Creemos demasiado a nuestros sentidos. Nos proporcionan un montón de datos que nos ayudan a movernos por el mundo y a mantenernos vivos. Pero también sabemos que nos engañan. Nos hacen sentir que estamos quietos y estables cuando sabemos que la Tierra se mueve a muchos kilómetros por hora, nos dicen lo que existe y lo que no cuando sabemos que hay muchos colores, sonidos, sensaciones que no entran dentro de nuestros umbrales perceptivos, nos señalan que hay cosas sólidas cuando sabemos que los átomos que las forman son fundamentalmente vacío. Son una guía imprescindible en nuestro día a día, por más que seamos conscientes de que nuestro día a día no es real. Tratamos de ser objetivos cuando sabemos que la objetividad es una ilusión. Lo verdadero para nosotros es lo que se ajusta a nuestra capacidad perceptiva y a nuestras creencias así que vemos el mundo traducido a lo que somos ¿Y qué somos?
A veces pensamos que lo que somos es lo que pensamos que somos, nuestros pensamientos. Pero ¿de dónde viene un pensamiento? ¿Cómo se construye? ¿Quién lo crea? Al final los pensamientos, como todo, surgen de la nada y vuelven a la nada tras ser pensados. Esa NADA que los sabios de nuestros tiempos y de tiempos ancestrales llaman consciencia pura, potencialidad pura dentro del infinito de posibilidades. Dicen que somos mucho más de lo que creemos que somos desde nuestros sentidos. Y a nosotros nos cuesta creerlo, porque nuestros sentidos nos dicen que nacemos, crecemos, nos pasan mil y una cosas tangibles y nos morimos. Y cuando morimos todo se acaba. Y nos lo creemos, aunque sabemos que nuestros sentidos nos mienten.
Es difícil, muy difícil, entender desde nuestros sentidos limitados que somos NADA y a la vez que somos TODO. Cuando dejamos por unos instantes de HACER, de pensar, nos encontramos con esa nada que algunos llaman SER. Si fuésemos percibidos por un microscopio cuántico no habría diferencia entre un objeto y otro, todo serían partículas vibrando a diferentes velocidades, seríamos una parte más del TODO.
Supongo que es más fácil creer algo que sabemos que es mentira que algo que desconocemos y que escapa a nuestro entendimiento "lógico". El vacío asusta a nuestra mente y en muchas ocasiones creemos que somos nuestra mente. Así que jugamos a ser lo que parece que somos, ciñéndonos a los límites que necesitan nuestros sentidos para poder percibir, porque sin límites, sin dualidad, nuestros sentidos se pierden. Y no podemos dejar que se pierda el que nos miente, porque entonces no habría mentira y sólo quedaría el vacío. Y quizá ahí resida el Ser, pero el vacío no le gusta a la mente, así que desechamos esa pista para volver a la información tangible de los sentidos. Ahí está la verdad, dirigida por quién nos miente, muy lógico ¿o no? Pero si no es lógico no es coherente con la mente. No importa, estamos bien enseñados a vivir en la incoherencia ¿Cómo si no podríamos creer en aquello que sabemos que está basado en una mentira?
Y si somos conscientes de que vivimos una mentira... ¿Cómo podríamos hacer que esa mentira fuese más cercana a la verdad? Pues el primer paso sería no creernos las mentiras de nuestros sentidos y nuestra mente, dejar pasar los pensa-mientos, entrar de vez en cuando en esa NADA que nos recuerda nuestra esencia. Eso es de alguna manera lo que intentábamos transmitir en el post sobre el camino para la reconexión con el Ser.
Y puestos a vivir en una mentira... ¿Por qué no elegir la parte de la mentira que nos haga sentir bien? ¿Por qué no elegir la felicidad ante el sufrimiento?
A veces sólo hay que abrir los ojos para poder ver, abrir los oídos para poder escuchar, abrir el corazón y la piel para poder sentir... Otras sólo tienes que ser un observador imparcial del río de la vida que fluye a través de ti.
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
martes, 30 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
Agua Estancada
Me gusta imaginar que la vida es un río que nace limpio, inquieto, alegre y vigoroso. Que en su camino va atravesando distintos ciclos que le hacen crecer. Y que en ese proceso increíble descubre nuevos paisajes, sortea mil obstáculos y crea vida a su paso, hasta llegar a la plenitud del océano.
En el río de nuestra vida, hay momentos en los que avanzamos junto a la orilla del placer y entonces no tenemos problema en dejarnos llevar por la corriente. ¡Nos encantan esos tramos del camino! Pero necesitamos también la otra orilla, la del dolor, porque un río sin cualquiera de ellas se desbordaría. Porque juntas nos marcan el camino y nos permiten seguir avanzando. Y porque de las dos vamos recogiendo aprendizajes que nos harán seguir creciendo.
Pero a veces este viaje maravilloso se detiene. Los muros que nosotros mismos nos ponemos, o que nos han puesto otros limitando nuestro Ser a una mínima parte, y el miedo a tocar la orilla del dolor pueden paralizarnos o hacer que intentemos nadar contra corriente y nos quedemos atrapados. Es entonces cuando nos convertimos en agua estancada. Y sólo hace falta pensar un momento en lo que le pasa al agua cuando se estanca… Mal olor, putrefacción, enfermedad…
Nuestro cuerpo nos ayuda a darnos cuenta de estos bloqueos, a través de multitud de síntomas que no siempre atendemos como merecen. La ansiedad, por ejemplo, muchas veces nos advierte de que nos hemos quedado atrapados en algún aspecto de nuestra vida. Y en vez de dejar que se exprese e intentar comprenderla, la convertimos en el enemigo porque queremos evitar a toda costa tocar esa orilla. Nos cuesta entender que estas señales lo que pretenden es evitar que nos convirtamos en agua estancada. Nos están diciendo: “hay algo que tienes que hacer. ¡Avanza!”
Es verdad que los cambios a veces asustan y que avanzar implica incertidumbre. Pero yo hace ya tiempo que decidí coger a mis miedos de la mano, y descubrir juntos este camino maravilloso de sorpresas y retos que es la vida. Llevando el timón, claro que sí, pero siempre hacia delante, aprovechando la corriente. Decidí ser AGUA VIVA.
Y tú, ¿qué quieres ser?
Mónica González Agüero
Psicóloga
domingo, 31 de marzo de 2013
Lo fácil es hacer difícil lo que intentamos que sea fácil
- Pero es que eso es muy difícil - protestó Federica, con palabras que se le caían de los labios quizá intuyendo que iba a provocar otra de esas lecciones que le dejaban sin respuesta y que tanto se estaban produciendo últimamente.
- Genial
- ¿Genial? - su intuición no se equivocaba, tras aquella simple palabra se escondía algo más que lo que aquella misteriosa persona que se volvía a cruzar por casualidad en su vida parecía demostrar.
- Si, genial.
- ¡Qué fácil es decir eso!
- Lo fácil es hacer difícil lo que intentamos que sea fácil - respondió el anciano provocando por primera vez en la conversación que sus ojos se encontrasen.
- No entiendo que quieres decir ¿es otro de tus juegos?
- No, simplemente es que lo verdaderamente difícil es que lo fácil nos de algún resultado diferente a los que ya hemos obtenido intentando ya lo que era fácil.
- No entiendo ¿por qué tienen que ser las cosas difíciles cuando una vez me decías que lo que tiene que ser es? ¿No debería ser la vida más fácil?
- La vida, Federica, se hace fácil cuando comprendes que es difícil. Solo cuando aceptas el reto que cada situación te exige en su justa medida, tu mente se pone en marcha para elaborar los recursos que necesitas para encontrar una solución lo suficientemente creativa para convertir ese reto al que te enfrentas en algo, de nuevo, fácil.
Federica trataba de ordenar las ideas que estaba escuchando y su silencio fue señal de que quería seguir escuchando.
- Por el contrario - continuo el anciano - cuando pretendemos que las cosas sean fáciles, nada en nosotros se prepara para dar un salto cuántico en las opciones que habíamos intentado antes. Más bien esperamos que algo de fuera solucione el reto por nosotros y eso, querida amiga, es lo verdaderamente difícil. Porque, incluso si ocurriese, no habríamos aprendido nada, no habríamos evolucionado ni crecido y ¿Cuánto crees que tardaría una situación parecida en convertirse de nuevo en un problema?
Así que las personas que esperan que las cosas sean fáciles viven una vida difícil mientras que las personas que aceptan que la vida es difícil, al utilizar los eventos de sus vidas para evolucionar y crecer, muy pronto los traspasan y hacen que aquello que antes era difícil ahora sea fácil, teniendo por tanto una vida cada vez más fluida y con menos problemas.
Federica no sabía que responder, la cuestión parecía tan contradictoria como simple y había pocos argumentos para contradecir lo que aquella misteriosa persona volvía a compartir con ella. Quizá al hacer lo difícil, escuchar, en vez de lo fácil, defenderse, había transformado las cosas en fáciles.
- Genial
- ¿Genial? - su intuición no se equivocaba, tras aquella simple palabra se escondía algo más que lo que aquella misteriosa persona que se volvía a cruzar por casualidad en su vida parecía demostrar.
- Si, genial.
- ¡Qué fácil es decir eso!
- Lo fácil es hacer difícil lo que intentamos que sea fácil - respondió el anciano provocando por primera vez en la conversación que sus ojos se encontrasen.
- No entiendo que quieres decir ¿es otro de tus juegos?
- No, simplemente es que lo verdaderamente difícil es que lo fácil nos de algún resultado diferente a los que ya hemos obtenido intentando ya lo que era fácil.
- No entiendo ¿por qué tienen que ser las cosas difíciles cuando una vez me decías que lo que tiene que ser es? ¿No debería ser la vida más fácil?
- La vida, Federica, se hace fácil cuando comprendes que es difícil. Solo cuando aceptas el reto que cada situación te exige en su justa medida, tu mente se pone en marcha para elaborar los recursos que necesitas para encontrar una solución lo suficientemente creativa para convertir ese reto al que te enfrentas en algo, de nuevo, fácil.
Federica trataba de ordenar las ideas que estaba escuchando y su silencio fue señal de que quería seguir escuchando.
- Por el contrario - continuo el anciano - cuando pretendemos que las cosas sean fáciles, nada en nosotros se prepara para dar un salto cuántico en las opciones que habíamos intentado antes. Más bien esperamos que algo de fuera solucione el reto por nosotros y eso, querida amiga, es lo verdaderamente difícil. Porque, incluso si ocurriese, no habríamos aprendido nada, no habríamos evolucionado ni crecido y ¿Cuánto crees que tardaría una situación parecida en convertirse de nuevo en un problema?
Así que las personas que esperan que las cosas sean fáciles viven una vida difícil mientras que las personas que aceptan que la vida es difícil, al utilizar los eventos de sus vidas para evolucionar y crecer, muy pronto los traspasan y hacen que aquello que antes era difícil ahora sea fácil, teniendo por tanto una vida cada vez más fluida y con menos problemas.
Federica no sabía que responder, la cuestión parecía tan contradictoria como simple y había pocos argumentos para contradecir lo que aquella misteriosa persona volvía a compartir con ella. Quizá al hacer lo difícil, escuchar, en vez de lo fácil, defenderse, había transformado las cosas en fáciles.
jueves, 28 de febrero de 2013
Somos más felices cuando deseamos las cosas que cuando las tenemos
Es curiosa la vida, muchas personas se pasan la vida deseando tener lo que no tienen, envidiando a las personas ricas, siguiendo sus vidas en la televisión, añorando las oportunidades que ellas no tienen...
Pero luego, de repente, tienes dinero, mucho dinero. Y aquello que añoraste lo tienes, aquello que envidiabas puedes tenerlo en tus manos, ahora la que provocas envidia eres tú, pero... sigues sin sentirte bien. Lo tienes todo pero parece que los problemas se multiplican, ahora otros problemas pero que parecen incluso peores que antes, aunque supuestamente lo tienes todo.
Y es que somos más felices cuando deseamos las cosas que cuando las tenemos... obviamente siempre y cuando tengamos satisfechas nuestras necesidades básicas de alimento, vivienda y seguridad. Cuando lo que necesitamos para vivir está satisfecho y nos mostramos agradecidos por ello, esto es muy importante así que lo voy a repetir, y nos mostramos agradecidos por ello entonces deseamos.
Para nuestra mente más profunda no hay mucha diferencia entre lo que imaginamos y la realidad, así que cuando deseo algo, ya sean objetivos personales o profesionales o ese bolso tan bonito que he visto en un escaparate, pues empiezo a imaginar lo que sería tenerlo, como llegar a conseguirlo. Disfruto de la motivación de moverme hacía ello, disfruto de cada paso en el camino porque en cada paso tengo lo que deseo en mi mente y, cuando lo tengo en mi mente, lo tengo. Pero al no poder tocarlo sigo deseando. Incluso igual no lo puedo comprar nunca pero... ahí está, dentro de mi, en mis sueños.
Y de repente, como decíamos antes, nos encontramos con muchísimo dinero. Y el dinero nos quita la capacidad para desear, de soñar, si queremos algo vamos y lo compramos. Y... pafff, se perdió la magia, el tiempo de espera, del disfrute de imaginar cómo sería si estuviese en nuestras manos, ya lo tenemos, lo disfrutamos unos instantes y la pasión se pierde. Además en esta sociedad de profunda influencia judeo-cristiana, católica más bien porque Jesucristo predicaba algo bien diferente, nos enseñan que las cosas que no se consiguen con esfuerzo no tienen valor y eso está grabado a fuego en nuestro subconsciente así que, si consigues algo sin ningún esfuerzo, no te ha costado nada, rápidamente el objeto en cuestión pierde su atractivo.
Por ejemplo, si te atrae alguien y ese alguien te corresponde rápida e intensamente pierde su valor, en cambio, si ese alguien te mantiene en vilo sobre sus intenciones el objeto de deseo cada vez se va volviendo más valioso y en esos momentos nos preguntamos ¿Por qué no me gusta el chico ese que es tan perfecto, en vez, de este petardo que me hace sufrir tanto…? Así que si encuentras un chico con un Ferrari que se enamore de ti locamente y te proponga matrimonio a la semana de conocerte, corre, corre muy lejos porque posiblemente acabes con un estado de anhedonia intenso, sintiendo que tienes todo lo que hay que tener en la vida para ser feliz pero no lo eres. Y encima te sientes culpable porque todo el mundo a tu alrededor te pregunta que quieres más si lo tienes todo, ¿Todo? No, falta lo más importante “ilusiones”…
En cambio con el
mismo chico y un Ford Fiesta, puedes sentirte muy feliz, paseando por Puerto Banus,
agarrada de su mano charlando y fantaseando, lo maravilloso que sería tener un Ferrari
como el que está ahí aparcado… Paradojas
de la vida...
Así que tenemos todo lo que podemos desear y no lo disfrutamos tanto como pensábamos antes de poder tenerlo. Y es entonces cuando nos damos cuenta de todas las cosas que no se pueden comprar con dinero, el amor, la amistad, el calor de una compañía sincera... y entonces empezamos a añorar eso que no tenemos. Y quizá la diferencia con aquello que si podemos comprar es que lo que no se puede comprar fuera forma parte de nuestra esencia interna, y cuanto más conectamos con lo que somos más plenos y mejor nos sentimos, mientras que cuanto más conectamos con adornos del exterior, mejor nos sentimos... un ratito.
Así que quizá la lección que tenemos que aprender es a ser felices con lo que somos, con lo que tenemos, para así descubrir que la felicidad está dentro de nosotros y, si en algún momento de nuestra vida nos hacemos ricos, poder ser felices también cuando lo tenemos todo, tanto como cuando no lo teníamos porque, al final, seguramente lo importante es lo que somos, lo que sentimos siendo más de lo que nos hace sentir el hacer o el tener. Pero ya sabéis, sólo quizá...
Toñi Figueredo y Antonio de Dios
Pero luego, de repente, tienes dinero, mucho dinero. Y aquello que añoraste lo tienes, aquello que envidiabas puedes tenerlo en tus manos, ahora la que provocas envidia eres tú, pero... sigues sin sentirte bien. Lo tienes todo pero parece que los problemas se multiplican, ahora otros problemas pero que parecen incluso peores que antes, aunque supuestamente lo tienes todo.
Y es que somos más felices cuando deseamos las cosas que cuando las tenemos... obviamente siempre y cuando tengamos satisfechas nuestras necesidades básicas de alimento, vivienda y seguridad. Cuando lo que necesitamos para vivir está satisfecho y nos mostramos agradecidos por ello, esto es muy importante así que lo voy a repetir, y nos mostramos agradecidos por ello entonces deseamos.
Para nuestra mente más profunda no hay mucha diferencia entre lo que imaginamos y la realidad, así que cuando deseo algo, ya sean objetivos personales o profesionales o ese bolso tan bonito que he visto en un escaparate, pues empiezo a imaginar lo que sería tenerlo, como llegar a conseguirlo. Disfruto de la motivación de moverme hacía ello, disfruto de cada paso en el camino porque en cada paso tengo lo que deseo en mi mente y, cuando lo tengo en mi mente, lo tengo. Pero al no poder tocarlo sigo deseando. Incluso igual no lo puedo comprar nunca pero... ahí está, dentro de mi, en mis sueños.
Y de repente, como decíamos antes, nos encontramos con muchísimo dinero. Y el dinero nos quita la capacidad para desear, de soñar, si queremos algo vamos y lo compramos. Y... pafff, se perdió la magia, el tiempo de espera, del disfrute de imaginar cómo sería si estuviese en nuestras manos, ya lo tenemos, lo disfrutamos unos instantes y la pasión se pierde. Además en esta sociedad de profunda influencia judeo-cristiana, católica más bien porque Jesucristo predicaba algo bien diferente, nos enseñan que las cosas que no se consiguen con esfuerzo no tienen valor y eso está grabado a fuego en nuestro subconsciente así que, si consigues algo sin ningún esfuerzo, no te ha costado nada, rápidamente el objeto en cuestión pierde su atractivo.
Por ejemplo, si te atrae alguien y ese alguien te corresponde rápida e intensamente pierde su valor, en cambio, si ese alguien te mantiene en vilo sobre sus intenciones el objeto de deseo cada vez se va volviendo más valioso y en esos momentos nos preguntamos ¿Por qué no me gusta el chico ese que es tan perfecto, en vez, de este petardo que me hace sufrir tanto…? Así que si encuentras un chico con un Ferrari que se enamore de ti locamente y te proponga matrimonio a la semana de conocerte, corre, corre muy lejos porque posiblemente acabes con un estado de anhedonia intenso, sintiendo que tienes todo lo que hay que tener en la vida para ser feliz pero no lo eres. Y encima te sientes culpable porque todo el mundo a tu alrededor te pregunta que quieres más si lo tienes todo, ¿Todo? No, falta lo más importante “ilusiones”…
En cambio con el
mismo chico y un Ford Fiesta, puedes sentirte muy feliz, paseando por Puerto Banus,
agarrada de su mano charlando y fantaseando, lo maravilloso que sería tener un Ferrari
como el que está ahí aparcado… Paradojas
de la vida...Así que tenemos todo lo que podemos desear y no lo disfrutamos tanto como pensábamos antes de poder tenerlo. Y es entonces cuando nos damos cuenta de todas las cosas que no se pueden comprar con dinero, el amor, la amistad, el calor de una compañía sincera... y entonces empezamos a añorar eso que no tenemos. Y quizá la diferencia con aquello que si podemos comprar es que lo que no se puede comprar fuera forma parte de nuestra esencia interna, y cuanto más conectamos con lo que somos más plenos y mejor nos sentimos, mientras que cuanto más conectamos con adornos del exterior, mejor nos sentimos... un ratito.
Así que quizá la lección que tenemos que aprender es a ser felices con lo que somos, con lo que tenemos, para así descubrir que la felicidad está dentro de nosotros y, si en algún momento de nuestra vida nos hacemos ricos, poder ser felices también cuando lo tenemos todo, tanto como cuando no lo teníamos porque, al final, seguramente lo importante es lo que somos, lo que sentimos siendo más de lo que nos hace sentir el hacer o el tener. Pero ya sabéis, sólo quizá...
Toñi Figueredo y Antonio de Dios
miércoles, 13 de febrero de 2013
Día de éxito... y de sueños
Ayer fue un día curioso, lleno de sincronicidades.
Ayer fue un día de esos que te ponen la piel de gallina, en el que los que vienen a aprender te enseñan, en el que las personas con las situaciones más duras son las que más energía, esperanza, proactividad y pasión le ponen a su recuperación y a su libertad.
Personas que no se quedan en "eso está muy bien en la teoría" sino que, aún sin mirarte a los ojos por muchas memorias de maltrato y abuso infantil sufridas, te piden que les lleves más allá de esas memorias y con paso más decidido que justificadamente temeroso se entregan a la práctica: sentir la emoción, permanecer en el dolor, dejar que pase, estar presente, mover los músculos que te pide el cuerpo, memorizar ahora que aquello fue en el pasado, soltar lo que no es mío, atreverse, enfrentarse a lo que sobra y dejar allí lo de allí para estar aquí, en esa pequeña consulta que ayer fue un espacio sagrado.
También hubo quien tuvo éxito en el "no puedo", en el "es muy difícil" y doy fe de que no pudieron, de que consiguieron ponérselo muy difícil en su quererlo "fácil". Un éxito que no es el que me gustaría pero que respeto, sabiendo que todo tiene sus pasos, que todo tiene sus tiempos. Con la confianza plena en que como yo me imagino que si pueden algún día ellas también lo creerán y su éxito será en un sentido diferente.
Y para finalizar un día que empezó con un revelador sueño, por si me quedaba alguna pizca de duda, o quizá para disipar la de los demás, un compañero me mandó esta historia que hoy comparto con vosotros esperando que os transmita la fuerza y confianza que me transmitió a mi.
Porque por algún extraño motivo nacemos con la capacidad de si poder realizar aquello que deseamos. Por alguna mágica disposición es muy difícil no tener éxito cuando te propones algo desde el corazón. Tan difícil que tendríamos que tener cuidado con aquello que deseamos, con aquello que visualizamos, porque lo que sueñas, lo que deseas, lo que eliges... lo tienes.
¿Y si fuese verdad que construimos nuestra realidad? ¿Y si tan sólo existiese esa posibilidad? ¿La despreciarías?
Ayer fue un día de esos que te ponen la piel de gallina, en el que los que vienen a aprender te enseñan, en el que las personas con las situaciones más duras son las que más energía, esperanza, proactividad y pasión le ponen a su recuperación y a su libertad.
Personas que no se quedan en "eso está muy bien en la teoría" sino que, aún sin mirarte a los ojos por muchas memorias de maltrato y abuso infantil sufridas, te piden que les lleves más allá de esas memorias y con paso más decidido que justificadamente temeroso se entregan a la práctica: sentir la emoción, permanecer en el dolor, dejar que pase, estar presente, mover los músculos que te pide el cuerpo, memorizar ahora que aquello fue en el pasado, soltar lo que no es mío, atreverse, enfrentarse a lo que sobra y dejar allí lo de allí para estar aquí, en esa pequeña consulta que ayer fue un espacio sagrado.
También hubo quien tuvo éxito en el "no puedo", en el "es muy difícil" y doy fe de que no pudieron, de que consiguieron ponérselo muy difícil en su quererlo "fácil". Un éxito que no es el que me gustaría pero que respeto, sabiendo que todo tiene sus pasos, que todo tiene sus tiempos. Con la confianza plena en que como yo me imagino que si pueden algún día ellas también lo creerán y su éxito será en un sentido diferente.
Y para finalizar un día que empezó con un revelador sueño, por si me quedaba alguna pizca de duda, o quizá para disipar la de los demás, un compañero me mandó esta historia que hoy comparto con vosotros esperando que os transmita la fuerza y confianza que me transmitió a mi.
Porque por algún extraño motivo nacemos con la capacidad de si poder realizar aquello que deseamos. Por alguna mágica disposición es muy difícil no tener éxito cuando te propones algo desde el corazón. Tan difícil que tendríamos que tener cuidado con aquello que deseamos, con aquello que visualizamos, porque lo que sueñas, lo que deseas, lo que eliges... lo tienes.
¿Y si fuese verdad que construimos nuestra realidad? ¿Y si tan sólo existiese esa posibilidad? ¿La despreciarías?
lunes, 14 de enero de 2013
Divertirse, volverse loco, disfrutar... con equilibrio.
Comparto con vosotros/as hoy un video que he visto por casualidad hoy en internet. Es una canción en directo de un grupo que se llama "30 seconds to mars" y el cantante Jared Leto da una auténtica lección de liderazgo. Pero antes de seguir comentando os dejo el enlace para ver el video:
http://www.youtube.com/watch?v=F5WL1MhgqBk&list=PLBC5C37AA248FD2A9
Como habréis podido comprobar la canción no es muy relajada, el cantante comparte con el público, estimula, pide a la gente que griten, se tira sobre el público, un auténtico momento de descontrol, locura, diversión... pero lo que quiero señalar aquí es lo que ocurre en el minuto 4:11.
En mitad de la parte más potente y desenfrenada de la canción para el concierto porque observa que hay gente que se ha caído. Para y dice (traducido al español):
"Todo el mundo, parar un momento, espera, levantar al otro (levantaos unos a otros), alguien está abajo, levantadle, girar y levantadles... De repente todo el mundo se ha vuelto loco aquí... girad y levantar a alguien, todo el mundo que levante a alguien, si hay gente debajo de vosotros levantadla... espera (le dice a alguno que supongo le pide que siga cantando) ¿Esta todo el mundo bien? Todo el mundo ahí atrás echaos hacía atrás un poco, ir hacía atrás, ir hacía atrás... ¿Está todo el mundo bien? Nadie pisando a alguien ¿no? No hay nadie caído ¿no? ¿Hay uno? Ok espera. Por favor calla un segundo (le dice a alguien del público) hasta que arreglemos esto..."- Vuelve a preguntar- "¿Ok?" - y como parece que todo está bien le dice a la que ha mandado callar - "Ahora puedes gritar" - Vuelve a preguntar "¿Está todo el mundo bien?" y ya volviendo a encender al público empieza a preguntar a derecha e izquierda si esta todo el mundo bien para continuar con la canción.
Lo que me ha sorprendido es como se puede combinar esa pasión por hacer a la gente vibrar, soltarse, expresarse, gritar, bailar, descontrolar y a la vez mantener la serenidad para parar y, con gran educación y aplomo, manejar la situación que se podía estar tornando peligrosa para parte del público.
¿Podríamos en nuestras vidas combinar ese equilibrio para descontrolar en los momentos adecuados y controlar en los que se precisa el control? Ya hablábamos hace tiempo sobre este tema en los post "Controlar lo incontrolable" y "Controlar lo controlable". ¿Podríamos permitirnos la pasión y la locura y a la vez mantener la serenidad y el enfoque cuando la situación lo precise?
Sin duda la salud y la felicidad tienen mucho que ver con utilizar cada emoción a tiempo, sin reprimir ninguna y sin ser dominados por ninguna, saber elegir cual utilizar en el momento preciso y disfrutar de todas ellas.
http://www.youtube.com/watch?v=F5WL1MhgqBk&list=PLBC5C37AA248FD2A9
Como habréis podido comprobar la canción no es muy relajada, el cantante comparte con el público, estimula, pide a la gente que griten, se tira sobre el público, un auténtico momento de descontrol, locura, diversión... pero lo que quiero señalar aquí es lo que ocurre en el minuto 4:11.
En mitad de la parte más potente y desenfrenada de la canción para el concierto porque observa que hay gente que se ha caído. Para y dice (traducido al español):
"Todo el mundo, parar un momento, espera, levantar al otro (levantaos unos a otros), alguien está abajo, levantadle, girar y levantadles... De repente todo el mundo se ha vuelto loco aquí... girad y levantar a alguien, todo el mundo que levante a alguien, si hay gente debajo de vosotros levantadla... espera (le dice a alguno que supongo le pide que siga cantando) ¿Esta todo el mundo bien? Todo el mundo ahí atrás echaos hacía atrás un poco, ir hacía atrás, ir hacía atrás... ¿Está todo el mundo bien? Nadie pisando a alguien ¿no? No hay nadie caído ¿no? ¿Hay uno? Ok espera. Por favor calla un segundo (le dice a alguien del público) hasta que arreglemos esto..."- Vuelve a preguntar- "¿Ok?" - y como parece que todo está bien le dice a la que ha mandado callar - "Ahora puedes gritar" - Vuelve a preguntar "¿Está todo el mundo bien?" y ya volviendo a encender al público empieza a preguntar a derecha e izquierda si esta todo el mundo bien para continuar con la canción.
Lo que me ha sorprendido es como se puede combinar esa pasión por hacer a la gente vibrar, soltarse, expresarse, gritar, bailar, descontrolar y a la vez mantener la serenidad para parar y, con gran educación y aplomo, manejar la situación que se podía estar tornando peligrosa para parte del público.
¿Podríamos en nuestras vidas combinar ese equilibrio para descontrolar en los momentos adecuados y controlar en los que se precisa el control? Ya hablábamos hace tiempo sobre este tema en los post "Controlar lo incontrolable" y "Controlar lo controlable". ¿Podríamos permitirnos la pasión y la locura y a la vez mantener la serenidad y el enfoque cuando la situación lo precise?
Sin duda la salud y la felicidad tienen mucho que ver con utilizar cada emoción a tiempo, sin reprimir ninguna y sin ser dominados por ninguna, saber elegir cual utilizar en el momento preciso y disfrutar de todas ellas.
sábado, 5 de enero de 2013
2013, un año para crear nuestra realidad
¿Podría ser verdad que somos creadores de nuestra realidad?
Desde la formulación del principio de incertidumbre de Heisenberg pasando por la interpretación de Copenhague, de Bohr, Heisenberg, Pauli y otros, se afirma que la realidad no existe sin la influencia del observador que la observa. Es muy aventurado mezclar las teorías de la física cuántica (que tratan de explicar las leyes de las partículas subatómicas) con los principios de la física mecánica que gobiernan los objetos más grandes, pero los avances de la física quizá nos están dirigiendo hacia cambios de paradigma que suponen una autentica revolución a la hora de entender nuestro mundo y nuestras vidas. Tan grande posiblemente como la que los humanos tuvieron que hacer al pasar de ser el centro del Universo (observando lógicamente como el sol se movía a lo largo del día) a que éramos nosotros los que nos movíamos alrededor del sol, o que la Tierra no era plana (como parece evidente echando un vistazo o caminando durante unas horas) sino redonda (y por tanto en algunos lugares los seres humanos debían estar boca abajo). Lo que parece evidente es que nuestros sentidos no nos describen la realidad sino una pequeña parte de ella y negar aquello que no podemos "ver" o que todavía desconocemos no es una conducta muy científica.
En los últimos tiempos ha habido muchas teorías basadas en esto, las teorías de la ley de la atracción, los mensajes del libro "El Secreto", etc. Seguramente no todo será según lo interpretamos pero lo que parece lógico es que lo que hemos creído hasta ahora no es tan cierto como parece y que podría ser interesante empezar a abrirnos y a comprobar si todos estos movimientos se pueden aplicar a nosotros o no.
Ya conocemos el concepto de la "profecía autocumplida" que explica como lo que creemos que va a ocurrir acaba ocurriendo en realidad. Por ejemplo, si pienso que algo me va a salir mal estoy tan tenso cuando lo realizo que las posibilidades de hacerlo mal se disparan o dejo de intentarlo al primer fracaso cuando si pensase que seguro que lo consigo lo haría con una confianza, una intensidad y una constancia que seguramente me llevarían hacía el éxito.
Es por eso que nuestra propuesta para este 2013 que empieza es el compromiso con crear nuestra realidad. Y eso pasa por, primero definirla y describir con el mayor detalle posible que es lo que realmente queremos, segundo empezar a actuar como si aquello que deseamos fuese a producirse con total seguridad, jugando a "como si" ya estuviese en vías de realización y haciendo todo lo necesario para llegar hasta ello. Desde los objetivos más pequeños y alcanzables hasta, sobre todo, los más disparatados. Quizá la única norma imprescindible podría ser que fuesen realmente nuestros deseos y que nuestro cuerpo y mente se enfocasen sin contradicciones hacía ellos.
Creo sinceramente en que podemos realizar exactamente lo que deseamos y que la mayoría de las veces que fracasamos en nuestros intentos es porque no estamos dispuestos a hacer lo necesario para conseguir lo que nos hemos planteado, es decir, el esfuerzo dedicado a conseguir el objetivo no es proporcional a lo ambicioso del mismo, o porque no lo hemos definido de una manera apropiada y por tanto nuestro cerebro no puede construir los caminos que llevan hacía el éxito.
Dice uno de los principios de la Terapia de Interacción Recíproca que no podemos realizar aquello que no hayamos imaginado antes así que... ¡invirtamos tiempo en imaginar con exactitud lo que deseamos! ¡Pongámoselo fácil a nuestro cerebro! La mayoría de nosotros somos expertos en todo lo contrario, en estar todo el día con miedo a aquello negativo que pudiese pasar, todo el día quejándonos, todo el día a cuestas con la famosa crisis que nos rodea. Cuando nuestras visiones crean o describen entornos catastróficos es normal que nuestro cerebro se centre en que tengamos precisamente eso. Si os digo que hay un montón de coches cuya matrícula termina en "8" seguro que empezaréis a ver muchos más que los que visteis la semana pasada.
Así que con un fuerte abrazo agradecido por vuestra compañía en este camino vital, el deseo que lanzamos con fuerza al Universo los profesionales de Avatar Psicólogos para vosotros es que la realidad que os rodea vaya tomando la forma de lo que habéis ido construyendo, primero en vuestra cabeza y luego con vuestras acciones. Que el año 2013 sea el de recogida de aquello que hayáis estado sembrando y, si no hemos sembrado el producto que deseamos, que sea el año en el que se remueva la tierra y empecemos a plantar las semillas que, tras respetar la ley de la cosecha, produzca el fruto que deseamos en nuestras vidas.
¡Feliz 2013!
Desde la formulación del principio de incertidumbre de Heisenberg pasando por la interpretación de Copenhague, de Bohr, Heisenberg, Pauli y otros, se afirma que la realidad no existe sin la influencia del observador que la observa. Es muy aventurado mezclar las teorías de la física cuántica (que tratan de explicar las leyes de las partículas subatómicas) con los principios de la física mecánica que gobiernan los objetos más grandes, pero los avances de la física quizá nos están dirigiendo hacia cambios de paradigma que suponen una autentica revolución a la hora de entender nuestro mundo y nuestras vidas. Tan grande posiblemente como la que los humanos tuvieron que hacer al pasar de ser el centro del Universo (observando lógicamente como el sol se movía a lo largo del día) a que éramos nosotros los que nos movíamos alrededor del sol, o que la Tierra no era plana (como parece evidente echando un vistazo o caminando durante unas horas) sino redonda (y por tanto en algunos lugares los seres humanos debían estar boca abajo). Lo que parece evidente es que nuestros sentidos no nos describen la realidad sino una pequeña parte de ella y negar aquello que no podemos "ver" o que todavía desconocemos no es una conducta muy científica.
En los últimos tiempos ha habido muchas teorías basadas en esto, las teorías de la ley de la atracción, los mensajes del libro "El Secreto", etc. Seguramente no todo será según lo interpretamos pero lo que parece lógico es que lo que hemos creído hasta ahora no es tan cierto como parece y que podría ser interesante empezar a abrirnos y a comprobar si todos estos movimientos se pueden aplicar a nosotros o no.
Ya conocemos el concepto de la "profecía autocumplida" que explica como lo que creemos que va a ocurrir acaba ocurriendo en realidad. Por ejemplo, si pienso que algo me va a salir mal estoy tan tenso cuando lo realizo que las posibilidades de hacerlo mal se disparan o dejo de intentarlo al primer fracaso cuando si pensase que seguro que lo consigo lo haría con una confianza, una intensidad y una constancia que seguramente me llevarían hacía el éxito.
Es por eso que nuestra propuesta para este 2013 que empieza es el compromiso con crear nuestra realidad. Y eso pasa por, primero definirla y describir con el mayor detalle posible que es lo que realmente queremos, segundo empezar a actuar como si aquello que deseamos fuese a producirse con total seguridad, jugando a "como si" ya estuviese en vías de realización y haciendo todo lo necesario para llegar hasta ello. Desde los objetivos más pequeños y alcanzables hasta, sobre todo, los más disparatados. Quizá la única norma imprescindible podría ser que fuesen realmente nuestros deseos y que nuestro cuerpo y mente se enfocasen sin contradicciones hacía ellos.
Creo sinceramente en que podemos realizar exactamente lo que deseamos y que la mayoría de las veces que fracasamos en nuestros intentos es porque no estamos dispuestos a hacer lo necesario para conseguir lo que nos hemos planteado, es decir, el esfuerzo dedicado a conseguir el objetivo no es proporcional a lo ambicioso del mismo, o porque no lo hemos definido de una manera apropiada y por tanto nuestro cerebro no puede construir los caminos que llevan hacía el éxito.
Dice uno de los principios de la Terapia de Interacción Recíproca que no podemos realizar aquello que no hayamos imaginado antes así que... ¡invirtamos tiempo en imaginar con exactitud lo que deseamos! ¡Pongámoselo fácil a nuestro cerebro! La mayoría de nosotros somos expertos en todo lo contrario, en estar todo el día con miedo a aquello negativo que pudiese pasar, todo el día quejándonos, todo el día a cuestas con la famosa crisis que nos rodea. Cuando nuestras visiones crean o describen entornos catastróficos es normal que nuestro cerebro se centre en que tengamos precisamente eso. Si os digo que hay un montón de coches cuya matrícula termina en "8" seguro que empezaréis a ver muchos más que los que visteis la semana pasada.
Así que con un fuerte abrazo agradecido por vuestra compañía en este camino vital, el deseo que lanzamos con fuerza al Universo los profesionales de Avatar Psicólogos para vosotros es que la realidad que os rodea vaya tomando la forma de lo que habéis ido construyendo, primero en vuestra cabeza y luego con vuestras acciones. Que el año 2013 sea el de recogida de aquello que hayáis estado sembrando y, si no hemos sembrado el producto que deseamos, que sea el año en el que se remueva la tierra y empecemos a plantar las semillas que, tras respetar la ley de la cosecha, produzca el fruto que deseamos en nuestras vidas.
¡Feliz 2013!
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