
La energía de alguien que se siente libre y desde ese lugar se entrega a la vida. No es una libertad fácil, ha sido lograda tras superar una de las mayores esclavitudes, la droga. Y no ha salido de cualquier manera, ha salido gracias a algo importante, el amor. El amor de personas que le han abrazado pese a sus limitaciones, sus defensas, sus peleas, sus mentiras, sus ataques. Personas que le han escuchado, sostenido, apoyado, comprendido, amado, sabiendo desde su propia piel que ese que aparentaba ser no era en realidad él. Que cuando somos esclavos de una adicción, a alguna droga, a una persona, a cualquier cosa, no somos nosotros mismos. La dependencia nos quita lo que nos hace humanos, lo que nos diferencia del resto de animales de este planeta, la libertad. Cuando dependemos de algo o de alguien entonces nuestro sistema límbico manda, caemos en la máxima expresión de la frase "la emoción decide y la razón justifica", dejamos de ser nuestra esencia para convertirnos en esclavos de nuestros miedos y desde ahí justificamos cualquier conducta y nos mentimos, a nosotros y a los demás.
A veces confundimos el miedo con el amor, como ocurre en los celos de los que hablaremos en algún próximo blog (no me olvido), a veces confundimos el miedo con el deseo, como ocurre en el consumo de sustancias o de objetos. Y desde ese miedo poseemos, agredimos, mentimos, huimos y volvemos al principio, porque una adicción siempre es un circulo vicioso en el que cuanto más avanzas más regresas, cuanto más te empeñas menos consigues, cuanto más te mueves más bloqueado te quedas.
Desde aquí mando mi admiración a todas las personas que trabajan(mos) por ser libres, especialmente mi reconocimiento a la gente de narcóticos anónimos de todo el mundo cuya labor tanta libertad genera. Toda mi fuerza a los que se están enfrentando a sus miedos y, a través de estar quietos, están dando los mayores pasos de su vida. Solo cuando somos libres somos realmente nosotros mismos y entonces hacemos elecciones en vez de sucumbir a necesidades.
¿Y cómo saber que hemos alcanzado un estado de libertad? pues cuando más allá de lo que ocurre a nuestro alrededor nos sentimos agradecidos, porque más allá de los resultados de nuestras acciones nos sentimos satisfechos por lo que hemos hecho y aprendemos, porque cuando entro en silencio me siento cómodo y no hay necesidad de hacer nada, porque es suficiente con SER y desde el ser me siento parte de esta vida. Es entonces cuando soy lluvia cuando llueve, alimento cuando como, montaña cuando escalo, vida cuando vivo... Y desde la libertad soy independiente y a la vez uno con todo, desde la libertad dejo de ser verdaderamente siendo.