Si los resultados han sido buenos, si te sientes bien, sientes que eres lo que eres y estás satisfecha con el día a día de tu vida entonces, no dudes, sigue haciendo aquello que ha tenido buenos resultados. Si por el contrario no te sientes bien, usas demasiado la frase "es que yo soy así" cuando pasan cosas que no te gustan o sientes que de una manera u otra estás limitada, inmovilizada o bloqueada entonces... ¿por qué seguir haciendo lo mismo? ¿por qué aferrarse a algo que profundamente no nos satisface?
Deja que las viejas estrategias queden en el pasado, libérate de aquello que fue y ya no es para abrazar aquello que es, para abrazar el presente porque en este preciso instante el miedo no existe. El miedo es una mentira más de la mente para protegerte del miedo ¿y cómo va a protegerte el miedo del miedo? Ésta es la paradoja por la somos esclavas de un miedo permanente cuando nos dejamos guiar por los designios de la mente. La función de la mente es idear escapatorias ante un peligro real, un incendio, un atracador, un animal salvaje que nos ataca, pero no parece que sea eso para lo que la utilizamos más porque... ¿cuándo fue la última vez que estuviste expuesta a un peligro "real"? La mayoría de los peligros a los que nos enfrentamos en nuestros días son peligros que tienen que ver con no sentirnos amados o apreciados. Son miedos que se grabaron a fuego en nuestro sistema límbico, esa parte del cerebro de la que tanto hemos hablado en otras ocasiones, y que en su momento, cuando eramos niñas muy indefensas, vulnerables y dependientes de un adulto, podían tener algún sentido. Al fin y al cabo intentábamos tener control sobre los afectos de la persona que nos cuidaba y nos protegía para que no nos abandonase, ese es el juego en el que más se entretiene la mente, tratar de controlar lo incontrolable y construirse fantasías supersticiosas que nos dan seguridad como que los adultos de los que dependemos se quedarán o nos abandonarán según lo que hagamos, "si soy buena me querrán (y si me quieren no me abandonan)".
Pero esa dependencia, ese peligro de ser abandonada y morir, fue hace muchos años, fue en el pasado, hoy eres una persona adulta e independiente, llena de recursos y que sin duda ha logrado superar con éxito un montón de retos en su vida, que ha sobrevivido todos estos años y que puede seguir haciéndolo en el futuro. Pero para eso hay que centrarse en el presente, es tiempo de acceder a los recursos que tienes Ahora, de crecer al afrontar los retos que se presentan Ahora, de dejar pasar todos esos miedos que forman parte de otros tiempos, de otros lugares, de otras circunstancias.
