
Un año más nos toca confrontarnos con nuestra imagen en el espejo. Ser honestos y preguntarnos si las cosas están bien... si fueron bien...
Repasar qué es lo que queda de aquellos deseos que pedimos hace un año... Algunos de ellos se transformaron en realidad y pintaron una sonrisa en nuestra cara, otros no fueron lo que esperábamos, algunos nos abandonaron, otros quizá fueron abandonados por nosotros...
Tenemos que ubicar en el año que se va todo aquello que nos llegó por sorpresa... despedidas, reencuentros, ascensos, caídas, la soledad no buscada, huidas, oportunidades, el duro desamor o incluso el amor, de nuevo...
2009 se recordará como "el año de la crisis" y de ahí elegimos si nos quedamos con la parte de peligro o con la oportunidad.
Desde Avatar os invitamos a lo segundo, a asumir que las cosas siempre son un poquito mejorables si trabajamos en ellas pero muy empeorables si abandonamos. Que lo mejor que tenemos es eso que ves cuando te miras al espejo...
Que TÚ eres lo mejor que tienes...
Que el presente tiene dos caras: o lo vivimos hacía el futuro o lo hacemos hacía el pasado ¿Por qué no nos lanzamos, ya de una vez, y elegimos el presente continuo, ese que avanza permanente hacía el futuro? Mas que nada por un tema de practicidad, porque el pasado no se puede cambiar, pero el futuro si...
Quizá podamos borrar los personajes de una fotografía usando photoshop, pero no existe un photoshop para nuestra memoria. Afortunadamente todo suma y tú eres el resultado del sumatorio de todos y cada uno de los días de tu vida y así eres perfecto, perfecta, para la misión que has venido a completar en esta vida. Lo que si podemos hacer es ordenar las piezas de nuestro pasado, traer cerca algunas y alejar otras, amplificar las que nos regalan más luz y disminuir aquellas que ya no aportan... En definitiva ¿y si enfocamos el resultado hacia lo que viene? Puede ser una buena idea para el año que entra.
Pero antes de eso es recomendable tomarnos unos segundos, cerrar los ojos, concentrarnos en nuestra respiración y sentir nuestro cuerpo, sentir nuestro cuerpo y agradecer todo lo que el año que se va nos a traído, dejando que esa consciencia que es capaz de ver más allá de los hechos concretos descubra los regalos escondidos en cada uno de los acontecimientos que fueron construyendo este año de nuestra vida. Agradecer aquello que nos acaricio e hizo de esos momentos algo mágico, lo que nos dolió y nos hizo algo más fuertes, lo que se fue dejando más espacio a lo que está por venir, que sin duda será mejor si mantenemos abierta la puerta del corazón, lo que ésta y podemos seguir disfrutando, lo que nos unió, lo que nos rompió en mil pedazos dándonos la oportunidad de juntarlos de una manera diferente, nueva, más acorde a lo que de verdad somos, en definitiva todos y cada uno de los acontecimientos sucedidos porque nada, nada, es casualidad y todo ocurrió por algo. Es nuestra responsabilidad el saber utilizarlo y seguir creciendo, cada vez más libres, cada vez más unidos a la esencia, cada vez más felices, cada vez más agradecidos...
Como decíamos en nuestra felicitación navideña, que el 2010 ilumine vuestros pasos y os colme de deseos elegidos desde la consciencia ¡Feliz Año! y muchas muchas gracias por este año compartido.