Muchísimas gracias a todos/as por vuestros comentarios y por los poemas, citas y canciones regaladas. Las diferentes perspectivas, las diferentes vivencias y las diferentes opiniones compartidas enriquecen enormemente cada uno de los post y lo hacen mucho más valioso. Gracias.
Estaba contestando a los comentarios del post anterior y me estaba alargando tanto que he utilizado el enchufe que tengo en mi propio blog para hacerlo en un post aparte*.
Hace unos dos mil años una persona única, Jesús de Nazaret, nos dejó un mesaje que decía "Ama al otro como a ti mismo". No en vez de a ti mismo, ni contra ti mismo, ni a pesar de ti mismo. Ama al otro como a ti mismo. Así que si, yo diría que para amar a los demás hay que amarse primero a uno mismo, pero no me voy a apropiar de las palabras de alguien tan sabio, son suyas no mías, y yo solo las tomo prestadas para reproducirlas y tratar de honrarlas.
Me ha encantado la reflexión de uno de los anónimos "Amar es alegrarse por la mera existencia del ser amado". Ufff que difícil no amar por lo que a mi me hace sentir bien sino por lo que la otra persona es. Que difícil permitir lo que es mejor para el otro sin caer en el autoengaño de lo que es mejor para mi mismo. En este punto no puedo mas que compartir las palabras de Noelia (gracias por firmar), me queda mucho por aprender. Pero estoy en ello.
Federicas o Federicos da igual, es tan solo un nombre. Elegí Federica como nombre para la protagonista del libro que estoy escribiendo para honrar a todas esas mujeres que, en mucho mayor número que hombres, profundizan en el desarrollo de su libertad y su felicidad, aunque duela. En cada post Federica podría ser Federico y viceversa, aunque hay aspectos de género que nos diferencian, como bien dicen las palabras de Erich Fromm que Marta nos ha traído, en el centro mas profundo somos iguales, somos Uno.
Me siento afortunado por compartir camino vital con corazones tan grandes, muy afortunado y muy agradecido.
También comparto al cien por cien eso de que la naturaleza humana es maravillosamente indefinida y complicada ¡Supongo que por eso elegí la profesión a la que le dedico tanto tiempo! En las emociones humanas las cosas se confunden, se enredan, se escapan del entendimiento lógico de la mente. La misma acción puede significar o ser provocada por dos cosas completamente diferentes. A veces lo valiente es irse, por ejemplo cuando amas a alguien que no te corresponde, cuando alguien te ama y tú no correspondes en la misma intensidad (aunque estés cómodo) o cuando el amor compartido daña mas que hace crecer (aunque esto no se si yo lo llamaría amor). Y a veces lo valiente es quedarse, cuando lo que te impulsa a irte es el miedo a salir de tu zona de confort. De esto último habla el post. Valiente o cobarde quien sabe, a veces las apariencias engañan, a veces nos autoengañamos.
¿Quién puede elegir no enamorarse? No creo que esto sea posible, por lo menos cuando hablamos de Amor con mayúsculas. Y ahí reside la diferencia entre sentimiento, palabra hermosa, y la perversión en la que se convierte cuando es creada desde el miedo y no desde el Amor. El miedo provoca que la mente nos mienta (la famosa frase de Roberto Aguado "la emoción decide y la razón justifica") y lo complejo es diferenciar desde donde sentimos lo que sentimos. ¿Es un Amor libre o es el miedo que proviene de la necesidad de llenar una carencia?
Por eso es importante amarse a uno mismo para poder amar a los demás, porque solo cuando nos sentimos llenos podemos Amar desde la libertad, sin la espada de Damocles de la necesidad. Aunque como muy bien dice alguna de vosotras son caminos que pueden ir perfectamente juntos, de hecho la pareja es el escenario perfecto para que aparezcan nuestras sombras y nos permite, aquí es donde tenemos que ser valientes, que podamos afrontarlas. Y para tener la fuerza de enfrentarnos a aquello que tanto nos atemoriza ¿que mejor motivación que el amor que sentimos por el otro? La relación de pareja es una auténtica oportunidad para crecer en el amor hacia uno mismo, mientras disfrutamos del amor compartido.
Misterio. Las relaciones "mágicas" tienen componentes misteriosos y otros que no lo son tanto. Como psicólogo navego cada día memorias antiguas que nos esclavizan y nos llevan a tomar decisiones que tratando de "salvarnos" nos limitan. Para luego dedicar nuestra energía e inteligencia a justificar lo que una memoria, con la información sin actualizar de cuando éramos niños vulnerables y dependientes, ha decidido. Para luego justificar la justificación de la justificación... Pero hay otra parte intangible, a la que los psicólogos no podemos ni acercarnos en la consulta, que está o no está en una relación, que es cualitativamente diferente y que se escapa del entendimiento humano para entrar en el Misterio. Como bien dice la oración de alcohólicos anónimos lo importante es que se nos conceda la "sabiduría para conocer la diferencia".
Y, por último, si, es mas fácil decir las cosas por escrito, sin duda. Supongo que por eso hay textos que se llaman las Sagradas Escrituras y hay pocas que superen el poder de emocionarnos de poemas o cartas de Amor. Espero que todos sigamos escribiendo, aunque obviamente no nos olvidemos de expresar con palabras aquello que escribimos, especialmente cuando lo hacemos hacia las personas que queremos.
Un abrazo y, de nuevo, muchas gracias.
* Este post es en respuesta a los comentarios del post anterior.
El Blog de Avatar Psicólogos
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
jueves, 24 de mayo de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
Tenía un corazón tan grande que asustaba
Tenía un corazón tan grande que asustaba. Asustaba herirlo e
incluso se asustaba de sí mismo, así que todo lo que le rodeaba estaba lleno de
intensidad, para lo bueno y para lo malo.
En una ocasión contaba que una vez una amiga suya le decía
que aunque al principio parecía borde y seca cuando se llegaba a conocerla se
hacía inolvidable. Lo decía medio pidiendo disculpas medio avisándote de lo que
podía pasar si te quedabas tan solo a las puertas.
Y era verdad que tocaba tu Alma. Y no con las cosas que eran
más evidentes, con su espontáneidad, su energía, su simpatía o su belleza, sino
con algo que era completamente intangible pero que no tenía precio. Tan carente
estaba de precio que era imposible comprarlo, ni agarrarlo, ni poseerlo. Tan
sólo cabía admirarlo, desde cerca si eras lo suficientemente listo como para
sentirlo detrás de su coraza, desde lejos si su feroz armadura acababa por
asustarte.
Y es que hay cosas que sólo son para corazones valientes,
hay tesoros que solo pueden ser abiertos cuando superas tus miedos y estás
dispuesto a enfrentarte a aquello que se sale, y de que manera, de tu zona de
confort. Hay tesoros que son un regalo para quien los merece y Federico no
podía dejar de pensar que él no lo había merecido, que él había aprovechado las
excusas que por doquier ella le ofrecía en bandeja para justificar el apagar
aquello que le quemaba. Por primera vez en su vida hubiese deseado ser traidor
a sus palabras, a sus principios, a sus teorías, pero era demasiado tarde y la
vida no suele esperarte. Cuando te paras te pasa por encima, dejándote el aroma
mezclado de lo que desgarra tu piel y lo que la sana, dejándote el sabor del
aprendizaje, a veces dulce, a veces amargo.
Habían pasado ya suficientes días, experiencias y eventos
como para que su recuerdo hubiese pasado a un segundo plano pero parecía que con
el tiempo no sólo no se deshacía sino que iba aumentando la intensidad de su
ausencia. Y en mitad de su anhelo no pudo más que esbozar una sonrisa, complice
porque ahora en la distancia entendía mejor su esencia, sincera porque en este día
señalado sentía de corazón que la quería allí donde estuviera, agradecido
sabedor de que la consciencia y el recorrido que se le abría delante hubiese
sido difícil sin su presencia en escena.
Así que siguió caminando disfrutando del irreal placer que
le brindaban sus memorias, recordando que hay personas tan especiales que cuando
les haces un regalo de cumpleaños el que acaba disfrutándolo eres tú incluso en
su ausencia, mandando un mensaje al Universo que, de nuevo, era más para si
mismo que para ella y en el que levantando su copa decía: “Muchísimas
felicidades y que tengas una segunda mitad de década fantástica. Allí donde
estés, espero que estés muy bien y sigas llenando de magía lo que tocas. Tenías
razón, quien te conoce no te olvida”.
jueves, 17 de mayo de 2012
No andamos solos
El húmedo y salado simbolo de su dolor resbalaba por su mejilla camino al vacío, un vacío tan profundo como en el que ella se encontraba.
Si hubiese percibido como al llegar al suelo esa gota salada iba a convertirse en alimento para una semilla de futuro recién plantada, sin duda, no se hubiese sentido tan desesperanzada.
Pensó que se sentía sola y un rayo de rabia cruzó su corazón iluminando de esa emoción todo su cuerpo. Tenía ganas de buscar culpables, de expresar esa energía que iba creciendo dentro de ella contra alguien, cuando recordó una historia de Mary Stevenson que una vez leyó en uno de esos libros cuya lectura, de una manera más o menos intensa, te cambian la vida. La historia decía así
No andamos solos
Una noche, un hombre soñó que caminaba a la orilla del mar con la Fuente Divina de todas las cosas y, conforme andaban, las escenas de su vida refulgían en el cielo por encima de ellos. La mayor parte del tiempo veía dos grupos de huellas de pasos en la arena para cada escena, pero muchas veces, a lo largo del camino, sólo había un par de huellas de pasos, a menudo en los momentos más oscuros y tristes, lo cual hizo que el hombre se sintiera muy turbado.
Se volvió a la figura que iba a su lado y le dijo "Te busqué y traté de servirte durante todos mis días. Pensé que, a cambio, te preocuparías por mi. Pero ahora veo que durante los momentos más difíciles de mi vida estuve solo. No comprendo por qué me dejaste cuando más te necesitaba".
La Divina Inteligencia replicó, "Mi querido hijo, siempre estás en mi corazón y no te abandonaría ni en los tiempos de grandes dificultades. Cuando viste sólo un par de huellas de pasos en la arena, era yo, que te llevaba en brazos".
lunes, 16 de abril de 2012
Corazón de piedra
Su mirada se perdía en la inmensidad del mar, dejando que sus pensamientos se deslizasen arriba y abajo de unas olas que, hoy, habían decidido darle una tregua. Esa quietud contrastaba con la orgía de miedos que habían estado invadiéndole en los últimos días. No era capaz de encontrar un motivo concreto para tanta emoción desbocada, ni siquiera era tiempo de que sus hormonas jugasen a manejarla, aunque ya estaba acostumbrada a que las tormentas no tuvieran ni motivo, ni razón, ni explicación determinadas.
Había aprendido a transitar por ellas, a dejarse llevar por la corriente haciendo uso del mínimo esfuerzo que le garantizase no ser muy alejada de su camino. Había aprendido, más a la fuerza que por deseo, que el único remedio era mantenerse enraizada dejando que las turbulencias pasasen. Atrás habían quedado los tiempos en los que buscaba culpables, en los que se resistía a aquello que le venía, en los que se desesperaba luchando contra una fuerza invencible que, ahora comprendía, salía de ella misma.
Era como si le hubiesen regalado un corazón nuevo,
un corazón de piedra que era más suave y permeable que el corazón abierto que tanto le había hecho padecer en el pasado. Ese corazón de piedra se hundía bajo las olas y desde la quietud del fondo observaba pasar juguetonas a las rítmicas olas y a las poderosas corrientes. De alguna manera, desde lo más profundo, las cosas se veían completamente diferentes, los sonidos perdían intensidad pero seguían teniendo la misma resonancia, la misma vibración que, bien traducida, permitía comprender mejor el mensaje. Y es que comprender no depende del volumen ni de la intensidad de los gritos con los que es transmitida la información, comprender para ella era cerrar los ojos y dejar que la vibración del mensaje acariciase su corazón. Desde ahí las imágenes surgían claras en su mente, desde ahí era capaz de comprender mejor lo que la otra persona sentía y le quería transmitir, más que lo que ella traducía en términos de sus propias vivencias y sensaciones. Era curioso descubrir nuevas formas que se alzaban dejando las antiguas creencias, antaño verdades incuestionables, como meras sombras ridículas al haber perdido su capacidad de imponerse. Era curioso descubrir como sin apenas esforzarse era capaz de surcar esas olas que durante toda su vida habían amenazado con ahogarla, destruirla, manejarla. Ahora no luchaba y, sin embargo, respiraba.
Había aprendido a transitar por ellas, a dejarse llevar por la corriente haciendo uso del mínimo esfuerzo que le garantizase no ser muy alejada de su camino. Había aprendido, más a la fuerza que por deseo, que el único remedio era mantenerse enraizada dejando que las turbulencias pasasen. Atrás habían quedado los tiempos en los que buscaba culpables, en los que se resistía a aquello que le venía, en los que se desesperaba luchando contra una fuerza invencible que, ahora comprendía, salía de ella misma.
Era como si le hubiesen regalado un corazón nuevo,
un corazón de piedra que era más suave y permeable que el corazón abierto que tanto le había hecho padecer en el pasado. Ese corazón de piedra se hundía bajo las olas y desde la quietud del fondo observaba pasar juguetonas a las rítmicas olas y a las poderosas corrientes. De alguna manera, desde lo más profundo, las cosas se veían completamente diferentes, los sonidos perdían intensidad pero seguían teniendo la misma resonancia, la misma vibración que, bien traducida, permitía comprender mejor el mensaje. Y es que comprender no depende del volumen ni de la intensidad de los gritos con los que es transmitida la información, comprender para ella era cerrar los ojos y dejar que la vibración del mensaje acariciase su corazón. Desde ahí las imágenes surgían claras en su mente, desde ahí era capaz de comprender mejor lo que la otra persona sentía y le quería transmitir, más que lo que ella traducía en términos de sus propias vivencias y sensaciones. Era curioso descubrir nuevas formas que se alzaban dejando las antiguas creencias, antaño verdades incuestionables, como meras sombras ridículas al haber perdido su capacidad de imponerse. Era curioso descubrir como sin apenas esforzarse era capaz de surcar esas olas que durante toda su vida habían amenazado con ahogarla, destruirla, manejarla. Ahora no luchaba y, sin embargo, respiraba.
lunes, 2 de abril de 2012
Perfección & vulnerabilidad
La perfección de la naturaleza es inigualable. Y, a la vez, es absolutamente vulnerable.

Es curiosa esa mezcla de perfección y vulnerabilidad, como transmitiendo una honda impermanencia o el mensaje de que la perfección es en sí misma vulnerable.
Quizá no pueda haber perfección en la fortaleza, quizá cuando nos protegemos perdamos nuestra esencia. Y solo si la protección es tan ligera como la esencia podremos seguir siendo tal como somos, perfectos.
* Dedicado a todas esas personas que, pese a los riesgos, mantienen su vulnerabilidad y son fieles a su esencia
Es curiosa esa mezcla de perfección y vulnerabilidad, como transmitiendo una honda impermanencia o el mensaje de que la perfección es en sí misma vulnerable.
Quizá no pueda haber perfección en la fortaleza, quizá cuando nos protegemos perdamos nuestra esencia. Y solo si la protección es tan ligera como la esencia podremos seguir siendo tal como somos, perfectos.
* Dedicado a todas esas personas que, pese a los riesgos, mantienen su vulnerabilidad y son fieles a su esencia
domingo, 25 de marzo de 2012
El Amor y el sufrimiento como guías en el camino
- "No te cierres puertas hija mía, a veces nos paramos delante de alguna que nos parece imposible de traspasar sin darnos cuenta de que girando la llave correcta se nos abre un mundo de posibilidades que no nos podemos ni imaginar".
- "Estoy harta de sufrir por amor, ya he tenido suficiente" dijo Federica con un tono de voz que mostraba más una fuerte determinación que el propio dolor del que hablaba.
- "Está bien hija" dijo con gran paciencia esa anciana mujer con la que nunca pensó que pudiera tener una conversación tan profunda. Siempre había visto a las mujeres del pueblo como abnegadas trabajadoras cuyas curtidas manos reflejaban su capacidad para soportar la dura vida del campo. Quizá su prejuicio no la había dejado escuchar profundamente la sabiduría que tenían dentro y desgraciadamente, su abuela que si era capaz de movilizar todo su corazón había partido de su vida demasiado pronto como para haber aprendido las lecciones que le hubiesen evitado cometer tantos errores en su vida.
- "El sufrimiento tan solo indica que no hemos elegido el camino correcto para crecer. Si el sufrimiento se hace dueño de tu vida o de tu relación significa que ha llegado el momento de pararse y escuchar a tu corazón"- La mujer hizo una pausa, no se sabe muy bien si esperando la protesta de Federica a sus palabras o para crear la atmósfera que permitiera que sus palabras llegasen al lugar correcto. Al sentir que seguía presente la mujer continuo. -"El Amor te indica por donde si hacerlo. El Amor es el que te facilita las fuerzas para traspasar los miedos y abrazar tus sombras, el sufrimiento te enreda en peleas contra ellos. Y el problema de pelear duro contra aquello que rechazas de ti misma es que aún ganando ya sabes quién perderá".
- "Pero... ¿Cómo no voy a luchar contra aquello que me amarga la vida? ¿Cómo voy a dejar ir de rositas a aquellas personas que me hacen daño?". A estas alturas de su viaje ya sabía la respuesta a estas preguntas, pero o quería seguir sorprendiéndose con la sabiduría de aquella mujer o simplemente necesitaba escuchar una vez más aquello que estaba empezando a entender.
- "Antes de empezar a luchar, mira bien desde donde estas luchando y contra quien. Luchar contra una semilla porque no se desarrolla como nosotras queremos no hará que crezca más pronto ni que de frutos diferentes a los que está destinada a dar. Solo aceptando lo que tiene para nosotros podremos dejarla crecer y aprovechar sus nutrientes. Si después de haber arado, regado y abonado la tierra sigue sin dar señales de vida es que quizá ese no es el terreno donde tenemos que plantar. Y por mucho que nos peleemos contra ello lo único que conseguiremos será frustrarnos".
- "Puede ser" admitió Federica esperando oír más.
- "Todo en la naturaleza tiene un sentido, hay plantas que necesitan mucha agua y otras capaces de crecer en un desierto. La cuestión no es esforzarse en lo que no es sino descubrir cual es el terreno idóneo para crecer, una vez descubierto, entonces está en nuestras manos el darlo todo para que la tierra de sus frutos. Y la seguridad de lo que es, eso que llamamos Amor, será el que nos dará las fuerzas para aprovechar la generosidad de la Tierra. Y nosotras hija mía, no somos muy diferentes a las plantas, somos también hijas de Dios".
Ese último comentario estuvo a punto de hacer saltar a Federica, cuantas veces había visto sufrir a las personas en nombre de Dios, cuantas veces había visto mujeres resignarse a su amarga suerte escudándose en Dios, pero sentía que cuando aquella sorprendente mujer hablaba de Dios se refería exactamente a esa misma voz que con más fuerza oía en su interior.
- "Estoy harta de sufrir por amor, ya he tenido suficiente" dijo Federica con un tono de voz que mostraba más una fuerte determinación que el propio dolor del que hablaba.
- "Está bien hija" dijo con gran paciencia esa anciana mujer con la que nunca pensó que pudiera tener una conversación tan profunda. Siempre había visto a las mujeres del pueblo como abnegadas trabajadoras cuyas curtidas manos reflejaban su capacidad para soportar la dura vida del campo. Quizá su prejuicio no la había dejado escuchar profundamente la sabiduría que tenían dentro y desgraciadamente, su abuela que si era capaz de movilizar todo su corazón había partido de su vida demasiado pronto como para haber aprendido las lecciones que le hubiesen evitado cometer tantos errores en su vida.- "El sufrimiento tan solo indica que no hemos elegido el camino correcto para crecer. Si el sufrimiento se hace dueño de tu vida o de tu relación significa que ha llegado el momento de pararse y escuchar a tu corazón"- La mujer hizo una pausa, no se sabe muy bien si esperando la protesta de Federica a sus palabras o para crear la atmósfera que permitiera que sus palabras llegasen al lugar correcto. Al sentir que seguía presente la mujer continuo. -"El Amor te indica por donde si hacerlo. El Amor es el que te facilita las fuerzas para traspasar los miedos y abrazar tus sombras, el sufrimiento te enreda en peleas contra ellos. Y el problema de pelear duro contra aquello que rechazas de ti misma es que aún ganando ya sabes quién perderá".
- "Pero... ¿Cómo no voy a luchar contra aquello que me amarga la vida? ¿Cómo voy a dejar ir de rositas a aquellas personas que me hacen daño?". A estas alturas de su viaje ya sabía la respuesta a estas preguntas, pero o quería seguir sorprendiéndose con la sabiduría de aquella mujer o simplemente necesitaba escuchar una vez más aquello que estaba empezando a entender.
- "Antes de empezar a luchar, mira bien desde donde estas luchando y contra quien. Luchar contra una semilla porque no se desarrolla como nosotras queremos no hará que crezca más pronto ni que de frutos diferentes a los que está destinada a dar. Solo aceptando lo que tiene para nosotros podremos dejarla crecer y aprovechar sus nutrientes. Si después de haber arado, regado y abonado la tierra sigue sin dar señales de vida es que quizá ese no es el terreno donde tenemos que plantar. Y por mucho que nos peleemos contra ello lo único que conseguiremos será frustrarnos".
- "Puede ser" admitió Federica esperando oír más.
- "Todo en la naturaleza tiene un sentido, hay plantas que necesitan mucha agua y otras capaces de crecer en un desierto. La cuestión no es esforzarse en lo que no es sino descubrir cual es el terreno idóneo para crecer, una vez descubierto, entonces está en nuestras manos el darlo todo para que la tierra de sus frutos. Y la seguridad de lo que es, eso que llamamos Amor, será el que nos dará las fuerzas para aprovechar la generosidad de la Tierra. Y nosotras hija mía, no somos muy diferentes a las plantas, somos también hijas de Dios".
Ese último comentario estuvo a punto de hacer saltar a Federica, cuantas veces había visto sufrir a las personas en nombre de Dios, cuantas veces había visto mujeres resignarse a su amarga suerte escudándose en Dios, pero sentía que cuando aquella sorprendente mujer hablaba de Dios se refería exactamente a esa misma voz que con más fuerza oía en su interior.
domingo, 26 de febrero de 2012
Lección de vida impagable
Un amigo comparte esta historia en facebook acontecida durante la visita que está haciendo a la India. Y como a mi también me parece impagable la comparto.
Lección de vida impagable:
Se me acerca una niña de 8 años, harapienta y famélica, con su hermano de no más de dos años en brazos, y pensé que me iba a pedir dinero, pero me dijo:
-Señor. No quiero dinero, quiero comida (En un perfecto inglés…).
Le señalé un restaurante. Y me dijo:
-No , señor. Sígame por favor.
Me llevó a una tienda de chucherías, y pensé: “Seguro que quiere una chocolatina”.
Pero no, cogió una bolsa de almendras y una de dátiles.
Le dije:
-¿Seguro que no prefieres comer otra cosa?
Y me dijo:
-No, señor. Si usted me invita a cenar, mañana no tendré qué comer. Y luego me explicó que con las almendras y los dátiles comerían varios días.
Ufffff. Me destrozó.
Lección de vida impagable:
Se me acerca una niña de 8 años, harapienta y famélica, con su hermano de no más de dos años en brazos, y pensé que me iba a pedir dinero, pero me dijo:
-Señor. No quiero dinero, quiero comida (En un perfecto inglés…).
Le señalé un restaurante. Y me dijo:
-No , señor. Sígame por favor.
Me llevó a una tienda de chucherías, y pensé: “Seguro que quiere una chocolatina”.
Pero no, cogió una bolsa de almendras y una de dátiles.
Le dije:

-¿Seguro que no prefieres comer otra cosa?
Y me dijo:
-No, señor. Si usted me invita a cenar, mañana no tendré qué comer. Y luego me explicó que con las almendras y los dátiles comerían varios días.
Ufffff. Me destrozó.
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