sábado, 23 de julio de 2011

La desconocida a la que aprendí a Amar

Llevaba un tiempo apoyada en el lavabo en la misma posición, mirando fijamente a esos ojos que la miraban fijamente a ella. Nunca había estado tan cerca de sí misma, nunca había mirado más allá de la superficialidad de su piel. Descubría que no se conocía, que todo lo que sabía de esa persona que la miraba desde el espejo estaba basado en opiniones de los demás. Se creía moderna y adaptada a los nuevos tiempos pero aquella mirada le transmitía que su opinión de sí misma, de quien era, se había quedado anclada en los anales del tiempo.

Tras unos minutos empezó a sentir mucho miedo, miedo de encontrar lo que se había afanado en olvidar, lo que tanto tiempo llevaba ocultando a los demás, su interior. Darse cuenta de la oscuridad de ese lugar, de su falta de conocimiento sobre los más mínimos detalles que allí se escondían, hizo que fuese creciendo una curiosidad que empezó a competir fuertemente con el miedo. Y así, permaneció allí de pie, mirándose, descubriéndose, abriéndose a esa desconocida con la que pasaba tanto tiempo en su vida.

Poco a poco el miedo fue convirtiéndose en compasión. Compasión por esa niña a la que nunca habían mirado profundamente, por esa niña que había transformado la rabia que sentía por no haber recibido lo que merecía, aquello a lo que toda niña tenía derecho y que le habían robado aquellos que más la querían, por un profundo odio hacía sí misma. De alguna manera, pensar que ella no era demasiado buena para ser querida era más fácil de manejar para aquella pequeña niña indefensa que sentir que aquellos de los que dependía no tenían capacidad para cuidarla. Pobre niña, cuan mal se debía haber sentido.

Y así empezó a mirar a esa que la miraba desde el espejo, y que ahora era una niña, con mucho más amor y compasión. Empezó a sentir sin saber muy bien cómo una sensación que la conectaba consigo misma, una sensación de Amor profundo hacía ese ser que tan mal había tratado desde que su memoria recordaba. Descubría, como si desde una conciencia interna se le estuviese dictando una lección vital, que cuando hay Amor nunca puede haber miedo, que no es necesario hacer nada para merecer Amor porque el Amor es un estado interno que ya poseemos y no podemos perder, que para poder amar a los demás de verdad primero hay que entrar en contacto con nuestro Amor interno, que somos seres de luz perfectos y que si simplemente nos dejamos SER brillaremos intensamente. No hay que hacer nada más, tan solo SER, no sabía como hacerlo pero... como no había que hacer nada... eso tampoco parecía un problema.

viernes, 24 de junio de 2011

Hoy. Cambio de destino.

Hoy he hecho un viaje. Un viaje apasionante dentro de mis sueños, un viaje donde he descubierto que prefiero estar sola, o que prefiero mantener esa relación que me daña, que arriesgarme a abrirme a que alguien me quiera.

No ha sido fácil, en más de una ocasión he querido negar mi sueño, bajarme en cualquier estación del viaje, hasta que en una pincelada de luz me he dado cuenta de que ya llevo demasiado tiempo negando mis sueños. Demasiado tiempo.

La primera etapa de mi viaje me ha llevado a los cinco años, allí he visto sufrir a una pequeña niña el permanente rechazo de su madre, una madre dañada por unos padres super exigentes de unos abuelos distantes que dependían de unos bisabuelos demasiado ocupados en sobrevivir como para ocuparse de sus hijos. Si eran dolorosas las imágenes algo a desgarrado mi corazón al reconocer a esa pequeña niña indefensa, al observar en ella gestos que todavía hoy descubro en el espejo. He visto como en aquellos días una parte muy sensible de mi corazón aprendió que depender del amor fluctuante de las personas gobernadas por sus propios fantasmas y miedos era tremendamente peligroso, por mucho que esas personas dijeran quererte siempre acababan dañándote. Aprendí, supongo que de manera inconsciente, que era mucho más seguro capaces de sostener y aguantar los envites que llegaban. Aprendí. Aprendí a ser buena, a hacer las cosas bien, a no molestar, aprendí mil y un trucos que evitaban que esas pequeñas agresiones diarias que para mi escaso metro de altitud eran demasiado grandes. Ahora veo que no lo hice mal, que incluso lo hice muy bien, que de alguna manera conseguí protegerme de una manera bastante eficaz para mi edad.

Y el viaje ha seguido... y yo seguía aprendiendo o quizá tan sólo aplicaba mi aprendizaje. Aprendí a enamorarme de personas imposibles, del novio de mi amiga al que amé hasta morir escondiéndonos de miradas curiosas, del profesor que seguía mis juegos siempre en secreto, del chico duro del instituto que me mostraba como trofeo mientras intentaba conquistar otras para su personal museo de autoestima dañada. Y con cada uno de esos fracasos "casuales" el surco de la desconfianza se iba haciendo cada vez más profundo, mi capacidad para detectar aquellos que no me harían salir de mi camino iba aumentando hasta llegar a la excelencia. Desde muy pequeña aprendí a construir relaciones que justificasen esa creencia grabada a fuego en esa parte del cerebro ubicada en el corazón: "los que más te quieren son los que más daño hacen".

Paso a paso fui haciendo mi master vital en la detección y enganche con personas que no podían querer, que sólo podían hacer un daño superficial a mi piel, ardiente y que escuece si, pero muy lejos de mi sensible corazón que mantenía a salvo. Y así me siento segura, jodida, pero segura.

Pero todavía no he aprendido a controlar completamente esa parte de mi que aún busca el Amor, todavía no he sido capaz de acallar a esa voz interna que no sólo busca rellenarlas carencias que me dejaron los daños de mi infancia sino que de alguna manera sabe que soy un ser de luz que merece ser amada. Y a esa voz a la que siempre he agredido hoy voy a darle un espacio, desde el silencio de mi mente voy a hacer de amplificador de mi corazón para conseguir una vibración tan potente que sea capaz de romper mis barreras, mis más-caras, que sea capaz de romper en mil pedazos esa historia personal que me he empeñado en seguir y alimentar. Estoy llegando al final del viaje, de ese viaje.

Siento que este sueño no ha sido casualidad, se que los años en los que mi piel ha sido golpeada, rasgada, quemada, han tenido la función de proteger mi corazón. El corazón de una pequeña niña asustada que aprendió la lección incorrecta y desde entonces ha trabajado, fiel a aquellos que se la enseñaron, para hacer esa creencia realidad. Así que hoy no voy a reprocharle al otro sus abusos, no me voy a reprochar a mi misma no haber hecho las cosas mejor ni ser la culpable del enfado del otro, no me voy a insultar ni me voy a rebajar, hoy, definitivamente, pongo fin a ese viaje.

Hoy, en este día especial fruto del cruce de experiencias, aprendizajes e intuiciones, decido emprender uno nuevo, hacía un destino completamente diferente. Hoy decido dar los primeros pasos al encuentro de mi propio corazón, para escucharlo, acariciarlo, quererlo... para que cuando se confíe y esté distraído pueda susurrarle al oído que merezco ser querida, que es puro Amor y también pura fuerza, que a partir de este día nunca más me desconectaré de él, que hoy, con una enorme sonrisa y liberación, me permito abrirle las puertas al Amor mientras cierro definitivamente las del miedo, mi último ex del camino.
Fotos de Luciana Ognibene

sábado, 18 de junio de 2011

Mi viaje...

Reyes Blanco, una mujer especial, una guerrera de la luz, nos hace este regalo que nos recuerda la fuerza que tenemos, la capacidad para decidir que hacemos con aquello que nos ocurre, que el viaje de la Vida escribe recto con renglones torcidos... muchas gracias Reyes, por compartir con nosotros tu viaje inspirando e iluminando el nuestro.


Cuando a una mujer le detectan un cáncer de mama, el mundo se le viene abajo. Pero cuando te dicen que estás en las mejores manos, en las “MANOS DE DIOS” (así llaman a mi maravilloso y gran médico) todo se da la vuelta y te pones manos a la obra.

Nunca pensé que la vida me depararía una enfermedad como ésta , pero asumes que es tu enfermedad y te alías con ella. Conocerla, seguir sus reglas, estudiar cada movimiento diferente que se produce en tu cuerpo y tu mente, estudiar, preguntar todo lo que hará que este tiempo sea un tiempo lleno de luz y aprendizaje… porque lo que si hay que saber es que esto pasó porque tenías que aprender algo que aún no habías aprendido. Al principio ese “algo” no sabes qué es. Pero con el paso de los días lo vas descubriendo. Pero no te invade ni tristeza , ni rencor por no averiguarlo antes y haber llegado a este extremo, porque los beneficios son tan grandes que pensar en rencores hacia ti o hacia los demás no tiene cabida ya en tu vida.

Te enamoras de tu cirujano y de tu oncólogo porque en sus maravillosas manos está tu vida y te entregas a ellos y a sus molestas pruebas con una fe increíble y con la certeza de que te curan. El maravilloso trato humano que encuentras en cada sesión de quimioterapia, junto a la compañía de “mis duendes” que me acompañaron en cada una de las ocho sesiones y que hicieran que cada día fuera una fiesta, hicieron de este proceso un proyecto inolvidable. Unos, guiándome en el camino de mi curación física y los otros en la curación de mi alma y mi mente.

Desde el principio supe que algún día me alegraría de que las cosas hubieran sido así y no de otra manera. Después de la inquietud de los primeros momentos, no tienes miedo de lo que vendrá después, es un camino incierto pero es un camino por descubrir. Descubrir cada una de las diferentes sensaciones que se producen en ti. Crees que el espejo será un abismo para ti ,pero cuando te miras en él cada mañana, por primera vez ves la luz de tus ojos, la serenidad de tu cara y a veces algo de miedo, pero eres tan grande y fuerte que no te importa no tener pelo, sabes que cuando llegue la primavera a tu cuerpo ahí estará de nuevo como cada una de tus pestañas, tus cejas…

El cuidado de tu familia, la compañía, el respeto por tus silencios y su buena voluntad te dejan sin argumentos y aunque no siempre te apetece estar acompañada, agradeces que estén ahí haciéndote la vida más llevadera.

No todo el mundo estará contigo en estos momentos. Algunos no saben cómo llegar hasta ti y se descuelgan. Pero no tienen la culpa, no saben cómo hacerlo. Al principio, duele como espinas ,pero vas entendiendo que nadie tiene que vivir tu enfermedad porque sólo tú tienes que hacerlo, porque es la TUYA, es un camino que tienes que recorrer tú sola. Igual vuelves a encontrarlos, igual no, aún así formaron parte de tu vida y debes dejarlos ir, ya cumplieron su cometido, te enseñaron lo que debían enseñarte.


Sé que esto no se acaba aquí, a un año y medio de este viaje soy otra persona y me encanta en lo que me estoy convirtiendo cada día. Cada día es un regalo, un reto. Cada momento es diferente de lo vivido hasta el momento del diagnóstico.

No tengo más que alegrarme de que las cosas hayan sido así y no de otra manera. ¡Gracias VIDA!

lunes, 30 de mayo de 2011

El Amor es el alimento del Alma

El Amor es el alimento del Alma.
Estas bonitas palabras con cierto tinte místico son más importantes en la práctica de lo que parece, porque más allá del alimento para el Alma, el Amor es básico para la supervivencia de todo el Ser Humano. Como mamíferos necesitamos el Amor para sentirnos seguros. Lo que le asegura al bebé que le van a proteger y a alimentar, cosas básicas para l supervivencia de un ser muy vulnerable incapaz de sobrevivir por si mismo, es el Amor que percibe de sus personas referenciales, aquellas que están a su lado en su crecimiento. Cuando se producen carencias, tanto por defecto como por exceso, en estos importantes momentos se pueden originar problemas que se arrastren durante toda la vida. Cuando no recibimos lo que necesitamos en esos momentos nuestro cerebro puede grabar que nos sentimos en peligro y que necesitamos la ayuda de otro para sobrevivir. Esto, queda grabado en un cerebro muy básico llamado sistema limbico que graba las cosas en presente, así que queda grabado durante toda nuestra vida que necesitamos de otro para sobrevivir. En otros post hemos visto la función del sistema limbico y como procesa la información antes de que seamos conscientes de ella (la emoción decide y la razón justifica) por eso muchas veces esa sensación de peligro al estar solos nos acompaña durante todo nuestro recorrido vital. No importa la madura edad que tengamos, lo buenos profesionales o lo independientes que seamos económicamente, habrá algo de nosotros que sienta que necesita el amor del otro para sentirse seguros. Y si no lo obtenemos, nos sentiremos vacíos.

El problema es que incluso cuando lo tenemos, ese amor no nos hace sentirnos llenos sino igual de vacíos ¿por qué ocurre esto?

Pues porque el amor de los demás es una amor condicionado, relativo, dependiente de las circunstancias, de lo que damos y recibimos, pero nunca es un amor pleno que llene nuestra Alma. No importa lo mucho que nos enamoremos de alguien, eso no nos dará la seguridad básica que necesitamos, es posible incluso que aumente nuestra inseguridad, porque seguiremos bajo la tiranía permanente del miedo a ser abandonados. El amor de pareja es el postre de una comida, es lo que endulza nuestra vida, la hace más alegre y luminosa, le pone un broche de oro a la comida, pero no nos aporta los nutrientes esenciales que necesitamos para sobrevivir.

El plato principal, lo que nos aporta eso indispensable para nuestro adecuado y sano desarrollo, es el Amor Incondicionado, el Amor por la Vida más allá de las circunstancias particulares que nos rodeen. Un Amor que fluye desde lo más profundo de nosotros mismos, un Amor que es nuestra pura esencia de luz, un Amor que empezamos a descubrir primero a través de los ojos amorosos de esas personas referenciales y que poco a poco vamos interiorizando para hacerlo nuestro.

Es un Amor que no está fuera, que viene de dentro, por eso cuando lo pedimos o se lo exijamos a las personas que nos rodean les estamos pidiendo algo que simplemente no pueden dar. Nos pueden dar cariño, compañía, respeto, alegrías, acompañamiento, pero no nos pueden dar aquello que solo está dentro de nosotros. Mientras mantengamos la fantasía de que los demás son la fuente de nuestro amor seremos prisioneros de una mentira que nos llenará de frustración y resentimiento. La única manera de conectar con esa luz esencial empieza por el Amor por nosotros mismos. Hasta que no tengamos un profundo Amor por lo que somos no estaremos preparados para dar, ya hemos comentado otras veces que no se puede dar aquello que no se tiene de sobra, pero tampoco estaremos preparados para recibir, porque recibir puede ser todavía más atemorizante para algunas personas que dar. Y sin la libertad para dar y recibir no podremos hacer fructificar ninguno de los dos tipos de Amor.

Por eso el daño que otros nos hacen a veces se torna un regalo, si utilizamos la experiencia para buscar dentro de nosotros las heridas que nos hacen daño, para avanzar en el camino del autodescubrimiento, para abrirnos a la experiencia de sentir solos aquello que es tan fácil sentir cuando recibimos el amor de los demás, pero sin olvidar que esas sensaciones que sentimos cuando damos y recibimos amor es algo que nace desde dentro de nosotros. Y, obviamente, si está dentro de nosotros no lo podemos perder. Ser capaces de transmitir a ese niño o niña interior ese amor incondicional que quizá un día le falto es el único camino para liberarlo de la mentira que un día se grabó "dependo de los demás para sobrevivir" para enseñarle un nuevo mensaje "merezco ser querido simplemente por Ser". Centrémonos en prepararnos un gran plato principal, para luego poder disfrutar de la comida completa, incluido el regalo que suele suponer tomarnos un delicioso postre.

jueves, 21 de abril de 2011

Semana Santa: Muerte y resurrección


Iniciamos hoy los días festivos de Semana Santa, unas fechas muy especiales para los católicos que tienen un significado profundo que os invitamos a compartir. El jueves santo es el día en que Jesucristo murió, pero no en una muerte cualquiera sino en una muerte de sentido profundo, una muerte llena de sentido. Una muerte necesaria para el cambio, una muerte previa a una resurrección.

Y ese es el ejercicio que os invitamos a hacer, dejar morir hoy aquello que os sobra, aquello que no es vuestro Ser, soltar el lastre que dificulta la evolución y la libertad de la persona. Porque sólo si soltamos antes podremos llenarnos más tarde, sólo si hacemos espacio podremos incorporar cosas nuevas a nuestra vida. Dejar morir todas las quejas, las culpas, las cosas de las que nos avergonzamos, hacer una reflexión profunda y sincera de aquello que nos hace sentirnos mal, porque, como hemos dicho en otras ocasiones, aquello que nos hace sentirnos mal no puede ser nuestra verdadera esencia. Abramos un espacio desde hoy hasta el domingo para la llegada de nuestra resurrección, para poder albergar dentro aquello que si es nuestra esencia, que nos hace sentirnos plenos, satisfechos y llenos, más allá de las cosas que ocurran fuera.

Morir es difícil, nuestro ego está muy apegado a esa identidad que muchas veces defendemos a capa y espada, sigue la regla de que es mejor ser algo malo que no ser, mucho de lo que creemos ser está basado en el miedo, en una huida permanente del vacío. Pero nosotros ya sabemos que el vacío, el silencio, es el camino más rápido para llegar a nuestro verdadero ser. Quizá las cosas no sean casualidad y desde que percibimos la muerte en el anterior post hasta que podemos decidirnos a morir ha tenido que pasar un tiempo, de reflexión, de silencio, en el que encontrar la fuerza para despedirnos de aquellas cosas que como fardos pesados vamos arrastrando y hacen un sufri-miento de cada uno de nuestros pasos por esta vida que debería ser hermosa. Un gran amigo me comentaba ayer la similitud de los seres humanos con virus que van destruyendo el ser que les sustenta, en nuestro caso la naturaleza. Y la propuesta es dejar de destruir aquello que nos alimenta y empezar a encontrar la sintonía que nos permita expandernos hasta nuevos estados de consciencia en armonía con ella.

Morir hoy para resucitar en tres días. Si, porque creo que son al menos necesarios tres días para poder deshacernos de todas esas más-caras que llevamos puestas, de aquellas cosas que nos confieren una identidad con la que no nos sentimos identificados, tres días para estar en el silencio, en la tranquila incertidumbre llena de confianza en que el espacio abierto será cubierto ineludiblemente por aquello que verdaderamente somos y que durante tanto tiempo ha estado esperando a poder tener su hueco para poder llenarnos de vida y poder pintar una sonrisa en nuestra cara.

Vemos cada semana en consulta como las personas hacen este proceso, vienen sin energía, cansados de cargar con esas personalidades limitantes y llenas de miedos y tras pasar por su peculiar calvario de enfrentamiento con los miedos, renacen llenas de vida y energía. Un proceso de belleza inigualable que nos hace sentirnos llenos tan sólo por poder ser testigos directos del proceso. Pues bien, hoy es un día perfecto para hacerlo en nosotros mismos. Por eso, hoy, me dejo morir sabiendo que renaceré nuevo, libre y lleno de la esencia divina que reside en todos y cada uno de nosotros. Hoy me uno a los cientos de miles de católicos en su celebración, no de la muerte, sino de la Vida. Hoy me dejo entrar en el capullo con la certeza de que el proceso de la vida me dará la bienvenida como mariposa.

Tres días, o los que hagan falta, para reflexionar quién soy yo realmente, cuales son mis valores, que es lo que quiero desarrollar, como deseo que sea mi vida, cual es mi misión personal y cómo quiero llevarla a cabo. A veces nos encontramos que la respuesta a ese ¿quién soy? es de difícil cumplimiento, pero difícil o fácil es lo único que nos hará sentirnos realmente bien así que... ¿qué importa si es difícil? Supongo que las misiones más difíciles le son confiadas a las personas con más recursos ¿no? pues no escapemos a aquello para lo que hemos nacido, cumplamos nuestra misión para cerrar el círculo del karma y poder trascender y desarrollar nuestro camino.
Observemos aquello que admiramos, porque eso que admiramos fuera es un reconocimiento de lo que llevamos dentro, aunque quizá todavía no lo hayamos realizado, por eso puede ser de ayuda fijarnos modelos, personas que admiremos por lo que son, por lo que hacen, porque aquello que admiramos somos nosotros.

Y una vez hecho, una vez decidido lo que deseamos Ser, lo que somos, tomemos el compromiso con nosotros mismos de hacer lo necesario para realizarlo, dejemos que nuestros sueños se hagan realidad, honremonos y seamos fieles a nosotros mismos cumpliendo esos preceptos que nos hagan mirarnos al espejo y sentir verdadera pasión y orgullo por nosotros mismos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Transitando entre planos


Observaba su cuerpo tirado en la calle y una mezcla de sensaciones se apoderaba de él.
Por una parte sentía una gran compasión por aquel conjunto extraordinario de células, tejidos, huesos y órganos que durante tanto tiempo le habían alojado. ¿Tanto tiempo? bueno, eso era un decir porque en este nuevo estado en el que se encontraba sentía que toda su vida no era más que un suspiro, parecía incluso que todos los acontecimientos significativos que en ella habían ocurrido lo habían hecho a la vez, en paralelo, en vez de uno detrás de otro como había creído siempre.
Por otro lado sentía una gran liberación, aunque todavía mantenía un algo de conexión con aquel cuerpo, sostenido seguramente por aquel hilo de energía que observaba le unía a lo que había sido su ombligo y que suponía le permitía mantener una percepción desde los sentidos humanos y una capacidad, cada vez más difuminada, para percibir y "pensar" a través de ellos.

Era tremendamente curioso como mientras percibía al equipo de emergencias atareado en reanimar su cuerpo podía sentir también como su percepción se iba expandiendo convirtiéndose en una especie de conexión interna que se fundía con todo lo que tenía alrededor. Y más curioso todavía le parecía esa sensación de ser más capaz de sentir lo que sentía cada uno de los miembros del equipo médico que lo que sentía él mismo. Podía percibir la tensión de la enfermera, no sabía muy bien por qué pero sabía que se llamaba Laura como si de alguna manera él pudiese ser ella y sentir desde dentro de ella. Y Laura era, sin duda, la más implicada en salvarle la vida, tan implicada estaba que esa tensión que le producía la muerte de una persona tan joven le llevaba a ser más lenta y a cometer pequeños errores que tan sólo ella percibía pero que uno tras otro iban creando en ella una densa sombra de culpa que a él también le resultaba tremendamente pesada y le dificultaba de alguna manera el separarse definitivamente de aquello que cada vez percibía menos como su cuerpo. Así que, quizá en un último esfuerzo por cumplir lo que había sido su misión en la Vida se concentró en deshacerse, con imperceptibles pero rapidísimos movimientos vibratorios, de aquellos sentimientos para descubrir fascinado no sólo que le resultaba extraordinariamente sencillo deshacerlos sino como al hacerlo iba creciendo en Laura una sensación de aceptación y tranquilidad, como si en una ola de conciencia hubiese comprendido que devolverle la vida a aquel cuerpo podría no ser devolvérsela sino quitársela si había llegado su momento de partir.
La médico sin embargo era más impenetrable para él, podía sentir el torbellino de pensamientos lógicos en su cabeza y esa vorágine de energía le impedía sentir lo que ella sentía, como si los pensamientos estuviesen construyendo una gran coraza alrededor de los puntos energéticos por los que, de alguna manera todavía incomprensible para él, conseguía unirse a ella.
El técnico, Raúl, se encontraba más disperso, no sabía si era porque comprendía el sentido de la muerte y no luchaba contra ella o porque simplemente el número de casos y los años trabajando en lo mismo habían hecho que sus acciones fuesen más automatizadas y su energía en ellas más vacía.
Así que volvió a sentir a la enfermera, se lleno de compasión hacía ella y cuanto más pasión sentía más notaba como ella se abría, sus ojos humedeciéndose no de pena sino de agradecimiento a esa persona que con su muerte le estaba provocando unas sensaciones tan confusas pero tan intensas y agradables que era imposible resistirse a ellas y dejar que inundasen su corazón con una nueva comprensión de la vida.

Poco a poco fue notando como el hilillo energético que le unía al cuerpo físico se iba desvaneciendo y cuanto más sutil se volvía más dejaba de percibir tal y como había percibido en su vida en la Tierra. Era un proceso perfectamente sincronizado y las que sabía eran sus últimas sensaciones las dedicó a percibir, a ser consciente, no, consciente tampoco era la palabra, quizá sentir, saber... no podía saberlo, cada vez perdía más sus capacidades de comprensión humana y más sentía una vibración intensa que todo lo iluminaba. Fuese como fuese, tenía la sensación plena de que la misión que había venido a desarrollar a este mundo había sido completamente cumplida, aquello que había elegido experimentar, padecer, superar había sido traspasado y el nivel creciente de Amor en su corazón había hecho inevitable el paso a un estado diferente.No se sentía satisfecho, ni orgulloso, ni simplemente bien, sólo sentía un enorme equilibrio y un Amor infinito que le iba separando de aquel plano para fundirse en otro diferente. Un plano de energías conocidas, familiares, pero del que no podía decir que fuese recibido por sus padres, abuelos o seres queridos como alguna vez había leído, era más bien como si todo el Universo fuese su familia, o que, sencillamente, él era el Universo.

Ya era incapaz de percibir como lo había hecho tantas veces de humano y dedico el último suspiro de conexión en la Tierra a mandar un enorme "Gracias", verdaderamente agradecido desde lo más profundo del Alma, a todo aquello que había sido su mundo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Transformación, de psicólogas a Magas

Este post me lo voy a dedicar a mi.

Bueno, más bien a la satisfacción plena que sentí el viernes al acercarme como oyente, aprovechando el Congreso en el que participé a escasos kilómetros, al último módulo del curso de "Experto en Terapia de Interacción Recíproca" que se celebraba en Mérida. No podía dejar pasar la oportunidad de escuchar al maestro Aguado y también me apetecía ver a "mis chicos/as" del curso de Mérida. Esas catorce personas que tras conocer la Terapia de Interacción Recíproca a través de los cursos organizados por el Colegio de Psicólogos de Extremadura de "Intervención en Crisis" y el de "Nuevas técnicas para pacientes difíciles", no sólo se sintieron atraídos por ese modelo tan completo e integrador sino que fueron valientes y se apuntaron, asumiendo la no desdeñable inversión en estos tiempos difíciles, a una formación que sentían les podía ayudar a ayudar.

Pues, colocado en esa posición de oyente, no sólo disfrutaba de los contenidos expresados por Roberto siempre interesantes y novedosos, sino también de las preguntas realizadas por las participantes. Unas preguntas que más allá de su deseo ávido de más conocimiento, denotaban que ya son unas terapeutas diferentes. Los comentarios, las aportaciones, las caras de entendimiento ante los complejos conceptos alrededor del vínculo, la bioquímica, el simbolismo... y, sobre todo, las expresiones de seguridad en sus caras.

¡Qué diferentes caras comparadas con el primer curso de intervención en crisis que les di hace apenas un año y medio! donde sus ojos abiertos expresaban más bien un... "madre mía, me acabo de dar cuenta de lo poco que se" (expresado en esas mismas palabras por algunas de ellas). Que diferente esta expresión de ahora que denota la seguridad que da saber que, ahora sí, sienten que todo cuadra y que puede llevar lo aprendido a la consulta y transformar las defensas de los pacientes en libertad para Vivir con mayúsculas.
Una transformación de licenciadas en psicología en Magas, dando los primeros pasos en el arte de la magia y la alquimia. Entendidas éstas como la capacidad de poder transformar la realidad influyendo en aquello que es intangible, que mira al paciente con verdadero respeto, palabra que proviene de respectus que significa “atención”, “consideración” y del verbo specio cuyo significado es “mirar”. Re significa “otra vez”, así que respetar significa mirar con atención y consideración de nuevo. Nuevas terapeutas capaces de escapar de esa primera mirada que sólo ve la conducta y que suele estar teñida de los juicios de nuestra mente, capaces de mirar otra vez, desde la atención plena y la consideración, para ver más profundo y encontrarse así con la verdad, de los demás y de nosotros mismos, que más allá de las más-caras todos somos Luz. Que más allá de sus defensas el paciente es un Ser Humano lleno de recursos con los que, por unas cosas u otras, todavía no ha podido contactar, que más allá de los miedos o las agresiones, podemos acompañar a ese Ser de luz hacía la consciencia y la libertad. A través del vínculo, a través de imaginar que si puede, a través del arte adquirido y liberado cuando comprendes, desde lo más profundo que "lo que cura es el Amor".

Ese día me permití la licencia de disfrutar de esa transformación, de la sensación de mi ego sabiendo que, en cierta parte, yo tenía algo que ver en el inicio de esa transformación y que, por esta vez me iba a permitir cierta sensación de triunfo. Quizá mi ego ya venía algo expandido tras compartir el lunes y martes la sesión presencial de cierre con las profesoras y profesores que completaron el curso de Inteligencia Emocional on line y ver en sus caras esa serenidad tan diferente también a la primera sesión presencial.

Y es que el regalo que me han ofrecido estas personas en la transformación de sus Almas es un aliento enorme para seguir trabajando y seguir dando lo máximo posible, y para esos días que vendrán más grises tengo este recuerdo que pinta de intensos colores mi corazón.

Muchas gracias, por vuestra apertura, vuestra valentía y vuestra dedicación, ha sido un verdadero regalo.