jueves, 21 de abril de 2011

Semana Santa: Muerte y resurrección


Iniciamos hoy los días festivos de Semana Santa, unas fechas muy especiales para los católicos que tienen un significado profundo que os invitamos a compartir. El jueves santo es el día en que Jesucristo murió, pero no en una muerte cualquiera sino en una muerte de sentido profundo, una muerte llena de sentido. Una muerte necesaria para el cambio, una muerte previa a una resurrección.

Y ese es el ejercicio que os invitamos a hacer, dejar morir hoy aquello que os sobra, aquello que no es vuestro Ser, soltar el lastre que dificulta la evolución y la libertad de la persona. Porque sólo si soltamos antes podremos llenarnos más tarde, sólo si hacemos espacio podremos incorporar cosas nuevas a nuestra vida. Dejar morir todas las quejas, las culpas, las cosas de las que nos avergonzamos, hacer una reflexión profunda y sincera de aquello que nos hace sentirnos mal, porque, como hemos dicho en otras ocasiones, aquello que nos hace sentirnos mal no puede ser nuestra verdadera esencia. Abramos un espacio desde hoy hasta el domingo para la llegada de nuestra resurrección, para poder albergar dentro aquello que si es nuestra esencia, que nos hace sentirnos plenos, satisfechos y llenos, más allá de las cosas que ocurran fuera.

Morir es difícil, nuestro ego está muy apegado a esa identidad que muchas veces defendemos a capa y espada, sigue la regla de que es mejor ser algo malo que no ser, mucho de lo que creemos ser está basado en el miedo, en una huida permanente del vacío. Pero nosotros ya sabemos que el vacío, el silencio, es el camino más rápido para llegar a nuestro verdadero ser. Quizá las cosas no sean casualidad y desde que percibimos la muerte en el anterior post hasta que podemos decidirnos a morir ha tenido que pasar un tiempo, de reflexión, de silencio, en el que encontrar la fuerza para despedirnos de aquellas cosas que como fardos pesados vamos arrastrando y hacen un sufri-miento de cada uno de nuestros pasos por esta vida que debería ser hermosa. Un gran amigo me comentaba ayer la similitud de los seres humanos con virus que van destruyendo el ser que les sustenta, en nuestro caso la naturaleza. Y la propuesta es dejar de destruir aquello que nos alimenta y empezar a encontrar la sintonía que nos permita expandernos hasta nuevos estados de consciencia en armonía con ella.

Morir hoy para resucitar en tres días. Si, porque creo que son al menos necesarios tres días para poder deshacernos de todas esas más-caras que llevamos puestas, de aquellas cosas que nos confieren una identidad con la que no nos sentimos identificados, tres días para estar en el silencio, en la tranquila incertidumbre llena de confianza en que el espacio abierto será cubierto ineludiblemente por aquello que verdaderamente somos y que durante tanto tiempo ha estado esperando a poder tener su hueco para poder llenarnos de vida y poder pintar una sonrisa en nuestra cara.

Vemos cada semana en consulta como las personas hacen este proceso, vienen sin energía, cansados de cargar con esas personalidades limitantes y llenas de miedos y tras pasar por su peculiar calvario de enfrentamiento con los miedos, renacen llenas de vida y energía. Un proceso de belleza inigualable que nos hace sentirnos llenos tan sólo por poder ser testigos directos del proceso. Pues bien, hoy es un día perfecto para hacerlo en nosotros mismos. Por eso, hoy, me dejo morir sabiendo que renaceré nuevo, libre y lleno de la esencia divina que reside en todos y cada uno de nosotros. Hoy me uno a los cientos de miles de católicos en su celebración, no de la muerte, sino de la Vida. Hoy me dejo entrar en el capullo con la certeza de que el proceso de la vida me dará la bienvenida como mariposa.

Tres días, o los que hagan falta, para reflexionar quién soy yo realmente, cuales son mis valores, que es lo que quiero desarrollar, como deseo que sea mi vida, cual es mi misión personal y cómo quiero llevarla a cabo. A veces nos encontramos que la respuesta a ese ¿quién soy? es de difícil cumplimiento, pero difícil o fácil es lo único que nos hará sentirnos realmente bien así que... ¿qué importa si es difícil? Supongo que las misiones más difíciles le son confiadas a las personas con más recursos ¿no? pues no escapemos a aquello para lo que hemos nacido, cumplamos nuestra misión para cerrar el círculo del karma y poder trascender y desarrollar nuestro camino.
Observemos aquello que admiramos, porque eso que admiramos fuera es un reconocimiento de lo que llevamos dentro, aunque quizá todavía no lo hayamos realizado, por eso puede ser de ayuda fijarnos modelos, personas que admiremos por lo que son, por lo que hacen, porque aquello que admiramos somos nosotros.

Y una vez hecho, una vez decidido lo que deseamos Ser, lo que somos, tomemos el compromiso con nosotros mismos de hacer lo necesario para realizarlo, dejemos que nuestros sueños se hagan realidad, honremonos y seamos fieles a nosotros mismos cumpliendo esos preceptos que nos hagan mirarnos al espejo y sentir verdadera pasión y orgullo por nosotros mismos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Transitando entre planos


Observaba su cuerpo tirado en la calle y una mezcla de sensaciones se apoderaba de él.
Por una parte sentía una gran compasión por aquel conjunto extraordinario de células, tejidos, huesos y órganos que durante tanto tiempo le habían alojado. ¿Tanto tiempo? bueno, eso era un decir porque en este nuevo estado en el que se encontraba sentía que toda su vida no era más que un suspiro, parecía incluso que todos los acontecimientos significativos que en ella habían ocurrido lo habían hecho a la vez, en paralelo, en vez de uno detrás de otro como había creído siempre.
Por otro lado sentía una gran liberación, aunque todavía mantenía un algo de conexión con aquel cuerpo, sostenido seguramente por aquel hilo de energía que observaba le unía a lo que había sido su ombligo y que suponía le permitía mantener una percepción desde los sentidos humanos y una capacidad, cada vez más difuminada, para percibir y "pensar" a través de ellos.

Era tremendamente curioso como mientras percibía al equipo de emergencias atareado en reanimar su cuerpo podía sentir también como su percepción se iba expandiendo convirtiéndose en una especie de conexión interna que se fundía con todo lo que tenía alrededor. Y más curioso todavía le parecía esa sensación de ser más capaz de sentir lo que sentía cada uno de los miembros del equipo médico que lo que sentía él mismo. Podía percibir la tensión de la enfermera, no sabía muy bien por qué pero sabía que se llamaba Laura como si de alguna manera él pudiese ser ella y sentir desde dentro de ella. Y Laura era, sin duda, la más implicada en salvarle la vida, tan implicada estaba que esa tensión que le producía la muerte de una persona tan joven le llevaba a ser más lenta y a cometer pequeños errores que tan sólo ella percibía pero que uno tras otro iban creando en ella una densa sombra de culpa que a él también le resultaba tremendamente pesada y le dificultaba de alguna manera el separarse definitivamente de aquello que cada vez percibía menos como su cuerpo. Así que, quizá en un último esfuerzo por cumplir lo que había sido su misión en la Vida se concentró en deshacerse, con imperceptibles pero rapidísimos movimientos vibratorios, de aquellos sentimientos para descubrir fascinado no sólo que le resultaba extraordinariamente sencillo deshacerlos sino como al hacerlo iba creciendo en Laura una sensación de aceptación y tranquilidad, como si en una ola de conciencia hubiese comprendido que devolverle la vida a aquel cuerpo podría no ser devolvérsela sino quitársela si había llegado su momento de partir.
La médico sin embargo era más impenetrable para él, podía sentir el torbellino de pensamientos lógicos en su cabeza y esa vorágine de energía le impedía sentir lo que ella sentía, como si los pensamientos estuviesen construyendo una gran coraza alrededor de los puntos energéticos por los que, de alguna manera todavía incomprensible para él, conseguía unirse a ella.
El técnico, Raúl, se encontraba más disperso, no sabía si era porque comprendía el sentido de la muerte y no luchaba contra ella o porque simplemente el número de casos y los años trabajando en lo mismo habían hecho que sus acciones fuesen más automatizadas y su energía en ellas más vacía.
Así que volvió a sentir a la enfermera, se lleno de compasión hacía ella y cuanto más pasión sentía más notaba como ella se abría, sus ojos humedeciéndose no de pena sino de agradecimiento a esa persona que con su muerte le estaba provocando unas sensaciones tan confusas pero tan intensas y agradables que era imposible resistirse a ellas y dejar que inundasen su corazón con una nueva comprensión de la vida.

Poco a poco fue notando como el hilillo energético que le unía al cuerpo físico se iba desvaneciendo y cuanto más sutil se volvía más dejaba de percibir tal y como había percibido en su vida en la Tierra. Era un proceso perfectamente sincronizado y las que sabía eran sus últimas sensaciones las dedicó a percibir, a ser consciente, no, consciente tampoco era la palabra, quizá sentir, saber... no podía saberlo, cada vez perdía más sus capacidades de comprensión humana y más sentía una vibración intensa que todo lo iluminaba. Fuese como fuese, tenía la sensación plena de que la misión que había venido a desarrollar a este mundo había sido completamente cumplida, aquello que había elegido experimentar, padecer, superar había sido traspasado y el nivel creciente de Amor en su corazón había hecho inevitable el paso a un estado diferente.No se sentía satisfecho, ni orgulloso, ni simplemente bien, sólo sentía un enorme equilibrio y un Amor infinito que le iba separando de aquel plano para fundirse en otro diferente. Un plano de energías conocidas, familiares, pero del que no podía decir que fuese recibido por sus padres, abuelos o seres queridos como alguna vez había leído, era más bien como si todo el Universo fuese su familia, o que, sencillamente, él era el Universo.

Ya era incapaz de percibir como lo había hecho tantas veces de humano y dedico el último suspiro de conexión en la Tierra a mandar un enorme "Gracias", verdaderamente agradecido desde lo más profundo del Alma, a todo aquello que había sido su mundo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Transformación, de psicólogas a Magas

Este post me lo voy a dedicar a mi.

Bueno, más bien a la satisfacción plena que sentí el viernes al acercarme como oyente, aprovechando el Congreso en el que participé a escasos kilómetros, al último módulo del curso de "Experto en Terapia de Interacción Recíproca" que se celebraba en Mérida. No podía dejar pasar la oportunidad de escuchar al maestro Aguado y también me apetecía ver a "mis chicos/as" del curso de Mérida. Esas catorce personas que tras conocer la Terapia de Interacción Recíproca a través de los cursos organizados por el Colegio de Psicólogos de Extremadura de "Intervención en Crisis" y el de "Nuevas técnicas para pacientes difíciles", no sólo se sintieron atraídos por ese modelo tan completo e integrador sino que fueron valientes y se apuntaron, asumiendo la no desdeñable inversión en estos tiempos difíciles, a una formación que sentían les podía ayudar a ayudar.

Pues, colocado en esa posición de oyente, no sólo disfrutaba de los contenidos expresados por Roberto siempre interesantes y novedosos, sino también de las preguntas realizadas por las participantes. Unas preguntas que más allá de su deseo ávido de más conocimiento, denotaban que ya son unas terapeutas diferentes. Los comentarios, las aportaciones, las caras de entendimiento ante los complejos conceptos alrededor del vínculo, la bioquímica, el simbolismo... y, sobre todo, las expresiones de seguridad en sus caras.

¡Qué diferentes caras comparadas con el primer curso de intervención en crisis que les di hace apenas un año y medio! donde sus ojos abiertos expresaban más bien un... "madre mía, me acabo de dar cuenta de lo poco que se" (expresado en esas mismas palabras por algunas de ellas). Que diferente esta expresión de ahora que denota la seguridad que da saber que, ahora sí, sienten que todo cuadra y que puede llevar lo aprendido a la consulta y transformar las defensas de los pacientes en libertad para Vivir con mayúsculas.
Una transformación de licenciadas en psicología en Magas, dando los primeros pasos en el arte de la magia y la alquimia. Entendidas éstas como la capacidad de poder transformar la realidad influyendo en aquello que es intangible, que mira al paciente con verdadero respeto, palabra que proviene de respectus que significa “atención”, “consideración” y del verbo specio cuyo significado es “mirar”. Re significa “otra vez”, así que respetar significa mirar con atención y consideración de nuevo. Nuevas terapeutas capaces de escapar de esa primera mirada que sólo ve la conducta y que suele estar teñida de los juicios de nuestra mente, capaces de mirar otra vez, desde la atención plena y la consideración, para ver más profundo y encontrarse así con la verdad, de los demás y de nosotros mismos, que más allá de las más-caras todos somos Luz. Que más allá de sus defensas el paciente es un Ser Humano lleno de recursos con los que, por unas cosas u otras, todavía no ha podido contactar, que más allá de los miedos o las agresiones, podemos acompañar a ese Ser de luz hacía la consciencia y la libertad. A través del vínculo, a través de imaginar que si puede, a través del arte adquirido y liberado cuando comprendes, desde lo más profundo que "lo que cura es el Amor".

Ese día me permití la licencia de disfrutar de esa transformación, de la sensación de mi ego sabiendo que, en cierta parte, yo tenía algo que ver en el inicio de esa transformación y que, por esta vez me iba a permitir cierta sensación de triunfo. Quizá mi ego ya venía algo expandido tras compartir el lunes y martes la sesión presencial de cierre con las profesoras y profesores que completaron el curso de Inteligencia Emocional on line y ver en sus caras esa serenidad tan diferente también a la primera sesión presencial.

Y es que el regalo que me han ofrecido estas personas en la transformación de sus Almas es un aliento enorme para seguir trabajando y seguir dando lo máximo posible, y para esos días que vendrán más grises tengo este recuerdo que pinta de intensos colores mi corazón.

Muchas gracias, por vuestra apertura, vuestra valentía y vuestra dedicación, ha sido un verdadero regalo.

martes, 15 de febrero de 2011

Dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir

En una conversación alrededor de un café, de esas en las que el discurso compartido y la escucha abierta construyen verdaderos aprendizajes para el alma, contaba mi amigo Javier, con esa naturalidad con la que dicen grandes cosas los maestros, "Lo fundamental para mi, es saber evaluar en nivel de daño que una situación va a provocar en mi hija. Si el nivel de daño es alto mi función es prevenir y evitar ese daño, eso es fácil de hacer. Lo difícil es comprender que cuando el nivel de daño va a ser asumible por ella, he de evitar la tentación de prevenir ese daño y dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir, sin limitar su aprendizaje por el dolor y el miedo que provoca en mi que a ella le pase algo desagradable".

Me parecen palabras enormemente sabia y su práctica, de una gran valentía.

¿Cuántas veces protegemos, sobreprotegemos, a las personas que queremos "por su bien"? Muchas me temo. Debemos reconocer que esa protección muchas veces coarta el mejor y más intenso aprendizaje que existe, el de la experiencia. Es realmente duro ver como una persona a la que quieres, especialmente si además es vulnerable como un hijo, se estrella pero... ¿Qué ocurrirá si evitamos la experiencia? Lo más probable es que la persona la vuelva a repetir, pero esta vez cuando nosotros no estemos delante para evaluar si debemos evitarlo.

En las situaciones en las que el peligro o el daño van a ser intensos es fácil tomar una decisión. Son aquellas situaciones en las que el peligro o el daño son moderados, aunque presentes, donde la decisión de no actuar se vuelve más difícil, ver el daño en quien queremos también nos lo provoca a nosotros, muchas veces incluso en un nivel más intenso del que sentiríamos en primera persona.

Dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir y luego estar ahí para, desde el Amor y la comprensión, ayudar a la persona que queremos a levantarse es sin duda lo más complicado. Sin un "te lo dije", sin un reproche, simplemente con nuestra presencia amorosa que otorgue la seguridad y cuidado al otro Ser. Es la mayoría de las veces ese cuidado posterior mucho más valioso que el "¡cuidado!" previo, ya que permite que nuestro hijo interiorice un aprendizaje que puede ser fundamental para su seguridad futura y a la vez obtenga el sostén (ante tú S.O.S. "ten" con la mano abierta) que le haga sentirse seguro y confiado en que, uno, tiene derecho a equivocarse y seguir siendo querido y dos, puede caerse o tropezar y nosotros confiamos en que podrá levantarse y siendo más fuerte.

Así que, siguiendo la reflexión de Javier, respiremos hondo en esas situaciones que por nuestra experiencia vemos venir con antelación y dejemos que los que queremos también desarrollen la experiencia necesaria para seguir caminando en su proceso de crecimiento hacía su propia sabiduría.

Gracias Javier, gracias Julieta, por esos momentos de descanso en los cursos en los que no sólo alimentáis mi corazón sino también mi mente. Un abrazo.

lunes, 31 de enero de 2011

Los miedos de la mente

La mente y sus estrategias de pensamientos te han servido fielmente desde hace muchos años tratando de alejarte del dolor y del sufrmiento pero... ¿han sido eficaces? ¿eres feliz? ¿te sientes llena y satisfecha?

Si los resultados han sido buenos, si te sientes bien, sientes que eres lo que eres y estás satisfecha con el día a día de tu vida entonces, no dudes, sigue haciendo aquello que ha tenido buenos resultados. Si por el contrario no te sientes bien, usas demasiado la frase "es que yo soy así" cuando pasan cosas que no te gustan o sientes que de una manera u otra estás limitada, inmovilizada o bloqueada entonces... ¿por qué seguir haciendo lo mismo? ¿por qué aferrarse a algo que profundamente no nos satisface?

Deja que las viejas estrategias queden en el pasado, libérate de aquello que fue y ya no es para abrazar aquello que es, para abrazar el presente porque en este preciso instante el miedo no existe. El miedo es una mentira más de la mente para protegerte del miedo ¿y cómo va a protegerte el miedo del miedo? Ésta es la paradoja por la somos esclavas de un miedo permanente cuando nos dejamos guiar por los designios de la mente. La función de la mente es idear escapatorias ante un peligro real, un incendio, un atracador, un animal salvaje que nos ataca, pero no parece que sea eso para lo que la utilizamos más porque... ¿cuándo fue la última vez que estuviste expuesta a un peligro "real"? La mayoría de los peligros a los que nos enfrentamos en nuestros días son peligros que tienen que ver con no sentirnos amados o apreciados. Son miedos que se grabaron a fuego en nuestro sistema límbico, esa parte del cerebro de la que tanto hemos hablado en otras ocasiones, y que en su momento, cuando eramos niñas muy indefensas, vulnerables y dependientes de un adulto, podían tener algún sentido. Al fin y al cabo intentábamos tener control sobre los afectos de la persona que nos cuidaba y nos protegía para que no nos abandonase, ese es el juego en el que más se entretiene la mente, tratar de controlar lo incontrolable y construirse fantasías supersticiosas que nos dan seguridad como que los adultos de los que dependemos se quedarán o nos abandonarán según lo que hagamos, "si soy buena me querrán (y si me quieren no me abandonan)".

Pero esa dependencia, ese peligro de ser abandonada y morir, fue hace muchos años, fue en el pasado, hoy eres una persona adulta e independiente, llena de recursos y que sin duda ha logrado superar con éxito un montón de retos en su vida, que ha sobrevivido todos estos años y que puede seguir haciéndolo en el futuro. Pero para eso hay que centrarse en el presente, es tiempo de acceder a los recursos que tienes Ahora, de crecer al afrontar los retos que se presentan Ahora, de dejar pasar todos esos miedos que forman parte de otros tiempos, de otros lugares, de otras circunstancias. En definitiva de ser tú misma la que cuide y abrace a esa niña que un día se sintió indefensa y ser Una con todas las partes de tu Ser, la valiente y la indefensa, la llena de recursos y la insegura, la amable y la guerrera... cuando permitas que todo tu ser se exprese podrás elegir quién eres y decir, con la cabeza bien alta y mirando a los ojos "Yo soy así", porque lo Eres.

jueves, 20 de enero de 2011

Unión de Almas


Existe, eso que buscamos existe. Tenemos un recuerdo de lo que podría ser, como un recuerdo inmaculado que guarda nuestra Alma de lo que podemos llegar a sentir en la unión con otra. Ese recuerdo provoca un anhelo profundo que nos lleva a buscar incesantemente, y veces sentimos cosas, parecidas, que nos confunden, en las que ponemos ilusión, incluso tememos no poder sentir nada mejor y nuestra mente da mil vueltas tratando de conseguir seguridad, tratando de acallar la voz de nuestra Alma diciendo desde lo más profundo... "existe y no te puedes conformar con menos".

Pero es difícil, la mayoría de las veces, antes de poder disfrutar de la común unión con otra persona, que es una pequeña representación de la Unidad del Universo, tenemos que andar nuestro propio camino de evolución. Antes de llegar al Paraíso hay que limpiar el karma, hay que llegar al equilibrio con nosotros mismos, resolver aquellas heridas que nos provocan vacíos y nos impiden compartir de manera completa con otro ser humano. En otras ocasiones, es precisamente el amor profundo la que nos ofrece la fuerza para afrontar nuestras heridas más profundas que, inevitablemente, son estimuladas y abiertas ante la apertura completa que requiere esa unión de almas.

Es importante diferenciar el anhelo del Alma por cumplir su propósito junto a otra Alma, del anhelo de la mente y el miedo generados por tempranos abandonos o relaciones simbióticas en la infancia. Es difícil diferenciarlo porque ambos tienen parecida pasión, fuerza y deseo. Quizá lo que más nos puede dar pistas es la serenidad o la ansiedad que sintamos. El miedo siempre produce ansiedad y ya hemos visto en otros post como la ansiedad es la clara señal de que nos estamos desviando del camino, de que algo tenemos que cambiar dentro de nosotros. Las sensaciones provocadas por la ansiedad y el miedo son muy diferentes a la consciencia del Alma. Obviamente, sobre todo si llegamos a la pareja con heridas sin resolver, la unión de Almas también duele, pero no duele por la conducta del otro que es de lo que nos solemos quejar sino por esas heridas no curadas.
La unión de Almas siempre tiene un objetivo de crecimiento, por eso, todo lo que limita, trata de controlar, etc. no es Amor sino miedo, la excitación de la búsqueda del Alma es una pasión que expande, la del miedo contrae.

La mayoría de nosotros tiene que pasar por diferentes relaciones, distintos encuentros, para aprender aquello que hay que aprender antes de encontrar el Amor verdadero. Cada una de las relaciones que no funcionan son un aprendizaje vital para nuestro camino hacía el Paraíso, cada persona con la que compartimos un trozo del camino es nuestra maestra, por más que nos provoque el daño de una ruptura. Honremos pues a nuestros maestros y maestras, mientras mantengamos el odio o el rencor hacía ellas las heridas permanecerán infectadas y mientras nos dediquemos a hurgar en nuestras heridas o a tratar de esconderlas, estaremos interrumpiendo nuestra llegada al Paraíso.
Decíamos una vez en este blog que "no conseguir lo que uno desea es a veces un auténtico golpe de suerte", la suerte de tener la oportunidad de vivenciar un aprendizaje que nos acerque a aquello que nuestra Alma busca y que, evidentemente, no estaba junto a aquella persona que se separa de nosotros.
Dejemos ir aquello que ya ha cumplido su función y sigamos avanzando en nuestro camino. Una gran amiga me decía hace mucho tiempo "si el amor no es correspondido entonces no es verdadero Amor". Y estoy de acuerdo, no puedo sentir ese amor del Alma con un Alma que no está en mi camino, por definición no es posible, así que no puede ser Amor, será miedo, capricho, necesidad... pero no Amor.

Así que cuidemos las heridas descubiertas, limpiémoslas con amor, dejemos que se curen y permitámonos estar más cerca de aquello que nuestro Alma espera. Puede aparecer en la adolescencia, en la intensidad de los veinte, en la estrenada madurez de los treinta, en la consolidada de los cuarenta o en la sabiduría de los cincuenta, sesenta, setenta u ochentas. Puede incluso que nuestra llegada al Paraíso no se produzca en esta vida sino en planos diferentes, no importa, nuestra Alma sabe y, si dejamos que dirija nuestros pasos, si estamos atentos a las señales, nos llevará por el camino de nuestra plenitud que acabará en la anhelada unión de Almas, a través de la especial unión con un Alma gemela o en el momento de Unión el Todo, pero el final del camino es siempre esperanzador, ya que no hay posibilidad de fallar.

Porque existe, eso que buscamos existe, y en un lugar muy profundo de nosotros, lo sabemos.

miércoles, 5 de enero de 2011

La danza de la vida

Empieza un nuevo año, unos días nuevos, unas nuevas horas, unos nuevos minutos... ¿y en que emplearemos el regalo que se nos concede en forma de nuevo año?

Decía Julieta hace aproximadamente un año que "existen tantas vocaciones como seres humanos... y por eso las hay originales, sosas, extravagantes, peculiares.... etc... ¿Tu tienes clara la tuya?"

Quizá lo importante no sea cuales son específicamente mis talentos únicos, ni cual es mi pasión o si la gente necesita o no de ellos. Quizá lo único importante es rendirse a los dones que la vida nos ha concedido y seguir nuestra misión personal.

Y hoy, empezando este año del conejo en el que cualquier cosa puede salir de la chistera, año de sorpresas, un año nuevo todavía vacío, abierto de par en par para ser rellenado con nuestros sueños, aprovecho para compartir este video de una persona cuya vocación es viajar alrededor de todo el mundo acompañado por su peculiar danza, es una vocación curiosa, pero yo, cada vez que lo veo y lo oígo siento una cierta energía y alegría creciendo dentro de mi que me invitan a poner mi corazón a bailar, que me invitan a compartir con el resto de seres humanos, da igual la raza, las creencias, las costumbres...

Ojalá todos nos dejásemos arrastrar en este nuevo año por el ritmo que nos dicte nuestro corazón, que pudiésemos bailar juntos la danza de la vida, que entrásemos en contacto con la alegría de nuestra alma e inundásemos cada uno de los pasos de este nuevo año de esa alegría, de ese Amor intrínseco que es lo que cada uno de nosotros y nosotras tenemos en común. Porque debajo de miedos, incertidumbres, añoranzas, culpas, engaños, defensas, historias... siempre hay lo mismo... Amor.

Ese es mi deseo para este nuevo año, que comparto con vosotros y vosotras a través de la danza que Matt Harding ha popularizado alrededor del mundo, espero que la disfrutéis pinchando aquí

Un abrazo