domingo, 26 de febrero de 2012

Lección de vida impagable

Un amigo comparte esta historia en facebook acontecida durante la visita que está haciendo a la India. Y como a mi también me parece impagable la comparto.

Lección de vida impagable:

Se me acerca una niña de 8 años, harapienta y famélica, con su hermano de no más de dos años en brazos, y pensé que me iba a pedir dinero, pero me dijo:
-Señor. No quiero dinero, quiero comida (En un perfecto inglés…).
Le señalé un restaurante. Y me dijo:
-No , señor. Sígame por favor.
Me llevó a una tienda de chucherías, y pensé: “Seguro que quiere una chocolatina”.
Pero no, cogió una bolsa de almendras y una de dátiles.
Le dije:
-¿Seguro que no prefieres comer otra cosa?
Y me dijo:
-No, señor. Si usted me invita a cenar, mañana no tendré qué comer. Y luego me explicó que con las almendras y los dátiles comerían varios días.
Ufffff. Me destrozó.

martes, 21 de febrero de 2012

Qué difícil es dejar ir a alguien a quien quieres

Qué difícil es dejar ir a alguien a quien quieres cuando la mente no comprende por qué.

No deja de ser curiosa la paradoja, es precisamente la parte de nuestro cerebro a la que más le cuesta soltar es precisamente esa que ama de manera superficial. Se dice que el dolor es inevitable, pero que el sufrimiento es elegido. Y empezamos a sufrir cuando permitimos que nuestros pensamientos interrumpan el normal proceso de soltar. En el mundo todo es dinámico, todo está en permanente cambio y transformación, a veces estas transformaciones son más sutiles, más graduales, otras son una auténtica ruptura que nos desgarra por dentro. Nuestro cuerpo y nuestra esencia tienen las claves para desprenderse, si en vez de controlar nos rindiésemos al proceso nuestros duelos serían, no solo más breves, sino también más enriquecedores para nuestro crecimiento.

En lo más profundo, en el Ser, esa parte que somos más allá de la dualidad de la mente que interpreta la información que llega de nuestros sentidos, esa que es nuestra esencia más profunda, dejar ir a alguien no es ningún problema. Cuando entro en contacto con esa parte de mi sé que nunca se pierde nada, que la persona que se va no deja de ser yo y yo ella con todo lo demás. Cuando sentimos la Unidad dejamos de sufrir por perder algo porque no se puede perder lo que yo soy.
Esto está muy bien a nivel teórico pero… ¿Quién está en el Ser? A lo sumo algunas personas hemos tenido instantes fugaces de haberlo sentido, pero en seguida esos instantes se deshacen y volvemos a estar dominados por otras estructuras más mundanas.

La estructura más relacionada con el amor por otro ser humano es el sistema limbico, el llamado cerebro emocional, una estructura que compartimos con los mamíferos y que nos permite vincularnos y que queramos intimamente a otra persona. Ya hemos visto en otros post, que este es un amor condicionado, queremos primero a aquellos que aseguran nuestra supervivencia para después querer a las personas que nos hacen sentir bien o con las que sentimos seguridad. Cuando una persona se va perdemos aquellas cosas que nuestra relación con ella nos hacía sentir y evidentemente nos encontramos con un vacío que nos desgarra internamente, más o menos dependiendo del vínculo que compartiésemos con esa persona. De todas formas, el sistema límbico sabe hacer su proceso de dolor y sanación. Las emociones afloran y de alguna misteriosa manera ese vacío que sentimos se va llenando por ese Amor que nosotros tenemos dentro para después hacer espacio para que lleguen otras personas con las que poder transitar este camino vital tan lleno de aprendizajes y crecimientos en el que en ocasiones es imprescindible deshacerse de lo pasado para abrir espacio a lo nuevo. A veces este proceso se hace sin necesidad de soltar a la otra persona, pero si a lo que esa persona un día fue para poder aceptar la que es hoy, en su permanente evolución y cambio. Lo que sentimos aquí es dolor, que forma parte inherente a nuestra esencia como seres humanos, pero el dolor pasa, hace su función y pasa.

Pero cuando entra en escena la siguiente estructura, la corteza cerebral, la mente pensante, entonces ese dolor inevitable se convierte en sufrimiento y este se aferra a nosotros como si quisiese compensarnos por lo que estamos perdiendo. Bueno, generalmente es todo lo contrario, en lo que la mente pone todo su potencial es en tratar de conseguir que la otra persona no se vaya. En buscar los mil y un motivos por lo que tendría que quedarse, en buscar medios para conseguir cambiar a la otra persona y hacer que se quede, por su bien, por el nuestro. Esto no es malo, es completamente lícito luchar por lo que deseamos, aunque en muchas ocasiones la mente nos juega malas pasadas y acabamos descubriendo (o no) que por lo que en realidad luchamos no tiene nada que ver con lo que deseamos. No deseamos que alguien se quede con nosotros si no es feliz a nuestro lado, no deseamos cortarle las alas a la persona a la que queremos solo porque nosotros tenemos miedo o nos duele su decisión, no queremos chantajearla ni dañarla, pero lo hacemos.

Como decíamos al principio, que difícil es dejar ir a alguien cuando no comprendemos los motivos. La mente necesita control y la información es control. El problema es que muchas de las veces ni siquiera la persona que se aleja sabe porque lo hace, en la mayoría de las ocasiones no hay motivos lógicos ni razonables porque el amor pertenece a otro ámbito del cerebro que no funciona con normas lógicas, funciona con emociones, con sensaciones. Además, la otra persona, la mayoría de las veces por tratar de protegernos y no hacernos daño, no nos cuenta toda la verdad. La verdad duele y tenemos que reconocer que no siempre estamos preparados para escucharla, y si no estamos preparados ¿cómo culpar al otro de no decirla? Y si estamos preparados ¿Cómo culpar al otro de no saber que lo estamos e intentar protegernos? Y si la otra persona lo hace por sus propios miedos ¿Cómo culpar a alguien que está manejada por esos mismos miedos que nos están haciendo tan difícil a nosotros el soltar?

Así que es normal que sea muy difícil dejar ir a alguien, porque la clave no está en entenderlo, sino en aceptarlo. Es difícil, muy difícil, porque no utilizamos las herramientas adecuadas para el proceso que nos exige soltar.

Desde Avatar Psicólogos hemos defendido siempre el poder de esa capacidad interna que todos poseemos para sanarnos. Como decía uno de mis maestros, John Demartini, la vida nunca nos pone un problema que no podamos resolver. Creémos que la clave pase por dejar de controlar con la mente y centrarnos en ese dolor que sentimos en el corazón. Ayer una amiga ponía en facebook “estoy triste” y recibía un montón de mensajes de ánimo para que no estuviese triste ¿Cómo no iba a estar triste si había perdido a alguien muy querido? La solución pasa por permitirnos esa sensación, por sentirla, por permanecer presentes en esa emoción, por darnos seguridad, por estar ahí en vez de escaparnos rápidamente a través de los pensamientos. Los pensamientos sirven para buscar soluciones cuando estas son posibles y dependen de nosotros, cuando se dedican a lo que ya no es o a lo que depende de los demás lo único que nos hace sentir es más y más impotentes. Y cuanto más impotentes más miedo. Y cuando más miedo más necesidad de control. Y cuanto más intentos de control más impotentes.

Supongo que las cosas más difíciles son aquellas que exigen lo máximo de nosotros. Hagamos lo difícil y no intentemos solucionarlo a través de atajos, casi nunca funciona y convierte nuestro sano dolor en un largo sufrimiento que se alimenta a si mismo. Y si queremos ayudar a un amigo o amiga pongámonos con pasión a su lado, permitiéndole sentir, permitiéndole hacer su proceso, estando a su lado con compasión, sin empujar.

viernes, 3 de febrero de 2012

El Amor corre por mis venas

A veces tan solo necesito recordar que el Amor corre por mis venas...

viernes, 27 de enero de 2012

Día Triste

Comentábamos hace unos días en las redes sociales unas palabras de Safo de Lesbos "Sólo cerrando puertas detrás de uno, se abren ventanas del porvenir". Nos hacíamos eco de ese importante concepto de transformación que es soltar y vaciar para poder llenar de cosas nuevas, normalmente las que necesitamos en cada momento. Cada una de las células de nuestro cuerpo muere (o incluso se suicida) para permitir una regeneración que beneficie a todo el cuerpo. El gusano se mete en su crisálida como único método para transformarse en mariposa. Hay miles de ejemplos en la naturaleza que nos señalan la importancia de la impermanencia.

Pero, sin duda, lo más difícil de la vida es soltar a las personas a las que quieres. El acto de Amor más grande es dejar partir a aquel cuyo camino se separa del nuestro, tanto por su deseo de caminar un sendero diferente en esta vida como cuando la Vida, en su misterio, decide llevarse a esa persona que tanto nos aportaba y nos ponía luz. Soltar en esos casos es extremadamente difícil pero también es en esos momentos cuando en ocasiones descubrimos toda la grandeza del ser humano, su humanidad en el formato más profundo. Comparto con vosotros y vosotras el comentario que nos regalo una persona muy especial para mi, en el contexto de un curso de Inteligencia Emocional on line que imparto. Es la carta que se intercambian dos Amigas ante la pérdida de una amiga común, espero que os inspire tanto como lo hizo conmigo. Muchas gracias de corazón a las dos, Alicia y Ana.

Día Triste

Hola a tod@s...

Me vengo aquí hoy como ayer me fui con toda la gente que quiero para compartir mi pena. Se que quizá no es el mejor sitio para contar una historia personal pero ayer murió una amiga mía con 33 años de forma repentina e inesperada.

Quisiera dar las gracias a Antonio por todo lo que me ha enseñado tanto en este como en otros cursos sobre la muerte y la expresión de las emociones.

Ayer...en fin...fue muy triste todo pero sin duda poner en funcionamiento el amor que sentía por mi amiga me hizo llamar a toda la gente que quiero a mis padres a mis amigos y amigas para decirles lo mucho que los quiero y que si alguna vez desaparezco de forma repentina estaré en algún sitio mandándoles fuerza para seguir luchando.

Me fui a rezar por la paz de los que ya descansan, por todas nosotras (el grupo de amigas y por su familia que debe de estar pasando un amargo trago.) En ese momento intenso me llamó mi amiga Ana una persona sin duda muy muy especial para mí y hoy me ha escrito una carta diciendo unas palabras que me gustaría también compartir con vosotros.

Solo quiero poner en valor lo positivo que he sacado hoy nada más abrir el correo. Una amiga se me va y me quedan otras muchas que me han enviado sus mensajes de amor y esta carta tan bonita.

Siento de nuevo soltar este rollo pero con este post solo pretendo compartir mi experiencia por si alguien encuentra consuelo en ella.

Querida Alicia,

No sé qué poder decirte para que sientas consuelo, comprendo que una cosa así no tiene cabida en nuestras palabras, ni siquiera en nuestras ideas, pues tampoco la razón puede comprenderlo todo. Llevo toda la tarde pensando en tí, y aunque quiero centrarme en mis tareas, se me viene a la cabeza lo que me has dicho. Gracias por tu amor, gracias por tu cariño, en medio de un universo que nunca para, nosotros tenemos el amor para brillar. A mis alumnos les explico en filosofía que el amor es lo más profundo que puede sentir una persona, que el amor tiene el poder de hilar un tejido invisible que nos conecta con otros, que a veces se tensa o se relaja, pero que esos hilos forman un telar infinito donde todos estamos conectados, donde todos estamos unidos.

Una vez iba en el tren leyendo, camino a Alicante, y cuando llegué al final de mi libro no pude reprimirme y me eché a llorar. Fíjate, hasta me había perdido un poco en el argumento, vamos que algunas parte del libro las había leído con pereza, pero ese último párrafo me sacudió y ha quedado en mi memoria. Aún conservo el libro. Ese último párrafo hablaba sobre la muerte de los seres queridos, de nuestro recuerdo, de nosotros que somos limitados pero...

(...) pero el amor habrá bastado; y todos los impulsos de amor retornan al amor de donde vinieron. Ni siquiera el recuerdo es necesario para el amor. Hay una tierra de los vivos y una tierra de los muertos, y el puente que los une es el amor, lo único que sobrevive, lo único que tiene sentido.

A veces me he aplicado esto. Mi padre, mi abuela,... me llena de consuelo el puente que nos conecta, ese puente de amor infinito. Gracias por mandarme tu cariño en un día como hoy, gracias por recordarme el valor de la vida.

Siéntete muy querida esta noche, cuando vayas a dormirte, siente el cariño de todos los que te rodean, los que rien y sonríen contigo, los que han cantado contigo, o llorado, o hablado, o paseado, o trabajado, los que te han dirigido una palabra amable, los que ayudaste, los que te ayudaron, o te cedieron el paso, o te enseñaron, o les enseñaste, o les enseñas, o te enseñan.... ¿ves el telar infinito?

te quiere y está conectada a tí, con un fuerte hilo. ana


Verdaderamente la vida es un regalo...
Un abrazo
Ali.x

miércoles, 11 de enero de 2012

En el 2012... enfoquemos nuestra energía en la "Respuesta"

El comienzo de año es una fecha mágica, una toma de consciencia sobre lo que estamos haciendo en nuestra vida y una oportunidad para elegir lo que deseamos para los nuevos tiempos que empiezan. Hemos defendido muchas veces esa frase del dr. John Demartini que dice "Todo lo que eliges lo tienes, todo lo que no eliges los demás o las circunstancias elegirán por ti"

Vivimos unos días bombardeados por noticias constrictivas, recortes, problemas, crisis... que provocan miedo y tensión. Pero podemos elegir dar lo mejor de nosotros mismos más allá de lo que pase fuera. Es verdad que cuando las cosas se ponen difíciles parece que todo es demasiado cuesta arriba y que nosotros no podemos hacer nada ante ello, pero siempre nos enfrentamos a una pregunta que es difícil de esquivar ¿Voy a tomar las riendas de mi vida y a responsabilizarme de lo que en ella ocurra o voy a dejar que sean los demás los que decidan por mi y a invertir mi energía en buscar buenas justificaciones para culpar a los demás o las circunstancias de lo que me pasa?

Desde Avatar Psicólogos defendemos que en tanto enfoquemos nuestra energía y nuestra acción sobre aquello que depende de nosotros estaremos trabajando en el poder que tenemos sobre nuestra vida y, con ello, la sensación de tener un mayor control sobre ella aumentará junto con nuestra seguridad. Trabajar en nosotros mismos y lo que nosotros podemos hacer hace que nuestra eficacia se dispare y empecemos a tener éxito en cuestiones en las que antes nos chocábamos una y otra vez contra una pared. En los cursos de gestión de estrés solemos concluir que la herramienta anti-estrés más poderosa es la pregunta:


De hecho, una de las primeras normas en apoyo psicológico cuando estamos trabajando para ayudar a las víctimas de una catástrofe es tratar de facilitarles que puedan hacer algo. Cuando antes podamos darles alguna función que hacer antes empezarán a tener cierta sensación de control sobre lo que ha ocurrido y su sensación de victimización disminuirá.

Como este aspecto me resulta tan importante os lo presento de otra manera:

Estímulo - Respuesta - Consecuencia

Toda situación tiene tres momentos:

1. Estímulo, es lo que ocurre, lo que nos encontramos, por ejemplo que hoy esté lloviendo o haga mucho calor.

2. Respuesta, es lo que nosotros hacemos en búsqueda de una consecuencia que queremos que se produzca, por ejemplo, si llueve cojo un paraguas porque no quiero mojarme o si hace calor me visto con ropa ligera para no pasar mucho calor.

3. Consecuencia, es el resultado que obtenemos tras poner en marcha nuestra respuesta.

¿Cuánto poder tenemos sobre cada uno de esos momentos?

Sobre el estímulo tenemos un 0% de control, es lo que nos encontrarmos y como aparece sin que podamos hacer nada no tenemos ninguna influencia sobre ello.

Sobre la respuesta tenemos todo el control, el 100%, es lo que nosotros hacemos y por tanto podemos elegir cual va a ser nuestra respuesta. De hecho, una de las cosas que diferencian al ser humano del resto de animales es que los seres humanos entre el estímulo y la respuesta tienen un espacio, la libertad para elegir la respuesta. El resto de los animales tras el estímulo reaccionan, sólo el ser humano tiene la capacidad para elegir entre diferentes respuestas, hay seres humanos que tienen un gran espacio, hay otros cuyo espacio es tan reducido que se asemejan mucho a la falta de libertad que tienen los animales.

Finalmente, sobre la consecuencia tenemos un control relativo, está claro que depende de la calidad de nuestra respuesta que obtengamos las consecuencias que pretendemos, cuanto mejor sea nuestra respuesta mayores probabilidades de obtener lo que deseamos, pero nunca el 100% porque hay factores que se escapan a nuestro control. Puedo salir con un paraguas grande y bueno, pero al pasar al lado de una calle que pase un coche pise un charco y me salpique, o ponerme una ropa muy fresca pero que el sitio al que voy esté cerrado y no haya aire acondicionado, etc. Así que sobre la consecuencia tenemos un X% de control, es variable.

Teniendo estos porcentajes... ¿dónde pondríamos nuestra energía?


Parece claro que lo más eficaz sería poner la energía en aquella parte en la que tenemos el 100% de poder, pero no siempre es eso lo que hacemos.

Hay personas que ponen su energía en el estímulo, eso hace que se sientan impotentes y a merced de las circunstancias, podemos descubrir a las personas que están centradas en el estímulo (en su circulo de preocupación) porque la mayoría de sus frases empiezan por "es que...": “es que es muy difícil”, “es que está lloviendo mucho”, “es que hace mucho calor”... con un tono normalmente teñido por la queja y impotencia.

En mi opinión, la mayoría de las personas comenten el error de centrar su energía en la consecuencia. Si lo que hacen sale bien se sienten bien, si no obtienen la consecuencia esperada se sienten mal. Las personas que se centran en los resultados para evaluarse se sentirán impotentes en todas aquellas situaciones que no dependan de ellos o en las que, habiendo dado lo mejor de sí mismos, no obtengan los resultados que merecen. Por tanto, esta forma de evaluación nos parece injunta porque, si yo he tratado de coger el mejor paraguas, me he puesto con botas de agua y un pantalon impermeable, si pasa un coche que no podía preever (si lo hubiese hecho seguro que me hubiese quitado de en medio en ese preciso momento) y me salpica de abajo a arriba y al final acabo mojado ¿Es justo que me sienta mal y me critique o me insulte a mi mismo? ¿No he hecho todo lo posible, todo lo que estaba en mi mano para mantenerme seco? La experiencia me enseñará que la próxima vez tengo que estar más atento a los coches que circulan a mi lado y por tanto puedo utilizar la experiencia para mejorar mi respuesta en el futuro, pero en esta situación particular ¿Cómo debería sentirme? Pues en mi opinión muy satisfecho de mi mismo porque hice todo lo que estaba en mi mano. Ni más ni menos y eso es todo lo que puedo hacer. Los que trabajamos con deportistas de alto rendimiento somos muy conscientes de lo importante que es centrarse en el juego, en lo que yo puedo hacer, más que en el resultado. Porque si me centro en el resultado ¿Qué dejo de hacer? Pues precisamente eso que me puede hacer ganar que es jugar bien. Cuanto más centrado estoy en si gano o pierdo o lo importante que es este punto más recibe mi cerebro señales de peligro y por tanto más se tensa y más difícil tiene dar la mejor respuesta posible. Si en un examen estamos centrados en las consecuencias, en lo que pasará si suspendo, todo ese tiempo que estoy centrado en lo que podría pasar estoy dejando de hacer lo único que me ayuda a aprobar que es... ¡estudiar!

Por eso nuestro consejo en estos momentos difíciles es centrarse en la respuesta, en nuestro circulo de influencia, en lo que nosotros podemos hacer para superar el reto que la vida nos esté poniendo delante, más que anticipar las consecuencias o quejarnos de nuestra mala o buena suerte. Nuestra propuesta para este año es desarrollar al máximo esa capacidad de elegir con la que contamos y nos comprometamos en nuestra vida con ese cuarto acuerdo que nos ha ofrecido el dr. Miguel Ruíz en su libro “Los cuatro aceurdos” que dice:

Haz siempre lo máximo que puedas

Y como también decía Confucio “Vayas donde vayas… ve con todo tu corazón”

En el siguiente cuento podemos encontrar otra manera de verlo:

En un paraje de sol y de paz, se hallaba un escritor que vivía junto a un pequeño poblado de pescadores. En su tranquila vida, cuando llegaba el amanecer, daba un largo paseo por la orilla del mar. Un día como tantos otros, divisó a lo lejos a una joven que parecía bailar sobre la orilla. Conforme se fue acercando, comprobó que la hermosa muchacha recogía estrellas de mar halladas en la arena y las devolvía, con gracía y ligereza, al océano.
"¿Por qué hace eso?", preguntó el escritor un tanto intigrado.
"¿No se da usted cuenta?", replicó la joven, "con este sol de verano, las estrellas se secarán y morirán si se quedan aquí en la playa".
El escritor no pudo reprimir una sonrisa, y contestó: "Joven, existen miles de kilómetros de costa y centenares de miles de estrellas de mar... ¿Qué consigue con eso? Usted sólo devuelve unas pocas al océano".
La joven, tomando otra estrella en su mano y mirándola fijamente, dijo: "Para ésta ya he conseguido algo", lanzándola al mar. Al instante, dedicó una amplia sonrisa y prosiguió su camino por la playa.
Aquella noche el escritor no pudo dormir... Finalmente, cuando llegó el alba, salió de su casa, buscó a la joven a lo largo de aquella dorada arena, se reunió con ella y, sin decir palabra, comenzó a recoger estrellas y devolverlas al mar.


Os deseamos lo mejor para cada una de vosotras y vosotros en el 2012, sin olvidar que mientras estamos en el camino hacía nuestros sueños disfrutaremos de cada etapa del camino mientras que si estamos en el camino de los sueños de otros... todo requerirá mucho esfuerzo, pero eso es algo que trataremos en alguno de nuestros próximos post.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Homenaje y agradecimiento a nuestros héroes cotidianos

Quería utilizar este último post del año para honrar a todas esas personas valientes que han afrontado en este año sus retos más difíciles y exigentes.

El otro día alguien me decía "Tiene que ser fantástico tu trabajo, tú curas a la gente" y eso me recordó que, por un lado si que es fantástico mi trabajo y estoy muy agradecido por ello y, por otro, que yo no curo a nadie, que como decimos en nuestra página web el Avatar es el mago, la persona que aparece para acompañar al Héroe o Heroína cuando se dispone a efectuar un cambio o a afrontar una prueba de superación que les impulse espiritual y evolutivamente. Nosotros tenemos la fortuna de acompañar a esos héroes y heroínas cotidianos que toman la decisión de liberarse de las cadenas de sus historias construidas, de sus acontecimientos traumáticos, de sus rencores, de sus miedos y afrontan ese reto de superación que les hará libres. Ser escoltas de ese proceso es un honor que nos regalan muchas personas cada año, no sólo las que vienen a consulta sino también esas que en los cursos se implican y llevan a la práctica esas ideas que suenan tan bien pero que a veces son más fáciles de escuchar que de actuar. Para todas aquellas personas que han decidido hacer un cambio en su mundo a través de un cambio en sí mismas nuestro aprecio, reconocimiento y nuestro más sincero Namasté.

Y como este es un homenaje a esas personas, voy a dejar paso a las palabras de una de ellas, una de esas muchas personas que se han liberado durante 2011 y que con su esfuerzo, su vivencia y su cambio resultan buen modelo para los que les rodean.

Muchas gracias por este año y en nombre del equipo de Avatar Psicólogos os deseo que tengáis un año 2012 lleno de regalos para vuestra Alma.


¡¡ Feliz 37º año !!

Tras la última visita a mi compañero, mi guía, mi amigo... y tras expresar mi actual estado de bienestar, éste me animó a escribir unas palabras para compartir con vosotros el proceso de mi, yo lo llamo, renacer.

Efectivamente, el camino es duro, ahora os parece duro pero, entenderéis en un momento dado de plenitud que fue el camino justo por el cual tuvisteis que pasar para llegar a lo más esperado.

Quizás lo más esperado aún no lo sabéis, quizás os parezca una utopía pero llegará el momento en que lo sepáis y se haga efectivo, eso sí, necesitamos un poquito, sólo un poquito de amor propio, egoísmo puro y duro. Entendiendo este egoísmo como lo más bonito que puede uno hacer por sí mismo y no como un término despectivo que excluye a los demás. Ese poquito de amor propio irá creciendo y creciendo hasta el punto de poder ofrecerlo con generosidad a todo aquel que encontréis en vuestro camino futuro.

A mí me llegó el momento, a las puertas de cumplir 37 años, de plantearme el porqué había vuelto a caer en una situación incomprensible, algo lejos de mi razonamiento y que, además, me martirizaba y me producía un sufrimiento y desgaste del que seguro os sentís algunos identificados. Cualquiera puede ser la causa que os haga sentir mal, cualquiera.

Llegué a la conclusión de que algo había que cambiar. Sí, porque por ese camino que iba, el que llevaba ya tantos años imponiéndome, no me daba unos resultados óptimos de bienestar.

Ese algo es la forma de pensar. Todos tenemos pensamientos, aquí nos gusta leerlo así, "pensa-mientos", para intentar hacernos ver de esta forma que algo de "mentira" hay escondido y, así es. Algo hay. Nuestros pensa-mientos son elegidos pero, tras llevar años y años pensando lo mismo parece que no tenemos elección y por eso perdemos ese poder que es la libertad. Somos libres de elegir en todo momento. Elijamos pues, pensamientos para nuestro beneficio personal, emocional.

Es duro y cuesta pero, con un poco de tesón se consigue doblegar a nuestro mejor enemigo, nuestra mente, y así, usarla en nuestro mejor beneficio y, os aseguro, que la recompensa es eso que buscáis.

¿Acaso no quisierais ser felices y dichosos con todo lo que os rodea? y digo TODO. Porque se puede, lo he comprobado, ser dichoso y terminar siendo agradecido con todo lo malo que nos ocurre, por supuesto con lo bueno también.

Pues ponte manos a la obra. Cambia tu manera de pensar y a poco que lo intentes con convicción verás los resultados inmediatamente. ¿Qué es lo que pasará? pues que dirás: "Sí, muy bien, muy bonito, estupendo, qué bien me siento pero..."

Justo ahí, a partir de ese "pero", probablemente estés pensando justamente lo contrario de lo que te habías propuesto a pensar y, ahí vendrá la primera pequeña prueba de fuego. ¿Quieres continuar sintiéndote bien o prefieres volver al "agujero"? En ese momento sólo tienes que elegir, porque como decía, somos libres de elegir en cada momento lo que hacemos y por ende también lo que pensamos. Así que os invito a que elijáis dejar pasar ese primer pensamiento, no hacerle mucho caso y hacerlo de forma consciente (os podéis decir, este pensamiento no me interesa, no me conviene, no le haré caso; esperaré uno mejor) Vendrán muchos, no os preocupéis, perseverar. Se trata de crearse un hábito, un hábito tan lícito como el de quererse a uno mismo. Elegid los buenos.

Una vez consigáis quereros o amaros tendréis todo el poder para conseguir vuestro bienestar e incluso ayudar a quien también sufre a vuestro lado por esto, por aquello, por lo de más allá.

Llevamos muchos años sufriendo por esto, por aquello y por lo de más allá, ¿no creéis?

Podéis ver gente de cualquier edad, incluso gente a la que le llega el final de sus días y que no han hecho otra cosa que maltratarse asímismos. ¿Queréis ser uno de ellos?

Como le dije a mi amigo, todo ahora es nuevo para mí, todo son experiencias totalmente distintas, no es fácil hacerse a la idea de tanta dicha y claro, le dije, es que me he llevado 37 años, toda mi vida para llegar a este punto y, como él decía, ahora tratar de equilibrar tantos años de vida "errando" con un par de meses tras los que me vine abajo y decidí cambiar, no es fácil y se trata de conseguir ese equilibrio tantas veces mencionado en este blog.

Así es que estoy viviendo mi nueva vida, el resto de mis días pero, más consciente cada día de que el Amor por uno mismo es la única herramienta realmente válida.

Estoy convencido de que me van a venir nuevas experiencias, mi vida anterior con la que tanto he luchado me ha hecho ver muchas cosas y ese pasado me ha moldeado (muchas armaduras para sentirme protegido y seguro tras mis propias murallas) pero, día a día iré moldeando una nueva figura más acorde a mis pretensiones; la felicidad y el bienestar.

Cada suceso, cada experiencia es un regalo, es la vida y se trata de vivirla. Vívela.

Encuéntrate a ti mismo cada vez que tengas oportunidad. ¿Sabías quién estuvo contigo en cada momento difícil de tu vida, quién estuvo acompañándote y quién seguirá ahí por el resto de tus días? Claro que sí, tu mejor amigo/a, tú mismo/a. ¡Jamás me sentí más querido y aceptado que conmigo mismo! ¡Jamás disfruté tanto de mi soledad! Y, es que desperdiciaba inútilmente mi tiempo esperando la aprobación y aceptación de los demás, de las personas más cercanas o más importantes para mí. Quizás, nunca me di realmente la oportunidad de aprobarme y aceptarme a mí mismo tal y como soy.

Esta frase la memoricé y la repito siempre que tengo oportunidad, delante del espejo, dice más o menos así: "[Nombre propio] tengo esperanza firme en ti, te admiro y apruebo con la seguridad de que puedes ser tal y como eres."

Por eso, como dice el dicho: "un amigo es un tesoro y hay que cuidarlo", no iremos encima a seguir maltratándolo con: críticas, juicios, prejuicios, creándole inseguridad, desconfianza... vamos a cuidar de esta persona, de nosotros y así, encontraréis el momento de renacer y enseguida una sonrisa se posará en vuestro rostro e, incluso, como me pasó a mí, puede que lloréis de agradecimiento. Agradecimiento hacia vosotros mismos, hacia toda vuestra vida pasada, presente y que hará de un futuro infinitamente mejor. También agradecido hacia todas las personas que nos enseñaron algo, curiosamente las que nos hacen daño y nos indican pues, dónde tenemos que reparar.

Así pues, ahora disfruto de mi nueva vida y, a veces, resulta raro darse cuenta de cómo por ciertas cosas me ofuscaba, me indignaba, criticaba, me rebotaba, reaccionaba a golpe de razonamientos y, ahora entiendo que las cosas y comportamientos que vemos en los demás, simplemente, no son responsabilidad nuestra y podemos respetar mucho más al resto de personas con las que interactuamos o, incluso con las que no lo hacemos. Ellos están haciendo su camino y ellos decidirán dar sus propios pasos igual que tú hoy decides caminar por la nueva senda que te llevará al Amor y, una vez llegues a él y te llenes de él, podrás dar todo lo que te sobre. Mientras no permitamos que los demás den los pasos elegidos estaremos entorpeciendo su camino y creándoles más mentiras y, encima, faltándoles al respeto. Dejemos que den sus pasos, dejemos que aprendan de éstos y mostrémosles con nuestra actitud amorosa y libre que otra forma de pensar es posible. Si vemos que no estamos preparados, no pasa nada, ya dije que el camino es duro pero, podéis elegir entre ver qué os afecta a vosotros mismos para ayudaros o, por el contrario atacar, huir, ignorar... en definitiva volver a vuestra vida anterior.

Espero que muchos de vosotros renazcáis y que mis palabras ante esta experiencia vivida os ayuden y acompañen en vuestro camino hacia el Amor y la libertad.

P.D.: Pensé muchas veces que este blog era algo así como una "secta", fijaos que pensa-miento ¿no? pero, sé que no es fácil comprender las frases para la mayoría de los que la leen. Por este motivo, si llegáis a pensar así, os animo a que releáis las historias que Antonio y su equipo nos cuentan, las veces que hagan falta e incluso tras pasar varios meses; veréis que cada frase, cada palabra encaja perfectamente para dar un mensaje de esperanza y amor que bien valen muchas vidas, como la mía. GRACIAS A TODOS.

Juanjo

sábado, 10 de diciembre de 2011

Una decisión consciente

Hoy, camino de Madrid, he tenido dos experiencias muy diferentes.

La primera empezó por la mañana, el tren que me llevaría a Madrid salía a las doce de la estación del AVE de Málaga, así que preparé todo para coger el tren de cercanías a las 11:00. Pero hay momentos en los que cuanto más prisa tienes más se enredan las cosas, así que por diversos motivos salí de casa lo suficientemente tarde como para que fuese poco probable llegar a tiempo a la estación de cercanías, al menos si quería evitar una larga carrera con mochila a cuestas. Caminaba muy deprisa cuando pensé “Ojalá encuentre a alguien que me lleve”, no se por qué pensé eso en vez de pensar donde podría coger un taxi, pero veinte segundos más tarde doblaba una esquina y me encontraba de frente a Jorge, mi mejor amigo, que no me había cogido el teléfono quince minutos antes y que ahora dejaba todo lo que estaba haciendo para llevarme, ahora con tiempo de sobra, a la estación de cercanías. A veces me asusto del poder de la mente cuando está bien enfocada y libre, pero bueno, ese no es el tema del post de hoy.

Gracias a encontrarme con Jorge ahorre mucha tensión, algún que otro autorreproche y un caro viaje en taxi. Pero, sobre todo, me hice más consciente de la suerte que tenía, no por haberle encontrado ese día sino de haberle encontrado en mi Vida.

Unas horas más tarde, ya en la estación de Atocha, aproveché el tiempo que tenía libre para ir a comer. Tras disfrutar de una exigente “lucha” con una camarera con cara y actitud entre agresiva y amargada a la que conseguí “robarle” una sonrisa, me dirigí a las vías con cierta sensación de bienestar por la victoria para coger el tren que me llevaría al sitio de mi retiro meditativo. Nada más llegar descubrí que el tren hacía El Escorial, el que me podía haber dejado allí sobrado de tiempo había partido a penas hacía un par de minutos (¡o menos!). Pero bueno, en otros veinte minutos había otro así que no había mucho problema.

Quizá por el tiempo que llevo ya fuera de Madrid o quizá por el despiste que a uno le envuelve en cuanto termina un mes de trabajo incesante y entra en modo “me voy de retiro meditativo”, no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que el tren que iba a El Escorial no solo iba por la vía en la que yo estaba esperando sino que había otra que es por donde precisamente había pasado el último tren que me habría llevado al lugar al que me dirigía a tiempo. ¿Y el siguiente? El siguiente pasaba ¡“sólo” una hora después! Conclusión, no solo tendría que esperar en la estimulante estación de Atocha durante toda una hora sino que, habiendo salido con tres horas de margen… ¡iba a llegar tarde!

¿Era ese motivo para sentirme mal? ¿Para pensar en mi “mala” suerte? ¿Para insultarme por haberme puesto en la vía equivocada? Seguramente la inercia mental me llevaba hacía eso, pero decidí parar un segundo, dejar que el primer impulso pasase, hacer un par de respiraciones profundas y volver a ser yo frente al personaje que mi mente estaba preparando para “poseerme”.

Decidí reflexionar, había tenido tres acontecimientos significativos ese día ¿A cuál iba a dar más importancia? Mi cuerpo se preparaba para darle mucha más importancia al negativo que acababa de acontecer que a los dos anteriores pero… ¿Era eso justo? ¿Podía compararse el mágico momento de la mañana que me permitió no perder el AVE con el hecho de perder un cercanías y llegar algo tarde? Racionalmente no había color, perder el AVE hubiese supuesto, quizá no llegar tarde porque había otro después con el que también hubiese llegado pero si un importe económico muy fuerte y no tener tiempo para comer. No podía compararse a llegar media hora tarde, pero mi mente iba directa a inundarme de frustración dándole mucha más importancia a este último acontecimiento que al primero. Incluso, si no hubiese cogido ese tren no hubiese tenido la oportunidad de tratar de contagiar a un ser humano de un poco de calidez y Amor cuando, supongo, los acontecimientos de su vida o su forma de afrontarlos le estaban provocando un evidente dolor.

Al ser consciente esboce una sonrisa cómplice al mundo de las probabilidades y aproveché la espera para llenarme de gratitud, sintonizar con una frecuencia de onda positiva que dejase la noradrenalina guardada en mi locus coeruleus y dedicar el tiempo a leer y… escribir este post.

No fue muy difícil, tan sólo fue una decisión Consciente.