¿Podría ser verdad que somos creadores de nuestra realidad?
Desde la formulación del principio de incertidumbre de Heisenberg pasando por la interpretación de Copenhague, de Bohr, Heisenberg, Pauli y otros, se afirma que la realidad no existe sin la influencia del observador que la observa. Es muy aventurado mezclar las teorías de la física cuántica (que tratan de explicar las leyes de las partículas subatómicas) con los principios de la física mecánica que gobiernan los objetos más grandes, pero los avances de la física quizá nos están dirigiendo hacia cambios de paradigma que suponen una autentica revolución a la hora de entender nuestro mundo y nuestras vidas. Tan grande posiblemente como la que los humanos tuvieron que hacer al pasar de ser el centro del Universo (observando lógicamente como el sol se movía a lo largo del día) a que éramos nosotros los que nos movíamos alrededor del sol, o que la Tierra no era plana (como parece evidente echando un vistazo o caminando durante unas horas) sino redonda (y por tanto en algunos lugares los seres humanos debían estar boca abajo). Lo que parece evidente es que nuestros sentidos no nos describen la realidad sino una pequeña parte de ella y negar aquello que no podemos "ver" o que todavía desconocemos no es una conducta muy científica.
En los últimos tiempos ha habido muchas teorías basadas en esto, las teorías de la ley de la atracción, los mensajes del libro "El Secreto", etc. Seguramente no todo será según lo interpretamos pero lo que parece lógico es que lo que hemos creído hasta ahora no es tan cierto como parece y que podría ser interesante empezar a abrirnos y a comprobar si todos estos movimientos se pueden aplicar a nosotros o no.
Ya conocemos el concepto de la "profecía autocumplida" que explica como lo que creemos que va a ocurrir acaba ocurriendo en realidad. Por ejemplo, si pienso que algo me va a salir mal estoy tan tenso cuando lo realizo que las posibilidades de hacerlo mal se disparan o dejo de intentarlo al primer fracaso cuando si pensase que seguro que lo consigo lo haría con una confianza, una intensidad y una constancia que seguramente me llevarían hacía el éxito.
Es por eso que nuestra propuesta para este 2013 que empieza es el compromiso con crear nuestra realidad. Y eso pasa por, primero definirla y describir con el mayor detalle posible que es lo que realmente queremos, segundo empezar a actuar como si aquello que deseamos fuese a producirse con total seguridad, jugando a "como si" ya estuviese en vías de realización y haciendo todo lo necesario para llegar hasta ello. Desde los objetivos más pequeños y alcanzables hasta, sobre todo, los más disparatados. Quizá la única norma imprescindible podría ser que fuesen realmente nuestros deseos y que nuestro cuerpo y mente se enfocasen sin contradicciones hacía ellos.
Creo sinceramente en que podemos realizar exactamente lo que deseamos y que la mayoría de las veces que fracasamos en nuestros intentos es porque no estamos dispuestos a hacer lo necesario para conseguir lo que nos hemos planteado, es decir, el esfuerzo dedicado a conseguir el objetivo no es proporcional a lo ambicioso del mismo, o porque no lo hemos definido de una manera apropiada y por tanto nuestro cerebro no puede construir los caminos que llevan hacía el éxito.
Dice uno de los principios de la Terapia de Interacción Recíproca que no podemos realizar aquello que no hayamos imaginado antes así que... ¡invirtamos tiempo en imaginar con exactitud lo que deseamos! ¡Pongámoselo fácil a nuestro cerebro! La mayoría de nosotros somos expertos en todo lo contrario, en estar todo el día con miedo a aquello negativo que pudiese pasar, todo el día quejándonos, todo el día a cuestas con la famosa crisis que nos rodea. Cuando nuestras visiones crean o describen entornos catastróficos es normal que nuestro cerebro se centre en que tengamos precisamente eso. Si os digo que hay un montón de coches cuya matrícula termina en "8" seguro que empezaréis a ver muchos más que los que visteis la semana pasada.
Así que con un fuerte abrazo agradecido por vuestra compañía en este camino vital, el deseo que lanzamos con fuerza al Universo los profesionales de Avatar Psicólogos para vosotros es que la realidad que os rodea vaya tomando la forma de lo que habéis ido construyendo, primero en vuestra cabeza y luego con vuestras acciones. Que el año 2013 sea el de recogida de aquello que hayáis estado sembrando y, si no hemos sembrado el producto que deseamos, que sea el año en el que se remueva la tierra y empecemos a plantar las semillas que, tras respetar la ley de la cosecha, produzca el fruto que deseamos en nuestras vidas.
¡Feliz 2013!
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
sábado, 5 de enero de 2013
sábado, 22 de diciembre de 2012
Cosas que hacer...
Uffff, con un montón de cosas que hacer todavía en estas Navidades y para el próximo año...
¿Alguien que me eche una mano con la tarea?
¿Alguien que me eche una mano con la tarea?
domingo, 9 de diciembre de 2012
Los polos opuestos se atraen
¿Los polos opuestos se atraen? Este es uno de los mitos clásicos en las relaciones de pareja y considerándolo un mito ya os podéis imaginar que no estoy muy de acuerdo con ello.En primer lugar porque no creo que existan los polos opuestos. Hace poco ya publicamos que todos tenemos todas las características de personalidad que existen, que todos tenemos todo. Así que si todos somos todo... ¿Cómo vamos a tener un polo opuesto?
Cuando se dice que los polos opuestos se atraen significa que solemos sentirnos atraídos por aquello que (pensamos) nosotros no tenemos o que tenemos que desarrollar. Después de muchos años haciendo terapia de pareja te das cuenta de que las personas no se juntan por casualidad y que cuando vienen a terapia es porque se están resistiendo a aquello que tienen que evolucionar en sí mismas pero que les saca de su zona de confort y eso es siempre difícil.
Si por ejemplo una persona es muy estricta y estructurada ¿Qué tiene que desarrollar de si misma? Pues esa flexibilidad y desorden es lo que seguramente le atraerá de otra persona. Al fin y al cabo, su exceso de estructuración le hace sentir esclava y se siente atraída por aquello que le haría más libre que es desarrollar lo que supuestamente "le falta". Esa atracción por lo que no tengo se vuelve incomodidad cuando el desorden de la otra persona me saca de mi zona de confort y me obliga a vivir de una forma diferente a la que me da seguridad. Y entonces ¿Qué hacemos? Pues hay dos opciones:
- La primera y más usual es rechazar el rasgo que muestra la otra persona con mil y una justificaciones (todas ellas verdaderas) que explican porqué ser estructurada es mejor y más razonable que ser desordenada.
- La segunda es sentir el malestar que nos produce que se nos saque de nuestra zona de seguridad y confort, conectar con nuestro Ser para ir ampliando nuestro espectro de posibilidades y avanzar en nuestra libertad para seguir con nuestra evolución vital.
Y como suele ocurrir, pese a los beneficios obvios de la segunda opción, la mayoría de nosotros solemos elegir la primera porque, parafraseando a Silvia Salinas, es más fácil pelearse con el otro que con nosotros mismos. Pero por más que rechacemos a la otra persona, antes o después acabaremos siendo atraídos por otra igual. No podemos olvidar que nuestra esencia nos impulsa hacía nuestra evolución y nuestra libertad de las cadenas que creamos por los miedos del pasado.
Cuando el Amor que sostiene una relación es sólido nos dará la energía suficiente para enfrentarnos a nuestros miedos y nos permitirá mantenernos en esa zona de disconfort que nos permita evolucionar. Al final, la pareja es una de las maneras más eficaces para poder expandir nuestras limitaciones y permitirnos ser nosotros mismos. Como decía Carl Jung "todo lo que nos irrita de otros puede llevarnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos".
El enamoramiento, según los griegos antiguos, es una exageración de las similitudes. Solemos enamorarnos en un principio de alguien con quien compartimos los rasgos que más nos gustan de nosotros mismos. Pero tengo la firme creencia que si solo compartimos cosas en las que nos parecemos antes o después acabaremos aburridos (de nosotros mismos en el otro) y tras esa primera fase de locura la pasión se desvanecerá, al fin y al cabo esa relación no tiene ninguna utilidad para nuestra evolución. Cuando nos enamoramos aparentemente por nuestras similitudes pero debajo hay una atracción todavía mayor por nuestras diferencias entonces, tras la fase de enamoramiento, nos encontraremos con el reto de afrontar lo que tenemos que desarrollar y esa relación seguirá estimulándonos. El problema es que a veces no tendremos la valentía para enfrentarnos a nosotros mismos y la proyección de nuestras carencias se convertirá en acusaciones y resentimiento hacía la otra persona.
Si la fantasía que te has construido de la otra persona no cuadra con la realidad, o incluso si es muy diferente como estamos viendo aquí, tendremos dos opciones, tratar de empezar a conocer y amar la realidad de la persona que tenemos delante o culpar (a ella o a nosotros mismos) de no ser lo que nosotros nos habíamos imaginado. Todo esto forma parte del enamoramiento, Amar supone aceptar los dos polos opuestos en nosotros mismos y en la otra persona.
Por otra parte, si todos tenemos todas las características de personalidad ¿Por qué nos enamoramos de una persona y no de otra si al fin y al cabo todas somos "iguales"? Cada persona tiene un diferente sistema de valores y concede importancia a unas cosas más que a otras coincidiendo con ese sistema. Una relación puede funcionar cuando, además de ayudarnos a evolucionar, los miembros que la forman comparten los valores más importantes para cada uno. Si en aquellas cosas más importantes para nosotros coincidimos entonces podremos estar en desacuerdo con aquellas otras que no sean tan prioritarias. Así que al final, parece que más que los polos opuestos los que se atraen son los polos parecidos siempre y cuando estemos completos. El gráfico del ying y el yang es un hermoso símbolo de este concepto, solo estaremos completos cuando integremos nuestras zonas de luz (las que amamos) con las de sombras (las que rechazamos) y a partir de ahí podemos compartir nuestra luz con otra persona amándola completa.
Las personas que elegimos para que nos acompañen en el camino de la Vida suelen ser aquellas con las que compartimos los valores más importantes para nosotros, lo que quizá nos queda para construir un mundo más tolerante y pacífico es aprender a, una vez aceptadas en nosotros mismos, respetar las diferentes prioridades de los demás.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Mierdamatrix
Hace tiempo, en un curso de atención al cliente para los agentes únicos de la EMT creé esta historia que nunca me he atrevido a publicar por sus aspectos escatológicos. Pero por una sugerencia me atrevo a hacerlo ahora unos diez años después de contarla por primera vez.
Vivimos en un mundo muy competitivo en el que lo que haces bien apenas es valorado, "es tu trabajo", "es lo menos que puedes hacer, ser profesional" te suelen decir cuando haces las cosas bien. Sin embargo, cuando cometemos un error, por pequeño que sea éste, normalmente se nos señala que lo hemos hecho mal en un instante y la noticia vuela por la empresa como la pólvora. Y esto no solo ocurre en el mundo laboral, en el personal es muy parecido ¿Cuántas cosas hace nuestra pareja por nosotros que damos por sentado y no agradecemos? Y... ¿Quién se calla cuando hace algo que nos molesta?
Así que si cada vez que hacemos algo bien se nos valora con un +0,2 y cada vez que hacemos algo mal se nos puntúa con -7,0 ¿Cómo está la mayoría de la gente? Pues en negativo, sintiéndose muy insegura y por tanto con un estado de estrés que facilita la agresividad y el estar a la defensiva.
Este estado de negatividad yo lo simbolizo con que la gente lleva un trozo de mierda en las manos, algunas personas llevan un trozo pequeño y otras uno muy grande.
Y cuando tienes un trozo de mierda en las manos ¿qué deseas por encima de todo? Pues soltarla ¿Y cuál es la manera más fácil de soltarla? Sin duda, tirársela a otro.
Ante este hecho que no podemos evitar he observado que hay tres tipos diferentes de personas:
El porcentaje más numeroso, de largo, son los que yo llamo los "intercambiadores de mierda". Este tipo de personas, cuando alguien les echa su mierda la cogen y, como no es suya, pues se la tiran de vuelta al que se la tiró antes y, de paso, como no se nota, le ponen un trozo de la suya propia a esa que devuelven. El problema es que cuando alguien te echa su mierda y tú la coges esa persona olvida instantáneamente que es suya así que, cuando tú se la tiras de vuelta, la persona percibe que eres tú el que le echa mierda y vuelve a devolvértela, haciendo circular y eterno el proceso. En un intercambio de mierda finalmente el que es más fuerte hace que el trozo grande se lo quede el otro, pero en el proceso los dos quedan pringados hasta las orejas. Una variante del intercambio de mierda es aquel que alguien le tira su mierda, la coge y, como no puede devolvérsela a quien se la tiró, se la tira a una tercera persona.
El segundo grupo, un porcentaje de personas muchísimo menor que el anterior, son las que yo llamo las "mierdamatrix". Son esas personas que cuando alguien les tira su mierda... la esquivan.
Cuando haces el mierdamatrix y la mierda, que no puede estar perdida en el espacio, vuelve a quien te la tiró lo normal es que eso le enfade todavía más. No podemos olvidar que están muy acostumbrados a que los demás sean intercambiadores y la cojan, así que posiblemente ocurrirá que te la vuelva a tirar todavía más fuerte. Si la vuelves a esquivar más les molesta así que más fuerte te la tiran pero antes o después todos recuerdan el dicho que dice "si hay que ir se va, pero ir pa' na' es tontería" así que dejan de tirártela para, supongo, tirársela a otros.
El tercer grupo, el menos numeroso de todos, es el de las personas que denomino "buscadores de mierda". Es el integrado por esas personas que alguien tira una mierda a lo alto y parece que van a buscarla. Son esos típicos que te dicen "¿y tú qué miras? ¿me estás mirando?" buscando bronca a la menor excusa que tienen. ¿Por qué alguien es un buscador de mierda? Pues porque tiene tanta mierda encima que necesita cualquier pequeña excusa para tirartela toda.
Pues bien, tú puedes elegir a que grupo pertenecer porque quizá no tengas poder para evitar que la gente desde su inseguridad te lance su mierda, pero para lo que si tienes un poder absoluto es para responder a ese estímulo como tú decidas, intercambiando, esquivando o buscando. Sólo de ti depende, elige bien.
Eso si, si eliges el mierdamatrix como esperamos, no puedes olvidar que primero tienes que limpiar toda esa inseguridad que llevas contigo porque si tú tienes un gran trozo encima será difícil que puedas esquivar nada. Puede parecer difícil pero, sin duda, merece la pena.
Vivimos en un mundo muy competitivo en el que lo que haces bien apenas es valorado, "es tu trabajo", "es lo menos que puedes hacer, ser profesional" te suelen decir cuando haces las cosas bien. Sin embargo, cuando cometemos un error, por pequeño que sea éste, normalmente se nos señala que lo hemos hecho mal en un instante y la noticia vuela por la empresa como la pólvora. Y esto no solo ocurre en el mundo laboral, en el personal es muy parecido ¿Cuántas cosas hace nuestra pareja por nosotros que damos por sentado y no agradecemos? Y... ¿Quién se calla cuando hace algo que nos molesta?
Así que si cada vez que hacemos algo bien se nos valora con un +0,2 y cada vez que hacemos algo mal se nos puntúa con -7,0 ¿Cómo está la mayoría de la gente? Pues en negativo, sintiéndose muy insegura y por tanto con un estado de estrés que facilita la agresividad y el estar a la defensiva.
Este estado de negatividad yo lo simbolizo con que la gente lleva un trozo de mierda en las manos, algunas personas llevan un trozo pequeño y otras uno muy grande.
Y cuando tienes un trozo de mierda en las manos ¿qué deseas por encima de todo? Pues soltarla ¿Y cuál es la manera más fácil de soltarla? Sin duda, tirársela a otro.
Ante este hecho que no podemos evitar he observado que hay tres tipos diferentes de personas:
El porcentaje más numeroso, de largo, son los que yo llamo los "intercambiadores de mierda". Este tipo de personas, cuando alguien les echa su mierda la cogen y, como no es suya, pues se la tiran de vuelta al que se la tiró antes y, de paso, como no se nota, le ponen un trozo de la suya propia a esa que devuelven. El problema es que cuando alguien te echa su mierda y tú la coges esa persona olvida instantáneamente que es suya así que, cuando tú se la tiras de vuelta, la persona percibe que eres tú el que le echa mierda y vuelve a devolvértela, haciendo circular y eterno el proceso. En un intercambio de mierda finalmente el que es más fuerte hace que el trozo grande se lo quede el otro, pero en el proceso los dos quedan pringados hasta las orejas. Una variante del intercambio de mierda es aquel que alguien le tira su mierda, la coge y, como no puede devolvérsela a quien se la tiró, se la tira a una tercera persona.
El segundo grupo, un porcentaje de personas muchísimo menor que el anterior, son las que yo llamo las "mierdamatrix". Son esas personas que cuando alguien les tira su mierda... la esquivan.
Cuando haces el mierdamatrix y la mierda, que no puede estar perdida en el espacio, vuelve a quien te la tiró lo normal es que eso le enfade todavía más. No podemos olvidar que están muy acostumbrados a que los demás sean intercambiadores y la cojan, así que posiblemente ocurrirá que te la vuelva a tirar todavía más fuerte. Si la vuelves a esquivar más les molesta así que más fuerte te la tiran pero antes o después todos recuerdan el dicho que dice "si hay que ir se va, pero ir pa' na' es tontería" así que dejan de tirártela para, supongo, tirársela a otros.
El tercer grupo, el menos numeroso de todos, es el de las personas que denomino "buscadores de mierda". Es el integrado por esas personas que alguien tira una mierda a lo alto y parece que van a buscarla. Son esos típicos que te dicen "¿y tú qué miras? ¿me estás mirando?" buscando bronca a la menor excusa que tienen. ¿Por qué alguien es un buscador de mierda? Pues porque tiene tanta mierda encima que necesita cualquier pequeña excusa para tirartela toda.
Pues bien, tú puedes elegir a que grupo pertenecer porque quizá no tengas poder para evitar que la gente desde su inseguridad te lance su mierda, pero para lo que si tienes un poder absoluto es para responder a ese estímulo como tú decidas, intercambiando, esquivando o buscando. Sólo de ti depende, elige bien.
Eso si, si eliges el mierdamatrix como esperamos, no puedes olvidar que primero tienes que limpiar toda esa inseguridad que llevas contigo porque si tú tienes un gran trozo encima será difícil que puedas esquivar nada. Puede parecer difícil pero, sin duda, merece la pena.
martes, 25 de septiembre de 2012
Camino para la reconexión con el Ser
Cuando tenemos un
malestar es porque, de una manera u otra, nos hemos alejado de nuestra
verdadera esencia, de nuestro Ser. Hay veces que la Vida nos pone unos retos
delante tan complicados que es normal sentirnos mal cuando los afrontamos. Pero
incluso en estas situaciones difíciles lo que marca la diferencia no es tanto lo
que nos ocurre sino lo que hacemos con lo que nos ocurre.
Inspirado por un documento que me llego por internet llamado "Camino hacía el refugio interior" he intentado
hacer unas instrucciones sencillas que nos mantengan en el camino de conexión con nuestro
Ser. Que nos den fuerza para, por un lado afrontar los momentos difíciles
“reales” y, por otro, evitar todo ese malestar, especialmente la ansiedad y la
depresión, provocado por las historias que construimos y nos contamos a
nosotros mismos que nos meten en el río turbulento de los pensamientos y nos
alejan de nuestra esencia.
Empezamos por una
situación en la que se produce lo que hemos llamado un “estallido emocional”.
Una situación que nuestro sistema de alarma interpreta como un peligro y que
pone en marcha la respuesta defensiva de nuestro cuerpo a través de la
respuesta de “ataque-huída-congelación” desarrollada a través de las emociones
básicas: rabia-miedo-tristeza.
Cuando un
estallido de esas características se produce tenemos dos opciones, la más
frecuente es juzgar lo que nos está pasando, como la emoción decide (y nos
sentimos mal) y la razón justifica (buscará los motivos que expliquen ese
malestar) juzgaremos esa situación como “mala”. Ese juicio retroalimenta la
sensación de peligro de nuestro sistema limbico (nuestro sistema emocional de
alarma) y como la respuesta del cuerpo ante el peigro son precisamente los
síntomas (enfado, ansiedad o depresión) que estábamos viviendo pues estos
aumentarán, serán juzgados como todavía peores y eso hará que sigan aumentando.
Es decir, entramos en un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo y que
nos quita las riendas de nuestra vida.
Como alternativa a
estos tenemos la posibilidad de entrar en el camino hacía nuestro Ser, que
consta de los siguientes pasos:
1. Parar,
hacernos presentes. Eso significa pararnos a observar lo que está
ocurriendo en vez de huir hacía adelante a través de mil y un juicios
valorativos de lo que nos pasa. Estar presente significa darnos unos segundos
para estar “aquí y ahora” con eso que sentimos, sin proyectarlo hacía el futuro
con nuestros pensamientos.
2. Sentir la
sensación en el cuerpo. Como el
peligro se siente desde una estructura cerebral muy primitiva y emocional vamos
a tratar de llegar hasta ella a través del cuerpo que es el que nos conecta con
esa parte emocional. Para ello, lo mejor es cerrar los ojos, observar donde
sentimos la tensión en el cuerpo y, en vez de juzgar lo que sentimos, intentar
controlarlo y volver al río turbulento de los pensamientos, abrir un espacio
para sentir esa sensación. “Es sólo una sensación, escucha a tu cuerpo, abre
espacio, es solo una sensación…”
3. Hacernos
amigos de la emoción. Cuando, al juzgarlas como “malas”, luchamos contra
las emociones que sentimos y queremos quitárnoslas de encima lo que hacemos es
aumentar la sensación de “peligro” del cerebro emocional y entrar en el círculo
vicioso de la ansiedad. Las emociones son una reacción del cuerpo que tiene
como objetivo protegernos, mantener nuestra vida a salvo. Incluso cuando
aparecen en un momento en el que no son necesarias porque no hay un peligro
real, lo justo sería que agradeciésemos su presencia y las dejásemos pasar.
Toda emoción sigue un proceso, salta cuando hay un peligro,
sube muy rápidamente y, cuando llega a un punto y ha hecho su función, empieza
a bajar. Pero si nos asustamos por la propia emoción y tratamos de controlarla
ponemos un muro que impide su desarrollo y empezamos una pelea en la que una
parte de nosotros trata de bloquear la emoción mientras que otra parte trata de
que la emoción haga su proceso. Esta es una lucha a veces eterna que nos hace
perder mucha energía sin ningún beneficio. Déjemos pues que las emociones se
expresen (a través del cuerpo, no es necesario lanzarlas contra nadie) y que se
vayan.
4. Dejar que
pasen los pensa-mientos. Cuando nos sentimos en peligro, se activan zonas
del cerebro emocional que toman el control de nuestro cuerpo y llegan a
desactivar las zonas más corticales del cerebro inteligente. Con la frase “La
emoción decide y la razón justifica” el psicólogo Roberto Aguado nos explica
como, cuando el sistema límbico se activa en modo “peligro” lo que pensamos se
dedica solamente a justificar nuestra emoción. Así, si estamos enfadados
buscaremos (o crearemos) motivos que justifiquen nuestro enfado y si tenemos
miedo imaginaremos toda seríe de cosas que justifiquen ese miedo. Es por eso
que los llamamos pensa-mientos, porque son mentiras al servicio de nuestra
supuesta emoción. Detrás de una tormenta siempre está el sol, si en vez de
darle vueltas a las nubes simplemente dejamos que pasen, antes o después
volveremos a tener un día despejado. Si por el contrario me creo todas esas
historias que mi mente construye para darle un sentido a lo que siento, entonces
ya no tendré el miedo o la tristeza por lo que en realidad ha pasado sino por
la historia que yo he construido (que suele ser mucho peor que la realidad).
5. Enraizarme.
Muchas veces, al estar manejados por nuestras emociones, perdemos la
estabilidad y nos sentimos a merced de los vientos y las corrientes.
Enraizarnos significa pararnos a sentir la Tierra bajo nuestros pies, podemos
imaginar que de las plantas de los pies nacen unas raíces que nos afianzan al
suelo, que nos dan seguridad y que nos alimentan con la esencia de la Tierra.
Somos parte de este mundo y en ocasiones es preciso recordarlo sintiendo los
pies en el suelo.
Podemos también imaginar que en lo alto de nuestra cabeza se
abre un hueco y sentir como la energía del Universo, a través de una luz blanca
por ejemplo, nos llega. Conectando las energías del Universo y la Tierra a
través de nosotros.
6. Sentir la
respiración. La respiración es nuestro centro, por eso en los momentos
difíciles sentir la respiración nos ayuda a volver al equilibrio necesario para
afrontar lo que acontezca. Como para reaccionar con la respuesta de ataque o huída
nuestros músculos necesitan oxígeno es normal que la reacción instintiva sea
acelerar la respiración para captar más. Pero esa acción, por una parte manda
el mensaje de más peligro y por otra hace que muchas veces respiremos tan
rápido que nuestros pulmones se llenen, es por eso la persona siente que no le
entra el aire ¡tiene difícil entrar si ya están llenos! El ejercicio seria
soltar el aire, muy poco a poco, como si soplasemos por una pajita, hasta
vaciar los pulmones y, una vez vacíos, dejar que el aire vuelva a entrar
tratando de llevarlo a la zona inferior de los púlmones, al “estómago” para
hacer una respiración más completa y más lenta. Al enlentecer la respiración
activamos el sistema parasimpático que es incompatible con el sistema simpático
que es necesario para hacer la respuesta de ataque o huída.
7. Conectar
con mi “niño” interior. La mayoría de los miedos que nos provocan ansiedad
o depresión no son miedos actuales, sino memorias que grabamos cuando eramos
niños, un momento en nuestra vida en el que éramos muy vulnerables y muy
dependientes de los demás. Como en el sistema límbico no hay
pasado-presente-futuro sino que trabaja en presente, cuando se activan esas
memorias reaccionamos como si fuesemos niños, con la misma sensación de falta
de recursos y de dependencia. ¿Y qué necesita un niño cuando tiene miedo? Pues
ser escuchado, acompañado y ser tratado con cariño. Con la simple presencia
amorosa de un adulto es suficiente. El problema es que nos solemos enfadar con
esa parte de nosotros que tiene miedo, la juzgamos, rechazamos o abandonamos,
que seguramente es lo mismo que sufrimos de niños cuando grabamos esa memoria.
Así que, quizá un día ocurrió de verdad, pero hoy somos nosotros los que, ya
adultos, abandonamos a ese niño que también somos nosotros. La solución pasa
por, a través de los puntos anteriores, estar presentes con ese adulto que
ahora somos ante ese niño dolido o atemorizado que un día fuimos.
8. Cuidarme
y darme permiso. Muy conectado con el punto anterior la clave está en
permanecer a mi lado y darme permiso para aquello que estoy sintiendo. Al fin y
al cabo “lo que es es” y por mucho que me pelee contra ello no va a cambiar.
Así que lo mejor es abrir un espacio para estar a mi lado con Amor y centrarme
en lo que SI puedo hacer en vez de dejarme llevar por todos esos noes que está
fabricando mi pensa-miento. En ocasiones para sentir seguridad debemos tener un
objetivo que sea realizable y ante el que yo pueda hacer algo. Repetirme todo
lo que no puedo hacer o lo que no quiero no me ayuda a acercarme a lo que si
deseo así que… ¡empecemos a poner “síes” en nuestra vida!
9. Permanecer
aquí y ahora. En realidad esta es la instrucción básica y se puede llegar a
ella desde cada uno de los puntos anteriores. Estar presente en el ahora nos
conecta con quienes somos en realidad, más allá de las personalidades que nos
hayamos construido. Todos los miedos, (obviamente exceptuando los reales, cuando tenemos a alguien que nos pone una
navaja en el cuello o nos encontramos con un depredador) están en el futuro.
Surgen de pensar que el futuro nos deparará más dolor que placer, que nos hará
sufrir o que lo pasaremos mal. Pero todas esas cosas no son más que nuestra
imaginación creando escenarios que no están pasando y, por tanto, que no
existen. Quizá sea mucho más útil centrarnos en el presente, conectar con
nuestra seguridad esencial y desde ahí, en contacto con nuestros recursos y lo
que si podemos hacer, afrontar cualquier reto que la vida nos ponga delante.
Por otro lado, lo mismo ocurre con la culpa pero está vez en
el pasado, nos sentimos culpables cuando creémos que hicimos algo malo que no
tenía el mismo componente de bueno. El pasado y el futuro no existen porque
solo podemos vivir el momento presente, así que estar aquí y ahora es la única
manera de sentirse vivos y libres.
Una vez llegados aquí, tras hacer todos los pasos, será más
sencillo conectar con ese Amor que en esencia somos antes de poner todas las
barreras protectoras. Será más fácil volver a conectar con ese Ser perfecto
que, en realidad, somos.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Personas
Hay personas que te cambian la vida.
Hay personas que llegan en el instante preciso y, queriendo o sin querer, tocan la tecla que necesitas en ese momento para superar tu aletargamiento, tus limitaciones o tus creencias obsoletas. En ocasiones tocan la tecla que tú tienes ahí expuesta para ser tocada. Otras tocan justo esa que más escondías, la que más tratabas de proteger y de mantener alejada de miradas curiosas. Algunas veces te das cuenta de que la han tocado al instante y te da tiempo a agradecer lo recibido. Otras te das cuenta mucho tiempo después, sin tiempo ya para agradecer o, incluso, pedir disculpas por la agresión emitida a cambio del regalo inesperado y muchas veces incómodo. Y te das cuenta que, de haberlo sabido, no te hubiese gustado dejarlas ir. Y que te arrepientes de haberles culpado de tu dolor cuando en realidad solo te estaban dando la oportunidad de curar esas heridas enquistadas del pasado, pero es que abrir los limites y las defensas suele ser incómodo, tanto como necesario.
La Vida es sorprendente e impredecible pero los vínculos lo son todavía más. Las relaciones con otros seres humanos son, sin duda, las experiencias que más nos hacen crecer. Y cuanto más crecemos más enriquecedoras son nuestras relaciones. Aunque hay relaciones que son enriquecedoras desde el principio, son tan mágicas que no dependen de nada, simplemente son dos seres humanos conectando en planos que no podemos explicar.
A veces los vínculos se cuecen a fuego lento y van creciendo toda una vida, superando cambios vitales, tormentas y esos errores variados tan humanos que solemos cometer con los que tenemos más cerca.
Otras son un chispazo que ilumina todo por un instante para luego difuminarse como los colores de un cohete de fuegos artificiales en el cielo.
A veces vienen y van, es alucinante esas personas que aparecen justo en el momento en el que las necesitas para desaparecer luego otras decenas de meses. Aunque por mucho que estén desaparecidas han dejado un poso en tu corazón que te hace sentirlas cerca más allá de tiempos y distancias.
Unas veces vienen personas a despertarnos de largos letargos, "¡espabila!" era la frase preferida que me decía una de esas personas especiales hace unos meses. Mientras que otras lo que vienen es a frenarnos, equilibrarnos, a ayudarnos a pisar más sólido.
Las hay que nos acompañan toda la vida y las que caminan con nosotros unos instantes. Las que nos toman de la mano y las que nos empujan. Las que nos roban una sonrisa y las que nos liberan de unas lágrimas que sobraban. Las que nos enseñan directamente y las que son mucho más sutiles. Las hay que las damos por sentadas y nunca les agradecemos lo suficiente porque estamos demasiado pendientes de lo que no nos dan para ver que lo que nos han dado supera con mucho a lo que anhelamos. Las hay que darían la vida por nosotros y las que nos matarían, normalmente haciéndonos más fuertes.
Hay seres humanos de diferentes creencias, culturas, razas, opiniones, criterios, valores, estilos... y cada uno de ellos es tremendamente especial y, si se ha cruzado en nuestra vida, es que tiene algo para nosotros. Abre los ojos, mira a los ojos, mira al corazón, siente el Alma, cada persona es especial y si bajas un poquito las barreras te tocarán con su magia, de la manera adecuada, aunque no siempre de la que tú esperas.
Yo hoy soy especialmente consciente y agradezco de manera especial a todas las personas con las que tengo la suerte de haber compartido algún tramo de este mágico camino que es la Vida. Me siento afortunado, muy afortunado.
Hay personas que llegan en el instante preciso y, queriendo o sin querer, tocan la tecla que necesitas en ese momento para superar tu aletargamiento, tus limitaciones o tus creencias obsoletas. En ocasiones tocan la tecla que tú tienes ahí expuesta para ser tocada. Otras tocan justo esa que más escondías, la que más tratabas de proteger y de mantener alejada de miradas curiosas. Algunas veces te das cuenta de que la han tocado al instante y te da tiempo a agradecer lo recibido. Otras te das cuenta mucho tiempo después, sin tiempo ya para agradecer o, incluso, pedir disculpas por la agresión emitida a cambio del regalo inesperado y muchas veces incómodo. Y te das cuenta que, de haberlo sabido, no te hubiese gustado dejarlas ir. Y que te arrepientes de haberles culpado de tu dolor cuando en realidad solo te estaban dando la oportunidad de curar esas heridas enquistadas del pasado, pero es que abrir los limites y las defensas suele ser incómodo, tanto como necesario.
La Vida es sorprendente e impredecible pero los vínculos lo son todavía más. Las relaciones con otros seres humanos son, sin duda, las experiencias que más nos hacen crecer. Y cuanto más crecemos más enriquecedoras son nuestras relaciones. Aunque hay relaciones que son enriquecedoras desde el principio, son tan mágicas que no dependen de nada, simplemente son dos seres humanos conectando en planos que no podemos explicar.
A veces los vínculos se cuecen a fuego lento y van creciendo toda una vida, superando cambios vitales, tormentas y esos errores variados tan humanos que solemos cometer con los que tenemos más cerca.
Otras son un chispazo que ilumina todo por un instante para luego difuminarse como los colores de un cohete de fuegos artificiales en el cielo.
A veces vienen y van, es alucinante esas personas que aparecen justo en el momento en el que las necesitas para desaparecer luego otras decenas de meses. Aunque por mucho que estén desaparecidas han dejado un poso en tu corazón que te hace sentirlas cerca más allá de tiempos y distancias.
Unas veces vienen personas a despertarnos de largos letargos, "¡espabila!" era la frase preferida que me decía una de esas personas especiales hace unos meses. Mientras que otras lo que vienen es a frenarnos, equilibrarnos, a ayudarnos a pisar más sólido.
Las hay que nos acompañan toda la vida y las que caminan con nosotros unos instantes. Las que nos toman de la mano y las que nos empujan. Las que nos roban una sonrisa y las que nos liberan de unas lágrimas que sobraban. Las que nos enseñan directamente y las que son mucho más sutiles. Las hay que las damos por sentadas y nunca les agradecemos lo suficiente porque estamos demasiado pendientes de lo que no nos dan para ver que lo que nos han dado supera con mucho a lo que anhelamos. Las hay que darían la vida por nosotros y las que nos matarían, normalmente haciéndonos más fuertes.
Hay seres humanos de diferentes creencias, culturas, razas, opiniones, criterios, valores, estilos... y cada uno de ellos es tremendamente especial y, si se ha cruzado en nuestra vida, es que tiene algo para nosotros. Abre los ojos, mira a los ojos, mira al corazón, siente el Alma, cada persona es especial y si bajas un poquito las barreras te tocarán con su magia, de la manera adecuada, aunque no siempre de la que tú esperas.
Yo hoy soy especialmente consciente y agradezco de manera especial a todas las personas con las que tengo la suerte de haber compartido algún tramo de este mágico camino que es la Vida. Me siento afortunado, muy afortunado.
lunes, 3 de septiembre de 2012
¿Vale la pena? Un homenaje al profesorado
En los últimos tiempos Avatar Psicólogos ha tenido la oportunidad, generalmente a través de los CEP (Centros del Profesorado) de Málaga, Ronda, Antequera, Marbella y Vélez, de contactar con cientos de profesores y profesoras y compartir con ellos su problemática, sus dificultades y su compromiso de mejora constante.
Hoy que es el primer día del curso 2012/13 queremos pararnos un segundo a rendir homenaje a todas esas personas que dan lo mejor de sí mismas para que otras, en el futuro, estén preparadas para dar lo mejor de ellas y conseguir los retos que se propongan. Sabemos que empezáis el nuevo curso con ilusiones renovadas, con ganas de superar las dificultades antiguas, con fuerza y carácter para enfrentar los recortes con los que se presenta el nuevo año.
Os admiramos.
Y para que no olvidéis que nosotros no olvidamos os dejo este pequeño cuento, que algunos me habréis oído en los cursos, que nos recuerda que vuestro trabajo, por muchos sin sabores que a veces tenga siempre merecerá la pena.
Un fuerte abrazo y... ¡mucha ánimo para el nuevo curso!
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Hoy que es el primer día del curso 2012/13 queremos pararnos un segundo a rendir homenaje a todas esas personas que dan lo mejor de sí mismas para que otras, en el futuro, estén preparadas para dar lo mejor de ellas y conseguir los retos que se propongan. Sabemos que empezáis el nuevo curso con ilusiones renovadas, con ganas de superar las dificultades antiguas, con fuerza y carácter para enfrentar los recortes con los que se presenta el nuevo año.
Os admiramos.
Y para que no olvidéis que nosotros no olvidamos os dejo este pequeño cuento, que algunos me habréis oído en los cursos, que nos recuerda que vuestro trabajo, por muchos sin sabores que a veces tenga siempre merecerá la pena.
Un fuerte abrazo y... ¡mucha ánimo para el nuevo curso!
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En un paraje de sol y de paz, se
hallaba un escritor que vivía junto a un pequeño poblado de pescadores. En su
tranquila vida, cuando llegaba el amanecer, daba un largo paseo por la orilla
del mar. Un día como tantos otros, divisó a lo lejos a una joven que parecía
bailar sobre la orilla. Conforme se fue acercando, comprobó que la hermosa
muchacha recogía estrellas de mar halladas en la arena y las devolvía, con
gracía y ligereza, al océano. "¿Por qué hace eso?", preguntó el
escritor un tanto intigrado. "¿No se da usted cuenta?", replicó la
joven, "con este sol de verano, las estrellas se secarán y morirán si se
quedan aquí en la playa". El escritor no pudo reprimir una sonrisa, y
contestó: "Joven, existen miles de kilómetros de costa y centenares de
miles de estrellas de mar... ¿Qué consigue con eso? Usted sólo devuelve unas
pocas al océano". La joven, tomando otra estrella en su mano y mirándola
fijamente, dijo: "Para ésta ya he conseguido algo", lanzándola al
mar. Al instante, dedicó una amplia sonrisa y prosiguió su camino por la playa.
Aquella noche el escritor no pudo dormir... Finalmente, cuando llegó el alba,
salió de su casa, buscó a la joven a lo largo de aquella dorada arena, se
reunió con ella y, sin decir palabra, comenzó a recoger estrellas y devolverlas
al mar.
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¿Basta una sola estrella de mar?
¿Una sola? ¿Basta un sólo alumno/a? Como excelentemente expresa Jose Mª Doria, la vida es un valor que no habla el idioma
de la cantidad, sino que, más bien, se desenvuelve en las suaves brisas de la
cualidad. Cuando ofrecemos a un solo niño, a una sola niña, esas acciones que permiten cubrir sus carencias, afectivas, intelectuales o culturales, cuando trabajamos para satisfacer esos deseos básicos de los que hemos hablado en otras ocasiones en este blog, estamos haciendo
una labor que no tiene precio, que es imposible de cuantificar, nunca podremos
saber el alcance de ésta actuación, de este esfuerzo que hacemos por ofrecer
una segunda oportunidad a ese alumno o alumna que tanto en su familia como en
otros ámbitos de su microcontexto está siendo rechazado, agredido o abandonado.
¿Merece la pena?
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