Yo confío en ti.
Confío en tu sangre, confío en tus ojos, confío en tus manos, confío en todo tu cuerpo y en sus mensajes.
Confío en ti. En que te estás conociendo y que cuanto más lo haces más empiezas a confiar tú en ti misma, incluso por encima del miedo a hacerlo.
Confío en que sabes, y lo que sabes es más fuerte que lo antiguo que tratas de defender.
Y tras un silencio y una mirada todavía más profunda a los ojos, Ricarda, como haciendo un punto y final en la conversación de ese día, le dijo:
Hija mía, yo confío en ti, quédate con eso, porque esa eres tú.
Federica, con lágrimas en los ojos, cogió las manos de la anciana, esa sabia que en el primer día de Reyes de su vida en el que no había recibido ningún regalo material le había hecho el mayor regalo que alguien podía esperar, ver la verdad de su Ser reflejada en unos ojos en los que solo había Amor, unos ojos que realmente podían ver y, hoy, la habían visto a ella.
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
lunes, 6 de enero de 2014
domingo, 22 de diciembre de 2013
La celebración del mensaje del Amor... ¡Feliz Navidad!
Este año voy a vivir la Navidad de una manera diferente.
Otros años he tendido a darle más importancia a felicitar el año nuevo, a salir un poco de esta parte religiosa que tienen estos días para encontrarme más con la parte simbólica de cambio de ciclo que significa un nuevo año, la vuelta de las vacaciones, etc. Pero en los dos últimos años recibí un precioso regalo, el reencuentro con el significado de lo que celebramos en Navidad.
Tras muchos años de búsqueda del sentido vital que no me proporcionaba la religión en la que había sido educado y que incluso rechacé, tras leer, estudiar, preguntarme e incluso viajar a tierras tan lejanas como Tibet, me he reconciliado con el mensaje de Jesucristo. Un evento significativo fue el encuentro con un sacerdote cristiano en la mesa de religiones que organizó la escuela española de desarrollo transpersonal y que me hizo reflexionar enormemente y volver a estudiar sobre Jesucristo. Mi conclusión, siento no entrar en detalles, quizá sea un buen tema para otro post, es que en el fondo todas las religiones y culturas que he conocido llegan a las mismas conclusiones básicas y en especial al Amor. Otra cosa es lo que hayan hecho con ese mensaje las personas encargadas de transmitirlo y si en algunas ocasiones, su parte más humana, ha distorsionado el mensaje original de libertad por otro de miedo y control.
Así que esta Navidad quiero celebrar, junto a mi familia y a las personas que quiero, el nacimiento de
Cristo y su mensaje que, por lo que nos ha llegado, se resume en dos:
- Ama a Dios sobre todas las cosas
- Y al prójimo como a ti mismo
Lo que ahora entiendo de este mensaje es Ama a Dios (la esencia del Ser) sobre todas las cosas (la materia). El mensaje de Jesucristo decía que él era el hijo del Padre, en definitiva que él era Dios. Pero no sólo él sino... ¡todos los seres humanos! No era una cuestión de adorarle a él por ser superior, ni tener que temerle o comprar la vida eterna a través de sacrificarnos. La vida eterna es lo que somos más allá de la materia, en esencia somos Dios, recuerdo como me fascinó ese saludo de la India, Nepal y Tibet: Namasté que ya vimos en otro post. Ese era un mensaje demasiado peligroso para el poder establecido y por eso los sacerdotes judíos (que no los romanos que se lavaron las manos) mandaron asesinar a ese hombre que mandaba un mensaje tan revolucionario. Dios no es un hombre de barba blanca y muy malos humos que está todo el día vigilando y enjuiciando para a la menor mandarte al infierno. Dios eres tú, Dios es tu prójimo y de ahí "y al prójimo como a ti mismo". Primero tienes que aprender a amar a Dios dentro de ti para desde ahí, desde el Amor que eres, amar a Dios en los demás. No amar al prójimo pese a ti mismo, no amar al prójimo contra ti mismo y, mucho menos, amarte a ti sobre el prójimo que es un blasfemo.
Tanto Jesucristo, como Buda, como el Hinduismo, los Toltecas y estoy seguro que muchos otros, mandaban básicamente el mismo mensaje: cuando transciendes tus sentidos y te das cuenta de que, más allá de un ser humano limitado por tu cuerpo físico y su necesidad de supervivencia, eres parte del todo entonces encontrarás la Verdad y el Amor. Ya hemos dicho múltiples veces que donde hay Amor no hay miedo, que el miedo es lo contrario del Amor. Si vivimos en Amor estaremos ya en el cielo (hasta donde la limitación de nuestros sentidos nos permitan), si vivimos en el miedo estaremos ya en el infierno (de nuestros penda-mientos). Todo está aquí ya, mucho antes de morirnos, aunque nuestra esencia más humana y especialmente ese cerebro mamífero y reptiliano programados para sobrevivir nos alejen del mensaje, los seres humanos somos capaces de acariciar con la punta de los dedos gracias al desarrollo de la palabra (El verbo se hizo carne) y de la consciencia.
Desde mis limitaciones como ser humano (que se me han hecho tan presentes últimamente, como si me indicasen la necesidad de dar ese salto a sentir plenamente lo que mi verbo ya entiende) estas navidades deseo poder encontrar el camino para Amarme a mi mismo y Amar a mis personas más cercanas. Y quizá algún día, quien sabe donde podemos llegar, poder Amar Todo. Como dijo Buda, hasta que no se ilumine el último de los seres humanos yo no me iluminaré, lógico si en esencia todos somos uno.
Así que desde el corazón, todo el equipo de Avatar Psicólogos, te deseamos una muy Feliz Navidad junto a tus seres queridos y que el Amor que eres inunde tu casa.
Otros años he tendido a darle más importancia a felicitar el año nuevo, a salir un poco de esta parte religiosa que tienen estos días para encontrarme más con la parte simbólica de cambio de ciclo que significa un nuevo año, la vuelta de las vacaciones, etc. Pero en los dos últimos años recibí un precioso regalo, el reencuentro con el significado de lo que celebramos en Navidad.
Tras muchos años de búsqueda del sentido vital que no me proporcionaba la religión en la que había sido educado y que incluso rechacé, tras leer, estudiar, preguntarme e incluso viajar a tierras tan lejanas como Tibet, me he reconciliado con el mensaje de Jesucristo. Un evento significativo fue el encuentro con un sacerdote cristiano en la mesa de religiones que organizó la escuela española de desarrollo transpersonal y que me hizo reflexionar enormemente y volver a estudiar sobre Jesucristo. Mi conclusión, siento no entrar en detalles, quizá sea un buen tema para otro post, es que en el fondo todas las religiones y culturas que he conocido llegan a las mismas conclusiones básicas y en especial al Amor. Otra cosa es lo que hayan hecho con ese mensaje las personas encargadas de transmitirlo y si en algunas ocasiones, su parte más humana, ha distorsionado el mensaje original de libertad por otro de miedo y control.
Así que esta Navidad quiero celebrar, junto a mi familia y a las personas que quiero, el nacimiento de Cristo y su mensaje que, por lo que nos ha llegado, se resume en dos:
- Ama a Dios sobre todas las cosas
- Y al prójimo como a ti mismo
Lo que ahora entiendo de este mensaje es Ama a Dios (la esencia del Ser) sobre todas las cosas (la materia). El mensaje de Jesucristo decía que él era el hijo del Padre, en definitiva que él era Dios. Pero no sólo él sino... ¡todos los seres humanos! No era una cuestión de adorarle a él por ser superior, ni tener que temerle o comprar la vida eterna a través de sacrificarnos. La vida eterna es lo que somos más allá de la materia, en esencia somos Dios, recuerdo como me fascinó ese saludo de la India, Nepal y Tibet: Namasté que ya vimos en otro post. Ese era un mensaje demasiado peligroso para el poder establecido y por eso los sacerdotes judíos (que no los romanos que se lavaron las manos) mandaron asesinar a ese hombre que mandaba un mensaje tan revolucionario. Dios no es un hombre de barba blanca y muy malos humos que está todo el día vigilando y enjuiciando para a la menor mandarte al infierno. Dios eres tú, Dios es tu prójimo y de ahí "y al prójimo como a ti mismo". Primero tienes que aprender a amar a Dios dentro de ti para desde ahí, desde el Amor que eres, amar a Dios en los demás. No amar al prójimo pese a ti mismo, no amar al prójimo contra ti mismo y, mucho menos, amarte a ti sobre el prójimo que es un blasfemo.
Tanto Jesucristo, como Buda, como el Hinduismo, los Toltecas y estoy seguro que muchos otros, mandaban básicamente el mismo mensaje: cuando transciendes tus sentidos y te das cuenta de que, más allá de un ser humano limitado por tu cuerpo físico y su necesidad de supervivencia, eres parte del todo entonces encontrarás la Verdad y el Amor. Ya hemos dicho múltiples veces que donde hay Amor no hay miedo, que el miedo es lo contrario del Amor. Si vivimos en Amor estaremos ya en el cielo (hasta donde la limitación de nuestros sentidos nos permitan), si vivimos en el miedo estaremos ya en el infierno (de nuestros penda-mientos). Todo está aquí ya, mucho antes de morirnos, aunque nuestra esencia más humana y especialmente ese cerebro mamífero y reptiliano programados para sobrevivir nos alejen del mensaje, los seres humanos somos capaces de acariciar con la punta de los dedos gracias al desarrollo de la palabra (El verbo se hizo carne) y de la consciencia.
Desde mis limitaciones como ser humano (que se me han hecho tan presentes últimamente, como si me indicasen la necesidad de dar ese salto a sentir plenamente lo que mi verbo ya entiende) estas navidades deseo poder encontrar el camino para Amarme a mi mismo y Amar a mis personas más cercanas. Y quizá algún día, quien sabe donde podemos llegar, poder Amar Todo. Como dijo Buda, hasta que no se ilumine el último de los seres humanos yo no me iluminaré, lógico si en esencia todos somos uno.
Así que desde el corazón, todo el equipo de Avatar Psicólogos, te deseamos una muy Feliz Navidad junto a tus seres queridos y que el Amor que eres inunde tu casa.
viernes, 6 de diciembre de 2013
Llevar a nuestra mente de defendernos a hacernos libres
Nuestra mente... herramienta poderosa capaz de las proezas más extraordinarias... capaz de llevarnos en la aventura del descubrimiento del espacio y el Universo, capaz de analizar hasta lo ínfimo y crear el Gran Colisionador de Hádrones donde estudiar el bosón de Higgs más allá de los átomos y los quarks, capaz de unir a personas separadas por miles de kilómetros a través de una tecnología que si no fuese tan común para nosotros no podríamos ni imaginar.... eso, capaz de imaginar, de crear realidad en nuestra mente, de distorsionarla, de parcelarla, de unirla...
Una herramienta increíblemente poderosa con capacidad para crear y cambiar nuestra realidad y que a veces se empeña en defender aquello que más nos daña. Porque, aunque parezca increíble, nuestra mente, en ocasiones, utiliza toda su milagrosa capacidad para defender aquello que nos limita y que nos hace daño en vez de llevarnos con su poder hacía la libertad... Y es que nuestra mente es muy poderosa pero no deja de funcionar a través de un programa cuya información viene en gran medida de fuera y, cuando esa información es errónea, la herramienta milagrosa capaz de crear el cielo en la tierra nos encadena al infierno permanente.
Este proceso sorprendente en el que nuestra mente parece defender nuestros conflictos en lugar de ayudarnos en nuestro proceso curativo nos llevo a impartir la conferencia que Antonio de Dios dio en el Hospitalillo con la colaboración del Ayuntamiento de Marbella y el Hospital Quirón Marbella, sobre el proceso en el que se genera el conflicto, las circunstancias que lo mantienen y, finalmente, una serie de pautas para poder cambiar nuestro destino y crear nuestra realidad de una manera más libre, llena y feliz.
La compartimos con vosotros, con la intención de incorporar a vuestra poderosa mente la posibilidad de ser libre, a la vez de estar segura. De sugerir que aquello que nos hizo daño ya no es necesario y que está en nuestras manos el transitar el camino del sufrimiento a la libertad. No decimos que sea fácil, lo que decimos es que... ¡es posible!
Para ver el vídeo de la conferencia (pedimos disculpas por la mala calidad de la imagen) puedes pinchar en el mensaje que nos hace libres...
Este es el resumen del proceso, por si quieres imprimirlo y ayudar a tu mente a recordar que el Hacer tiene que estar basado en el Ser y que cuando intenta sustituirlo todos sus infinitos recursos se vuelven contra ella.
Una herramienta increíblemente poderosa con capacidad para crear y cambiar nuestra realidad y que a veces se empeña en defender aquello que más nos daña. Porque, aunque parezca increíble, nuestra mente, en ocasiones, utiliza toda su milagrosa capacidad para defender aquello que nos limita y que nos hace daño en vez de llevarnos con su poder hacía la libertad... Y es que nuestra mente es muy poderosa pero no deja de funcionar a través de un programa cuya información viene en gran medida de fuera y, cuando esa información es errónea, la herramienta milagrosa capaz de crear el cielo en la tierra nos encadena al infierno permanente.
Este proceso sorprendente en el que nuestra mente parece defender nuestros conflictos en lugar de ayudarnos en nuestro proceso curativo nos llevo a impartir la conferencia que Antonio de Dios dio en el Hospitalillo con la colaboración del Ayuntamiento de Marbella y el Hospital Quirón Marbella, sobre el proceso en el que se genera el conflicto, las circunstancias que lo mantienen y, finalmente, una serie de pautas para poder cambiar nuestro destino y crear nuestra realidad de una manera más libre, llena y feliz.La compartimos con vosotros, con la intención de incorporar a vuestra poderosa mente la posibilidad de ser libre, a la vez de estar segura. De sugerir que aquello que nos hizo daño ya no es necesario y que está en nuestras manos el transitar el camino del sufrimiento a la libertad. No decimos que sea fácil, lo que decimos es que... ¡es posible!
Para ver el vídeo de la conferencia (pedimos disculpas por la mala calidad de la imagen) puedes pinchar en el mensaje que nos hace libres...
Este es el resumen del proceso, por si quieres imprimirlo y ayudar a tu mente a recordar que el Hacer tiene que estar basado en el Ser y que cuando intenta sustituirlo todos sus infinitos recursos se vuelven contra ella.
lunes, 25 de noviembre de 2013
La violencia no es Amor, es miedo
5.704 denuncias por violencia de género en España.45 mujeres asesinadas.
Son datos para sentirse avergonzados. Y supongo que es por esa vergüenza que sentimos y por miedo por lo que miramos hacia otro lado, nos engañamos y justificamos las situaciones de agresividad, manipulación y control que percibimos a nuestro alrededor sobre una mujer.
La solución a la violencia de género pasa porque cada uno de nosotros nos responsabilicemos con el problema y no justifiquemos ni un poquito el control y la amenaza que se ejerce sobre una mujer bajo la excusa del "amor". Tanto las amenazas explícitas como los mitos que sostienen una cultura de control sobre la mujer, con ambos debemos tener tolerancia 0, no 0,5 sino 0. Considero que es muy importante que trabajemos por desterrar los mitos y seamos vehículos que expresen que:
Los celos no son Amor, son miedo y dependencia. El Amor es confianza.
El control no es Amor, es miedo. El Amor es dar libertad.
Cuando alguien te limita no es Amor, es miedo e inseguridad a que si eres libre le dejes. El Amor busca que crezcas y te desarrolles para cumplir tu propósito en la vida.
La justificación porque "yo te quiero" no es Amor, es egoísmo basado en el miedo. El Amor apoya para que consigas lo que tú quieres.
La rebaja de tu autoestima nunca se hace por Amor, se hace por miedo a que descubras que eres más que yo y me dejes. El Amor te abre el corazón y te hace ver lo mejor de la otra persona y cuanto más importante es más te alegras.
Nunca se pierden los papeles por Amor, se pierden por inseguridad y miedo. El Amor es respeto y cariño.
Un insulto nunca se hace por Amor, se hace por miedo e inseguridad. El Amor acaricia con palabras bonitas.
La sumisión no es Amor, es miedo a quedarme sola. El Amor es igualdad y equilibrio en la relación.
La agresión y la violencia no son justificables, las justificamos porque tenemos miedo a la verdad, que lo que tenemos con la otra persona no es Amor. El Amor es apoyo mutuo, escucha y comprensión.
Ocultar la conducta del otro no es Amor, es miedo a que los demás nos señalen lo que nosotros no queremos ver. El Amor es abrir los ojos a la realidad y crecer desde ahí.
Quedarme con el que me agrede nunca es por Amor, es por miedo a quedarme sola. Amar es soltar aquello que me hace daño para abrazar aquello que me hace crecer.
El Amor no trata de educar con violencia al otro cuando se equivoca "por su bien". El Amor apoya en las equivocaciones y abre el corazón para que la otra persona se de cuenta de lo que hace mal.
Amar es difícil porque, como hemos visto en múltiples post, todos tenemos inseguridades que en la pareja son imposibles de ocultar. Dediquemos nuestra energía a cubrir nuestras carencias y dejemos de defendernos atacando a los demás en nombre del Amor.
La violencia no es Amor, es miedo. Y el miedo es lo contrario del Amor.
lunes, 28 de octubre de 2013
¿Dónde reside nuestro poder?
¿Dónde reside nuestro poder?
No por repetida y manida la respuesta deja de tener vigencia "El poder está en nuestro interior"
Cuando estamos centrados en nosotros mismos somos capaces de afrontar cualquier reto que la vida nos ponga delante. Es fascinante observar en la consulta como, cuando se conectan consigo mismas, hay personas que son capaces de superar con éxito los acontecimientos, a veces tremendamente duros y exigentes, que la vida les pone delante. No importa la injusticia, lo inmerecido o lo caprichoso de lo acontecido, hay personas que se centran, entran en contacto con sus recursos (en muchas ocasiones ni si quiera eran conscientes hasta que ocurrió lo imprevisto de que tenían algunos de ellos) y superan con éxito, y seguramente también dolor, el reto.
Cuando esto ocurre la persona sale crecida de la prueba y, por tanto, agradecida. Y cuando ves a alguien que, cuando toma perspectiva, es capaz de ver no solo lo malo que la situación le trajo sino todos los aprendizajes, crecimientos, etc. que también estaban asociados a ello entonces es inevitable que algo profundo se mueva dentro de ti porque, de alguna manera, te recuerda que tú también tienes esa fuerza y serías capaz de afrontar las situaciones que tanto miedo nos provocan.
Decía uno de mis maestros, John Demartini, que la vida nunca te pone un problema que no puedas resolver. Recordándonos que si hay algo que ocurre en tu vida es porque tienes recursos para afrontarlo. Lo que ocurre en tu vida está en tu plano de realidad y si perteneces a ese plano de realidad es porque estás preparado, si no, estarías en otro plano. Incluso, estoy convencido, que son precisamente esos retos exigentes los que vienen a movilizarnos cuando estamos en un lugar que no nos corresponde y nos agarramos a él por miedo a estar en el nivel que nos corresponde. Ocurre la exigencia y te obliga a dar un salto cuántico o a sufrir las consecuencias de no hacerlo. Si elegimos la primera opción, la aparentemente más difícil, al saltar de plano y aterrizar donde realmente nos corresponde sentiremos finalmente una sensación de plenitud, de conexión y de poder tremendas. Si por el contrario nos resistimos, entonces perdemos el poder que nos corresponde y abrazando fuertemente nuestras limitaciones nos sentimos aparentemente seguros en ellas pero, al mismo tiempo, estaremos firmando ese malestar interno permanente que nos recuerda que no estamos allí donde nos corresponde, estaremos firmando que la vida, que es generosa, nos ofrezca una segunda oportunidad regalándonos una vez más aquella misma situación que a toda costa queremos evitar.
Y es que a veces entramos con facilidad en círculos viciosos. Quizá eres una persona sensible, algo fantástico para disfrutar de cada detalle de la vida y poder sentir el Amor y la belleza que hay a tu alrededor. Pero por algún daño en la infancia o por algún acontecimiento que te marcó tienes una herida y, siendo sensible, cada vez que alguien o algo te toca en esa herida sientes un dolor inmenso. Como esa herida se produjo normalmente en la infancia reaccionas como el niño que eras, culpas al afuera, a la persona que sientes que te produjo el daño.
Cuando culpas a algo de fuera pierdes tu centro, pierdes tu poder sobre tus propias emociones y sentimientos, es decir, le das el poder al otro. Y cuando haces eso te sientes inevitablemente más débil y por tanto más a merced de los acontecimientos estás y eso te hace más daño. Entonces, como niño que te sientes intentas recuperar la seguridad, el poder, a través de tratar de satisfacer a la otra persona, de cumplir sus expectativas, de volver a ser un niño bueno. Y como me enfoco en el otro pierdo más poder y más a merced estoy de mis miedos, con el extra que, al intentar volver a sentirme bien a través de los ojos de otra persona no sólo pierdo poder sino que también pierdo mi libertad lo que hace que me sienta ¿más poderoso o menos?
Este circulo vicioso es eterno y sólo se puede salir de él volviendo a nuestro centro, conectando con el poder que tenemos dentro de nosotros, superando los miedos que nos llevan a resistirnos a afrontar la situación que estamos viviendo. Es importantísimo que recuperemos el camino hacía nuestra conexión con el Ser, que a través de nuestro cuerpo estemos presentes en nosotros mismos y al Ser verdaderamente nosotros, al encontrarnos con nuestra fuerza interior y nuestros recursos... seremos capaces de afrontar cualquier reto que la vida nos ponga delante, recuperaremos nuestros poder y dejaremos de atraer aquello que ya no es necesario para nuestras vidas. Como siempre, hacer una cosa u otra es una elección, tú eliges, ese es tu derecho, ese es tu poder.
No por repetida y manida la respuesta deja de tener vigencia "El poder está en nuestro interior"
Cuando estamos centrados en nosotros mismos somos capaces de afrontar cualquier reto que la vida nos ponga delante. Es fascinante observar en la consulta como, cuando se conectan consigo mismas, hay personas que son capaces de superar con éxito los acontecimientos, a veces tremendamente duros y exigentes, que la vida les pone delante. No importa la injusticia, lo inmerecido o lo caprichoso de lo acontecido, hay personas que se centran, entran en contacto con sus recursos (en muchas ocasiones ni si quiera eran conscientes hasta que ocurrió lo imprevisto de que tenían algunos de ellos) y superan con éxito, y seguramente también dolor, el reto.
Cuando esto ocurre la persona sale crecida de la prueba y, por tanto, agradecida. Y cuando ves a alguien que, cuando toma perspectiva, es capaz de ver no solo lo malo que la situación le trajo sino todos los aprendizajes, crecimientos, etc. que también estaban asociados a ello entonces es inevitable que algo profundo se mueva dentro de ti porque, de alguna manera, te recuerda que tú también tienes esa fuerza y serías capaz de afrontar las situaciones que tanto miedo nos provocan.
Decía uno de mis maestros, John Demartini, que la vida nunca te pone un problema que no puedas resolver. Recordándonos que si hay algo que ocurre en tu vida es porque tienes recursos para afrontarlo. Lo que ocurre en tu vida está en tu plano de realidad y si perteneces a ese plano de realidad es porque estás preparado, si no, estarías en otro plano. Incluso, estoy convencido, que son precisamente esos retos exigentes los que vienen a movilizarnos cuando estamos en un lugar que no nos corresponde y nos agarramos a él por miedo a estar en el nivel que nos corresponde. Ocurre la exigencia y te obliga a dar un salto cuántico o a sufrir las consecuencias de no hacerlo. Si elegimos la primera opción, la aparentemente más difícil, al saltar de plano y aterrizar donde realmente nos corresponde sentiremos finalmente una sensación de plenitud, de conexión y de poder tremendas. Si por el contrario nos resistimos, entonces perdemos el poder que nos corresponde y abrazando fuertemente nuestras limitaciones nos sentimos aparentemente seguros en ellas pero, al mismo tiempo, estaremos firmando ese malestar interno permanente que nos recuerda que no estamos allí donde nos corresponde, estaremos firmando que la vida, que es generosa, nos ofrezca una segunda oportunidad regalándonos una vez más aquella misma situación que a toda costa queremos evitar.
Y es que a veces entramos con facilidad en círculos viciosos. Quizá eres una persona sensible, algo fantástico para disfrutar de cada detalle de la vida y poder sentir el Amor y la belleza que hay a tu alrededor. Pero por algún daño en la infancia o por algún acontecimiento que te marcó tienes una herida y, siendo sensible, cada vez que alguien o algo te toca en esa herida sientes un dolor inmenso. Como esa herida se produjo normalmente en la infancia reaccionas como el niño que eras, culpas al afuera, a la persona que sientes que te produjo el daño.Cuando culpas a algo de fuera pierdes tu centro, pierdes tu poder sobre tus propias emociones y sentimientos, es decir, le das el poder al otro. Y cuando haces eso te sientes inevitablemente más débil y por tanto más a merced de los acontecimientos estás y eso te hace más daño. Entonces, como niño que te sientes intentas recuperar la seguridad, el poder, a través de tratar de satisfacer a la otra persona, de cumplir sus expectativas, de volver a ser un niño bueno. Y como me enfoco en el otro pierdo más poder y más a merced estoy de mis miedos, con el extra que, al intentar volver a sentirme bien a través de los ojos de otra persona no sólo pierdo poder sino que también pierdo mi libertad lo que hace que me sienta ¿más poderoso o menos?
Este circulo vicioso es eterno y sólo se puede salir de él volviendo a nuestro centro, conectando con el poder que tenemos dentro de nosotros, superando los miedos que nos llevan a resistirnos a afrontar la situación que estamos viviendo. Es importantísimo que recuperemos el camino hacía nuestra conexión con el Ser, que a través de nuestro cuerpo estemos presentes en nosotros mismos y al Ser verdaderamente nosotros, al encontrarnos con nuestra fuerza interior y nuestros recursos... seremos capaces de afrontar cualquier reto que la vida nos ponga delante, recuperaremos nuestros poder y dejaremos de atraer aquello que ya no es necesario para nuestras vidas. Como siempre, hacer una cosa u otra es una elección, tú eliges, ese es tu derecho, ese es tu poder.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Deseos secundarios
Hemos hecho un recorrido por los deseos básicos que todo niño debería poder realizar con sus personas referenciales, normalmente los padres, para poder crecer en un entorno de seguridad vital para su cerebro que le permita desarrollar su autoestima, seguridad en sí mismo y crecer sin carencias significativas que luego limiten su vida pero...
¿Qué ocurre cuando un niño no puede realizar esos deseos básicos?
Pues que el cerebro de ese niño entrará en un estado de alerta permanente que rompe su homeostasis y le hará sentir en un peligro más o menos permanente, dependiendo de el número de deseos carenciados y la magnitud de estos. Como este estado no es posible en un organismo vivo, que siempre trata de equilibrar su estado en busca de seguridad y homeostasis el niño creará una solución: los deseos secundarios.
Este
grupo de deseos suelen representar conflictos para la persona ya que para realizar el deseo secundario necesitan ser convalidados por una persona externa. Eso hace que sean muy dependientes de la opinión de los demás y, para no fallar, tengan unos controles tan excesivos que son esclavos de aquello que les da seguridad, ya sea la belleza física, su éxito profesional o la perfección en cualquier otro aspecto de sus vidas.
Las personas fijadas a este deseo necesitan
continuamente la obtención de placer, por lo que todas sus conductas van
encaminadas al premio inmediato, sin demora, y no soportan la frustración. Suponemos que el dolor sufrido por no recibir lo que necesitaban ha hecho que la búsqueda del placer en otros sitios que si estuviesen bajo su control podía ser una buena solución para escapar de esa frustración desbordante. Pero, de nuevo, al ser la búsqueda de placer una defensa, una huida, es difícil que puedan disfrutar de ese placer instantáneo que tanto persiguen y del que tanto dependen. Y al sentir que el vacío interno no se disuelve, inmediatamente (e inconscientemente) vuelven a perseguir el placer que ocultará su dolor, entrando, como ocurre en todos los deseos secundarios, en un circulo vicioso que les produce más dolor del que les evita.
¿Qué ocurre cuando un niño no puede realizar esos deseos básicos?
Pues que el cerebro de ese niño entrará en un estado de alerta permanente que rompe su homeostasis y le hará sentir en un peligro más o menos permanente, dependiendo de el número de deseos carenciados y la magnitud de estos. Como este estado no es posible en un organismo vivo, que siempre trata de equilibrar su estado en busca de seguridad y homeostasis el niño creará una solución: los deseos secundarios.
Los
deseos secundarios son una serie de mecanismos que se utilizan para
compensar la carencia que produce la no realización de los deseos básicos. Son como una segunda oportunidad de reparar una necesidad más
vital que no está cubierta y suelen producirse en etapas posteriores a la
infancia, cuando el niño adquiere la capacidad de crear sus propias soluciones ante la tensión de no tener lo que necesita.
Pero este intento de compensación es un mecanismo de defensa que puede
convertirse en algo que genera gran malestar y sufrimiento, en algo enfermizo o
patológico. Al ser una
especie de sustitutos de otros deseos que sí son vitales para la supervivencia, el niño otorga toda su energía a su realización para ocultar su verdadera carencia. Si la solución le falla, su carencia sube a la superficie y el estado de
alarma que genera es tan grande que la persona no puede impedir su realización, incluso aunque el remedio se haya convertido en peor que la solución.
Existen muchos deseos secundarios, pero como
ejemplo os vamos a mostrar los más destacados en la investigación realizada por el director del Instituto Europeo de Psicoterapia de Tiempo Limitado, el psicólogo Roberto Aguado, que son los que más habitualmente
encontramos en nuestra consulta.
Deseo Narcisista (Hugo Bleichmar) o de
reconocimiento y valoración.
Este deseo tiene muchas variantes: orgullo de
sentir que se dominan los propios impulsos; orgullo por la perfección física,
mental o moral; necesidad de admiración incondicional; control omnipotente
sobre uno mismo o los demás, etc.
Este
grupo de deseos suelen representar conflictos para la persona ya que para realizar el deseo secundario necesitan ser convalidados por una persona externa. Eso hace que sean muy dependientes de la opinión de los demás y, para no fallar, tengan unos controles tan excesivos que son esclavos de aquello que les da seguridad, ya sea la belleza física, su éxito profesional o la perfección en cualquier otro aspecto de sus vidas.
Como ocurre en todos los deseos secundarios, la realidad es que mientras el individuo está centrado en cubrir estas necesidades narcisistas, no tiene su atención en otras necesidades más esenciales, las que no realizó en su momento con sus personas referenciales básicas. Así que por mucho que realice su deseo secundario nunca será suficiente, el vacío interno que provoca el deseo básico insatisfecho seguirá presente y provocando malestar en la persona, lo que a su vez le llevará a una necesidad más acuciante de compensar a través del deseo secundario entrando en un circulo vicioso muy difícil para su vida.
Deseo del Bienestar del Referente.
En este caso la persona sólo se siente feliz
cuando el otro (referente) es feliz, o sólo es capaz de realizar sus deseos
cuando su referente realiza los suyos. Es como si la persona, para no culpar a aquellos de los que depende, se hiciese responsable de no haber recibido lo que merecía y encuentra la solución en satisfacer a aquel que le tendría que haber cuidado. Algo así como creer que "si la otra persona está bien podrá darme lo que necesito¨, mientras que en el deseo narcisista podría ser algo así como "No soy suficientemente bueno, pero si me esfuerzo y lo hago bien conseguiré merecer que me quieran (o me acepten, me valoren o lo que esté carenciado)".
El problema es que este sentido, que la persona construye de una manera completamente inconsciente, no está en relación con la realidad porque ninguna carencia es su responsabilidad, un niño merece ser querido, cuidado, protegido, etc. solo por el hecho de ser no por nada que haga. Pero descubrir su mentira es tan doloroso y provoca una reacción inconsciente de peligro tan grande, que inconscientemente la persona prefiere defender su "solución" a través de esforzarse por realizar el deseo secundario.
En las personas con este deseo secundario, aparecen
frecuentes sentimientos de culpa y de desesperanza, miedo limitante e
inseguridades, provocando muchas veces síntomas obsesivos y autopunitivos. A
veces, estos individuos, llegan a sentirse incluso responsables de la
infelicidad del otro. Son personas que no llegan a tener vida propia en
realidad.
Deseo de Adquisición Mágica
Por supuesto que la magia y la ilusión forman
parte de la vida, tenemos un cerebro diseñado para generar fantasía, y
eso es muy positivo. Para las personas con este deseo secundario, ante la impotencia de recibir lo que desean, la magia se convierte en la forma de conseguir aquello que les falta, sin
enfrentarse a la situación. Estas personas ven en la suerte, el tiempo o los
demás la manera de conseguir sus metas. Y claro, esperar que las cosas sucedan
sin que nosotros hagamos nada, primero es irreal y segundo deja a la persona
sin ningún control sobre su vida.
Nos contaba una alumna del curso de
Inteligencia Emocional online que cuando era
pequeña y se quejaba de tener mala suerte su madre siempre le decía: “Es que a
la suerte hay que ayudarla”. Me encantó, porque realmente cada uno provocamos
de alguna manera cómo nos van las cosas. Pero claro, esa alumna tenía una madre que le transmitía que ella era capaz y por lo tanto no necesitaba depender de la suerte para lograr sus sueños. Había recibido la confianza suficiente como para sentir que ella puede por si misma y eso hace que no sea necesario recurrir a ningún deseo secundario que compense.
Deseo de Hedonismo constante
Las personas fijadas a este deseo necesitan
continuamente la obtención de placer, por lo que todas sus conductas van
encaminadas al premio inmediato, sin demora, y no soportan la frustración. Suponemos que el dolor sufrido por no recibir lo que necesitaban ha hecho que la búsqueda del placer en otros sitios que si estuviesen bajo su control podía ser una buena solución para escapar de esa frustración desbordante. Pero, de nuevo, al ser la búsqueda de placer una defensa, una huida, es difícil que puedan disfrutar de ese placer instantáneo que tanto persiguen y del que tanto dependen. Y al sentir que el vacío interno no se disuelve, inmediatamente (e inconscientemente) vuelven a perseguir el placer que ocultará su dolor, entrando, como ocurre en todos los deseos secundarios, en un circulo vicioso que les produce más dolor del que les evita.
El dolor y el placer forman parte de la vida.
Sin uno no existiría el otro, son las dos caras de la moneda, las dos orillas
del río y sin una de las dos no estaríamos completos. El placer continuo es
irreal y antinatural, por lo tanto es fundamental aprender a aceptar el otro
extremo para poder tener una vida en equilibrio.
Así que en la mayoría de los casos estos deseos secundarios construidos como una solución urgente a lo que el sistema percibía como muy amenazador se acaba convirtiendo en aquello que produce más sufrimiento. Lo que tenemos que entender es que ahora que somos adultos tenemos la capacidad para darnos a nosotros mismos, a esa parte de nosotros que se encuentra herida, todo aquello que necesitamos, que ahora nada tiene que venir de fuera. Por eso hace unos meses ofrecíamos como solución el camino de reconexión con el Ser, un proceso de conexión con nosotros mismos que si servirá para llenar esos vacíos que se crearon cuando éramos tan solo unos niños.
Ahora somos adultos llenos de recursos y si dejamos de tratar de lograr las cosas desde fuera y empezamos a escucharnos a nosotros mismos, permanecemos a nuestro lado y nos ofrecemos ese cariño que tanto damos a los de fuera, descubriremos que podemos ser libres y conectar con nuestra verdadera esencia, que somos seres únicos, especiales, que somos, en definitiva, Amor.
Mónica González y Antonio de Dios
Psicólogos
viernes, 30 de agosto de 2013
Estar con los ojos abiertos a las señales
Agosto suele ser un mes de descanso y nosotros también nos hemos tomado vacaciones. Y las vacaciones suelen estar llenas de momentos diferentes, de momentos mágicos. Pero no interrumpo esta serie sobre los deseos básicos para hablar de las vacaciones sino de las pequeñas señales que durante toda la semana me han estado persiguiendo...
La primera me llegó tras, no se muy bien por qué, preguntarle a Vanessa
"¿Cuál es la frase que viene hoy en tu agenda?" Y lo que encontramos que ponía era:
Es curioso porque durante la semana esa frase me ayudo, no sólo a recordar algo importantísimo en la vida, estar agradecido, sino para recordársela a unos cuantos pacientes que parecían haber venido a pedírmela. No se si si no hubiese leído la frase el lunes podría habérselo explicado como lo hice.
La última me acaba de llegar y es la que me ha decidido a escribir este post. Una alumna del curso de Inteligencia Emocional on line hacía un comentario en el foro del tema de la semana y al finalizar mi respuesta me he dado cuenta de que era más para mi que para ella. Y es que la mayoría de los "consejos" que le damos a los demás suelen ser los que mejor se adaptan a nosotros mismos.
Y eso me ha vuelto al agradecimiento. Por una parte porque me ha recordado otras palabras sabias, que no recuerdo exactamente ni al autor, que hablan que cuando ayudas a otro el máximo beneficiado eres tú. Y por otro porque hay veces que hay algo dentro de nosotros más sabio que nuestro propio pensar y que nos guía por aquello que más necesitamos en cada momento.
Así, mi fin de semana empieza recordando que voy a abrir bien los ojos y voy a tomar las decisiones adecuadas para poder cumplir esas sabías palabras de Jesucristo. Deseo de corazón que vuestros días también se llenen de luz y de esa sensación interna que cuando la encontramos nos recuerda que... "Soy libre, soy Todo, somos puro Amor"
La primera me llegó tras, no se muy bien por qué, preguntarle a Vanessa
"¿Cuál es la frase que viene hoy en tu agenda?" Y lo que encontramos que ponía era:
Es curioso porque durante la semana esa frase me ayudo, no sólo a recordar algo importantísimo en la vida, estar agradecido, sino para recordársela a unos cuantos pacientes que parecían haber venido a pedírmela. No se si si no hubiese leído la frase el lunes podría habérselo explicado como lo hice.
La última me acaba de llegar y es la que me ha decidido a escribir este post. Una alumna del curso de Inteligencia Emocional on line hacía un comentario en el foro del tema de la semana y al finalizar mi respuesta me he dado cuenta de que era más para mi que para ella. Y es que la mayoría de los "consejos" que le damos a los demás suelen ser los que mejor se adaptan a nosotros mismos.
Y eso me ha vuelto al agradecimiento. Por una parte porque me ha recordado otras palabras sabias, que no recuerdo exactamente ni al autor, que hablan que cuando ayudas a otro el máximo beneficiado eres tú. Y por otro porque hay veces que hay algo dentro de nosotros más sabio que nuestro propio pensar y que nos guía por aquello que más necesitamos en cada momento.
Así, mi fin de semana empieza recordando que voy a abrir bien los ojos y voy a tomar las decisiones adecuadas para poder cumplir esas sabías palabras de Jesucristo. Deseo de corazón que vuestros días también se llenen de luz y de esa sensación interna que cuando la encontramos nos recuerda que... "Soy libre, soy Todo, somos puro Amor"
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