jueves, 8 de julio de 2010

Federica, ¿tú quién eres?

Federica subía a casa absolutamente indignada.
- Agustín, el del tercero, es un auténtico maleducado - le contó a su madre en un tono muy parecido al de los gritos. - Me he cruzado con él en el portal y, una vez más, yo le he dado los buenos días y él ni se ha dignado a contestarme. Es un gilipollas integral y no voy a volver a saludarle.
- Federica - le dijo su madre. - ¿Tú quién eres?
- ¿Cómo? – Respondió Federica algo sorprendida y ya bajando considerablemente el tono.
- Te pregunto que tú quién eres - respondió ella dulcemente y al ver su cara de no entender nada prosiguió. - ¿Tú eres una persona educada o maleducada?
- Educada.
- Y si dejas de saludar a Agustín cuando te cruces en el portal ¿en qué te convertirías?
El silencio de Federica fue una respuesta más evidente que cualquier palabra que hubiese pronunciado.
- Pues hija, si dejas de ser quién eres y te conviertes en lo que no eres será imposible que seas feliz. Porque sólo podemos ser felices desde lo que somos en realidad. – Tras un pequeño silencio su madre continuó. – Si dejas de ser quien eres entrarás en una en una guerra contigo misma y esa guerra no sólo te hará sentir mal, sino que provocará que desde ese momento toda tu vida alrededor de ese hecho estará dedicada a buscar mil y una justificaciones de por qué Agustín es el culpable de tu malestar. Cuando en realidad, es sólo tu decisión de dejar de ser quien eres lo que te lo estará provocando.
Federica escuchaba inmóvil mientras que muchas cosas se iban moviendo dentro de ella.
- No sé si es muy importante quién tiene razón o por qué Agustín actúa así. Igual es un maleducado o quizá simplemente sea tan tímido e inseguro que le sea más fácil bajar la cabeza que mirar a los ojos y decir buenos días. Pero eso no es lo importante, lo importante es qué vas a hacer tú ¿Vas a juzgarle, rebajarle y, tras haber encontrado las justificaciones que te lo permitan, agredirle? ¿O vas a ser fiel a lo que eres, respetar sus motivos o sus valores aunque sean diferentes a los tuyos y seguir tratándole con el amor que hay en tu corazón? – prosiguió la madre de Federica en un tono ya más solemne, consciente de la importancia de los cambios que se estaban produciendo dentro de su hija.
- Ten cuidado hija, hay decisiones con las que luego cargamos toda la vida – Y, tras hacer una pausa, prosiguió. – Al traicionar nuestros valores creamos una guerra interna que sólo podemos ganar si nos ponemos en una posición de superioridad ante el otro. Para ello, empezamos a filtrar la realidad para hacerla coincidir con nuestro pensa-miento. Primero imaginamos que somos inocentes y tenemos razón, para eso distorsionamos la realidad atendiendo solo a los hechos que confirman nuestra bondad y que somos víctimas. Luego hacemos una segunda distorsión de la realidad, juzgamos al otro fijándonos solo en lo que ha hecho mal, eliminando cualquier dato que nos diga que el otro también es un ser humano con cualidades, bondad y sentimientos. A partir de ahí iniciamos guerras contra los demás, cuando en realidad la única guerra es contra nosotras mismas desde el momento en que decidimos traicionar nuestros valores y a nosotras mismas. Seguramente es más fácil culpar al otro que enfrentarnos a nuestras propias inseguridades y miedos, pero eso no nos hará felices de verdad.
Además, Federica, ¿Quién dirige tu vida? ¿Tú misma o Agustín? ¿Quién decide lo que harás el próximo día por la mañana en el portal de casa? -.
Pero Federica ya no estaba escuchando, porque hacía rato que había comprendido el sentido de las palabras de su madre, algo muy dentro de ella le decía que no olvidaría nunca esa lección y, además, ya sabía lo que haría el próximo día que se encontrase con Agustín en la puerta del portal de su casa.




Y es que cuando olvidamos quiénes somos y empezamos a culpar a los demás de nuestras propias traiciones a nuestros valores entramos en un círculo vicioso en el que culpamos a los demás de algo que es sólo nuestro: nuestra traición a nuestros propios valores.
Imagina que algunos de tus valores son, por ejemplo:
-       Ser una persona educada, como Federica, en vez de maleducada.
-       Ser abierta frente a ser cerrada.
-       Ayudar a las personas vulnerables en vez de machacarlas.
-       Ser independiente dejando que mi vida dependa de mí.
Entonces se produce una situación en tu vida que te reta, por ejemplo que alguien te insulta o te trata de manera brusca sin motivo. Ante esa situación se abren ante nosotras dos opciones: honrarnos o traicionarnos. Cuando me honro sigo mis valores, cuando me traiciono hago lo contrario a lo que dictan mis valores (muchas veces haciendo exactamente lo mismo que lo que critico en el otro).
Cuando recibo el insulto ¿qué ocurre en mí?:
-       ¿Permanezco educada o por dentro insulto de vuelta? Si dentro de mí empiezo a juzgar a la persona como una impresentable, ignorante, abusiva, etc. entonces ¿estoy siendo educada o maleducada?
-       ¿Me pongo en una posición abierta preguntándome qué hace que la persona se ponga así o me cierro pensando que se equivoca y es injusta?
-       ¿Me pongo en una posición de ayuda o como me ha insultado me centro en hacerle pagar su afrenta y dejo de colaborar? En el módulo anterior veíamos que una persona que se pone agresiva es una persona que se siente en peligro o amenazada así que… ¿es una persona que se siente vulnerable?
-       ¿Sigo estando feliz o me enfado? Mi día empezó bien y yo me sentía bien, pero desde que esa persona me ha tratado así me siento mal. Así que si esa persona ha cambiado mi día… ¿estoy siendo independiente o soy dependiente de cómo me traten los demás para sentirme de una manera u otra?
Si he contestado a muchas de esas preguntas con la segunda opción, entonces estoy traicionando mis valores. Cuando lo hago ¿Cómo me siento? Pues imagino que muy mal y como no nos gusta sentirnos mal empezamos un proceso defensivo de justificación. Justifico mi traición a los valores a través de una pequeña distorsión de la realidad que hace que el otro sea el culplable. Esa distorsión tiene dos vertientes. Por un lado me elevo a mi misma, elimino de mi percepción la parte en la que estoy siendo maleducada, cerrada y agresiva y doy valor a mi parte que se siente atacada, víctima, que no ha hecho nada, que no merece ser tratada así, ect. Por otro lado rebajo al otro, me centro en las cosas que está haciendo mal olvidando todas sus características buenas.
Y cuando hago esa distorsión de la realidad, ¿cómo reacciona el otro? Pues evidentemente haciendo lo mismo, defendiéndose de mi rebaja subiéndose a ella misma y respondiendo ante la elevación que hago de mí misma rebajándome. Es decir, con mi actitud favorezco una justificación a su autoengaño y ella con su actitud favorece el mío. Tenemos así servido un bonito conflicto que… ¿por qué se mantiene y crece? ¡Simplemente porque he traicionado mis valores!

Existe una ley universal, ley de causa y efecto, que nos señala que todas las energías, positivas o negativas, que enviamos al mundo vuelven a nosotras pero multiplicadas. Si sembramos amor cosechamos amor, si sembramos odio recogemos odio. Parece un concepto muy sencillo y a veces irreal, todas tenemos experiencias en que alguien no recibe “su merecido”, pero una mirada profunda y a largo plazo nos demuestra que una y otra vez esta ley se cumple. En el próximo módulo trataremos el tema del equilibrio y veremos esto en más profundidad.
Ahora lo que quiero es que reflexionemos sobre ello porque si deseamos recibir los exquisitos regalos de la vida, de nosotras depende sembrar las semillas adecuadas y ganárnoslo. Los regalos de la vida no llegan por suerte o azar, son consecuencia de nuestros pensamientos y de nuestras acciones.  Somos los responsables de las cosas que suceden en nuestra vida. Esto también será algo que trabajaremos en los módulos de autogestión, cuando veamos lo que podemos hacer para construir la vida que deseamos. De momento lo que me interesa es que grabemos en nosotras que nuestras acciones crean realidades y que, cuando traicionamos nuestros valores lo que llegará a nuestra vida es justo aquello que rechazamos.
Lo que no sabemos es que la madre de Federica le dijo al final de su conversación
-     Hija, ¿por qué no pruebas a ponérselo difícil a Agustín? Si en vez de decirle un simple “buenos días” le dices “Buenos días Agustín ¿Cómo estás?” ¿no será para él más difícil no contestar?
Y ¿qué creéis que pasó? Pues que Federica fue la única vecina a la que Agustín saludaba, incluso quién sabe si saludaba también a los demás y otros se vieron beneficiados de su actitud.
Y si hubiese dejado de saludarle saliendo del portal llena de noradrenalina ¿Cómo hubiese sido su día? Me temo que lleno de “mala suerte”, ya sabemos el efecto que tiene la noradrenalina sobre nuestra percepción de la realidad.






30 comentarios:

DEMOFILA dijo...

Siempre hacemos entradas hablando de senti-mientos.
En esta historia no sé si nos encontrasmo con una mal educado, con un impresentable o con un prepotente, los prepotentes suelen esconder su prepotencia de esta manera, menospreciando a los demás, sin contestar a sus saludos y mirándolos por encima de su hombro, como si fuesen superiores a ellos,
¿Por qué tenemos que bajar la cabeza y rebajarnos ante un mal educado, un impresentable o un prepotente?, eso es traicionar el senti-miento de una persona.
No creo que tengamos que continuar dando la cara a estas personas que nos nos devuelven el saludo u otra cosa, sea la que sea, ni rebajarnos a ellos, porque eso es perder nuestra dignidad y nuestra autoestima, que debemos mantener intacta durante toda nuestra vida.
Esa es mi opinión sobre esta historia, que creo que es subrealista.
Un saludo.

Avatar Psicologos dijo...

La vida,Demofila, son constantes elecciones. Y cada una de estas elecciones trae consigo unas consecuencias específicas, es decir, con cada decisión que tomamos definimos como va a ser nuestra vida.
Hay personas que eligen que su respeto, su dignidad, autoestima y su valía están en sus propias manos y dependen de sus acciones. Hay otras que eligen que su respeto, dignidad, autoestima y valía dependen de como las trate los demás y por tanto se ponen en sus manos.
Cada una de estas decisiones trae unas consecuencias diferentes. Observa cuales son las consecuencias de lo que haces en tu vida, si te sientes en paz y feliz cuando "no das la cara" a alguien que no te saluda pues genial, continua haciendo lo que haces. Si te encuentras en guerra, enfadada o hablando de esa persona cuando ya no esta presente recuerda que para obtener un resultado diferente hay que hacer cosas diferentes, intenta un cambio a ver que pasa.

Una vez oí decir a Irene Villa algo así como "si los terroristas son capaces de contagiarme su odio entonces no me han quitado las piernas, me habrían quitado la vida". Y estoy cien por cien de acuerdo con ella, no me imagino nada peor que vivir tu vida odiando.

Y recuerda que una persona prepotente es alguien que se siente muy inseguro y se tiene que colocar como superior para tratar de ocultar que se siente inferior, yo a alguien que se siente así de mal siempre trataría de ayudarlo ¿no?

luciérnaga dijo...

Una vez más, SER tú, dejar de dudar, aceptar. Muchísimas veces las personas que tenemos o estamos alrededor, la sociedad…al esperar algo de todo este entorno que nos envuelve, al no recibirlo o darlo, creamos esos sentimientos, no acordes con nuestra melodía en nuestro SER. Hace que nos encontremos mal, nos pongamos a la defensiva, nos transformemos. Nos hace SER una vez más lo que no somos.
-"Pues hija, si dejas de ser quién eres y te conviertes en lo que no eres será imposible que seas feliz. Porque sólo podemos ser felices desde lo que somos en realidad. ¿Quién dirige tu vida? ¿Tú misma o Agustín? ¿Quién decide lo que harás el próximo día por la mañana en el portal de casa?
Esta entrada, realmente sé que es así al cien por cien. Es muy difícil SER, fiel a lo que eres, ante una sociedad como la que estamos construyendo y que nos rodea. Complicado SER, ¿COMPLICADO?
Me quedo con uno de sus antónimos SER, “CLARO”.

DEMOFILA un abrazo.
Gracias una vez más.

DEMOFILA dijo...

Hola, solo vengo a contestar a una alusión a mi comentario.
Si me siento o no en paz o feliz con lo que haga con mi vida si no doy la cara a alguién que no me saluda, porque considero que es una persona mal educada, grosera o prepotente, en todo el sentido de la palabra (no timida, la timidez creo que no tiene nada que vez con la prepotencia, ya que, por desgracia, he conocido a muchas personas prepotentes), no es que esté en guerra con esa persona, ni enfadada ni le niegue la palabra, simplemente que a quien no me devuelve el saludo no le vuelvo a saludar, por no ser una persona educada.
Y para terminar no suelo hablar de las personas cuando no están presentes, porque no pueden defenderse, suelo ser muy clara y sincera, y cuando tengo que decir algo, lo digo en la cara, como siempre he hecho.
Creo que a la edad que tengo es muy tarde para cambiar de actitud ante la vida, soy como soy.
Un saludo a todos, hasta la vista.

Nakrama dijo...

Ante un desplante,siempre pienso...¿qué le estará pasando a esa persona para que actúe de esa manera? Porque si reacciono y encima yo hago lo mismo..., pues mal vamos todos.
Como dice Benedetti: "ojo por ojo...y el mundo acabará ciego"
Un saludo a tod@s.

sentimientos dijo...

Hola, soy miope y mucho.
para ver el despertador necesito que tenga los numero muy grandes, iluminados y estar muy cerca de mi cara, a pesar de ello no lo veo con nitidez.
En la playa, cuando me quito las gafas, no distingo a nadie.
Los que no me conocen o me conocen poco es probable q digan de mi cualquier cosa y lo cierto es q no me gusta, asi que les voy contando a todos mi problema y les pido q sean ellos los q me saluden para saber que están ahi, pero bien es cierto que no todos hacemos lo mismo.
Cuando llevo las gafas, hay muchas ocasiones en que tampoco veo a las personas,xq estoy pensando, estoy despistada y soy mala fisonomista entre otras muchas cosas, por este motivo me identifico con "el vecino de Federica" y me doleria que alguien pensara mal de mi.
Sin embargo y puesto que, todos podemos ser Demofila, opto por no enfadarme por lo que piensen las personas.

DEMOFILA dijo...

Hola a todos, no puedo entender el revuelo que se ha formado por un simple "buenos días", si se estuviese hablando de un problema más grande, no sé lo que hubiese pasado en este blog.
A lo dicho por Avatar le doy por contestado en mi comentario del día 11, en él le dije todo lo que quería.
A Nakrama le dico, que efectivamente Benedetti dijo la frase: "ojo por ojo...y el mundo acabará ciego", pero que estamos hablando, como he dicho, de un simple saludo, no de un problema grande, que sería otra cosa, si esta entrada hablase de un problema serio, mi comentario quizás hubiese sido otro.
A Sentimientos, que yo soy muy despitada, además de no ver bien sin gafas, pero que oír un saludo en el portal de la casa, no depende de la vista sino de los oídos, si te contestan o no, depende de que lo oígas o no, tú veras si lo saludas de nuevo si no te contesta un día tras otro.
Yo habitualmente, si veo a alguién del pueblo conocido, que hace tiempo que no veo, lo paro para saludarlo y charlar con él, me gusta hablar con mis paisanos que hace tiempo que no veo.
Y mis amigos, que saben que soy muy despitada, cuando no les contesto, me llaman por mi nombre o me paran, y entonces charlamos y echamos un rato, todo es cuestión de que tus amigos te conozcan o no.
Gracías a todos por las aportaciones que hacéis a este blog, creo que entre todos lo enriquecemos y nos intercambiamos opiniones, que es muy bueno para todos.
Saludos a todos.

loose dijo...

"Uno por el otro y la casa sin barrer"

Imaginaos entonces...el prepotente y el orgulloso, ambos necesitarían ayuda.
Hay que predicar con el ejemplo, sin hacerlo justificando nuestro comportamiento en relación al de los demás, porque así ni el uno ni el otro seguiría creciendo como persona, siendo esclavo de, como dice Antonio, su propia inseguridad.

Si Antonio me lo permite, que conociéndolo, creo que no tendré inconveniente alguno, pondré un ejemplo de algo que nos ocurrió el otro día.
Me crucé con él en mi lugar de trabajo. Yo le había visto ya de lejos...él miraba hacia un lado, hacia otro, incluso llegó a mirarme,-pero sin verme-, hasta que lo saludé. Si llego a pensar mal, si me da el arrebato de pensar sapos y culebras...y lo juzgo, lo prejuzgo sin tener en cuenta el factor "distracción" qué hubiese pasado??
A él, seguramente nada. Pero yo me perjudicaría con mis pensa-mientos y mis senti-mientos negativos hacia él, dejando de ser yo misma e imaginado una realidad infundada, mi realidad, dentro de mi "orgulloso mundo" y eso, en mi cabeza, no tiene cabida.

Besitos.

luciérnaga dijo...

A mi esto de incluso mirar a la persona y no verla, me sucede mucho mucho,me voy a mi mundo,puedo estar mirándote fijamente y no darme cuenta de que tengo a mi propio hijo frente a mi.Cuando me presentan a alguien, le suelo decir a esa persona que si en algún momento nos cruzamos nos miramos y yo vuelvo mi cara, no es orgullo,que me cojan de los pelos y me digan: Eh baja de donde estés.Se que mucha gente piensa que orgullosa, que se creerá...a veces intento estar atenta a la gente que me cruzo cuando voy por la calle, creo que no llego ni a un minuto, cuando me quiero dar cuenta no estoy he vuelto a mi mundo.
A veces por corte o por vergüenza también me ha ocurrido.
Luego esta el tema de los propios guiones, ese si, es el complicado.

Gracias, ¡CLARO! siempre nos equivocamos, con ello APRENDEMOS.

DEMOFILA dijo...

Hola a todos otra vez, esta misma tarde me ha saludado una amiga, yo iba distraida, me ha llamado, y me ha pregunta, ¿oye, te he hecho algo?, yo le he contestodo, "no, ni bueno ni malo", nos hemos puesto a charlar, y no ha pasado nada.
Eso es lo que digo que pasa cuando los amigos te conocen, si no los saludas te llaman, eso te ha pasado a tí, Loose,con Antonio, y has hecho bien, yo hubiese hecho lo mismo, porque soy una despistada y lo hago muchas veces cuando me cruzo con alguién y no me ve.
Eso no es dar buenos días en un portal y que no te contesten, es completamente distinto, estamos distanciándonos del tema de la entrada.
Un abrazo a todos, creo que estamos dando nuestra opiniones muy sinceramente y eso es bueno para todos.

loose dijo...

Estimada Demófila...eso bajo mi punto de vista, no es distanciarse de la entrada. Es simplemente un ejemplo más.
En un portal,- supuesto portal-, pues creo que las historias se relatan con símiles, metafóricamente, parábolas o algo semejante...puede ocurrir en cualquier lugar, con cualquier persona, conocida o no.
Lo que se trata en esta historia no es la educación del sujeto que no nos devuelva un simple saludo sino la actitud que tomemos nosotros frente a la situación, sea cual sea la misma, done sea y con quien sea...La cuestión es, seguir siendo como se es, como verdaderamente se sea, sin que nos influya en nuestra conducta lo de afuera porque es cuando empezaremos a sufrir aunque pensemos que no.

Somos cabezones, tenemos mucho amor propio, somos orgullosos y eso nos puede conducir a la soberbia, uno de los pecados capitales que ya se trataron en su momento en este blog.

Besos.

DEMOFILA dijo...

Querida Loose, yo en todas las situaciones sigo siendo como soy, nunca cambio, pero no aguanto a los mal educados ni a los prepotentes, sí a los distraidos y a los que no se dan cuenta, como el ejemplo que pusiste en tu anterior comentario.
Cada uno tiene una opinión y una actitud ante las cosas, y hay que respetar la opinión de todos.
Si hay que decir AMEN a todo, pues AMEN, JESUS AMEN, los que digáis.
Un saludo a todos.

luciérnaga dijo...

Demofila prepotencia, inseguridad, para mí no tienen nada que ver con ser mal educados.
No, la edad no creo que tenga nada que ver para poder cambiar actitudes, soy como soy, ahí creo que eso no vale. Es respetable que no aguantes a los prepotentes, quizá alguna vez yo puedo actuar de forma prepotente insegura, al negar un saludo a alguien con quien me cruzo, pero esa persona al no volver a mirarme, realmente, no me está aportando nada, simplemente está actuando igual que en un momento lo hice yo, ¿insegura siendo prepotente? ¿Por qué si algo no nos gusta lo repetimos? Asi no mejoraremos.
Gracias Demofila.

loose dijo...

Por supuesto que hay que respetar la opinión de todos. Pero respetar no significa que se deba compartir. Así que no digamos Amén bajo ningún concepto, sería falta de personalidad (como construsto psicológico) y cada uno se tiene que hacer a sí mismo, no a la imágen y semejanza del otro en todos los aspectos.

De hecho, creo que puse "bajo mi punto de vista". Es una opinión personal la mía. Otra cosa es que yo trate de imponer mi criterio, cosa que no creo que sea así.
Trabajo con mucha gente. Tengo muchos compañeros. "Somos todos de nuestro padre y nuestra madre". Imagino que mi lugar de trabajo es el portal de una vivienda, en el que nos cruzamos cada dos por tres. Y si todos tuviésemos que estar pendientes de si este me "saluda" y el otro no, el de más pa llá a veces y demás...pues no me quiero ni imaginar. El que no lo haga, que siga en su línea, que a mí como persona, no me aportará nada y será entonces cuando me será indiferente, que yo, mientras siga "saludando", me da igual lo que los demás hagan...es su problema. Y como alguien me enseñó una vez, NO HARÉ MÍO LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS. Porque sí tú eres maleducad@, no me tengo porque poner a tu altura. Porque yo soy yo y tú eres tú,- seas quien seas-.
Cada cual es consciente de si su camino es más liviano de una manera u otra, y dependiendo de lo que elijamos tendrá unas consecuencias u otras y hay que ser lo suficientemente maduros para afrontarlas.

Pero todo, me reitero en lo dicho en mi anterior comentario, todo depende de los ojos con los que se mire y la actitud que tomemos frente a ciertas circunstancias de la vida, llámese saludo en un portal o como se quiera llamar y no por ello se pierde la dignidad ni la autoestima, sino todo lo contrario.

La frase que nos regala Nakmara de Benedetti lo resume todo.
Pero esto no deja de ser mi parecer.

Besos.

loose dijo...

Por supuesto que hay que respetar la opinión de todos. Pero respetar no significa que se deba compartir. Así que no digamos Amén bajo ningún concepto, sería falta de personalidad (como construsto psicológico) y cada uno se tiene que hacer a sí mismo, no a la imágen y semejanza del otro en todos los aspectos.

De hecho, creo que puse "bajo mi punto de vista". Es una opinión personal la mía. Otra cosa es que yo trate de imponer mi criterio, cosa que no creo que sea así.
Trabajo con mucha gente. Tengo muchos compañeros. "Somos todos de nuestro padre y nuestra madre". Imagino que mi lugar de trabajo es el portal de una vivienda, en el que nos cruzamos cada dos por tres. Y si todos tuviésemos que estar pendientes de si este me "saluda" y el otro no, el de más pa llá a veces y demás...pues no me quiero ni imaginar. El que no lo haga, que siga en su línea, que a mí como persona, no me aportará nada y será entonces cuando me será indiferente, que yo, mientras siga "saludando", me da igual lo que los demás hagan...es su problema. Y como alguien me enseñó una vez, NO HARÉ MÍO LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS. Porque sí tú eres maleducad@, no me tengo porque poner a tu altura. Porque yo soy yo y tú eres tú,- seas quien seas-.
Cada cual es consciente de si su camino es más liviano de una manera u otra, y dependiendo de lo que elijamos tendrá unas consecuencias u otras y hay que ser lo suficientemente maduros para afrontarlas.

Pero todo, me reitero en lo dicho en mi anterior comentario, todo depende de los ojos con los que se mire y la actitud que tomemos frente a ciertas circunstancias de la vida, llámese saludo en un portal o como se quiera llamar y no por ello se pierde la dignidad ni la autoestima, sino todo lo contrario.

La frase que nos regala Nakmara de Benedetti lo resume todo.
Pero esto no deja de ser mi parecer.

Besos.

luciérnaga dijo...

La frase que nos regala Nakrama, si resume todo.La frase creo que es de Gandhi,no sé si la utilizó Benedetti, seguramente si,igual estoy confundida o quizá no comprendí.
Gracias por todo lo que aprendo con todos.

DEMOFILA dijo...

Hola, ¡vaya revuelo!, yo solamente he dado mi opinión.
En mi trabajo, tengo a mi cargo un departamento con mucho personal, y por desgracia, he tenido y tengo contacto con muchas personas prepotentes, que me han tenido señaladas y amargadas, las reconozco a la legua, incluso por no haber sido de la cuerda de alguna de ellas me ha vuelto la cabeza para no saludarme, ¿qué se ha de hacer en este caso?.
Loose, dices que Antonio te miró y no te vió, puede ser, no lo conozco fuera de la consulta, pero él no pierde ripio, al menos en la consulta, sabes lo que vas decir antes de que lo digas, en la calle no sé, no me he cruzado con él nunca, hasta el momento.
Mal educada, no lo soy, agresiva, sí, de toda la vida; vangativa, no; justa, sí.
En mi trabajo decían que tenía tanto problemas porque había puesto mi dignidad sobre la mesa y no me había sometido a nadie, y aún la tengo intacta, y así quiero seguir, mientras pueda.
Además, en mi pueblo me siento rodeada de cariño por todo el que me conoce, todos me saludan y me quieren. Ayudo a todo el que puedo, sin esperar nada a cambio, cuando puedo, y como puedo.
De lo del saludo, paso, para mí, no tiene nada más de que hablar, es un tema que no tiene más tela que la que arde.
Un saludo a todos.

Nakrama dijo...

¡Vaya despiste! Gracias Luciérnaga, es verdad que la frase es de Gandhi. Se me trastocó por unos versos de Benedetti que dicen lo siguiente:

"Si a uno le dan palos de ciego,
la única respuesta eficaz es dar palos de vidente,
ojo por ojo,lente por lente,
dime con quien andas y te dire go home"

Pues eso, nuestros actos nos definen, así que tomemos los buenos ejemplos de la gente ( y a los que no son tan "buenos", pues con verlos venir es suficiente, sin tener que responder con la misma moneda para no incurrir en el mismo error que el vecino.)

DESDE MI ÁRBOL dijo...

¿El del vecino es un error?
O es un ejemplo a no seguir alimentando a la gente mal educada.

DEMOFILA dijo...

Muchos comentarios en este blog, Nakrama (ahora la frase no es de Benedetti), ojo por ojo-dente por dente.
Desde mi árbol: nuevo comentarista, me gusta:El del vecino es un error?. O es un ejemplo a no seguir alimentando a la gente mal educada.
Sigamos alimentado a la gente mal educada, y seremos tan mal educados como ellos.
¿Es el vecino sordo, ciego o mudo?.
Así que no digamos Amén bajo ningún concepto, sería falta de personalidad (como construsto psicológico): ¿Desde cuando eres psicólogo, Loose?.
No voy a continuar comentando ni creo que vuelva a comentar en este blog, donde por lo visto no se puede poner la opinión sincera que se tiene sobre la entrada que se hace en cada momento, sino dar la que quiere cada comentarista, porque si no te tachan de falta de personalidad o de ser mal educada.
Hasta la vista.

DESDE MI ÁRBOL dijo...

Eleonor Roosevlet: opinaba que nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento.

luciérnaga dijo...

DEMOFILA no creo que debas marchar de este blog, tú también aportas muchísimo como todos. Lo que pasa es, creo TODOS nos equivocamos, o mejor dicho tenemos una percepción diferente de todo lo que nos envuelve. Aunque o yo o el prójimo no esté en perfecto acuerdo, no quiere decir que ya no tenga que formar parte de esto que nos rodea y que nos aporta muchísimo bueno .Nadie te ha dicho que seas maleducada , a veces por nuestra forma de explicar o por ese momento de percepción presente no se llega a un entendimiento. Seria de verdad sinceramente triste, que te alejases de algo o de alguien por un motivo de mal entendimiento. Míralo desde la aceptación, piensa que la vida sobre ese lienzo la pintamos nosotros mismos, me gustaría seguir viéndote por aquí porque tú de corazón con tus experiencias me aportas mucho
Gracias Demofila y hasta pronto.

loose dijo...

Las etiquetas se las pone solamente quien se las quiera adjudicar.
En ningún momento he faltado al respeto ni he tachado a nadie de nada. Simplemente he dado mi punto de vista, mi opinión, que es de lo que se trata.

Demófila, por alusiones...Sea cual sea la profesión de cada uno, no tiene porqué ser un impedimento a la hora de usar términos relacionados con esta Ciencia.

Las cosas se salen de madre cuando leemos o vemos lo que queremos ver en ese momento. No entiendo la ofuscación ni tampoco le daré la menor importancia viniendo de tí, que me consta que eres encantadora.

Deberíamos de contar hasta diez en muchas ocasiones y razonar las cosas antes de dejarnos manejar por la impulsividad.

Besos.

Carmen.

luciérnaga dijo...

Nakrama yo sigo dando vueltas a lo que decía Benedetti,y a mi, mas bien aquí no lo veo, si quizás como sarcasmo, (bien es verdad la vida generalmente es triste, pero es así ). No me entero es lo que siento, please si pudieras aclararme cuando algo no entiendo , no encuentro lógica es tan ruidoso,tan molesto para mi. Gracias.Seguro que es cosa mia.

Avatar Psicologos dijo...

En cada curso, sobre todo los de atención al cliente, que imparto me sigue sorprendiendo la enorme facilidad con la que dejamos que los demás nos transformen el día y nuestro estado de ánimo.
Creo que la clave es que no elegimos como deseamos sentirnos y no tomamos la responsabilidad de nuestras propias acciones, reacciones y conductas.
El post quería hacer reflexionar sobre lo mal que nos sentiremos si "imitamos" la actitud de aquellos a los que criticamos porque al fin y al cabo cuando respondemos igual que ellos ¿no nos igualamos a aquello que criticamos? Así, que ¿a partir de ese momento tendríamos que empezar a criticarnos a nosotros mismos? ¿A llamarnos prepotentes, maleducados o lo que sea? ufffff espero que no.

Yo elijo que mis emociones y mis conductas son míos y hago lo que quiero con ellas. Y por supuesto, tras ciertas experiencias vitales, ya se cuales me hacen sentir bien y cuales mal así que elijo las que me hacen la vida agradable y deshecho las que me dañan. Es eso, una elección.

Quizá la confusión pueda venir por la omisión de algo importante que es nuestro derecho a poner límites. En muchas ocasiones, cuando la situación lo requiere, no dudo en poner límites o incluso denunciar a alguien que está tratando de abusar de nosotros, pero hay una diferencia. Pongo los límites sin rabia, enfado, ni resentimiento, simplemente utilizo los recursos que nos hemos regalado como sociedad democrática para poner límites y darle una oportunidad a la otra persona de aprender a convivir según las reglas que creo son las más adecuadas para vivir en paz y felicidad. El cómo lo hago depende de mi y mi elección es: desde el AMOR.

luciérnaga dijo...

Complicado aunque
VERDADERAMENTE CIERTO.

Ya me voy Gracias AVATAR.

Nakrama dijo...

Querida Luciérnaga, los versos de Benedetti suelen tener cierto sarcasmo añadido, como bien dices. Yo interpreto (y es sólo mi interpretación, que además yo he relacionado con el tema del post) que ante la "agresión" de otro, quizás lo más efectivo no sea responder con otra agresión, sino más bien con cierta "antelación", es decir, si nosotros tenemos claro quiénes somos, qué queremos o , en su defecto, que NO queremos en nuestra vida, si escogemos bajo nuestra propia responsabilidad el tipo de personas que incluimos en nuestro círculo más íntimo ( y somos un poco selectivos con esto, es decir, cualquiera no puede ser un "allegado" y para esto además hace falta tiempo para conocer a la gente a la que dejamos acceso a nuestro espacio más interior), pues con todo esto, no hará falta aplicar el "diente por diente", sino el "lente por lente". En otras palabras, si elegimos con quienes nos relacionamos más íntimamente (y sólo las personas que nos importan de verdad serían capaces de herirnos en un momento dado, y en todo caso, si hemos elegido bien, el daño nunca será intencionado), las personas "tóxicas" quedarán fuera y si nos salen con alguna ofensa, no podrá tocarnos, simplemente la ofensa "nos resbala" sin necesidad de contratacar. A eso me refiero con "verlas venir". Actitud preventiva (que no defensiva): veo cómo actúa alguien, que no me gusta lo que hace, pues la pongo en el sitio que corresponda dentro de mí y si ese sitio tiene que ser un poquito más lejos de mi corazón, no pasa nada, ya habrán otros que acaricien mi corazón más de cerca y cuidadosamente, como yo misma merezco.
Supongo que Benedetti igual no quería decir todo esto, pero es el análisis que yo hago al interpretarlo, porque eso es al final lo que importa, la interpretación que nosotros hacemos de las cosas. Por eso, "bichito de luz" (=luciérnaga, en tono cariñoso),no te preocupes por ese ruido que defines molesto, míralo con otros ojos, ese ruido es tu inquietud por tu propio crecimiento, por tus ganas de aprender y evolucionar, y ahora viéndolo de esta manera, ¿no sientes que ese ruido va cediendo? desde la tranquilidad de saber que te haces preguntas para ir trazando tu propio camino. Eso es maravilloso, sí, son cosas tuyas, las que deben ser las más importantes para ti.
Un abrazo

luciérnaga dijo...

Sí, pero aún con tiempo, aún siendo selectiva…a veces no me entiendo. Ahora gracias a tu explicación, entiendo y comprendo tu interpretación sobre lo que decía Benedetti.
Yo fíjate, puedo pensar (es mi criterio) no verlas venir, no prestar atención, cuando realmente no las ves, es cuando yo pienso sinceramente que la actitud de esa gente no te puede condicionar en ningún momento. Aunque estén delante de ti, y cuando te olvidas de eso, simplemente no están han desaparecido, sucede. Eso ocurre. Como tú bien dices, de algún modo está resbalando, pero es inconscientemente sin más, sin ni siquiera verlas venir.
Ese ruido está, cuando no comprendo algo o a alguien y pregunto e insisto, pero cuando sigo en desacuerdo con ése alguien, suele haber problema, que si te crees más lista que nadie, que si son fantasías tuyas, etc. Volvemos al desacuerdo, pero eso no importa, que más da lo que pensemos cada uno. El ruido viene porque a veces contengo, no pido explicación e intento entender por mí misma, sin molestar a esa persona que si me importa lo que piensa, porque considero importante lo que esa persona me aporta, en éste momento TÚ. Ahora te entiendo, incluso es algo que pudiera llegar a compartir, ya que ahora comprendo, aunque en este momento presente no sea así, es muy cierto que ese ruido no está, ha desaparecido, ahora hay paz, tranquilidad, silencio. Es complicado, no sé si conseguí explicarme.

GRACIAS NAKRAMA.
TE COMPRENDO TE ENTIENDO, un abrazo también para ti y mejoría para ése brazo.

Marta dijo...

¡Cómo me ha gustado!...."Lo importante es qué vas a hacer tú"... Y eso es una decisión personal...una "elección".
Muchas gracias y enhorabuena Avatar.
Marta

Inma Aroca Ibáñez dijo...

HE DESCUBIERTO DESDE HACE UN AÑO QUE ME DIJE Y PROMETÍ TRABAJAR EN MI, QUE MI ACTITUD ANTE LA VIDA ERA LA SEÑAL DE MI PROPIA FELICIDAD Y LO QUE IRRADIABA.
No he podido leer todas las aportaciones de lo que comentáis, pero lo que tengo muy claro e intento a toda costa transmitir a mis hijos, el mayor de trece con depresión y ansiedad y en pubertad, y el pequeño con nueve y silencioso, es que la VIDA;-) MI VIDA!!! La decidoYO EN ESTOS MOMENTOS POR LA ACTITUD CON LA QUE LA ENFRENTO! Quiero que aprendan a SER FELICES Y SUÉTER EL PRESENTE LO QUE SE VIVE. Y QUE LAS EXCUSAS DE CULPAR A LOS DEMÁS, O A DETERMINADAS SITUACIONES NO ME SIRVEN! Quería Ser Yo. Quería Ser Feliz. Y todos los días lo tengo en mi mente. Quizás doy más. Quizás me entrego. Y soy responsable de protegerme. Sigo aprendiendo y transmitiendo. Me gustaría mucho que lo visualizarais como yo. Y os deseo mucha Libertad para Ser Feliz! En el minuto en que se Vive! Que ya es un lujo! Gracias!