos desprendidos con los que el mar juega durante días antes de devolverlos a la playa, como si una vez satisfecho recordará que a mayor número de troncos en la playa menos espacio le separa de su amante.

Más allá de su exuberante naturaleza, destaca con intensidad el caráctere de sus gentes. Una exótica mezcla de ticos (así se llama coloquialmente a los costarricenses), jamaicanos (o mas bien sus descendientes) y personas de todo el planeta que llegaron aquí para unos días y echaron raíces, atrapados por esa belleza que no se sabe exactamente donde ubicar, pero que te atrapa, te conquista y, si te descuidas, te secuestra.

La expresión más utilizada en Puerto Viejo es "pura vida". Se utiliza como saludo: "¡pura vida!", para preguntar "¿Cómo estás?": "¿Pura vida?", para contestar "bien, gracias": "¡pura vida!", para decir "de nada" tras un agradecimiento: "¡pura vida!", para decir adiós deseándole a uno lo mejor: "¡Pura vida!" y supongo que para otras muchas cosas más que en diez días no me ha dado tiempo a descubrir.

Y no se dice por decir, aquí la gente realmente honra sus palabras cuando expresa "pura vida", como si cada instante fuese un sorbo de vida que ha de ser aprovechado, degustado, despacito, con ese "ahorita" que es un presente continuo de final intangible. Es sorprendente la calidad en la atención al cliente, en un restaurante, en una tienda, en un supermercado, desde el hotel de cinco estrellas hasta el conjunto de cabinas de habitaciones compartidas. Todo son sonrisas, todo es "con gusto", todo es pura vida. Y eso me recuerda lo fácil que es comprometerse con hacer con alegría, con el corazón, llenando de Amor, cada tarea que la vida nos encomienda. Hay una enorme diferencia en hacer tu trabajo con presencia, con Amor por lo que se realiza o por sus consecuencias, a la amargura del "tengo que" o de la pelea continua con lo que es, con lo que se ha elegido, la mayoría de la veces desde la elección inconsciente o consciente de no elegir.

Así, disfrutando de sus sonrisas, de su entrega en el servicio, de su Amor por la vida, cierro los ojos y dejo que se grabe, aun más profundo, esa lección. Porque hacer cada tarea con Amor es estar permanentemente enamorado, no de un objeto particular al que aferrarse sino hacía todo lo que te rodea, sintiendo la magía de ser parte de un todo que, más allá de selvas o edificios, playas o asfaltos, bosques o parques, puede ser sentido en cada instante, porque cada instante es vida, ¡Pura Vida!

sábado, 23 de julio de 2011

La desconocida a la que aprendí a Amar

Llevaba un tiempo apoyada en el lavabo en la misma posición, mirando fijamente a esos ojos que la miraban fijamente a ella. Nunca había estado tan cerca de sí misma, nunca había mirado más allá de la superficialidad de su piel. Descubría que no se conocía, que todo lo que sabía de esa persona que la miraba desde el espejo estaba basado en opiniones de los demás. Se creía moderna y adaptada a los nuevos tiempos pero aquella mirada le transmitía que su opinión de sí misma, de quien era, se había quedado anclada en los anales del tiempo.

Tras unos minutos empezó a sentir mucho miedo, miedo de encontrar lo que se había afanado en olvidar, lo que tanto tiempo llevaba ocultando a los demás, su interior. Darse cuenta de la oscuridad de ese lugar, de su falta de conocimiento sobre los más mínimos detalles que allí se escondían, hizo que fuese creciendo una curiosidad que empezó a competir fuertemente con el miedo. Y así, permaneció allí de pie, mirándose, descubriéndose, abriéndose a esa desconocida con la que pasaba tanto tiempo en su vida.

Poco a poco el miedo fue convirtiéndose en compasión. Compasión por esa niña a la que nunca habían mirado profundamente, por esa niña que había transformado la rabia que sentía por no haber recibido lo que merecía, aquello a lo que toda niña tenía derecho y que le habían robado aquellos que más la querían, por un profundo odio hacía sí misma. De alguna manera, pensar que ella no era demasiado buena para ser querida era más fácil de manejar para aquella pequeña niña indefensa que sentir que aquellos de los que dependía no tenían capacidad para cuidarla. Pobre niña, cuan mal se debía haber sentido.

Y así empezó a mirar a esa que la miraba desde el espejo, y que ahora era una niña, con mucho más amor y compasión. Empezó a sentir sin saber muy bien cómo una sensación que la conectaba consigo misma, una sensación de Amor profundo hacía ese ser que tan mal había tratado desde que su memoria recordaba. Descubría, como si desde una conciencia interna se le estuviese dictando una lección vital, que cuando hay Amor nunca puede haber miedo, que no es necesario hacer nada para merecer Amor porque el Amor es un estado interno que ya poseemos y no podemos perder, que para poder amar a los demás de verdad primero hay que entrar en contacto con nuestro Amor interno, que somos seres de luz perfectos y que si simplemente nos dejamos SER brillaremos intensamente. No hay que hacer nada más, tan solo SER, no sabía como hacerlo pero... como no había que hacer nada... eso tampoco parecía un problema.

viernes, 24 de junio de 2011

Hoy. Cambio de destino.

Hoy he hecho un viaje. Un viaje apasionante dentro de mis sueños, un viaje donde he descubierto que prefiero estar sola, o que prefiero mantener esa relación que me daña, que arriesgarme a abrirme a que alguien me quiera.

No ha sido fácil, en más de una ocasión he querido negar mi sueño, bajarme en cualquier estación del viaje, hasta que en una pincelada de luz me he dado cuenta de que ya llevo demasiado tiempo negando mis sueños. Demasiado tiempo.

La primera etapa de mi viaje me ha llevado a los cinco años, allí he visto sufrir a una pequeña niña el permanente rechazo de su madre, una madre dañada por unos padres super exigentes de unos abuelos distantes que dependían de unos bisabuelos demasiado ocupados en sobrevivir como para ocuparse de sus hijos. Si eran dolorosas las imágenes algo a desgarrado mi corazón al reconocer a esa pequeña niña indefensa, al observar en ella gestos que todavía hoy descubro en el espejo. He visto como en aquellos días una parte muy sensible de mi corazón aprendió que depender del amor fluctuante de las personas gobernadas por sus propios fantasmas y miedos era tremendamente peligroso, por mucho que esas personas dijeran quererte siempre acababan dañándote. Aprendí, supongo que de manera inconsciente, que era mucho más seguro capaces de sostener y aguantar los envites que llegaban. Aprendí. Aprendí a ser buena, a hacer las cosas bien, a no molestar, aprendí mil y un trucos que evitaban que esas pequeñas agresiones diarias que para mi escaso metro de altitud eran demasiado grandes. Ahora veo que no lo hice mal, que incluso lo hice muy bien, que de alguna manera conseguí protegerme de una manera bastante eficaz para mi edad.

Y el viaje ha seguido... y yo seguía aprendiendo o quizá tan sólo aplicaba mi aprendizaje. Aprendí a enamorarme de personas imposibles, del novio de mi amiga al que amé hasta morir escondiéndonos de miradas curiosas, del profesor que seguía mis juegos siempre en secreto, del chico duro del instituto que me mostraba como trofeo mientras intentaba conquistar otras para su personal museo de autoestima dañada. Y con cada uno de esos fracasos "casuales" el surco de la desconfianza se iba haciendo cada vez más profundo, mi capacidad para detectar aquellos que no me harían salir de mi camino iba aumentando hasta llegar a la excelencia. Desde muy pequeña aprendí a construir relaciones que justificasen esa creencia grabada a fuego en esa parte del cerebro ubicada en el corazón: "los que más te quieren son los que más daño hacen".

Paso a paso fui haciendo mi master vital en la detección y enganche con personas que no podían querer, que sólo podían hacer un daño superficial a mi piel, ardiente y que escuece si, pero muy lejos de mi sensible corazón que mantenía a salvo. Y así me siento segura, jodida, pero segura.

Pero todavía no he aprendido a controlar completamente esa parte de mi que aún busca el Amor, todavía no he sido capaz de acallar a esa voz interna que no sólo busca rellenarlas carencias que me dejaron los daños de mi infancia sino que de alguna manera sabe que soy un ser de luz que merece ser amada. Y a esa voz a la que siempre he agredido hoy voy a darle un espacio, desde el silencio de mi mente voy a hacer de amplificador de mi corazón para conseguir una vibración tan potente que sea capaz de romper mis barreras, mis más-caras, que sea capaz de romper en mil pedazos esa historia personal que me he empeñado en seguir y alimentar. Estoy llegando al final del viaje, de ese viaje.

Siento que este sueño no ha sido casualidad, se que los años en los que mi piel ha sido golpeada, rasgada, quemada, han tenido la función de proteger mi corazón. El corazón de una pequeña niña asustada que aprendió la lección incorrecta y desde entonces ha trabajado, fiel a aquellos que se la enseñaron, para hacer esa creencia realidad. Así que hoy no voy a reprocharle al otro sus abusos, no me voy a reprochar a mi misma no haber hecho las cosas mejor ni ser la culpable del enfado del otro, no me voy a insultar ni me voy a rebajar, hoy, definitivamente, pongo fin a ese viaje.

Hoy, en este día especial fruto del cruce de experiencias, aprendizajes e intuiciones, decido emprender uno nuevo, hacía un destino completamente diferente. Hoy decido dar los primeros pasos al encuentro de mi propio corazón, para escucharlo, acariciarlo, quererlo... para que cuando se confíe y esté distraído pueda susurrarle al oído que merezco ser querida, que es puro Amor y también pura fuerza, que a partir de este día nunca más me desconectaré de él, que hoy, con una enorme sonrisa y liberación, me permito abrirle las puertas al Amor mientras cierro definitivamente las del miedo, mi último ex del camino.
Fotos de Luciana Ognibene

sábado, 18 de junio de 2011

Mi viaje...

Reyes Blanco, una mujer especial, una guerrera de la luz, nos hace este regalo que nos recuerda la fuerza que tenemos, la capacidad para decidir que hacemos con aquello que nos ocurre, que el viaje de la Vida escribe recto con renglones torcidos... muchas gracias Reyes, por compartir con nosotros tu viaje inspirando e iluminando el nuestro.


Cuando a una mujer le detectan un cáncer de mama, el mundo se le viene abajo. Pero cuando te dicen que estás en las mejores manos, en las “MANOS DE DIOS” (así llaman a mi maravilloso y gran médico) todo se da la vuelta y te pones manos a la obra.

Nunca pensé que la vida me depararía una enfermedad como ésta , pero asumes que es tu enfermedad y te alías con ella. Conocerla, seguir sus reglas, estudiar cada movimiento diferente que se produce en tu cuerpo y tu mente, estudiar, preguntar todo lo que hará que este tiempo sea un tiempo lleno de luz y aprendizaje… porque lo que si hay que saber es que esto pasó porque tenías que aprender algo que aún no habías aprendido. Al principio ese “algo” no sabes qué es. Pero con el paso de los días lo vas descubriendo. Pero no te invade ni tristeza , ni rencor por no averiguarlo antes y haber llegado a este extremo, porque los beneficios son tan grandes que pensar en rencores hacia ti o hacia los demás no tiene cabida ya en tu vida.

Te enamoras de tu cirujano y de tu oncólogo porque en sus maravillosas manos está tu vida y te entregas a ellos y a sus molestas pruebas con una fe increíble y con la certeza de que te curan. El maravilloso trato humano que encuentras en cada sesión de quimioterapia, junto a la compañía de “mis duendes” que me acompañaron en cada una de las ocho sesiones y que hicieran que cada día fuera una fiesta, hicieron de este proceso un proyecto inolvidable. Unos, guiándome en el camino de mi curación física y los otros en la curación de mi alma y mi mente.

Desde el principio supe que algún día me alegraría de que las cosas hubieran sido así y no de otra manera. Después de la inquietud de los primeros momentos, no tienes miedo de lo que vendrá después, es un camino incierto pero es un camino por descubrir. Descubrir cada una de las diferentes sensaciones que se producen en ti. Crees que el espejo será un abismo para ti ,pero cuando te miras en él cada mañana, por primera vez ves la luz de tus ojos, la serenidad de tu cara y a veces algo de miedo, pero eres tan grande y fuerte que no te importa no tener pelo, sabes que cuando llegue la primavera a tu cuerpo ahí estará de nuevo como cada una de tus pestañas, tus cejas…

El cuidado de tu familia, la compañía, el respeto por tus silencios y su buena voluntad te dejan sin argumentos y aunque no siempre te apetece estar acompañada, agradeces que estén ahí haciéndote la vida más llevadera.

No todo el mundo estará contigo en estos momentos. Algunos no saben cómo llegar hasta ti y se descuelgan. Pero no tienen la culpa, no saben cómo hacerlo. Al principio, duele como espinas ,pero vas entendiendo que nadie tiene que vivir tu enfermedad porque sólo tú tienes que hacerlo, porque es la TUYA, es un camino que tienes que recorrer tú sola. Igual vuelves a encontrarlos, igual no, aún así formaron parte de tu vida y debes dejarlos ir, ya cumplieron su cometido, te enseñaron lo que debían enseñarte.


Sé que esto no se acaba aquí, a un año y medio de este viaje soy otra persona y me encanta en lo que me estoy convirtiendo cada día. Cada día es un regalo, un reto. Cada momento es diferente de lo vivido hasta el momento del diagnóstico.

No tengo más que alegrarme de que las cosas hayan sido así y no de otra manera. ¡Gracias VIDA!

lunes, 30 de mayo de 2011

El Amor es el alimento del Alma

El Amor es el alimento del Alma.
Estas bonitas palabras con cierto tinte místico son más importantes en la práctica de lo que parece, porque más allá del alimento para el Alma, el Amor es básico para la supervivencia de todo el Ser Humano. Como mamíferos necesitamos el Amor para sentirnos seguros. Lo que le asegura al bebé que le van a proteger y a alimentar, cosas básicas para l supervivencia de un ser muy vulnerable incapaz de sobrevivir por si mismo, es el Amor que percibe de sus personas referenciales, aquellas que están a su lado en su crecimiento. Cuando se producen carencias, tanto por defecto como por exceso, en estos importantes momentos se pueden originar problemas que se arrastren durante toda la vida. Cuando no recibimos lo que necesitamos en esos momentos nuestro cerebro puede grabar que nos sentimos en peligro y que necesitamos la ayuda de otro para sobrevivir. Esto, queda grabado en un cerebro muy básico llamado sistema limbico que graba las cosas en presente, así que queda grabado durante toda nuestra vida que necesitamos de otro para sobrevivir. En otros post hemos visto la función del sistema limbico y como procesa la información antes de que seamos conscientes de ella (la emoción decide y la razón justifica) por eso muchas veces esa sensación de peligro al estar solos nos acompaña durante todo nuestro recorrido vital. No importa la madura edad que tengamos, lo buenos profesionales o lo independientes que seamos económicamente, habrá algo de nosotros que sienta que necesita el amor del otro para sentirse seguros. Y si no lo obtenemos, nos sentiremos vacíos.

El problema es que incluso cuando lo tenemos, ese amor no nos hace sentirnos llenos sino igual de vacíos ¿por qué ocurre esto?

Pues porque el amor de los demás es una amor condicionado, relativo, dependiente de las circunstancias, de lo que damos y recibimos, pero nunca es un amor pleno que llene nuestra Alma. No importa lo mucho que nos enamoremos de alguien, eso no nos dará la seguridad básica que necesitamos, es posible incluso que aumente nuestra inseguridad, porque seguiremos bajo la tiranía permanente del miedo a ser abandonados. El amor de pareja es el postre de una comida, es lo que endulza nuestra vida, la hace más alegre y luminosa, le pone un broche de oro a la comida, pero no nos aporta los nutrientes esenciales que necesitamos para sobrevivir.

El plato principal, lo que nos aporta eso indispensable para nuestro adecuado y sano desarrollo, es el Amor Incondicionado, el Amor por la Vida más allá de las circunstancias particulares que nos rodeen. Un Amor que fluye desde lo más profundo de nosotros mismos, un Amor que es nuestra pura esencia de luz, un Amor que empezamos a descubrir primero a través de los ojos amorosos de esas personas referenciales y que poco a poco vamos interiorizando para hacerlo nuestro.

Es un Amor que no está fuera, que viene de dentro, por eso cuando lo pedimos o se lo exijamos a las personas que nos rodean les estamos pidiendo algo que simplemente no pueden dar. Nos pueden dar cariño, compañía, respeto, alegrías, acompañamiento, pero no nos pueden dar aquello que solo está dentro de nosotros. Mientras mantengamos la fantasía de que los demás son la fuente de nuestro amor seremos prisioneros de una mentira que nos llenará de frustración y resentimiento. La única manera de conectar con esa luz esencial empieza por el Amor por nosotros mismos. Hasta que no tengamos un profundo Amor por lo que somos no estaremos preparados para dar, ya hemos comentado otras veces que no se puede dar aquello que no se tiene de sobra, pero tampoco estaremos preparados para recibir, porque recibir puede ser todavía más atemorizante para algunas personas que dar. Y sin la libertad para dar y recibir no podremos hacer fructificar ninguno de los dos tipos de Amor.

Por eso el daño que otros nos hacen a veces se torna un regalo, si utilizamos la experiencia para buscar dentro de nosotros las heridas que nos hacen daño, para avanzar en el camino del autodescubrimiento, para abrirnos a la experiencia de sentir solos aquello que es tan fácil sentir cuando recibimos el amor de los demás, pero sin olvidar que esas sensaciones que sentimos cuando damos y recibimos amor es algo que nace desde dentro de nosotros. Y, obviamente, si está dentro de nosotros no lo podemos perder. Ser capaces de transmitir a ese niño o niña interior ese amor incondicional que quizá un día le falto es el único camino para liberarlo de la mentira que un día se grabó "dependo de los demás para sobrevivir" para enseñarle un nuevo mensaje "merezco ser querido simplemente por Ser". Centrémonos en prepararnos un gran plato principal, para luego poder disfrutar de la comida completa, incluido el regalo que suele suponer tomarnos un delicioso postre.

jueves, 21 de abril de 2011

Semana Santa: Muerte y resurrección


Iniciamos hoy los días festivos de Semana Santa, unas fechas muy especiales para los católicos que tienen un significado profundo que os invitamos a compartir. El jueves santo es el día en que Jesucristo murió, pero no en una muerte cualquiera sino en una muerte de sentido profundo, una muerte llena de sentido. Una muerte necesaria para el cambio, una muerte previa a una resurrección.

Y ese es el ejercicio que os invitamos a hacer, dejar morir hoy aquello que os sobra, aquello que no es vuestro Ser, soltar el lastre que dificulta la evolución y la libertad de la persona. Porque sólo si soltamos antes podremos llenarnos más tarde, sólo si hacemos espacio podremos incorporar cosas nuevas a nuestra vida. Dejar morir todas las quejas, las culpas, las cosas de las que nos avergonzamos, hacer una reflexión profunda y sincera de aquello que nos hace sentirnos mal, porque, como hemos dicho en otras ocasiones, aquello que nos hace sentirnos mal no puede ser nuestra verdadera esencia. Abramos un espacio desde hoy hasta el domingo para la llegada de nuestra resurrección, para poder albergar dentro aquello que si es nuestra esencia, que nos hace sentirnos plenos, satisfechos y llenos, más allá de las cosas que ocurran fuera.

Morir es difícil, nuestro ego está muy apegado a esa identidad que muchas veces defendemos a capa y espada, sigue la regla de que es mejor ser algo malo que no ser, mucho de lo que creemos ser está basado en el miedo, en una huida permanente del vacío. Pero nosotros ya sabemos que el vacío, el silencio, es el camino más rápido para llegar a nuestro verdadero ser. Quizá las cosas no sean casualidad y desde que percibimos la muerte en el anterior post hasta que podemos decidirnos a morir ha tenido que pasar un tiempo, de reflexión, de silencio, en el que encontrar la fuerza para despedirnos de aquellas cosas que como fardos pesados vamos arrastrando y hacen un sufri-miento de cada uno de nuestros pasos por esta vida que debería ser hermosa. Un gran amigo me comentaba ayer la similitud de los seres humanos con virus que van destruyendo el ser que les sustenta, en nuestro caso la naturaleza. Y la propuesta es dejar de destruir aquello que nos alimenta y empezar a encontrar la sintonía que nos permita expandernos hasta nuevos estados de consciencia en armonía con ella.

Morir hoy para resucitar en tres días. Si, porque creo que son al menos necesarios tres días para poder deshacernos de todas esas más-caras que llevamos puestas, de aquellas cosas que nos confieren una identidad con la que no nos sentimos identificados, tres días para estar en el silencio, en la tranquila incertidumbre llena de confianza en que el espacio abierto será cubierto ineludiblemente por aquello que verdaderamente somos y que durante tanto tiempo ha estado esperando a poder tener su hueco para poder llenarnos de vida y poder pintar una sonrisa en nuestra cara.

Vemos cada semana en consulta como las personas hacen este proceso, vienen sin energía, cansados de cargar con esas personalidades limitantes y llenas de miedos y tras pasar por su peculiar calvario de enfrentamiento con los miedos, renacen llenas de vida y energía. Un proceso de belleza inigualable que nos hace sentirnos llenos tan sólo por poder ser testigos directos del proceso. Pues bien, hoy es un día perfecto para hacerlo en nosotros mismos. Por eso, hoy, me dejo morir sabiendo que renaceré nuevo, libre y lleno de la esencia divina que reside en todos y cada uno de nosotros. Hoy me uno a los cientos de miles de católicos en su celebración, no de la muerte, sino de la Vida. Hoy me dejo entrar en el capullo con la certeza de que el proceso de la vida me dará la bienvenida como mariposa.

Tres días, o los que hagan falta, para reflexionar quién soy yo realmente, cuales son mis valores, que es lo que quiero desarrollar, como deseo que sea mi vida, cual es mi misión personal y cómo quiero llevarla a cabo. A veces nos encontramos que la respuesta a ese ¿quién soy? es de difícil cumplimiento, pero difícil o fácil es lo único que nos hará sentirnos realmente bien así que... ¿qué importa si es difícil? Supongo que las misiones más difíciles le son confiadas a las personas con más recursos ¿no? pues no escapemos a aquello para lo que hemos nacido, cumplamos nuestra misión para cerrar el círculo del karma y poder trascender y desarrollar nuestro camino.
Observemos aquello que admiramos, porque eso que admiramos fuera es un reconocimiento de lo que llevamos dentro, aunque quizá todavía no lo hayamos realizado, por eso puede ser de ayuda fijarnos modelos, personas que admiremos por lo que son, por lo que hacen, porque aquello que admiramos somos nosotros.

Y una vez hecho, una vez decidido lo que deseamos Ser, lo que somos, tomemos el compromiso con nosotros mismos de hacer lo necesario para realizarlo, dejemos que nuestros sueños se hagan realidad, honremonos y seamos fieles a nosotros mismos cumpliendo esos preceptos que nos hagan mirarnos al espejo y sentir verdadera pasión y orgullo por nosotros mismos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Transitando entre planos


Observaba su cuerpo tirado en la calle y una mezcla de sensaciones se apoderaba de él.
Por una parte sentía una gran compasión por aquel conjunto extraordinario de células, tejidos, huesos y órganos que durante tanto tiempo le habían alojado. ¿Tanto tiempo? bueno, eso era un decir porque en este nuevo estado en el que se encontraba sentía que toda su vida no era más que un suspiro, parecía incluso que todos los acontecimientos significativos que en ella habían ocurrido lo habían hecho a la vez, en paralelo, en vez de uno detrás de otro como había creído siempre.
Por otro lado sentía una gran liberación, aunque todavía mantenía un algo de conexión con aquel cuerpo, sostenido seguramente por aquel hilo de energía que observaba le unía a lo que había sido su ombligo y que suponía le permitía mantener una percepción desde los sentidos humanos y una capacidad, cada vez más difuminada, para percibir y "pensar" a través de ellos.

Era tremendamente curioso como mientras percibía al equipo de emergencias atareado en reanimar su cuerpo podía sentir también como su percepción se iba expandiendo convirtiéndose en una especie de conexión interna que se fundía con todo lo que tenía alrededor. Y más curioso todavía le parecía esa sensación de ser más capaz de sentir lo que sentía cada uno de los miembros del equipo médico que lo que sentía él mismo. Podía percibir la tensión de la enfermera, no sabía muy bien por qué pero sabía que se llamaba Laura como si de alguna manera él pudiese ser ella y sentir desde dentro de ella. Y Laura era, sin duda, la más implicada en salvarle la vida, tan implicada estaba que esa tensión que le producía la muerte de una persona tan joven le llevaba a ser más lenta y a cometer pequeños errores que tan sólo ella percibía pero que uno tras otro iban creando en ella una densa sombra de culpa que a él también le resultaba tremendamente pesada y le dificultaba de alguna manera el separarse definitivamente de aquello que cada vez percibía menos como su cuerpo. Así que, quizá en un último esfuerzo por cumplir lo que había sido su misión en la Vida se concentró en deshacerse, con imperceptibles pero rapidísimos movimientos vibratorios, de aquellos sentimientos para descubrir fascinado no sólo que le resultaba extraordinariamente sencillo deshacerlos sino como al hacerlo iba creciendo en Laura una sensación de aceptación y tranquilidad, como si en una ola de conciencia hubiese comprendido que devolverle la vida a aquel cuerpo podría no ser devolvérsela sino quitársela si había llegado su momento de partir.
La médico sin embargo era más impenetrable para él, podía sentir el torbellino de pensamientos lógicos en su cabeza y esa vorágine de energía le impedía sentir lo que ella sentía, como si los pensamientos estuviesen construyendo una gran coraza alrededor de los puntos energéticos por los que, de alguna manera todavía incomprensible para él, conseguía unirse a ella.
El técnico, Raúl, se encontraba más disperso, no sabía si era porque comprendía el sentido de la muerte y no luchaba contra ella o porque simplemente el número de casos y los años trabajando en lo mismo habían hecho que sus acciones fuesen más automatizadas y su energía en ellas más vacía.
Así que volvió a sentir a la enfermera, se lleno de compasión hacía ella y cuanto más pasión sentía más notaba como ella se abría, sus ojos humedeciéndose no de pena sino de agradecimiento a esa persona que con su muerte le estaba provocando unas sensaciones tan confusas pero tan intensas y agradables que era imposible resistirse a ellas y dejar que inundasen su corazón con una nueva comprensión de la vida.

Poco a poco fue notando como el hilillo energético que le unía al cuerpo físico se iba desvaneciendo y cuanto más sutil se volvía más dejaba de percibir tal y como había percibido en su vida en la Tierra. Era un proceso perfectamente sincronizado y las que sabía eran sus últimas sensaciones las dedicó a percibir, a ser consciente, no, consciente tampoco era la palabra, quizá sentir, saber... no podía saberlo, cada vez perdía más sus capacidades de comprensión humana y más sentía una vibración intensa que todo lo iluminaba. Fuese como fuese, tenía la sensación plena de que la misión que había venido a desarrollar a este mundo había sido completamente cumplida, aquello que había elegido experimentar, padecer, superar había sido traspasado y el nivel creciente de Amor en su corazón había hecho inevitable el paso a un estado diferente.No se sentía satisfecho, ni orgulloso, ni simplemente bien, sólo sentía un enorme equilibrio y un Amor infinito que le iba separando de aquel plano para fundirse en otro diferente. Un plano de energías conocidas, familiares, pero del que no podía decir que fuese recibido por sus padres, abuelos o seres queridos como alguna vez había leído, era más bien como si todo el Universo fuese su familia, o que, sencillamente, él era el Universo.

Ya era incapaz de percibir como lo había hecho tantas veces de humano y dedico el último suspiro de conexión en la Tierra a mandar un enorme "Gracias", verdaderamente agradecido desde lo más profundo del Alma, a todo aquello que había sido su mundo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Transformación, de psicólogas a Magas

Este post me lo voy a dedicar a mi.

Bueno, más bien a la satisfacción plena que sentí el viernes al acercarme como oyente, aprovechando el Congreso en el que participé a escasos kilómetros, al último módulo del curso de "Experto en Terapia de Interacción Recíproca" que se celebraba en Mérida. No podía dejar pasar la oportunidad de escuchar al maestro Aguado y también me apetecía ver a "mis chicos/as" del curso de Mérida. Esas catorce personas que tras conocer la Terapia de Interacción Recíproca a través de los cursos organizados por el Colegio de Psicólogos de Extremadura de "Intervención en Crisis" y el de "Nuevas técnicas para pacientes difíciles", no sólo se sintieron atraídos por ese modelo tan completo e integrador sino que fueron valientes y se apuntaron, asumiendo la no desdeñable inversión en estos tiempos difíciles, a una formación que sentían les podía ayudar a ayudar.

Pues, colocado en esa posición de oyente, no sólo disfrutaba de los contenidos expresados por Roberto siempre interesantes y novedosos, sino también de las preguntas realizadas por las participantes. Unas preguntas que más allá de su deseo ávido de más conocimiento, denotaban que ya son unas terapeutas diferentes. Los comentarios, las aportaciones, las caras de entendimiento ante los complejos conceptos alrededor del vínculo, la bioquímica, el simbolismo... y, sobre todo, las expresiones de seguridad en sus caras.

¡Qué diferentes caras comparadas con el primer curso de intervención en crisis que les di hace apenas un año y medio! donde sus ojos abiertos expresaban más bien un... "madre mía, me acabo de dar cuenta de lo poco que se" (expresado en esas mismas palabras por algunas de ellas). Que diferente esta expresión de ahora que denota la seguridad que da saber que, ahora sí, sienten que todo cuadra y que puede llevar lo aprendido a la consulta y transformar las defensas de los pacientes en libertad para Vivir con mayúsculas.
Una transformación de licenciadas en psicología en Magas, dando los primeros pasos en el arte de la magia y la alquimia. Entendidas éstas como la capacidad de poder transformar la realidad influyendo en aquello que es intangible, que mira al paciente con verdadero respeto, palabra que proviene de respectus que significa “atención”, “consideración” y del verbo specio cuyo significado es “mirar”. Re significa “otra vez”, así que respetar significa mirar con atención y consideración de nuevo. Nuevas terapeutas capaces de escapar de esa primera mirada que sólo ve la conducta y que suele estar teñida de los juicios de nuestra mente, capaces de mirar otra vez, desde la atención plena y la consideración, para ver más profundo y encontrarse así con la verdad, de los demás y de nosotros mismos, que más allá de las más-caras todos somos Luz. Que más allá de sus defensas el paciente es un Ser Humano lleno de recursos con los que, por unas cosas u otras, todavía no ha podido contactar, que más allá de los miedos o las agresiones, podemos acompañar a ese Ser de luz hacía la consciencia y la libertad. A través del vínculo, a través de imaginar que si puede, a través del arte adquirido y liberado cuando comprendes, desde lo más profundo que "lo que cura es el Amor".

Ese día me permití la licencia de disfrutar de esa transformación, de la sensación de mi ego sabiendo que, en cierta parte, yo tenía algo que ver en el inicio de esa transformación y que, por esta vez me iba a permitir cierta sensación de triunfo. Quizá mi ego ya venía algo expandido tras compartir el lunes y martes la sesión presencial de cierre con las profesoras y profesores que completaron el curso de Inteligencia Emocional on line y ver en sus caras esa serenidad tan diferente también a la primera sesión presencial.

Y es que el regalo que me han ofrecido estas personas en la transformación de sus Almas es un aliento enorme para seguir trabajando y seguir dando lo máximo posible, y para esos días que vendrán más grises tengo este recuerdo que pinta de intensos colores mi corazón.

Muchas gracias, por vuestra apertura, vuestra valentía y vuestra dedicación, ha sido un verdadero regalo.

martes, 15 de febrero de 2011

Dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir

En una conversación alrededor de un café, de esas en las que el discurso compartido y la escucha abierta construyen verdaderos aprendizajes para el alma, contaba mi amigo Javier, con esa naturalidad con la que dicen grandes cosas los maestros, "Lo fundamental para mi, es saber evaluar en nivel de daño que una situación va a provocar en mi hija. Si el nivel de daño es alto mi función es prevenir y evitar ese daño, eso es fácil de hacer. Lo difícil es comprender que cuando el nivel de daño va a ser asumible por ella, he de evitar la tentación de prevenir ese daño y dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir, sin limitar su aprendizaje por el dolor y el miedo que provoca en mi que a ella le pase algo desagradable".

Me parecen palabras enormemente sabia y su práctica, de una gran valentía.

¿Cuántas veces protegemos, sobreprotegemos, a las personas que queremos "por su bien"? Muchas me temo. Debemos reconocer que esa protección muchas veces coarta el mejor y más intenso aprendizaje que existe, el de la experiencia. Es realmente duro ver como una persona a la que quieres, especialmente si además es vulnerable como un hijo, se estrella pero... ¿Qué ocurrirá si evitamos la experiencia? Lo más probable es que la persona la vuelva a repetir, pero esta vez cuando nosotros no estemos delante para evaluar si debemos evitarlo.

En las situaciones en las que el peligro o el daño van a ser intensos es fácil tomar una decisión. Son aquellas situaciones en las que el peligro o el daño son moderados, aunque presentes, donde la decisión de no actuar se vuelve más difícil, ver el daño en quien queremos también nos lo provoca a nosotros, muchas veces incluso en un nivel más intenso del que sentiríamos en primera persona.

Dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir y luego estar ahí para, desde el Amor y la comprensión, ayudar a la persona que queremos a levantarse es sin duda lo más complicado. Sin un "te lo dije", sin un reproche, simplemente con nuestra presencia amorosa que otorgue la seguridad y cuidado al otro Ser. Es la mayoría de las veces ese cuidado posterior mucho más valioso que el "¡cuidado!" previo, ya que permite que nuestro hijo interiorice un aprendizaje que puede ser fundamental para su seguridad futura y a la vez obtenga el sostén (ante tú S.O.S. "ten" con la mano abierta) que le haga sentirse seguro y confiado en que, uno, tiene derecho a equivocarse y seguir siendo querido y dos, puede caerse o tropezar y nosotros confiamos en que podrá levantarse y siendo más fuerte.

Así que, siguiendo la reflexión de Javier, respiremos hondo en esas situaciones que por nuestra experiencia vemos venir con antelación y dejemos que los que queremos también desarrollen la experiencia necesaria para seguir caminando en su proceso de crecimiento hacía su propia sabiduría.

Gracias Javier, gracias Julieta, por esos momentos de descanso en los cursos en los que no sólo alimentáis mi corazón sino también mi mente. Un abrazo.