miércoles, 23 de septiembre de 2009

Todo es amor


El otro día acudí a una conferencia/meditación sobre el miedo y el resumen podría ser:

Donde hay amor no hay miedo

Así que la solución ante el miedo es conectar con la fuente de amor que hay dentro de nosotros. Esto es muy difícil cuando en zonas de mi cerebro que son pre-conscientes (es decir que actúan antes de que pueda ser conscientes de ellas) hay grabadas instrucciones de peligro ante una serie de cosas porque cuando aparecen esa serie de cosas el miedo se dispara y no lo podemos controlar conscientemente. En esos casos es necesario hacer una psicoterapia que nos ayude a limpiar esos miedos y nos permita tener un control consciente de nuestro cuerpo y a partir de ahí entrar en contacto con el amor.

¿Y cómo entramos en contacto con esa fuente de amor? la mayoría de la gente busca esa sensación de amor a través de la relación con los demás, buscamos el amor fuera y cuanto más lo buscamos fuera más dependemos del exterior y más nos alejamos de nuestra propia fuente, en palabras de Shanon, somos la presencia viva divina. Así que el camino más directo hacía el descubrimiento de esa fuente de amor es la meditación. Sólo desde el silencio podemos superar los engaños de la mente (que por mucho que nos quiera proteger a veces el remedio es peor que la enfermedad) y entrar en conexión con la Unidad a la que todos pertenecemos. Concepto que aunque parece muy espiritual es en lo que está trabajando la física cuántica, al fin y al cabo no dejamos de ser partículas en vibración que cuando vibran en una frecuencia de onda son materia y en otra son aire (el mejor ejemplo es la expresión de moléculas de agua según la temperatura: hielo, agua o vapor).

Así que la solución está en nuestras manos, no es fácil pero es accesible para todos. Entremos en contacto con el amor dentro y todos los miedos desaparecerán. Estemos presentes y el miedo (imaginar que el futuro tendrá más cosas malas que buenas, algo imposible desde los últimos avances de la física que nos enseña que todo el Universo está en perfecto equilibrio) se desvanecerá. Y si viene el miedo en vez de luchar contra él, que provocará más miedo, abrámonos ante esa realidad tan humana y amemos nuestro miedo, porque si donde hay amor no hay miedo, amar al miedo parece la manera más rápida de resolverlo (aunque también la más difícil).

Y, por cierto, ¿tu riñón eres tú? ¿forma parte de ti? parece evidente que si, aunque en este momento no tengamos capacidad de comunicación con él sabemos que está ahí y cumple su función. Qué no sientas el riñón no significa que no esté ¿no? pues quizá decir que no existe esa presencia viva divina dentro de nosotros sólo porque no podamos contactar con ella sea un poco atrevido ¿no crees?

Para aquellos que os queráis iniciar en la meditación os recomiendo el siguiente lugar:

http://www.sherainae-spa.com/actividades/meditacion.html

Y para todos, tratemos de vivir este día con amor, porque en lo más profundo... todo es amor

lunes, 14 de septiembre de 2009

La suerte del patito feo



Sin duda, fue ese día en el que al patito feo le echaron del estanque, ese día en el que se sintió solo, abandonado, no querido... el mejor de su vida... cuando caminaba con la cabeza gacha, arrastrando los pies, con el corazón roto y su autoestima desplomada no se podía imaginar el inmenso regalo que acababa de recibir porque...

¿Qué habría pasado si nunca le hubiesen echado? ¿Cómo habría sido su vida?

Habría permanecido en un estanque en el que todos se compadecían de él. Y cuanto más se compadecían y más trataban de ayudarle más hubiese sentido que era un pato inadecuado.
Habría tenido que seguir soportando las bromas y agresiones de los patos más "guapos".
Habría seguido esforzándose por ser un mejor pato y, con cada esfuerzo, más se hubiese alejado de su esencia, no sólo sintiéndose desgraciado sino también extraño.
Habría suplicado amor y cuanto más lo hubiese hecho menos sensación de que lo merecía.
Se hubiese quejado de su mala suerte y con cada queja más alejada su libertad porque más inseguro se sentiría y más incapaz de renunciar al "amor" que le daba el resto de los patos.
Nunca hubiese descubierto quién es en realidad.

Pues eso, que el peor día de su vida fue el mejor de su nueva vida y es que a veces hay que renunciar a algo para obtener algo mejor, pero como es tan difícil y da tanto miedo renunciar, la vida nos suele echar una mano y darnos en algún momento un empujoncito que ya será responsabilidad nuestra que sepamos aprovechar...

lunes, 7 de septiembre de 2009

SOS... Tengo miedo a tener miedo

"Tras un ataque de pánico, hay un antes y un después. La vida tras una crisis de este tipo siempre es distinta, para bien o para mal ya no es la misma; eso sí, el después no tiene por qué ser negativo si sabes entender el mensaje. Si, has leído bien, un ataque de pánico es un mensaje [...]. Tu vida ha llegado a un punto de inflexión, a un punto y aparte. Algo tienes que cambiar, y de nuevo has leído bien: lo tienes que cambiar tú; por mucho que intentes que cambie lo que te rodea, si en ese cambio no varían tus relaciones con él, el cambio será estéril. [...] Lo único que te sacará de esa sensación de amenaza permanente y por consiguiente de estar bajo peligro vital será:
- Entender el mensaje.
- Saber cambiar todo aquello que te ha hecho hasta hoy ser no sólo dependiente (todos somos dependientes en algo) sino incapaz de ser autónomo.
- Darte cuenta de que detrás de un ataque de pánico hay un fallo en el sistema, y solo entendiendo el sistema podrás encontrar la solución."



Este es alguno de los muchos mensajes que Roberto Aguado nos presenta en su libro "SOS... Tengo miedo a tener miedo" publicado por Pirámide y que presentará el próximo jueves 10 de septiembre a las 20:00 en FNAC del C.C. La Cañada en Marbella.

Roberto ha sido, sin duda, el maestro (porque él es un maestro en todo el sentido de la palabra) que más influencia ha tenido en mi como psicoterapeuta, llegar a él fue un regalo inesperado que puso orden a todo el aprendizaje tan distinto que había hecho en mi vida y aportó un montón de cosas nuevas que me han ayudado a ayudar a todas aquellas personas que han acudido a mi con problemas de ansiedad. Seguro que muchos reconoceréis en sus palabras otras mías como "tienes que hacerte amigo/a de tu ansiedad", "siente la sensación, es sólo tu cuerpo tratando de protegerte" y otras frases que a estas alturas de mi vida ya no se cuanto tienen de mías y cuanto de Roberto porque él es capaz de transmitir su modelo, su sabiduría y su experiencia de una manera tan profunda que hace que los que hemos sido alumnos suyos las sintamos como nuestras.

Por todo esto, para mi es un orgullo inmenso poder acompañarle a presentar su libro, un libro en el que pacientes, terapeutas y personas interesadas encontrarán, sin duda, la mejor aproximación para superar (o ayudar a hacerlo) una enfermedad tan incapacitante como la ansiedad. Un orgullo y un regalo que me gustaría ofreceros, porque escuchar a Roberto es toda una experiencia que no deja indiferente y tenerlo en Marbella es una oportunidad que no se puede dejar escapar.

"El sujeto que vive este tipo de crisis tiene la misma percepción de amenaza que la persona enfrentada a una amenaza tangible. Sólo que esa amenaza sucede en un sistema alejado del intelecto y cercano al vigilante permanente de nuestra seguridad global" [...] "Creemos que una pieza esencial para este fracaso (el de algunos tratamientos) con muchos pacientes es no haber tenido en cuenta que el cerebro de las personas que padecen un trastornoen el que tienen miedo al miedo no está gobernado por la misma lógica ni por las mismas estructuras cerebrales que el cerebro de la persona que no lo padece. La investigación de Roberto Aguado sobre el sistema límbico y su influencia ha hecho que ese 30% de pacientes que no responden al tratamiento cognitivo (el más extendido en España) puedan encontrar una salida a su enfermedad y tener la esperanza de poder superar su miedo. Porque sí, la ansiedad se supera y cuando lo haces sales transformado, así que el beneficio es doble, por una parte recuperas la libertad y por otro logras un autoconocimiento que te permite vivir de una manera más plena porque... "no sólo no existe la muerte detrás de una crisis sino que realmente lo que hay al final es un renacer, ante la situación amenazante, y también en tu integridad, en tu esencia como persona."

"Para mí la psicoterapia es sobre todo un descubrimiento, y sólo cuando el paciente descubre los enigmas de su trastorno el profesional es eficaz." En SOS Tengo miedo a tener miedo Roberto nos descubre, tras más de 15 años de investigación y más de 3.000 pacientes, las claves para entender la enfermedad, tanto psicológicas, como bioquímicas o emocionales; responde a las dudas que suelen plantear los pacientes que padecen esta enfermedad y, sobre todo, se pone "manos a la obra: la salida del túnel" para desmenuzar las claves para superar el trastorno a través de un modelo, el de la terapia de interacción recíproca, o "el arte del permanente diálogo con nuestra biografía".

Deseo que lo disfrutéis.

Antonio de Dios Glez.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La luciérnaga



La noche calló sobre el bosque y ésta era la señal que esperaba nuestra amiga la luciérnaga para salir de su letargo y recorrer la espesura de la maleza.

Pero esta vez se sentía diferente, su cuerpo estaba alborozado y vibraba como nunca antes lo había hecho. Era la llamada de la naturaleza que le pedía a gritos salir a buscar quien bailase con ella la danza de la vida y dar continuidad a su especie.
De pronto... la vibración se hizo incontrolable y un haz de luz fosforescente envolvió todo su cuerpo.

Encendida por su propia bioluminiscencia interna aquel espectáculo seguro resultará demasiado tentador para sus compañeros que pronto alzarán el vuelo para acercarse a ella tratando de ser los elegidos.

Sin embargo, tanta luz en medio de la oscuridad de la noche no pasó tampoco desapercibida para una seseante víbora que serpenteaba precisamente por allí.

Excitada la serpiente empezó a perseguir a nuestra pobre protagonista en una lucha sin cuartel. La luciérnaga se resistía a su cruel destino e intentando zafarse a la carrera, pero sus patitas no competían ni de lejos con el ágil reptar de aquella víbora. Metro a metro, su depredador iba ganando terreno a una presa cada vez más exhausta hasta que ya las fuerzas le fallaron y se rindió a la evidencia de una muerte segura.

Sin embargo, antes de que la serpiente pudiese aprisionarla en un abrazo mortal todavía tuvo tiempo de revolverse para, mirándola a los ojos, preguntarle:

¿Por qué me persigues? ¿Por qué deseas matarme? yo no te hecho ningún mal y ni siquiera pertenezco a tu cadena alimenticia.
Entonces....¿¿¡¡Por qué deseas devorarme!!??

Y la serpiente respondió seseante... ¡¡PORQUE NO SOPORTO VERTE BRILLAR!!

Y según dijo esas palabras vió su propio imagén reflejada en la luz de la luciérnaga.
No sabemos muy bien si la víbora al ver su propia luz en el reflejada en aquel ser descubrió su propia esencia de luz y con lágrimas en los ojos agradeció a la luciérnaga el regalo o si al descubrir su propia luz se asustó tanto que mató a la luciérnaga en aquel mismo momento para apagar a la vez luz y reflejo... lo que si sabemos es que aquella víbora tuvo en aquel instante una oportunidad de romper el estigma que le habían colocado y descubrir su verdadera identidad de luz y deseamos de corazón que pudiese aprovecharlo, pero eso no depende de nosotros, ni de la luciérnaga y su luz sino sólo y exclusivamente de ella... y seguro que la vida que es generosa le ofrecerá, de necesitarlo, una segunda oportunidad, ¿la aprovechará?

viernes, 21 de agosto de 2009

Enfado vs Resentimiento

Hablando de emociones el otro día en un curso surgía la pregunta de cual era la diferencia entre enfado y resentimiento, en ocasiones pueden querer decir lo mismo pero hay matices que los diferencian y que provocan que pueda ser difícil deshacerse más de uno que del otro.

El enfado, o la ira, es una emoción básica que como hemos visto en otros post nos sirve para defendernos cuando nos sentimos agredidos. Cómo emoción es adaptativa y transitoria, se mantiene mientras nos sentimos agredidos y cuando volvemos a sentirnos seguros desaparece. No podemos olvidar que se convierte en traumática aquella emoción que no se ha podido expresar, cuando la expresas dejas fluir la energía retenida. No importa lo que pasó, lo que queda como una dolorosa carga es la energía que se estancó, cuando te permites sentir esa energía pese al malestar que provoca estás completando la situación, estás dejando que esa energía, que tenía una función en el pasado cuando te sentías en peligro, fluya hacía afuera una vez que ya no es necesaria. El enfado se complica cuando nuestros pensamientos sobre la situación impiden que fluya, con el pensamiento provocamos que la situación que pertenece al pasado sea permanentemente presente y nuestro cuerpo siga reaccionando hacía ella con una defensa, inútil porque el peligro que la creo ya ha pasado, pero eso es algo que nuestro sistema límbico no sabe y sigue haciendo su función: protegernos.

El resentimiento, como la propia palabra indica es re-sentir-miento y por tanto es volver a sentir un sentimiento y esa vuelta tiene un gran componente cognitivo. Donde el sentir debería pertenecer al momento en el que transcurre la acción, nuestra mente en su intento de control se asocia con la emoción y provoca que ésta vuelva una y otra vez y se sienta como permanentemente presente como veíamos antes. El resentimiento, no tiene que ver con lo que pasó, tiene que ver con lo que pensamos sobre ello y esto nos impide dejar que se vaya.

Además, donde el enfado es siempre hacía afuera, el resentimiento tiene una parte que es hacía nosotros mismos, pero al poner esa parte en el otro nunca podemos resolverlo. Si el otro me hace algo me enfado para protegerme, pero si yo hago algo y el otro no responde como yo espero entonces me enfado con él cuando en realidad estoy enfadado conmigo mismo. A veces, cuando no soy capaz de perdonarme a mi mismo, me enfado hacia fuera para ocultar esa parte de mi que no soy capaz de aceptar, por eso el resentimiento nos acompaña es tan difícil de resolver, porque estamos enfocando en la dirección equivocada y porque el pensamiento, por mucho que se empeñe y trabaje, es incapaz de dejar fluir la energía de la emoción.

Por eso tantas veces se dice que el resentimiento es algo que quema por dentro... ¡porqué es ahí a donde pertenece, a mis adentros!

Aunque sin duda es más fácil enfadarse con el otro que con nosotros mismos, la mayoría de las veces es más sabio:

1. Pararse.

2. Dejar que los pensa-mientos vengan y se vayan sin enredarse en ellos, observar el pensamiento.

3. Sentir la sensación corporal de tensión, abrirle un espacio a esa tensión en nosotros y escuchar a nuestro cuerpo dejando que esa energía fluya y se vaya.

Podemos elegir dejar de ser esclavos de aquello que nos hizo daño en el pasado para poder disfrutar plenamente de nuestro presente.

lunes, 10 de agosto de 2009

Precisamente

Precisamente porque le doy importancia no trato de poseerlo y dejo que sea lo que es...

sábado, 8 de agosto de 2009

Viaje Lhasa-Beijing, una lección

Cuando cogimos los billetes para el tren que nos llevaría desde Lhasa a Beijing la idea era disfrutar del tren más alto del mundo que nos llevaría por parajes inolvidables (www.chinatibettrain.com), en lo que se convirtió fue en otra pequeña prueba para nosotros...



Por la incompetencia, o el engaño, de la agencia de viajes de Tibet nos bajaron una categoría en el tren y eso significaba pasar de los "soft sleepers" vagones de literas para cuatro personas (mayoritariamente occidentales) al lado de la cafetería por otros, "hard sleepers" para seis personas, compartiendo baño con otros diez camarotes y separados de la cafetería por 6 vagones de "hard seats" donde la gente se apiñaba en cada hueco que encontraba. Mi compañera de viaje me recordaba que los de la India eran mucho peores, supongo que al ver mi cara se esforzaba por animarme ante la imagen de las 48 horas que nos quedaban por delante sin salir de allí... ¡48 horas metidos en un tren! rodeados de personas de otra cultura que venían a vernos y a hacernos fotos porque éramos los únicos occidentales lo suficientemente atrevidos para habernos metido allí... sin música (que se había quedado junto a Buda en la mochila) y con tan solo un libro... se presentaba un viaje muy largoooooooo.

Así que tenía dos opciones, quejarme y pensar en lo que quedaba por delante o ver que había detrás de esta experiencia... y me decidí por la segunda opción (si hubiese decidido la primera no existiría este post...). En el fondo el viaje en tren es la mejor manera de sumergirse en la cultura del país visitado, tanto con sus cosas buenas como con sus malas, y si dejas que la mente acostumbrada a la comodidad se apague entras en un estado de comunión con el lugar imposible de conseguir de otra manera.

Silenciar la mente... estar en el presente...

De nuevo la mejor manera de transitar por los momentos difíciles que se presentan en todo viaje, turístico o vital. Y cuando silencias la mente con sus pensa-mientos de lo que debería ser, lo que queda, la incomodidad, la falta de higiene, la comida, el aburrimiento... entonces entras en el Ser y en el Ser todo está bien. Así que el viaje se transformó en una experiencia única de como sentir el aburrimiento, transformando esa esclavitud que tenemos con respecto a estar siempre haciendo, y aprovechar las horas de tren para descansar y llegar con energías físicas, que las internas estaban por todo lo alto, renovadas a Beijing.

El estado de ánimo con el que nos encontramos depende directamente de los pensamientos que tengamos, nuestra mente crea la realidad. Cuando simplemente observas la mente sin implicarte ni darle o quitarle la razón a sus argumentos, la mente poco a poco se acalla y entras en un estado en el que el aburrimiento no existe porque cuando entras en conexión con tu Ser todo está bien, es imposible estar mal. Es el ego, la parte de nuestra personalidad construida la que nos dice que tenemos que hacer algo para ser, SER=HACER, si haces las cosas bien eres bueno, si las haces mal eres malo y si no haces eres vago o estás perdiendo el tiempo. Pero más allá de ese discurso esta el Ser y en el Ser es imposible que las cosas estén bien o mal porque se supera la dicotomía a la que nos obliga la mente y se llega a la unidad con todo lo que nos rodea.

Y así fueron pasando las horas, de una manera completamente diferente a lo que hubiese sido el viaje en avión, diferente a lo que hubiese sido el viaje con mi mochila, libros, ipod, etc. Porque si tan solo una de las cosas hubiese sido de otra manera la experiencia no habría sido la misma, incluido el regalo de haber hecho el viaje con Sherainae compartiendo, apoyando y enseñandome durante toda esta investigación espiritual e interna que, sin duda, me ha hecho crecer algo más.

Y al llegar a Beijing, tras 48 horas exactas de viaje y tras dejar las cosas en el hotel, nos fuimos a visitar la ciudad perdida, un parque que había en frente, la plaza de Tiannamen y volvimos andando al hotel tras recorrer la calle de tiendas modernas, no se cuantos kilómetros hicimos ese día, pero si se de donde habíamos sacado las fuerzas.


Nuestros compañeros de viaje, resultaron ser majísimos y nos cuidaban mucho


El cubículo donde transcurrieron la mayoría de las horas


Los paisajes fueron, durante todo el trayecto, espectaculares