Esta es, sin duda, una de las frases que más polémica suscita en los cursos en los que se trabaja el autoconocimiento y la autogestión. ¿Cómo voy a ser yo igual que fulanito? ¿Cómo voy a tener ese rasgo? Eso es imposible, yo no soy un egoísta, maleducado, irrespetuoso, asesino, etc. etc.
Supongo que descubrir a través del espejo del otro esos rasgos que rechazamos en nosotros mismos es una de las cosas más difíciles de admitir. Aunque también es cierto que cuando podemos aprovechar la ocasión para descubrir eso que todavía no amamos en nosotros mismos y empezamos a amarlo nuestro camino de evolución habrá dado un paso hacía delante de incalculable valor.
Así que, antes de seguir, te invito a que recuerdes ese rasgo de personalidad que tiene esa persona tan diferente a ti y que tú tanto detestas...
Todas las personas somos todo. Todas poseemos todos los rasgos de personalidad, todas somos egoístas y generosas, buenas y malas, abiertas y cerradas, tolerantes e intolerantes, agradables y agresivas. Todas somos todo y cuando admitimos esto somos libres para poder elegir que rasgo de estas polaridades manifestamos en cada momento.
El problema es que cuando rechazamos alguno de estos rasgos de nuestra personalidad entonces ese rasgo nos gobierna la vida y podremos manifestarlo en los momentos en los que menos nos gustaría hacerlo. Son palabras de mi maestro John Demartini, "todo lo que no amas en ti, todo lo que rechazas te gobierna la vida".
¿Y por qué rechazamos aquello que somos? Pues seguramente porque hemos aprendido que algunas cosas son malas y que si las tenemos se convierten en un peligro para nosotros. Imaginemos que cuando somos niños nuestros padres nos han criticado severamente por ser egoístas, por no compartir nuestros juguetes con nuestro hermano pequeño, por ejemplo. Como desde nuestra dependencia como niños necesitamos de su cariño y aprobación para sentirnos seguros ¿Qué haremos con ese rasgo de personalidad? Pues rechazarlo, controlarlo y mandarlo a las más oscuras profundidades de nuestro ser. Nosotros no somos eso y de ello, para nuestro cerebro emocional más primitivo, depende nuestra seguridad y, en casos un poco más extremos, hasta nuestra vida.
Así creceremos rechazando nuestra parte egoísta y siendo, obviamente, muy muy generosos. Yo soy una persona generosa, no hay duda.
¿Y que ocurre cuando en nuestra vida nos cruzamos con una persona que está manifestando el rasgo opuesto, el egoísmo? Pues que al ver en el otro eso de nosotros que rechazamos nos recuerda que eso que hemos escondido profundo sigue perteneciéndonos y esa sensación, tan peligrosa, es la que rechazamos a través de atacar al otro. Es decir, atacamos en el otro aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Y con cuanta más vehemencia lo hagamos es que más nos rechazamos a nosotros mismos en él. Ojo, que podemos simplemente elegir que no queremos compartir nuestra vida con esa persona, de hecho, solemos elegir para estar a nuestro lado las personas que comparten con nosotros valores y características, mientras que rechazamos las que manifiestan rasgos opuestos. Pero elegir no compartir tiempo con una persona no es rechazar emocionalmente, y mucho menos odiar, a esa persona por "como es" ¿Se entiende la diferencia? Si odio a alguien o le rechazo con un componente de emoción muy fuerte esa persona está expresando aquello que no acepto en mi misma, me hace de espejo de lo que no me gusta y por eso agredo al espejo, a ver si rompiéndolo deja de mostrarme lo que no quiero ver. Si simplemente no me gusta algo de alguien y elijo no compartir mi tiempo con ella, pero sin emoción, sin rabia y sin que se me remuevan las entrañas en su presencia, pues está reflejando un aspecto de mi que acepto en mi pero que elijo no manifestar porque no está en mis valores.
A modo de ejemplo.
- "¡Yo si va Cristina no voy!"- gritó Rocío como queriendo que su tono de voz expresase todo lo que sentía. "Es una egoísta y siempre hay que hacer lo que ella quiere, si ella va al viaje no contéis conmigo".
- "Pero Rocío, si es un viaje de empresa ¿como podemos dejarla a ella fuera?"- contestó Marta en un tono suave que quería rebajar esa tensión que sabía les llevaba a un callejón sin salida.
- "Me da igual, vosotras podéis ir si queréis, yo sólo digo que si va ella yo no voy, ¡no la soporto!"
- "Pero Rocío, si no pasa nada, si se pone tonta podemos pasar de ella e ir a nuestra bola". Esta vez intervino Vanessa, aunque sin muchas esperanzas de solucionar algo que ya había salido mal otras veces.
- "¡Qué no tías, que yo paso! Qué paso de estar allí y que luego ella quiera mandar donde tenemos que ir o dejar de ir, que ya me conozco sus escenitas, sus gritos y sus chantajes. Yo paso y si vosotras queréis ir pues vosotras veréis".
Las palabras de Rocío no dejaban ni un resquicio para la duda, su opinión sobre Cristina era inamovible y todas sabían que si iban al viaje iban a tener bronca con ella para todo el mes, como mínimo. No ir al viaje era generar un mal rollo en el departamento que tampoco se podían permitir y, además, les apetecía ir.
- "Pero Rocío..."- Marta hizo el amago de hacer un último intento que Rocío cortó al instante alzando un poco más la voz.
- "¡Qué no! ¡No insistas! Si me voy de fin de semana es para hacer lo que yo quiera no para que alguien me esté diciendo todo el rato lo que tengo que hacer. Así que con esa yo no voy, no insistáis, ¡no seáis cabezotas!"
Es curioso como en muchas ocasiones al rechazar aquello que "odiamos" estamos haciendo precisamente lo mismo que estamos rechazando, pero claro, como lo hacemos nosotros no cuenta. Puedo criticar a alguien por ser egoísta sin darme cuenta del egoísmo que estoy manifestando al hacerlo.
Puedo manifestar abiertamente desde la plataforma por la tolerancia que hay que ser intolerante con la intolerancia... Claro, tengo muchos argumentos (o quizá justificaciones) para demostrar que mis ideas son buenas y las del otro malas y por eso hay que ser intolerante con ellas pero... ¿la otra persona no estará sintiendo lo mismo? El otro día en el muro de una amiga de facebook una persona comentaba con satisfacción y orgullo que había borrado a alguien de su lista de amigos porque sus opiniones eran "fascistas". A mi me pareció curioso eso de eliminar a alguien por sus opiniones...
Cada vez que una persona me hace sentir mal me esta ofreciendo el regalo de observar ¿Qué me pasa a mi que eso me hace sentir mal? El día que podemos amar todas nuestras características entonces no nos molestará que los demás las manifiesten. Ese día, seremos dueños de nosotros mismos y podremos elegir con libertad, según nuestros particulares valores, que persona deseo ser, si más egoísta o más generosa, si cuarto y mitad de tolerante pero intolerante con ciertos aspectos concretos, si abierta a las opiniones pero cerrada a las agresiones, etc. Siendo conscientes de que todo es neutro y que elegir ser de una manera u otra está determinado por mis valores y mis valores no son mejores ni peores que los de otra persona, simplemente son los que yo elijo porque conectan conmigo y me hacen más feliz.
Y, obviamente, a partir de ahí también puedo elegir con quien compartir mi vida. Normalmente elegimos como amigas a aquellas personas con la que compartimos los valores más importantes para nosotros. Solemos rechazar igualmente a aquellas personas que, en los aspectos importantes para nosotros, defendemos valores o criterios opuestos. No hay nada bueno ni malo en ello, podemos elegir que deseamos y de que nos rodeamos, pero cuando lo hacemos desde el amor, desde la aceptación y, en definitiva, desde la libertad nuestra vida toma un color diferente. Es difícil, si. Y merece la pena.
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
sábado, 21 de julio de 2012
domingo, 8 de julio de 2012
Retales en mi Alma
Sintió
el calor del sol entrando por su ventana, un sudor pegajoso cubría su cuerpo.
Permaneció boca arriba, mientras las imágenes atravesaban su mente. No quería
moverse. Sabía que el dolor aparecería de un momento a otro. Ese dolor que
habitaba en su cuerpo pero pertenecía a su alma. Desde que Fran se marcho el
dolor hacia su entrada triunfal siempre a la misma hora, siempre puntual,
punzante y arrebatador. Solo tenía unos segundos de serena amnesia en ese lapso
de tiempo comprendido entre que abría los ojos y conectaba la mente, solo unos cuantos segundos y
después la puñalada le desgarraba el pecho y ya no había vuelta a atrás se le
quedaba ahí clavada a la altura del corazón. Que difícil era vestirse todas las
mañanas para ir a trabajar, solo podía usar camisas, se tiraba un buen rato
acomodando la empuñadura entre botón y botón. No le importaba, las camisetas no
le sentaban bien, le daban un aire muy infantil que no le pegaba nada. Eso sí,
ya no podía entrar a bancos ni viajar en avión, todos absolutamente todos los
aparatos comenzaban a chillas cuando ella se acercaba y claro la gente podía
cruzar el mundo con un clavo en la rodilla o una placa metálica en la cabeza
pero no con un puñal en el corazón. Es que el corazón… le decían, el corazón es
impredecible María, mire si volando a
miles de metros de altura al corazón se le da por expulsar su puñal y lastima a
alguien o peor aún, si se clava en la susceptibilidad de algún pasajero.
Ninguna compañía aérea estaba dispuesta a correr ese riesgo. Y claro ella lo entendía.
Su vida había cambiado considerablemente desde ese día. Ya no podía subirse al
metro o al autobús en hora pico la gente aprisionada en esos transportes como
alubias en un frasco, empujaban y
presionaban el puñal sin enterarse siquiera y entonces cada vez se hundía más…
María sabía que si toleraba el dolor era precisamente porque veía que era lo
que lo estaba provocando por eso evitaba las horas pico. Si alguna vez el puñal
se hundiera hasta el fondo y desapareciera de su vista por completo, solo
quedaría el dolor, un dolor huérfano y amnésico que lo llenaría todo, sin
recordarle a nada. Un dolor sin sentido, ensimismado, una mierda de dolor. No,
ella no se merecía un dolor tibio… ya había pasado por eso, la ausencia de
sentimiento la conectaba con la muerte. Por eso no se quejaba, porque si había
algo que María tenía era memoria. Una memoria infinita, selectiva y muy apropiada
que seleccionaba de manera impecable el acontecimiento correcto en el momento
preciso, nunca un recuerdo equivocado, jamás un pensamiento descontextualizado,
imposible un “no me acuerdo”. Cuando Fran entró a su vida era aun mas
desdichada, arrastraba una enorme armadura obsequio de Raúl, último
sobreviviente de una raza de hombre-erizo. Ahh cuanto amaba a Raúl, con que
amor cosía sus camisas rajadas por las púas, con que entereza aguantaba el
abrazo mientras sus púas se clavaban a fuego en su piel. Un día después de
amarse casi hasta quedar inconscientes con el cuerpo rasgado y dolorido María
despidió a Raúl. Supo que nunca más lo volvería a ver cuando la pesada armadura
se ciño a su cuerpo. Empezó por sus piernas, trepando como una enredadera avanzando
sin prisa pero sin pausa, subiendo incansable por sus muslos, abrazando sus
caderas, sujetando la columna, el esternón, los pechos como una delgada pero
solida malla que la envolvía hasta el cuello. Y así estuvo arrastrándose
durante años sin sentir nada, absolutamente nada, ni frio, ni calor. Muerta a
los sentidos y las sensaciones, viva a la mente como una burbuja frágil,
volátil, psicópata, desconectada de todo lo que la rodea. Años amorfos,
uniformes, desolados. Y entonces conoció a Fran lanzador de cuchillos de un
circo perdido en el tiempo, rodeado de mujeres barbudas y enanos saltarines.
Cuando Fran vio a María por primera vez supo que estaba hecha a su medida, no
hay nadie más adecuado para un lanzador de cuchillos que una partenaire cubierta
de metal ferroso, que relajados eran sus días junto a María sin pensar siquiera
en errar un tiro, sin el mínimo cuidado, sin preocuparse por el viento, la
distancia, sin afinar la puntería. Lo cierto es que un día como cualquier otro
María sintió calor, un calor tímido y escurridizo que empezaba en su nuca y se deslizaba hacia abajo como
cobrando fuerza, como una pequeña bola de nieve que crece ladera abajo, tan
contundente, tan escalofriante y a la
vez tan abrazador… toco su cuerpo hasta
entonces helado y rígido, y descubrió que estaba blando, cálido, acaricio sus
muslos, su abdomen, sus pechos y no pudo contener las lagrimas, tanto tiempo
sin sentir… tanta vida sin su cuerpo. Lloró, cascadas y ríos, lloró lagos y
charcas con nenúfares, hasta que la habitación
se lleno de lagrimas y flores. Nadó
hasta la ventana y sintió el aire rozando su piel. Frente a su casa la carpa
del circo, le recordó a Fran, no le diría nada, no quería perderlo, al fin y al
cabo ella podía fingir, eso no le representaría un gran esfuerzo, todo sea por
sentir un poco… pero no fue tan sencillo la efímera felicidad apenas le rozo la
punta de los dedos, escapo del pueblo
una fría mañana de enero cuando su amante circense confiado se asomó por la
ventana y con su amplia y luminosa sonrisa doblando el brazo en un movimiento
fugaz soltó como tantas veces un puñal, afilado, preciso, contundente, esperando que sonara la hermosa campanada, un
Toing resbaladizo, precoz y desafiante. En vez de eso un sonido a hueso y
decepción salió del pecho de María que acababa de dar una media vuelta con los
brazos abiertos bailando aquella canción que hacia tanto no cantaba...
El
circo levanto a sus mujeres barbudas que se habían convertido en las reinas de
los bares del pueblo, sus enanos saltarines y a un devastado lanzador de
cuchillos que no podía levantar la vista de la punta de sus zapatos.
El puñal
al fin se materializo en su pecho, puntual, punzante y arrebatador como cada
mañana. María se levanto y se metió en la ducha. Sintió el agua caliente corriendo
por su cuerpo. Sonrió. Al fin y al cabo, nunca le gusto viajar en avión.
Mariela Mazza
Terapeuta Transpersonal
Mariela Mazza
Terapeuta Transpersonal
jueves, 21 de junio de 2012
¿Sabes lo que significa la palabra "respeto"?
- "¡Eso no se lo puedo consentir, me está faltado al respeto!"- gritó Federica tras leer el mensaje, más hacía si misma que teniendo en cuenta la persona con la que estaba compartiendo esos momentos de la tarde, momentos que tantas veces había compartido con su abuela y que ahora compartía con esa única amiga viva que quedaba y que de alguna manera le hacía sentir más cerca de ella. Aunque resultaba evidente que con aquello que había leído en el móvil su abuela había quedado muy lejos de su realidad, tan lejos como la aceptación de aquello que le acababan de transmitir.
- "¿Y cómo te puede faltar a ti al respeto?"- preguntó esa amiga de su abuela de cuyo nombre no lograba acordarse y le daba tanta vergüenza preguntarle.
- "¡No me puede tratar así, no es justo, con todo lo que yo he hecho por él y todo lo que le he dado!"- contestó defendiendo su postura más que respondiendo a la pregunta que acababan de formularle.
- "¿Federica, sabes lo que significa 'respeto'?"- La pregunta estaba hecha con ese interés ambivalente del que está interesado en lo que el otro va a contestar pero que a la vez sabe cual es la respuesta. Intuía que Federica no podía saber la respuesta, no porque ella fuese capaz de adivinar el futuro sino porque si hubiese sabido lo que significa respeto no estaría tan enfadada, y si estaba tan enfadada es porque no debía saber lo que significaba respeto. El silencio de Federica le animó a seguir hablando.
-"Respeto, proviene de respectus que significa 'atención', 'consideración' y del verbo specio cuyo significado es 'mirar'. Como Re significa 'otra vez' pues respetar significa mirar dos veces, mirar con atención y consideración por una segunda vez. Normalmente nuestra primera mirada suele estar teñida de los juicios de nuestra mente para sentirnos protegidas en cualquier circunstancia, especialmente ante las nuevas o diferentes. Cuando miramos la primera vez ¿Qué vemos? Pues solemos ver la fachada, lo más superficial. ¿Y que vemos en lo más superficial Federica?"
Federica sabía perfectamente que era una pregunta que no buscaba ser respondida sino asegurarse su atención. Y su atención volvía a estar completamente centrada en las palabras de esa anciana que hablaba con una voz tan dulce, tan comprensiva, tan profunda, que hipnotizaba. una voz que surgía desde lo más profundo no desde lo superficial, una voz que estaba cargada de respeto.
- "Lo que solemos ver en nuestra primera mirada son las defensas, las barreras de las personas con las que nos relacionamos"- continuó la anciana. - "Es solo cuando miramos una segunda vez cuando podemos descubrir quién es la persona en realidad. Es cuando miramos más profundo cuando podemos descubrir más allá de las defensas al ser humano que las sostiene, a la persona, a lo que algunos llaman el Ser".
Era difícil saber si Federica estaba más alucinada con el contenido de las palabras de esa anciana de nombre desconocido o con el hecho de que en ese pueblo perdido de Zamora alguien le estuviese dando una lección tan grande. Quizá debería dejar de pensar en ella en términos de una anciana de pueblo, quizá podría empezar a mirar un poquito más profundo y considerarla una sabia. A veces las sabias se encuentran en lugares insospechados, lejos de libros y conferencias, es posible que la mejor escuela sea la vida y por ello sean las personas que han vivido, con todas las letras, las más sabias. Pero no quería que sus pensamientos hiciesen que se perdiese alguno de los detalles que le estaban ofreciendo así volvió su atención hacía aquella sabia que sin necesidad de ser preguntada, hay preguntas que se hacen desde la mirada, continuo.
- "Cuando nacemos, todos somos un Ser puro y perfecto ¿Has visto alguna vez un bebé con maldad? El problema es que nacemos muy vulnerables y dependientes y la vida va golpeando a ese Ser que somos con las necesidades y carencias propias del ser humano. Cuando empezamos a sentir esas carencias aprendemos a defendernos, a poner barreras que protejan esa parte de nosotros tan sensible. En ocasiones esas barreras son adaptativas, contienen y dan seguridad. Pero hay personas que sufren traumas más fuertes, dolores más intensos, que hacen que sus barreras vayan aumentando. Si te fijas, la mayoría de las casas de este pueblo están rodeadas de muros ¿Por qué?"
- "¿Pues porque la gente no se fía y temen que la gente entre en sus propiedades?"
- "Exactamente"- reafirmo la sabia.- "Y cuando un pequeño muro no es suficiente ¿Qué hace la gente?"
- "Pues construye muros más altos"- respondió Federica.
- "Y cuando ni aún así es suficiente pues en lo alto de los muros ponen cristales cortados que tratan de evitar que nadie entre y les robe o les haga daño"- la sabia hizo un silencio, un silencio de esos que preceden a algo importante. Federica respetó ese silencio. -"Pues los seres humanos hacemos lo mismo. Alrededor de nuestro Ser construimos defensas, a veces ciertamente agresivas, llenas de pinchos y claro, cuando alguien se acerca a esas defensas pues lo que siente es el dolor de pincharse con ellas, y ahí se queda, en ese dolor, sin poder traspasarlo para observar que dentro, muy dentro, esa persona es sólo un ser humano con miedos".
- "Ya, pero esos miedos dañan mucho"
- "Sin duda hija mía, pero ese daño tiene más que ver con nuestras propias heridas que con las cosas que los demás hacen".
- "¿A que te refieres?"- preguntó Federica que ya no quería perderse ni un detalle.
- "A que cuando las barreras que cubren nuestro Ser son lo suficientemente flexibles entonces podemos absorber esos pinchos y no nos dañaran. Nuestro Ser no puede ser dañado por ningún pincho, por ningún ataque, la que se siente dañada es nuestra mente cuando interpreta esos hechos como una agresión hacía nosotros. Si en realidad vemos una persona con miedo defendiéndose entonces mágicamente las cosas no nos dañan y somos capaces de mirar al otro con mayor compasión ¿Sabes lo que significa la palabra compasión?".
La cara de sorpresa de Federica provocó en la sabia anciana una sonora carcajada, una carcajada tan libre y sincera que parecía salir de lo más profundo de ella, como si estuviese tan conectada con su propia esencia que todo lo que salía de ella saliese directamente desde lo más profundo de ella. Como leyéndole la mente la sabia añadió:
- "Cuando tú te respetas a ti misma, cuando entras en contacto con lo que realmente eres y no te identificas con aquello que suele ver la mayoría de las personas, que es simplemente tu máscara"- Ahora cada vez que alguien mencionaba la palabra máscara, no podía dejar de recordar su encuentro con aquella persona que le recordó el alto precio que pagamos por las más caras. -"Entonces puedes entrar en contacto con el Ser de luz que eres. Tú, como todas las personas, somos en esencia Luz, por eso los ataques de los demás que vienen de sus sombras no pueden desestabilizarnos, porque quien está en contacto con su luz no teme a la oscuridad. Quien está en contacto con su luz lo único que trata es de aportar esa luz a los demás. Así que igual antes de culpar a otro de no estar respetándote ¿Por qué no te preguntas si tú misma te respetas?"
Y era evidente que si ella se respetaba las palabras de ese mensaje que acababa de recibir no hubiesen tenido el mismo efecto en ella. Ahora, entendía mejor aquellas palabras que le había regalado aquel desconocido en el tren, esas palabras que tanta rabia le habían provocado en su momento y que ahora cobraban un nuevo sentido. Era sorprendente todo lo que le estaba pasando en ese viaje, como si todo tuviese un sentido más profundo de lo que ella podía percibir, como si todo tuviese un orden establecido que escapaba a su control. Pero no quería perderse, no quería dejar pasar esas palabras que acababa de recibir. El objetivo era mirarse más profundo, conocerse más allá de sus defensas, no quedarse en sus pensamientos sino entrar en contacto con el Ser, había oído hablar muchas veces de todo aquello, ahora estaba dispuesta a sumergirse en ello.
Federica sabía perfectamente que era una pregunta que no buscaba ser respondida sino asegurarse su atención. Y su atención volvía a estar completamente centrada en las palabras de esa anciana que hablaba con una voz tan dulce, tan comprensiva, tan profunda, que hipnotizaba. una voz que surgía desde lo más profundo no desde lo superficial, una voz que estaba cargada de respeto.
- "Lo que solemos ver en nuestra primera mirada son las defensas, las barreras de las personas con las que nos relacionamos"- continuó la anciana. - "Es solo cuando miramos una segunda vez cuando podemos descubrir quién es la persona en realidad. Es cuando miramos más profundo cuando podemos descubrir más allá de las defensas al ser humano que las sostiene, a la persona, a lo que algunos llaman el Ser".
Era difícil saber si Federica estaba más alucinada con el contenido de las palabras de esa anciana de nombre desconocido o con el hecho de que en ese pueblo perdido de Zamora alguien le estuviese dando una lección tan grande. Quizá debería dejar de pensar en ella en términos de una anciana de pueblo, quizá podría empezar a mirar un poquito más profundo y considerarla una sabia. A veces las sabias se encuentran en lugares insospechados, lejos de libros y conferencias, es posible que la mejor escuela sea la vida y por ello sean las personas que han vivido, con todas las letras, las más sabias. Pero no quería que sus pensamientos hiciesen que se perdiese alguno de los detalles que le estaban ofreciendo así volvió su atención hacía aquella sabia que sin necesidad de ser preguntada, hay preguntas que se hacen desde la mirada, continuo.
- "Cuando nacemos, todos somos un Ser puro y perfecto ¿Has visto alguna vez un bebé con maldad? El problema es que nacemos muy vulnerables y dependientes y la vida va golpeando a ese Ser que somos con las necesidades y carencias propias del ser humano. Cuando empezamos a sentir esas carencias aprendemos a defendernos, a poner barreras que protejan esa parte de nosotros tan sensible. En ocasiones esas barreras son adaptativas, contienen y dan seguridad. Pero hay personas que sufren traumas más fuertes, dolores más intensos, que hacen que sus barreras vayan aumentando. Si te fijas, la mayoría de las casas de este pueblo están rodeadas de muros ¿Por qué?"
- "¿Pues porque la gente no se fía y temen que la gente entre en sus propiedades?"
- "Exactamente"- reafirmo la sabia.- "Y cuando un pequeño muro no es suficiente ¿Qué hace la gente?"
- "Pues construye muros más altos"- respondió Federica.
- "Y cuando ni aún así es suficiente pues en lo alto de los muros ponen cristales cortados que tratan de evitar que nadie entre y les robe o les haga daño"- la sabia hizo un silencio, un silencio de esos que preceden a algo importante. Federica respetó ese silencio. -"Pues los seres humanos hacemos lo mismo. Alrededor de nuestro Ser construimos defensas, a veces ciertamente agresivas, llenas de pinchos y claro, cuando alguien se acerca a esas defensas pues lo que siente es el dolor de pincharse con ellas, y ahí se queda, en ese dolor, sin poder traspasarlo para observar que dentro, muy dentro, esa persona es sólo un ser humano con miedos".
- "Ya, pero esos miedos dañan mucho"
- "Sin duda hija mía, pero ese daño tiene más que ver con nuestras propias heridas que con las cosas que los demás hacen".
- "¿A que te refieres?"- preguntó Federica que ya no quería perderse ni un detalle.
- "A que cuando las barreras que cubren nuestro Ser son lo suficientemente flexibles entonces podemos absorber esos pinchos y no nos dañaran. Nuestro Ser no puede ser dañado por ningún pincho, por ningún ataque, la que se siente dañada es nuestra mente cuando interpreta esos hechos como una agresión hacía nosotros. Si en realidad vemos una persona con miedo defendiéndose entonces mágicamente las cosas no nos dañan y somos capaces de mirar al otro con mayor compasión ¿Sabes lo que significa la palabra compasión?".
La cara de sorpresa de Federica provocó en la sabia anciana una sonora carcajada, una carcajada tan libre y sincera que parecía salir de lo más profundo de ella, como si estuviese tan conectada con su propia esencia que todo lo que salía de ella saliese directamente desde lo más profundo de ella. Como leyéndole la mente la sabia añadió:
- "Cuando tú te respetas a ti misma, cuando entras en contacto con lo que realmente eres y no te identificas con aquello que suele ver la mayoría de las personas, que es simplemente tu máscara"- Ahora cada vez que alguien mencionaba la palabra máscara, no podía dejar de recordar su encuentro con aquella persona que le recordó el alto precio que pagamos por las más caras. -"Entonces puedes entrar en contacto con el Ser de luz que eres. Tú, como todas las personas, somos en esencia Luz, por eso los ataques de los demás que vienen de sus sombras no pueden desestabilizarnos, porque quien está en contacto con su luz no teme a la oscuridad. Quien está en contacto con su luz lo único que trata es de aportar esa luz a los demás. Así que igual antes de culpar a otro de no estar respetándote ¿Por qué no te preguntas si tú misma te respetas?"
Y era evidente que si ella se respetaba las palabras de ese mensaje que acababa de recibir no hubiesen tenido el mismo efecto en ella. Ahora, entendía mejor aquellas palabras que le había regalado aquel desconocido en el tren, esas palabras que tanta rabia le habían provocado en su momento y que ahora cobraban un nuevo sentido. Era sorprendente todo lo que le estaba pasando en ese viaje, como si todo tuviese un sentido más profundo de lo que ella podía percibir, como si todo tuviese un orden establecido que escapaba a su control. Pero no quería perderse, no quería dejar pasar esas palabras que acababa de recibir. El objetivo era mirarse más profundo, conocerse más allá de sus defensas, no quedarse en sus pensamientos sino entrar en contacto con el Ser, había oído hablar muchas veces de todo aquello, ahora estaba dispuesta a sumergirse en ello.
jueves, 31 de mayo de 2012
Nuevo curso de Programación Neurolingüísitca
Hace unos años, dos personas, Richard Bandler y John Grinder, unieron sus conocimientos para realizar un estudio singular.
Se preguntaron por qué unos terapeutas eran más eficaces y otros menos. Se preguntaron qué hacían esas personas que tenían más éxito diferente de lo que hacían las demás. Y para obtener una respuesta decidieron analizar concienzudamente la manera de trabajar de los tres terapeutas más exitosos del momento:
Milton H. Erickson, médico famoso por su manejo del lenguaje y de la hipnosis
Fritz Perls, creador junto con su esposa de la Gestalt
Virginia Satir, máximo exponente de la terapia familiar.
Analizaron su trabajo desde un doble punto de vista, el lingüístico y el psicológico, pero no analizaron lo que decían, sino analizaron el proceso, el cómo lo hacían y el resultado fue la creación de un conjunto de técnicas que explican los procesos neurológicos y lingüísticos que se producen dentro de un ser humano y que explican su conducta. Sabiendo como procesa la mente humana la información para realizar una determinada conducta es fácil poder aplicar los cambios que produzcan a su vez cambios en la conducta y manera de pensar del sujeto.
Años después de su investigación, la PNL nos ofrece un conjunto de técnicas muy eficaces para cualquier profesional que en su día a día tenga que establecer procesos de comunicación o influencia sobre los demás, desde psicólogos hasta coaches (en mi opinión buena parte de la base del coaching viene de la PNL) pasando por directivos y hasta cualquier persona que quiera desarrollar sus capacidades de comunicación y persuasión ya sea en el seno de su familia o en su grupo social.
Por la efectividad de esta técnica, Avatar Psicólogos hace un esfuerzo para traer a Málaga a uno de los mejores formadores en ella, Jaume Serral, que es entrenador internacional de PNL y cuyos cursos están abalados por la máxima autoridad en PNL, su creador Richard Bandler.
Este curso intensivo, que tiene una duración de cuatro fines de semana (8, 9, 10 Junio; 22, 23, 24 Junio; 29, 30 de Junio y 1 Julio; 6, 7, 8 Julio) en los que se trabajará viernes de seis a diez de la tarde y sábados y domingos de diez de la mañana a siete de la tarde, te proporcionará una serie de estrategias que te convertirán en una persona más eficaz y serás capaz de:
- Descubrir que procesos realizas mentalmente para motivarte, animarte, desanimarte y cómo cambiarlos.
- Aprender a identificar lo que te limita y cómo modificarlo.
- Conocer que forma la estructura de la personalidad.
- Tendrás conocimientos de argumentación y persuasión.
- Dominar la gestión de las emociones en los procesos mentales.
- Descubrir el secreto de las personas con carisma, generando conexión con quién te propongas.
- Y mucho más…
Para más información puedes consultar el temario pinchando aquí
Puedes pedir más información o inscribirte, ¡sólo hay veinte plazas! pinchando aquí
Recuerda en la inscripción poner que vienes de Avatar Psicólogos para que te hagan el precio con descuento.
Se preguntaron por qué unos terapeutas eran más eficaces y otros menos. Se preguntaron qué hacían esas personas que tenían más éxito diferente de lo que hacían las demás. Y para obtener una respuesta decidieron analizar concienzudamente la manera de trabajar de los tres terapeutas más exitosos del momento:
Milton H. Erickson, médico famoso por su manejo del lenguaje y de la hipnosis
Fritz Perls, creador junto con su esposa de la Gestalt
Virginia Satir, máximo exponente de la terapia familiar.
Analizaron su trabajo desde un doble punto de vista, el lingüístico y el psicológico, pero no analizaron lo que decían, sino analizaron el proceso, el cómo lo hacían y el resultado fue la creación de un conjunto de técnicas que explican los procesos neurológicos y lingüísticos que se producen dentro de un ser humano y que explican su conducta. Sabiendo como procesa la mente humana la información para realizar una determinada conducta es fácil poder aplicar los cambios que produzcan a su vez cambios en la conducta y manera de pensar del sujeto.
Años después de su investigación, la PNL nos ofrece un conjunto de técnicas muy eficaces para cualquier profesional que en su día a día tenga que establecer procesos de comunicación o influencia sobre los demás, desde psicólogos hasta coaches (en mi opinión buena parte de la base del coaching viene de la PNL) pasando por directivos y hasta cualquier persona que quiera desarrollar sus capacidades de comunicación y persuasión ya sea en el seno de su familia o en su grupo social.
Por la efectividad de esta técnica, Avatar Psicólogos hace un esfuerzo para traer a Málaga a uno de los mejores formadores en ella, Jaume Serral, que es entrenador internacional de PNL y cuyos cursos están abalados por la máxima autoridad en PNL, su creador Richard Bandler.
Este curso intensivo, que tiene una duración de cuatro fines de semana (8, 9, 10 Junio; 22, 23, 24 Junio; 29, 30 de Junio y 1 Julio; 6, 7, 8 Julio) en los que se trabajará viernes de seis a diez de la tarde y sábados y domingos de diez de la mañana a siete de la tarde, te proporcionará una serie de estrategias que te convertirán en una persona más eficaz y serás capaz de:
- Descubrir que procesos realizas mentalmente para motivarte, animarte, desanimarte y cómo cambiarlos.
- Aprender a identificar lo que te limita y cómo modificarlo.
- Conocer que forma la estructura de la personalidad.
- Tendrás conocimientos de argumentación y persuasión.
- Dominar la gestión de las emociones en los procesos mentales.
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Puedes pedir más información o inscribirte, ¡sólo hay veinte plazas! pinchando aquí
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jueves, 24 de mayo de 2012
Sobre grandes corazones
Muchísimas gracias a todos/as por vuestros comentarios y por los poemas, citas y canciones regaladas. Las diferentes perspectivas, las diferentes vivencias y las diferentes opiniones compartidas enriquecen enormemente cada uno de los post y lo hacen mucho más valioso. Gracias.
Estaba contestando a los comentarios del post anterior y me estaba alargando tanto que he utilizado el enchufe que tengo en mi propio blog para hacerlo en un post aparte*. Hace unos dos mil años una persona única, Jesús de Nazaret, nos dejó un mesaje que decía "Ama al otro como a ti mismo". No en vez de a ti mismo, ni contra ti mismo, ni a pesar de ti mismo. Ama al otro como a ti mismo. Así que si, yo diría que para amar a los demás hay que amarse primero a uno mismo, pero no me voy a apropiar de las palabras de alguien tan sabio, son suyas no mías, y yo solo las tomo prestadas para reproducirlas y tratar de honrarlas.
Me ha encantado la reflexión de uno de los anónimos "Amar es alegrarse por la mera existencia del ser amado". Ufff que difícil no amar por lo que a mi me hace sentir bien sino por lo que la otra persona es. Que difícil permitir lo que es mejor para el otro sin caer en el autoengaño de lo que es mejor para mi mismo. En este punto no puedo mas que compartir las palabras de Noelia (gracias por firmar), me queda mucho por aprender. Pero estoy en ello.
Federicas o Federicos da igual, es tan solo un nombre. Elegí Federica como nombre para la protagonista del libro que estoy escribiendo para honrar a todas esas mujeres que, en mucho mayor número que hombres, profundizan en el desarrollo de su libertad y su felicidad, aunque duela. En cada post Federica podría ser Federico y viceversa, aunque hay aspectos de género que nos diferencian, como bien dicen las palabras de Erich Fromm que Marta nos ha traído, en el centro mas profundo somos iguales, somos Uno.
Me siento afortunado por compartir camino vital con corazones tan grandes, muy afortunado y muy agradecido.
También comparto al cien por cien eso de que la naturaleza humana es maravillosamente indefinida y complicada ¡Supongo que por eso elegí la profesión a la que le dedico tanto tiempo! En las emociones humanas las cosas se confunden, se enredan, se escapan del entendimiento lógico de la mente. La misma acción puede significar o ser provocada por dos cosas completamente diferentes. A veces lo valiente es irse, por ejemplo cuando amas a alguien que no te corresponde, cuando alguien te ama y tú no correspondes en la misma intensidad (aunque estés cómodo) o cuando el amor compartido daña mas que hace crecer (aunque esto no se si yo lo llamaría amor). Y a veces lo valiente es quedarse, cuando lo que te impulsa a irte es el miedo a salir de tu zona de confort. De esto último habla el post. Valiente o cobarde quien sabe, a veces las apariencias engañan, a veces nos autoengañamos.
¿Quién puede elegir no enamorarse? No creo que esto sea posible, por lo menos cuando hablamos de Amor con mayúsculas. Y ahí reside la diferencia entre sentimiento, palabra hermosa, y la perversión en la que se convierte cuando es creada desde el miedo y no desde el Amor. El miedo provoca que la mente nos mienta (la famosa frase de Roberto Aguado "la emoción decide y la razón justifica") y lo complejo es diferenciar desde donde sentimos lo que sentimos. ¿Es un Amor libre o es el miedo que proviene de la necesidad de llenar una carencia? Por eso es importante amarse a uno mismo para poder amar a los demás, porque solo cuando nos sentimos llenos podemos Amar desde la libertad, sin la espada de Damocles de la necesidad. Aunque como muy bien dice alguna de vosotras son caminos que pueden ir perfectamente juntos, de hecho la pareja es el escenario perfecto para que aparezcan nuestras sombras y nos permite, aquí es donde tenemos que ser valientes, que podamos afrontarlas. Y para tener la fuerza de enfrentarnos a aquello que tanto nos atemoriza ¿que mejor motivación que el amor que sentimos por el otro? La relación de pareja es una auténtica oportunidad para crecer en el amor hacia uno mismo, mientras disfrutamos del amor compartido. Misterio. Las relaciones "mágicas" tienen componentes misteriosos y otros que no lo son tanto. Como psicólogo navego cada día memorias antiguas que nos esclavizan y nos llevan a tomar decisiones que tratando de "salvarnos" nos limitan. Para luego dedicar nuestra energía e inteligencia a justificar lo que una memoria, con la información sin actualizar de cuando éramos niños vulnerables y dependientes, ha decidido. Para luego justificar la justificación de la justificación... Pero hay otra parte intangible, a la que los psicólogos no podemos ni acercarnos en la consulta, que está o no está en una relación, que es cualitativamente diferente y que se escapa del entendimiento humano para entrar en el Misterio. Como bien dice la oración de alcohólicos anónimos lo importante es que se nos conceda la "sabiduría para conocer la diferencia".
Y, por último, si, es mas fácil decir las cosas por escrito, sin duda. Supongo que por eso hay textos que se llaman las Sagradas Escrituras y hay pocas que superen el poder de emocionarnos de poemas o cartas de Amor. Espero que todos sigamos escribiendo, aunque obviamente no nos olvidemos de expresar con palabras aquello que escribimos, especialmente cuando lo hacemos hacia las personas que queremos.
Un abrazo y, de nuevo, muchas gracias.
* Este post es en respuesta a los comentarios del post anterior.
Estaba contestando a los comentarios del post anterior y me estaba alargando tanto que he utilizado el enchufe que tengo en mi propio blog para hacerlo en un post aparte*. Hace unos dos mil años una persona única, Jesús de Nazaret, nos dejó un mesaje que decía "Ama al otro como a ti mismo". No en vez de a ti mismo, ni contra ti mismo, ni a pesar de ti mismo. Ama al otro como a ti mismo. Así que si, yo diría que para amar a los demás hay que amarse primero a uno mismo, pero no me voy a apropiar de las palabras de alguien tan sabio, son suyas no mías, y yo solo las tomo prestadas para reproducirlas y tratar de honrarlas.
Me ha encantado la reflexión de uno de los anónimos "Amar es alegrarse por la mera existencia del ser amado". Ufff que difícil no amar por lo que a mi me hace sentir bien sino por lo que la otra persona es. Que difícil permitir lo que es mejor para el otro sin caer en el autoengaño de lo que es mejor para mi mismo. En este punto no puedo mas que compartir las palabras de Noelia (gracias por firmar), me queda mucho por aprender. Pero estoy en ello.
Federicas o Federicos da igual, es tan solo un nombre. Elegí Federica como nombre para la protagonista del libro que estoy escribiendo para honrar a todas esas mujeres que, en mucho mayor número que hombres, profundizan en el desarrollo de su libertad y su felicidad, aunque duela. En cada post Federica podría ser Federico y viceversa, aunque hay aspectos de género que nos diferencian, como bien dicen las palabras de Erich Fromm que Marta nos ha traído, en el centro mas profundo somos iguales, somos Uno.
Me siento afortunado por compartir camino vital con corazones tan grandes, muy afortunado y muy agradecido.
También comparto al cien por cien eso de que la naturaleza humana es maravillosamente indefinida y complicada ¡Supongo que por eso elegí la profesión a la que le dedico tanto tiempo! En las emociones humanas las cosas se confunden, se enredan, se escapan del entendimiento lógico de la mente. La misma acción puede significar o ser provocada por dos cosas completamente diferentes. A veces lo valiente es irse, por ejemplo cuando amas a alguien que no te corresponde, cuando alguien te ama y tú no correspondes en la misma intensidad (aunque estés cómodo) o cuando el amor compartido daña mas que hace crecer (aunque esto no se si yo lo llamaría amor). Y a veces lo valiente es quedarse, cuando lo que te impulsa a irte es el miedo a salir de tu zona de confort. De esto último habla el post. Valiente o cobarde quien sabe, a veces las apariencias engañan, a veces nos autoengañamos.
¿Quién puede elegir no enamorarse? No creo que esto sea posible, por lo menos cuando hablamos de Amor con mayúsculas. Y ahí reside la diferencia entre sentimiento, palabra hermosa, y la perversión en la que se convierte cuando es creada desde el miedo y no desde el Amor. El miedo provoca que la mente nos mienta (la famosa frase de Roberto Aguado "la emoción decide y la razón justifica") y lo complejo es diferenciar desde donde sentimos lo que sentimos. ¿Es un Amor libre o es el miedo que proviene de la necesidad de llenar una carencia? Por eso es importante amarse a uno mismo para poder amar a los demás, porque solo cuando nos sentimos llenos podemos Amar desde la libertad, sin la espada de Damocles de la necesidad. Aunque como muy bien dice alguna de vosotras son caminos que pueden ir perfectamente juntos, de hecho la pareja es el escenario perfecto para que aparezcan nuestras sombras y nos permite, aquí es donde tenemos que ser valientes, que podamos afrontarlas. Y para tener la fuerza de enfrentarnos a aquello que tanto nos atemoriza ¿que mejor motivación que el amor que sentimos por el otro? La relación de pareja es una auténtica oportunidad para crecer en el amor hacia uno mismo, mientras disfrutamos del amor compartido. Misterio. Las relaciones "mágicas" tienen componentes misteriosos y otros que no lo son tanto. Como psicólogo navego cada día memorias antiguas que nos esclavizan y nos llevan a tomar decisiones que tratando de "salvarnos" nos limitan. Para luego dedicar nuestra energía e inteligencia a justificar lo que una memoria, con la información sin actualizar de cuando éramos niños vulnerables y dependientes, ha decidido. Para luego justificar la justificación de la justificación... Pero hay otra parte intangible, a la que los psicólogos no podemos ni acercarnos en la consulta, que está o no está en una relación, que es cualitativamente diferente y que se escapa del entendimiento humano para entrar en el Misterio. Como bien dice la oración de alcohólicos anónimos lo importante es que se nos conceda la "sabiduría para conocer la diferencia".
Y, por último, si, es mas fácil decir las cosas por escrito, sin duda. Supongo que por eso hay textos que se llaman las Sagradas Escrituras y hay pocas que superen el poder de emocionarnos de poemas o cartas de Amor. Espero que todos sigamos escribiendo, aunque obviamente no nos olvidemos de expresar con palabras aquello que escribimos, especialmente cuando lo hacemos hacia las personas que queremos.
Un abrazo y, de nuevo, muchas gracias.
* Este post es en respuesta a los comentarios del post anterior.
lunes, 21 de mayo de 2012
Tenía un corazón tan grande que asustaba
Tenía un corazón tan grande que asustaba. Asustaba herirlo e
incluso se asustaba de sí mismo, así que todo lo que le rodeaba estaba lleno de
intensidad, para lo bueno y para lo malo.
En una ocasión contaba que una vez una amiga suya le decía
que aunque al principio parecía borde y seca cuando se llegaba a conocerla se
hacía inolvidable. Lo decía medio pidiendo disculpas medio avisándote de lo que
podía pasar si te quedabas tan solo a las puertas.
Y era verdad que tocaba tu Alma. Y no con las cosas que eran
más evidentes, con su espontáneidad, su energía, su simpatía o su belleza, sino
con algo que era completamente intangible pero que no tenía precio. Tan carente
estaba de precio que era imposible comprarlo, ni agarrarlo, ni poseerlo. Tan
sólo cabía admirarlo, desde cerca si eras lo suficientemente listo como para
sentirlo detrás de su coraza, desde lejos si su feroz armadura acababa por
asustarte.
Y es que hay cosas que sólo son para corazones valientes,
hay tesoros que solo pueden ser abiertos cuando superas tus miedos y estás
dispuesto a enfrentarte a aquello que se sale, y de que manera, de tu zona de
confort. Hay tesoros que son un regalo para quien los merece y Federico no
podía dejar de pensar que él no lo había merecido, que él había aprovechado las
excusas que por doquier ella le ofrecía en bandeja para justificar el apagar
aquello que le quemaba. Por primera vez en su vida hubiese deseado ser traidor
a sus palabras, a sus principios, a sus teorías, pero era demasiado tarde y la
vida no suele esperarte. Cuando te paras te pasa por encima, dejándote el aroma
mezclado de lo que desgarra tu piel y lo que la sana, dejándote el sabor del
aprendizaje, a veces dulce, a veces amargo.
Habían pasado ya suficientes días, experiencias y eventos
como para que su recuerdo hubiese pasado a un segundo plano pero parecía que con
el tiempo no sólo no se deshacía sino que iba aumentando la intensidad de su
ausencia. Y en mitad de su anhelo no pudo más que esbozar una sonrisa, complice
porque ahora en la distancia entendía mejor su esencia, sincera porque en este día
señalado sentía de corazón que la quería allí donde estuviera, agradecido
sabedor de que la consciencia y el recorrido que se le abría delante hubiese
sido difícil sin su presencia en escena.
Así que siguió caminando disfrutando del irreal placer que
le brindaban sus memorias, recordando que hay personas tan especiales que cuando
les haces un regalo de cumpleaños el que acaba disfrutándolo eres tú incluso en
su ausencia, mandando un mensaje al Universo que, de nuevo, era más para si
mismo que para ella y en el que levantando su copa decía: “Muchísimas
felicidades y que tengas una segunda mitad de década fantástica. Allí donde
estés, espero que estés muy bien y sigas llenando de magía lo que tocas. Tenías
razón, quien te conoce no te olvida”.
jueves, 17 de mayo de 2012
No andamos solos
El húmedo y salado simbolo de su dolor resbalaba por su mejilla camino al vacío, un vacío tan profundo como en el que ella se encontraba.
Si hubiese percibido como al llegar al suelo esa gota salada iba a convertirse en alimento para una semilla de futuro recién plantada, sin duda, no se hubiese sentido tan desesperanzada.
Pensó que se sentía sola y un rayo de rabia cruzó su corazón iluminando de esa emoción todo su cuerpo. Tenía ganas de buscar culpables, de expresar esa energía que iba creciendo dentro de ella contra alguien, cuando recordó una historia de Mary Stevenson que una vez leyó en uno de esos libros cuya lectura, de una manera más o menos intensa, te cambian la vida. La historia decía así
No andamos solos
Una noche, un hombre soñó que caminaba a la orilla del mar con la Fuente Divina de todas las cosas y, conforme andaban, las escenas de su vida refulgían en el cielo por encima de ellos. La mayor parte del tiempo veía dos grupos de huellas de pasos en la arena para cada escena, pero muchas veces, a lo largo del camino, sólo había un par de huellas de pasos, a menudo en los momentos más oscuros y tristes, lo cual hizo que el hombre se sintiera muy turbado.
Se volvió a la figura que iba a su lado y le dijo "Te busqué y traté de servirte durante todos mis días. Pensé que, a cambio, te preocuparías por mi. Pero ahora veo que durante los momentos más difíciles de mi vida estuve solo. No comprendo por qué me dejaste cuando más te necesitaba".
La Divina Inteligencia replicó, "Mi querido hijo, siempre estás en mi corazón y no te abandonaría ni en los tiempos de grandes dificultades. Cuando viste sólo un par de huellas de pasos en la arena, era yo, que te llevaba en brazos".
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