Quería utilizar este último post del año para honrar a todas esas personas valientes que han afrontado en este año sus retos más difíciles y exigentes.
El otro día alguien me decía "Tiene que ser fantástico tu trabajo, tú curas a la gente" y eso me recordó que, por un lado si que es fantástico mi trabajo y estoy muy agradecido por ello y, por otro, que yo no curo a nadie, que como decimos en nuestra página web el Avatar es el mago, la persona que aparece para acompañar al Héroe o Heroína cuando se dispone a efectuar un cambio o a afrontar una prueba de superación que les impulse espiritual y evolutivamente. Nosotros tenemos la fortuna de acompañar a esos héroes y heroínas cotidianos que toman la decisión de liberarse de las cadenas de sus historias construidas, de sus acontecimientos traumáticos, de sus rencores, de sus miedos y afrontan ese reto de superación que les hará libres. Ser escoltas de ese proceso es un honor que nos regalan muchas personas cada año, no sólo las que vienen a consulta sino también esas que en los cursos se implican y llevan a la práctica esas ideas que suenan tan bien pero que a veces son más fáciles de escuchar que de actuar. Para todas aquellas personas que han decidido hacer un cambio en su mundo a través de un cambio en sí mismas nuestro aprecio, reconocimiento y nuestro más sincero Namasté.
Y como este es un homenaje a esas personas, voy a dejar paso a las palabras de una de ellas, una de esas muchas personas que se han liberado durante 2011 y que con su esfuerzo, su vivencia y su cambio resultan buen modelo para los que les rodean.
Muchas gracias por este año y en nombre del equipo de Avatar Psicólogos os deseo que tengáis un año 2012 lleno de regalos para vuestra Alma.
¡¡ Feliz 37º año !!
Tras la última visita a mi compañero, mi guía, mi amigo... y tras expresar mi actual estado de bienestar, éste me animó a escribir unas palabras para compartir con vosotros el proceso de mi, yo lo llamo, renacer.
Efectivamente, el camino es duro, ahora os parece duro pero, entenderéis en un momento dado de plenitud que fue el camino justo por el cual tuvisteis que pasar para llegar a lo más esperado.
Quizás lo más esperado aún no lo sabéis, quizás os parezca una utopía pero llegará el momento en que lo sepáis y se haga efectivo, eso sí, necesitamos un poquito, sólo un poquito de amor propio, egoísmo puro y duro. Entendiendo este egoísmo como lo más bonito que puede uno hacer por sí mismo y no como un término despectivo que excluye a los demás. Ese poquito de amor propio irá creciendo y creciendo hasta el punto de poder ofrecerlo con generosidad a todo aquel que encontréis en vuestro camino futuro.
A mí me llegó el momento, a las puertas de cumplir 37 años, de plantearme el porqué había vuelto a caer en una situación incomprensible, algo lejos de mi razonamiento y que, además, me martirizaba y me producía un sufrimiento y desgaste del que seguro os sentís algunos identificados. Cualquiera puede ser la causa que os haga sentir mal, cualquiera.
Llegué a la conclusión de que algo había que cambiar. Sí, porque por ese camino que iba, el que llevaba ya tantos años imponiéndome, no me daba unos resultados óptimos de bienestar.
Ese algo es la forma de pensar. Todos tenemos pensamientos, aquí nos gusta leerlo así, "pensa-mientos", para intentar hacernos ver de esta forma que algo de "mentira" hay escondido y, así es. Algo hay. Nuestros pensa-mientos son elegidos pero, tras llevar años y años pensando lo mismo parece que no tenemos elección y por eso perdemos ese poder que es la libertad. Somos libres de elegir en todo momento. Elijamos pues, pensamientos para nuestro beneficio personal, emocional.
Es duro y cuesta pero, con un poco de tesón se consigue doblegar a nuestro mejor enemigo, nuestra mente, y así, usarla en nuestro mejor beneficio y, os aseguro, que la recompensa es eso que buscáis.
¿Acaso no quisierais ser felices y dichosos con todo lo que os rodea? y digo TODO. Porque se puede, lo he comprobado, ser dichoso y terminar siendo agradecido con todo lo malo que nos ocurre, por supuesto con lo bueno también.
Pues ponte manos a la obra. Cambia tu manera de pensar y a poco que lo intentes con convicción verás los resultados inmediatamente. ¿Qué es lo que pasará? pues que dirás: "Sí, muy bien, muy bonito, estupendo, qué bien me siento pero..."
Justo ahí, a partir de ese "pero", probablemente estés pensando justamente lo contrario de lo que te habías propuesto a pensar y, ahí vendrá la primera pequeña prueba de fuego. ¿Quieres continuar sintiéndote bien o prefieres volver al "agujero"? En ese momento sólo tienes que elegir, porque como decía, somos libres de elegir en cada momento lo que hacemos y por ende también lo que pensamos. Así que os invito a que elijáis dejar pasar ese primer pensamiento, no hacerle mucho caso y hacerlo de forma consciente (os podéis decir, este pensamiento no me interesa, no me conviene, no le haré caso; esperaré uno mejor) Vendrán muchos, no os preocupéis, perseverar. Se trata de crearse un hábito, un hábito tan lícito como el de quererse a uno mismo. Elegid los buenos.
Una vez consigáis quereros o amaros tendréis todo el poder para conseguir vuestro bienestar e incluso ayudar a quien también sufre a vuestro lado por esto, por aquello, por lo de más allá.
Llevamos muchos años sufriendo por esto, por aquello y por lo de más allá, ¿no creéis?
Podéis ver gente de cualquier edad, incluso gente a la que le llega el final de sus días y que no han hecho otra cosa que maltratarse asímismos. ¿Queréis ser uno de ellos?
Como le dije a mi amigo, todo ahora es nuevo para mí, todo son experiencias totalmente distintas, no es fácil hacerse a la idea de tanta dicha y claro, le dije, es que me he llevado 37 años, toda mi vida para llegar a este punto y, como él decía, ahora tratar de equilibrar tantos años de vida "errando" con un par de meses tras los que me vine abajo y decidí cambiar, no es fácil y se trata de conseguir ese equilibrio tantas veces mencionado en este blog.
Así es que estoy viviendo mi nueva vida, el resto de mis días pero, más consciente cada día de que el Amor por uno mismo es la única herramienta realmente válida.
Estoy convencido de que me van a venir nuevas experiencias, mi vida anterior con la que tanto he luchado me ha hecho ver muchas cosas y ese pasado me ha moldeado (muchas armaduras para sentirme protegido y seguro tras mis propias murallas) pero, día a día iré moldeando una nueva figura más acorde a mis pretensiones; la felicidad y el bienestar.
Cada suceso, cada experiencia es un regalo, es la vida y se trata de vivirla. Vívela.
Encuéntrate a ti mismo cada vez que tengas oportunidad. ¿Sabías quién estuvo contigo en cada momento difícil de tu vida, quién estuvo acompañándote y quién seguirá ahí por el resto de tus días? Claro que sí, tu mejor amigo/a, tú mismo/a. ¡Jamás me sentí más querido y aceptado que conmigo mismo! ¡Jamás disfruté tanto de mi soledad! Y, es que desperdiciaba inútilmente mi tiempo esperando la aprobación y aceptación de los demás, de las personas más cercanas o más importantes para mí. Quizás, nunca me di realmente la oportunidad de aprobarme y aceptarme a mí mismo tal y como soy.
Esta frase la memoricé y la repito siempre que tengo oportunidad, delante del espejo, dice más o menos así: "[Nombre propio] tengo esperanza firme en ti, te admiro y apruebo con la seguridad de que puedes ser tal y como eres."
Por eso, como dice el dicho: "un amigo es un tesoro y hay que cuidarlo", no iremos encima a seguir maltratándolo con: críticas, juicios, prejuicios, creándole inseguridad, desconfianza... vamos a cuidar de esta persona, de nosotros y así, encontraréis el momento de renacer y enseguida una sonrisa se posará en vuestro rostro e, incluso, como me pasó a mí, puede que lloréis de agradecimiento. Agradecimiento hacia vosotros mismos, hacia toda vuestra vida pasada, presente y que hará de un futuro infinitamente mejor. También agradecido hacia todas las personas que nos enseñaron algo, curiosamente las que nos hacen daño y nos indican pues, dónde tenemos que reparar.
Así pues, ahora disfruto de mi nueva vida y, a veces, resulta raro darse cuenta de cómo por ciertas cosas me ofuscaba, me indignaba, criticaba, me rebotaba, reaccionaba a golpe de razonamientos y, ahora entiendo que las cosas y comportamientos que vemos en los demás, simplemente, no son responsabilidad nuestra y podemos respetar mucho más al resto de personas con las que interactuamos o, incluso con las que no lo hacemos. Ellos están haciendo su camino y ellos decidirán dar sus propios pasos igual que tú hoy decides caminar por la nueva senda que te llevará al Amor y, una vez llegues a él y te llenes de él, podrás dar todo lo que te sobre. Mientras no permitamos que los demás den los pasos elegidos estaremos entorpeciendo su camino y creándoles más mentiras y, encima, faltándoles al respeto. Dejemos que den sus pasos, dejemos que aprendan de éstos y mostrémosles con nuestra actitud amorosa y libre que otra forma de pensar es posible. Si vemos que no estamos preparados, no pasa nada, ya dije que el camino es duro pero, podéis elegir entre ver qué os afecta a vosotros mismos para ayudaros o, por el contrario atacar, huir, ignorar... en definitiva volver a vuestra vida anterior.
Espero que muchos de vosotros renazcáis y que mis palabras ante esta experiencia vivida os ayuden y acompañen en vuestro camino hacia el Amor y la libertad.
P.D.: Pensé muchas veces que este blog era algo así como una "secta", fijaos que pensa-miento ¿no? pero, sé que no es fácil comprender las frases para la mayoría de los que la leen. Por este motivo, si llegáis a pensar así, os animo a que releáis las historias que Antonio y su equipo nos cuentan, las veces que hagan falta e incluso tras pasar varios meses; veréis que cada frase, cada palabra encaja perfectamente para dar un mensaje de esperanza y amor que bien valen muchas vidas, como la mía. GRACIAS A TODOS.
Juanjo
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
sábado, 31 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
Una decisión consciente
Hoy, camino de Madrid, he tenido dos experiencias muy diferentes.
La primera empezó por la mañana, el tren que me llevaría a Madrid salía a las doce de la estación del AVE de Málaga, así que preparé todo para coger el tren de cercanías a las 11:00. Pero hay momentos en los que cuanto más prisa tienes más se enredan las cosas, así que por diversos motivos salí de casa lo suficientemente tarde como para que fuese poco probable llegar a tiempo a la estación de cercanías, al menos si quería evitar una larga carrera con mochila a cuestas. Caminaba muy deprisa cuando pensé “Ojalá encuentre a alguien que me lleve”, no se por qué pensé eso en vez de pensar donde podría coger un taxi, pero veinte segundos más tarde doblaba una esquina y me encontraba de frente a Jorge, mi mejor amigo, que no me había cogido el teléfono quince minutos antes y que ahora dejaba todo lo que estaba haciendo para llevarme, ahora con tiempo de sobra, a la estación de cercanías. A veces me asusto del poder de la mente cuando está bien enfocada y libre, pero bueno, ese no es el tema del post de hoy.
Gracias a encontrarme con Jorge ahorre mucha tensión, algún que otro autorreproche y un caro viaje en taxi. Pero, sobre todo, me hice más consciente de la suerte que tenía, no por haberle encontrado ese día sino de haberle encontrado en mi Vida.
Unas horas más tarde, ya en la estación de Atocha, aproveché el tiempo que tenía libre para ir a comer. Tras disfrutar de una exigente “lucha” con una camarera con cara y actitud entre agresiva y amargada a la que conseguí “robarle” una sonrisa, me dirigí a las vías con cierta sensación de bienestar por la victoria para coger el tren que me llevaría al sitio de mi retiro meditativo. Nada más llegar descubrí que el tren hacía El Escorial, el que me podía haber dejado allí sobrado de tiempo había partido a penas hacía un par de minutos (¡o menos!). Pero bueno, en otros veinte minutos había otro así que no había mucho problema.
Quizá por el tiempo que llevo ya fuera de Madrid o quizá por el despiste que a uno le envuelve en cuanto termina un mes de trabajo incesante y entra en modo “me voy de retiro meditativo”, no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que el tren que iba a El Escorial no solo iba por la vía en la que yo estaba esperando sino que había otra que es por donde precisamente había pasado el último tren que me habría llevado al lugar al que me dirigía a tiempo. ¿Y el siguiente? El siguiente pasaba ¡“sólo” una hora después! Conclusión, no solo tendría que esperar en la estimulante estación de Atocha durante toda una hora sino que, habiendo salido con tres horas de margen… ¡iba a llegar tarde!
¿Era ese motivo para sentirme mal? ¿Para pensar en mi “mala” suerte? ¿Para insultarme por haberme puesto en la vía equivocada? Seguramente la inercia mental me llevaba hacía eso, pero decidí parar un segundo, dejar que el primer impulso pasase, hacer un par de respiraciones profundas y volver a ser yo frente al personaje que mi mente estaba preparando para “poseerme”.
Decidí reflexionar, había tenido tres acontecimientos significativos ese día ¿A cuál iba a dar más importancia? Mi cuerpo se preparaba para darle mucha más importancia al negativo que acababa de acontecer que a los dos anteriores pero… ¿Era eso justo? ¿Podía compararse el mágico momento de la mañana que me permitió no perder el AVE con el hecho de perder un cercanías y llegar algo tarde? Racionalmente no había color, perder el AVE hubiese supuesto, quizá no llegar tarde porque había otro después con el que también hubiese llegado pero si un importe económico muy fuerte y no tener tiempo para comer. No podía compararse a llegar media hora tarde, pero mi mente iba directa a inundarme de frustración dándole mucha más importancia a este último acontecimiento que al primero. Incluso, si no hubiese cogido ese tren no hubiese tenido la oportunidad de tratar de contagiar a un ser humano de un poco de calidez y Amor cuando, supongo, los acontecimientos de su vida o su forma de afrontarlos le estaban provocando un evidente dolor.
Al ser consciente esboce una sonrisa cómplice al mundo de las probabilidades y aproveché la espera para llenarme de gratitud, sintonizar con una frecuencia de onda positiva que dejase la noradrenalina guardada en mi locus coeruleus y dedicar el tiempo a leer y… escribir este post.
No fue muy difícil, tan sólo fue una decisión Consciente.
La primera empezó por la mañana, el tren que me llevaría a Madrid salía a las doce de la estación del AVE de Málaga, así que preparé todo para coger el tren de cercanías a las 11:00. Pero hay momentos en los que cuanto más prisa tienes más se enredan las cosas, así que por diversos motivos salí de casa lo suficientemente tarde como para que fuese poco probable llegar a tiempo a la estación de cercanías, al menos si quería evitar una larga carrera con mochila a cuestas. Caminaba muy deprisa cuando pensé “Ojalá encuentre a alguien que me lleve”, no se por qué pensé eso en vez de pensar donde podría coger un taxi, pero veinte segundos más tarde doblaba una esquina y me encontraba de frente a Jorge, mi mejor amigo, que no me había cogido el teléfono quince minutos antes y que ahora dejaba todo lo que estaba haciendo para llevarme, ahora con tiempo de sobra, a la estación de cercanías. A veces me asusto del poder de la mente cuando está bien enfocada y libre, pero bueno, ese no es el tema del post de hoy.
Gracias a encontrarme con Jorge ahorre mucha tensión, algún que otro autorreproche y un caro viaje en taxi. Pero, sobre todo, me hice más consciente de la suerte que tenía, no por haberle encontrado ese día sino de haberle encontrado en mi Vida.
Unas horas más tarde, ya en la estación de Atocha, aproveché el tiempo que tenía libre para ir a comer. Tras disfrutar de una exigente “lucha” con una camarera con cara y actitud entre agresiva y amargada a la que conseguí “robarle” una sonrisa, me dirigí a las vías con cierta sensación de bienestar por la victoria para coger el tren que me llevaría al sitio de mi retiro meditativo. Nada más llegar descubrí que el tren hacía El Escorial, el que me podía haber dejado allí sobrado de tiempo había partido a penas hacía un par de minutos (¡o menos!). Pero bueno, en otros veinte minutos había otro así que no había mucho problema.
Quizá por el tiempo que llevo ya fuera de Madrid o quizá por el despiste que a uno le envuelve en cuanto termina un mes de trabajo incesante y entra en modo “me voy de retiro meditativo”, no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que el tren que iba a El Escorial no solo iba por la vía en la que yo estaba esperando sino que había otra que es por donde precisamente había pasado el último tren que me habría llevado al lugar al que me dirigía a tiempo. ¿Y el siguiente? El siguiente pasaba ¡“sólo” una hora después! Conclusión, no solo tendría que esperar en la estimulante estación de Atocha durante toda una hora sino que, habiendo salido con tres horas de margen… ¡iba a llegar tarde!
¿Era ese motivo para sentirme mal? ¿Para pensar en mi “mala” suerte? ¿Para insultarme por haberme puesto en la vía equivocada? Seguramente la inercia mental me llevaba hacía eso, pero decidí parar un segundo, dejar que el primer impulso pasase, hacer un par de respiraciones profundas y volver a ser yo frente al personaje que mi mente estaba preparando para “poseerme”.
Decidí reflexionar, había tenido tres acontecimientos significativos ese día ¿A cuál iba a dar más importancia? Mi cuerpo se preparaba para darle mucha más importancia al negativo que acababa de acontecer que a los dos anteriores pero… ¿Era eso justo? ¿Podía compararse el mágico momento de la mañana que me permitió no perder el AVE con el hecho de perder un cercanías y llegar algo tarde? Racionalmente no había color, perder el AVE hubiese supuesto, quizá no llegar tarde porque había otro después con el que también hubiese llegado pero si un importe económico muy fuerte y no tener tiempo para comer. No podía compararse a llegar media hora tarde, pero mi mente iba directa a inundarme de frustración dándole mucha más importancia a este último acontecimiento que al primero. Incluso, si no hubiese cogido ese tren no hubiese tenido la oportunidad de tratar de contagiar a un ser humano de un poco de calidez y Amor cuando, supongo, los acontecimientos de su vida o su forma de afrontarlos le estaban provocando un evidente dolor.
Al ser consciente esboce una sonrisa cómplice al mundo de las probabilidades y aproveché la espera para llenarme de gratitud, sintonizar con una frecuencia de onda positiva que dejase la noradrenalina guardada en mi locus coeruleus y dedicar el tiempo a leer y… escribir este post.
No fue muy difícil, tan sólo fue una decisión Consciente.
viernes, 25 de noviembre de 2011
25 de noviembre. Día internacional de lucha contra la violencia de género
Celebramos un 25 de noviembre nuevo.
Tras un año, de nuevo, lleno de mujeres ausentes, porque sus maridos, novios, amantes, ex parejas… decidieron que ellos decidían su futuro.
Una vez más, nos unimos este día para reivindicar un mundo mejor: Igualitario. Donde las mujeres no tengan miedo de salir a la calle, no sospechen de los novios de sus hijas, no se enfaden con sus amigas porque desde que sale con “X” su mirada está triste o ausente, o temblorosa.
Ojalá, dentro de poco, las mujeres dejemos de soñar con “un amor de película”, para que nuestro compañero de carne y hueso nos trate con respeto. Y para que nosotras, nos creamos, que esto es lo que nos merecemos, y lo defendamos.
Y para desear todas juntas que los cuentos tengan realmente un final feliz, mañana, en todos los municipios y ciudades, habrá un punto de encuentro.
En Málaga, os espero a las 19.30 en la plaza de la Merced.
¿Por qué se celebra el 25 de noviembre?
Tres de las 4 hermanas Mirabal, Minerva, María Teresa y Patria, fueron unas férreas opositoras al dictador Rafael Leónidas, en la República Dominicana.
Leónidas, utilizó al ejército para imponer su dominio sobre el resto de la población, por medio de la violencia, la tortura y el asesinato; Las hermanas Mirabal, por la gran sensibilidad social humanismo que profesaban, participaron en los esfuerzos por derrocar al gobierno fascista. Y por ello fueron encarceladas y más tarde, asesinadas el 25 de noviembre de 1960.
Su nombre clandestino en las actividades políticas era el de mariposas. Y éste es el nombre por el que se las sigue recordando.
Ellas, han sido un símbolo para la lucha de la libertad y la igualdad.
Desgraciadamente, desde antaño han existido discriminaciones sobre las mujeres sólo por el hecho de serlo: los hombres griegos no consideraban a las mujeres como ciudadanas. En la edad media se las quemaba en la pira bajo el pretexto de ser brujas, o de no sé qué justificaciones fisiológicas. A las mujeres se las ha apedreado, repudiado, aislado y asesinado… Cada vez que los hombres han considerado que no eran “suficientemente buenas”.
A día de hoy sigue ocurriendo, desgraciadamente. Siguen existiendo demasiados hombres a los que han educado en la idea de que son los que deben “llevar los pantalones”. Y si no lo hacen, se sientan cuestionados en su masculinidad, humillados. Por eso, piensan que deben hacer lo que esté en su mano para que todo vuelva al “equilibrio que ellos desean”. Ellos “deben tener el mando”. Si esto no ocurre, comenzará el momento de mayor peligrosidad para la mujer. En nuestros días, es cuando ella quiere tomar sus propias decisiones y elegir su propia vida. El mayor riesgo de muerte para una mujer es cuando decide separarse del que hasta ahora era su marido.
Por eso es muy importante que toda la sociedad las arrope y demuestre que está con ellas. Y que se sienten el más absoluto rechazo hacia el machismo y su tortura.
Es por ello, que cada 25 de noviembre, en todos los municipios y ciudades de España, hay una plaza en la que nos juntamos para denunciar estos hechos y demostrar que ellas no están solas.
Estamos con vosotras.
Rocío Carmona Horta
Psicóloga especializada en igualdad y prevención de la violencia de género
Tras un año, de nuevo, lleno de mujeres ausentes, porque sus maridos, novios, amantes, ex parejas… decidieron que ellos decidían su futuro.
Una vez más, nos unimos este día para reivindicar un mundo mejor: Igualitario. Donde las mujeres no tengan miedo de salir a la calle, no sospechen de los novios de sus hijas, no se enfaden con sus amigas porque desde que sale con “X” su mirada está triste o ausente, o temblorosa.
Ojalá, dentro de poco, las mujeres dejemos de soñar con “un amor de película”, para que nuestro compañero de carne y hueso nos trate con respeto. Y para que nosotras, nos creamos, que esto es lo que nos merecemos, y lo defendamos.
Y para desear todas juntas que los cuentos tengan realmente un final feliz, mañana, en todos los municipios y ciudades, habrá un punto de encuentro.
En Málaga, os espero a las 19.30 en la plaza de la Merced.
¿Por qué se celebra el 25 de noviembre?
Tres de las 4 hermanas Mirabal, Minerva, María Teresa y Patria, fueron unas férreas opositoras al dictador Rafael Leónidas, en la República Dominicana.
Leónidas, utilizó al ejército para imponer su dominio sobre el resto de la población, por medio de la violencia, la tortura y el asesinato; Las hermanas Mirabal, por la gran sensibilidad social humanismo que profesaban, participaron en los esfuerzos por derrocar al gobierno fascista. Y por ello fueron encarceladas y más tarde, asesinadas el 25 de noviembre de 1960.
Su nombre clandestino en las actividades políticas era el de mariposas. Y éste es el nombre por el que se las sigue recordando.
Ellas, han sido un símbolo para la lucha de la libertad y la igualdad.
Desgraciadamente, desde antaño han existido discriminaciones sobre las mujeres sólo por el hecho de serlo: los hombres griegos no consideraban a las mujeres como ciudadanas. En la edad media se las quemaba en la pira bajo el pretexto de ser brujas, o de no sé qué justificaciones fisiológicas. A las mujeres se las ha apedreado, repudiado, aislado y asesinado… Cada vez que los hombres han considerado que no eran “suficientemente buenas”.
A día de hoy sigue ocurriendo, desgraciadamente. Siguen existiendo demasiados hombres a los que han educado en la idea de que son los que deben “llevar los pantalones”. Y si no lo hacen, se sientan cuestionados en su masculinidad, humillados. Por eso, piensan que deben hacer lo que esté en su mano para que todo vuelva al “equilibrio que ellos desean”. Ellos “deben tener el mando”. Si esto no ocurre, comenzará el momento de mayor peligrosidad para la mujer. En nuestros días, es cuando ella quiere tomar sus propias decisiones y elegir su propia vida. El mayor riesgo de muerte para una mujer es cuando decide separarse del que hasta ahora era su marido.
Por eso es muy importante que toda la sociedad las arrope y demuestre que está con ellas. Y que se sienten el más absoluto rechazo hacia el machismo y su tortura.
Es por ello, que cada 25 de noviembre, en todos los municipios y ciudades de España, hay una plaza en la que nos juntamos para denunciar estos hechos y demostrar que ellas no están solas.
Estamos con vosotras.
Rocío Carmona Horta
Psicóloga especializada en igualdad y prevención de la violencia de género
viernes, 11 de noviembre de 2011
Unas palabras antes de viajar
- "¿Y si no me doy cuenta?"
- "La aprenderás"- le dijo con toda la seguridad y el Amor que ese estado intermedio en el que se encontraban le permitía tener.
Era un Alma vieja y le quedaban pocas cosas por elaborar para ser pura Luz, pero aquella misión, aunque parecía dedicada a ayudar a Tesenia, un Alma mucho más joven con los típicos miedos que acontecen instantes antes de viajar al plano más denso de la materia, intuía sería incluso más importante para ella, como solía ocurrir cuando un Alma tan vieja era colocada al lado de una energía tan jóven. Ya sabía desde hacía tiempo que no había casualidades y que las situaciones mas desequilibradas no tardaban en demostrar su perfecto equilibrio.
- "Si no te das cuenta de tu misión yo acudiré a ayudarte, puedes tener la certeza"
- "Si ya, pero ¿Y si no te reconozco?"- preguntó, una vez más inconsciente de que sus dudas eran los tentáculos que la mantenían estancada y que eran las primeras pistas del trabajo que tendría que superar en el mundo material.
- "Yo estaré siempre en el camino contigo, y si en compañía de los que has elegido como padres no pudes desembarazarte de tus miedos yo te apareceré de alguna manera para ofrecerte la oportunidad que necesitas para seguir creciendo, no necesitarás reconocerme, eso no es lo importante sino que te mantengas abierta y en Amor para afrontar los momentos claves"
- "¿Y cómo lo harás?"- Tratar de controlar lo que iba a pasar era signo inequívoco de su proximidad a la reencarnación en la Tierra. Estaba perdiendo sus últimos vestigios de consciencia y empezaba a practicar lo que sería su mayor reto de aprendizaje en este inminente viaje, aprender a confiar en sí misma y su capacidad para afrontar sola los retos que se le pusiesen delante. Las dudas y la búsqueda de seguridad en los demás serían sus más fervientes enemigos y ya empezaban a instalarse en su guarida, la mente, esa que empezaba ya a materializarse.
- "Eso depende Tesenia, si lo que necesitas es Amor para confirmar lo que ya has realizado allí apareceré para darte Amor. Si por el contrario todavía necesitas deshacerte de las ataduras del control para desarrollar la confianza en que tú sola si puedes, allí estaré para dañarte, abusar de tu dependencia o abandonarte, lo que más te ayude. Todo dependerá de como evolucionemos y de como nuestra Intención vaya construyendo la realidad que necesitamos para finalizar con éxito nuestra misión. Yo te ayudaré a ti y tú a mi y una parte de nosotras nunca olvidará este pacto y el Amor del que está construida nuestra esencia. Pero todo esto ya lo sabes, ¿A qué vienen ahora todas estas preguntas?"- Sira terminó con una pregunta para ayudar a Tesenia a internanalizar su sabiduría interna y su capacidad para encontrar sus propias respuestas.
- "Tengo miedo"- Contestó Tesenia bajando la voz. - "No se si lo podré hacer bien".
- "Jajajajaj"- rió Sira con total naturalidad. - "¿Pero como lo vas a hacer mal? ¡si eso es imposible!".
- "Ya..."
Viendo la inseguridad creciente que se iba instalando en Tesenia, como si su Alma ya empezase a estar encerrada entre las células humanas que la acompañarían próximamente, Sira le contestó con suavidad.
- "No hay nada que esté bien o mal, nada malo ni bueno. Puedes hacer el camino más rápido o más lento, pero siempre estará bien. Si lo haces más rápido estarás más cerca de la Fuente y entonces empezarás a ayudar a otros para seguir tu propio crecimiento, si lo haces más lento simplemente le estarás dando a otras Almas, como a mi en este caso, el regalo de seguir evolucionando mientras te ayudamos. No puedes fallar, ya ves que yendo lenta eres generosa y beneficias a otras mientras que yendo rápida eres más egoísta porque eres tú la más beneficiada ¿Qué es mejor? Lo que pase estará bien. Hay muchos caminos para hacerlo, pero solo un destino final, tu crecimiento y tu transformación en pura Luz. Así que, hasta que llegues allí, disfruta incluso de tus miedos porque llegará un día en el que no vuelvas a sentir una emoción tan "humana" y por algo está ahí. No te voy a decir que la echarás de menos, porque no es así, pero si que sentir esas emociones es u a experiencia única que tiene su sentido"-
Y con una enorme dulzura dejó que su energía la abrazase mientras en un susurro le transmitía "Es momento de viajar, nos vemos pronto querida Federica"- dejando que su Alma viajase de nuevo para incorporarse definitivamente a ese feto humano cuyos padres pronto recibirían en forma de una preciosa niña que llamarían Federica. Así lo habían establecido tiempo atrás y así sería, aunque los detalles de la aventura y como discurriría eran un misterio que solo se resolvería con el paso del tiempo material y las diversas decisiones tomadas por sus ahora humanos protagonistas.
- "La aprenderás"- le dijo con toda la seguridad y el Amor que ese estado intermedio en el que se encontraban le permitía tener.
Era un Alma vieja y le quedaban pocas cosas por elaborar para ser pura Luz, pero aquella misión, aunque parecía dedicada a ayudar a Tesenia, un Alma mucho más joven con los típicos miedos que acontecen instantes antes de viajar al plano más denso de la materia, intuía sería incluso más importante para ella, como solía ocurrir cuando un Alma tan vieja era colocada al lado de una energía tan jóven. Ya sabía desde hacía tiempo que no había casualidades y que las situaciones mas desequilibradas no tardaban en demostrar su perfecto equilibrio.
- "Si no te das cuenta de tu misión yo acudiré a ayudarte, puedes tener la certeza"
- "Si ya, pero ¿Y si no te reconozco?"- preguntó, una vez más inconsciente de que sus dudas eran los tentáculos que la mantenían estancada y que eran las primeras pistas del trabajo que tendría que superar en el mundo material.
- "Yo estaré siempre en el camino contigo, y si en compañía de los que has elegido como padres no pudes desembarazarte de tus miedos yo te apareceré de alguna manera para ofrecerte la oportunidad que necesitas para seguir creciendo, no necesitarás reconocerme, eso no es lo importante sino que te mantengas abierta y en Amor para afrontar los momentos claves"
- "¿Y cómo lo harás?"- Tratar de controlar lo que iba a pasar era signo inequívoco de su proximidad a la reencarnación en la Tierra. Estaba perdiendo sus últimos vestigios de consciencia y empezaba a practicar lo que sería su mayor reto de aprendizaje en este inminente viaje, aprender a confiar en sí misma y su capacidad para afrontar sola los retos que se le pusiesen delante. Las dudas y la búsqueda de seguridad en los demás serían sus más fervientes enemigos y ya empezaban a instalarse en su guarida, la mente, esa que empezaba ya a materializarse.
- "Eso depende Tesenia, si lo que necesitas es Amor para confirmar lo que ya has realizado allí apareceré para darte Amor. Si por el contrario todavía necesitas deshacerte de las ataduras del control para desarrollar la confianza en que tú sola si puedes, allí estaré para dañarte, abusar de tu dependencia o abandonarte, lo que más te ayude. Todo dependerá de como evolucionemos y de como nuestra Intención vaya construyendo la realidad que necesitamos para finalizar con éxito nuestra misión. Yo te ayudaré a ti y tú a mi y una parte de nosotras nunca olvidará este pacto y el Amor del que está construida nuestra esencia. Pero todo esto ya lo sabes, ¿A qué vienen ahora todas estas preguntas?"- Sira terminó con una pregunta para ayudar a Tesenia a internanalizar su sabiduría interna y su capacidad para encontrar sus propias respuestas.
- "Tengo miedo"- Contestó Tesenia bajando la voz. - "No se si lo podré hacer bien".
- "Jajajajaj"- rió Sira con total naturalidad. - "¿Pero como lo vas a hacer mal? ¡si eso es imposible!".
- "Ya..."
Viendo la inseguridad creciente que se iba instalando en Tesenia, como si su Alma ya empezase a estar encerrada entre las células humanas que la acompañarían próximamente, Sira le contestó con suavidad.
- "No hay nada que esté bien o mal, nada malo ni bueno. Puedes hacer el camino más rápido o más lento, pero siempre estará bien. Si lo haces más rápido estarás más cerca de la Fuente y entonces empezarás a ayudar a otros para seguir tu propio crecimiento, si lo haces más lento simplemente le estarás dando a otras Almas, como a mi en este caso, el regalo de seguir evolucionando mientras te ayudamos. No puedes fallar, ya ves que yendo lenta eres generosa y beneficias a otras mientras que yendo rápida eres más egoísta porque eres tú la más beneficiada ¿Qué es mejor? Lo que pase estará bien. Hay muchos caminos para hacerlo, pero solo un destino final, tu crecimiento y tu transformación en pura Luz. Así que, hasta que llegues allí, disfruta incluso de tus miedos porque llegará un día en el que no vuelvas a sentir una emoción tan "humana" y por algo está ahí. No te voy a decir que la echarás de menos, porque no es así, pero si que sentir esas emociones es u a experiencia única que tiene su sentido"-
Y con una enorme dulzura dejó que su energía la abrazase mientras en un susurro le transmitía "Es momento de viajar, nos vemos pronto querida Federica"- dejando que su Alma viajase de nuevo para incorporarse definitivamente a ese feto humano cuyos padres pronto recibirían en forma de una preciosa niña que llamarían Federica. Así lo habían establecido tiempo atrás y así sería, aunque los detalles de la aventura y como discurriría eran un misterio que solo se resolvería con el paso del tiempo material y las diversas decisiones tomadas por sus ahora humanos protagonistas.
martes, 1 de noviembre de 2011
Detrás de los muros
Todos somos importantes, perfectas.
Pero en un mundo en el que lo que haces bien se valora como "normal", "tu trabajo", etc. y lo que haces mal en seguida se te señala y se te critica, la mayoría de nosotros tenemos la sensación de estar en negativo. Eso nos hace sentir que no somos suficientes y nos esforzamos por hacer cosas que nos permitan recobrar la seguridad que nos regala el sentirnos importantes. Aunque eso es una confianza irreal, depende del afuera, de tu éxito, de la opinión de los demás, de que los resultados sean los requeridos por las exigencias. Eso nos hace irremediablemente esclavos.
Cuanto más necesitamos demostrar más inseguros nos sentimos y cuanto más inseguros más necesidad y, así, más esclavos.
Si queremos mejorar nuestras relaciones afectivas y sociales, la libertad es la clave. Nadie se siente atraído por un esclavo a no ser que quiera explotarle. Además, una vez conseguida la libertad, tienes una ventaja sobre los demás que, en mi opinión, tienes la misión de compartir.
Si deseas influir sobre los demás empieza por asegurarles su importancia personal. Mira a través de sus muros defensivos y encuentra al Ser humano que hay detrás. Cuando juzgas, las personas se ponen a la defensiva. Cuando les reflejas sus propios miedos se verán tentados a romper el espejo. Sin embargo, cuando ese espejo les refleja lo más divino de su Ser, cuando les refleja su verdadera esencia, entonces algo se ilumina dentro. Empiezan a sentir el calor que desprende esa luz y sus murallas empiezan a derretirse, a caer solas. Y una vez sus barreras han caído la comunicación fluye y con ella el entendimiento. Y donde hay entendimiento y consciencia lo único que puede surgir es el Amor.
Ojo! a veces, las personas más defendidas, ante la intensidad de lo que sienten cuando se abren, pueden ser inundadas por sus pensa-mientos y llenarse de miedo al descubrirse sin protección. Entonces, seguramente volverán a levantar sus muros de importancia personal y volverán a encerrarse en su cárcel de pretendida seguridad atacando aquello que hizo que se tambaleasen, atacándote a ti. Esto no tiene nada que ver contigo, a no ser que tú te lo tomes de manera personal que entonces te estará enseñando donde reside tu propia inseguridad, donde exactamente tú misma necesitas poner más luz y Amor. Pero si no te defiendes, si permites su miedo y lo acoges con la paciencia de quien observa miedo en un niño, entonces podrás seguir desviando el reflejo de sus muros y seguir reflejando aquello que sabes que permanece guardado en su interior.
Y quizá, sólo quizá, cuando la persona esté preparada para sentir su propia grandiosidad, su perfección, entonces tendrá la oportunidad de derribar sus muros y relacionarse contigo de Alma a Alma. Porque tú, posiblemente sólo tú, le comprendes y sabes quien Es. Y es muy fácil saber quien es porque, en realidad, eres tú, una misma esencia que cuando supera las más-caras donde está encerrada inevitablemente se reconoce.
Cuanto más hace una persona más difícil se lo pone, porque al hacer se está mandando el mensaje de que no es suficiente con lo que Es. Y así, la misma mentira que fue construyendo sus primeros muros, que tenía que hacer algo para ser querida, se transforma en realidad en su vida al vivir identificada con esa imagen de su más-cara. Y cuanto más trata de defender la validez y la importancia de esa imagen construida, cuanto más esfuerzo emplea para fortalecerla y sentirse segura, paradójicamente, más insegura se siente. Porque no existe ningún arma capaz de defendernos de algo que no depende en absoluto de nosotros, la opinión de los demás.
Solo si te paras a reconocer lo que esos muros guardan, solo si renuncias a tu importancia personal, serás libre. Porque si no tienes nada tampoco hay nada que defender, nadie tendrá el poder de arrebatarte nada y serás libre de vampiros energéticos y otras personas que, manejadas por sus miedos y su sensación de no tener suficiente aprovechan tus necesidades y tu inseguridad. Y es que, si se sienten tan vacíos y tan en peligro ¿Quién les puede culpar de querer robar aquello que más necesitan, seguridad y energía vital? Si no hay nada que demostrar no hay nada por lo que luchar y la guerra, interna y externa, puede terminar para dar paso a una paz que llenará todo de luz y Amor.
En vez de juzgar a los demás, acéptalos con compasión, con la compasión que te permite ofrecer la seguridad de que no te pueden robar nada, que aquello que tú eres no se puede tocar con las garras materiales de sus defensas. Y quién sabe si, quizá, un día les podrás contagiar de tu luz y Amor y descubran que no hace falta robar, agredir ni rebajar a los demás, que cuando se paren y cierren los ojos para ver con claridad descubran que poseen esa misma luz que tienes tú. Que ellos son tú y tú eres ellos y que no podemos carecer de nada ni envidiar nada porque ¿Cómo puedo carecer o envidiar lo que yo Soy?
Y un día, no se si lejano o cercano, pero un día, el Amor reemplazará a la violencia, los abrazos reemplazarán a la competición, la apertura a las defensas y la sabiduría a la ignorancia. Piénsalo, siéntelo, es una elección que depende sólo de ti.
Pero en un mundo en el que lo que haces bien se valora como "normal", "tu trabajo", etc. y lo que haces mal en seguida se te señala y se te critica, la mayoría de nosotros tenemos la sensación de estar en negativo. Eso nos hace sentir que no somos suficientes y nos esforzamos por hacer cosas que nos permitan recobrar la seguridad que nos regala el sentirnos importantes. Aunque eso es una confianza irreal, depende del afuera, de tu éxito, de la opinión de los demás, de que los resultados sean los requeridos por las exigencias. Eso nos hace irremediablemente esclavos.
Cuanto más necesitamos demostrar más inseguros nos sentimos y cuanto más inseguros más necesidad y, así, más esclavos.
Si queremos mejorar nuestras relaciones afectivas y sociales, la libertad es la clave. Nadie se siente atraído por un esclavo a no ser que quiera explotarle. Además, una vez conseguida la libertad, tienes una ventaja sobre los demás que, en mi opinión, tienes la misión de compartir.
Si deseas influir sobre los demás empieza por asegurarles su importancia personal. Mira a través de sus muros defensivos y encuentra al Ser humano que hay detrás. Cuando juzgas, las personas se ponen a la defensiva. Cuando les reflejas sus propios miedos se verán tentados a romper el espejo. Sin embargo, cuando ese espejo les refleja lo más divino de su Ser, cuando les refleja su verdadera esencia, entonces algo se ilumina dentro. Empiezan a sentir el calor que desprende esa luz y sus murallas empiezan a derretirse, a caer solas. Y una vez sus barreras han caído la comunicación fluye y con ella el entendimiento. Y donde hay entendimiento y consciencia lo único que puede surgir es el Amor.
Y quizá, sólo quizá, cuando la persona esté preparada para sentir su propia grandiosidad, su perfección, entonces tendrá la oportunidad de derribar sus muros y relacionarse contigo de Alma a Alma. Porque tú, posiblemente sólo tú, le comprendes y sabes quien Es. Y es muy fácil saber quien es porque, en realidad, eres tú, una misma esencia que cuando supera las más-caras donde está encerrada inevitablemente se reconoce.
Cuanto más hace una persona más difícil se lo pone, porque al hacer se está mandando el mensaje de que no es suficiente con lo que Es. Y así, la misma mentira que fue construyendo sus primeros muros, que tenía que hacer algo para ser querida, se transforma en realidad en su vida al vivir identificada con esa imagen de su más-cara. Y cuanto más trata de defender la validez y la importancia de esa imagen construida, cuanto más esfuerzo emplea para fortalecerla y sentirse segura, paradójicamente, más insegura se siente. Porque no existe ningún arma capaz de defendernos de algo que no depende en absoluto de nosotros, la opinión de los demás.
Solo si te paras a reconocer lo que esos muros guardan, solo si renuncias a tu importancia personal, serás libre. Porque si no tienes nada tampoco hay nada que defender, nadie tendrá el poder de arrebatarte nada y serás libre de vampiros energéticos y otras personas que, manejadas por sus miedos y su sensación de no tener suficiente aprovechan tus necesidades y tu inseguridad. Y es que, si se sienten tan vacíos y tan en peligro ¿Quién les puede culpar de querer robar aquello que más necesitan, seguridad y energía vital? Si no hay nada que demostrar no hay nada por lo que luchar y la guerra, interna y externa, puede terminar para dar paso a una paz que llenará todo de luz y Amor.
En vez de juzgar a los demás, acéptalos con compasión, con la compasión que te permite ofrecer la seguridad de que no te pueden robar nada, que aquello que tú eres no se puede tocar con las garras materiales de sus defensas. Y quién sabe si, quizá, un día les podrás contagiar de tu luz y Amor y descubran que no hace falta robar, agredir ni rebajar a los demás, que cuando se paren y cierren los ojos para ver con claridad descubran que poseen esa misma luz que tienes tú. Que ellos son tú y tú eres ellos y que no podemos carecer de nada ni envidiar nada porque ¿Cómo puedo carecer o envidiar lo que yo Soy?
Y un día, no se si lejano o cercano, pero un día, el Amor reemplazará a la violencia, los abrazos reemplazarán a la competición, la apertura a las defensas y la sabiduría a la ignorancia. Piénsalo, siéntelo, es una elección que depende sólo de ti.
viernes, 21 de octubre de 2011
Acompañamiento de personas en el proceso de abrazar la muerte
Cuando una persona se muere nos hace de espejo de nuestra propia muerte. Sólo si tenemos una buena relación nosotros con ella podremos acompañar libres a esa persona en su camino. Por eso decíamos en el anterior post que primero tenemos que superar nuestros propios miedos.
Antes de poder acompañar a alguien en sus últimos pasos por la vida tenemos que estar nosotros muy vivos. Tener claro nuestra misión personal en esta vida, ser lo suficientemente egoístas como para permitirnos realizarla, cuidarnos a nosotros mismos nos dará la fuerza para poder acompañar a alguien en esos momentos, a veces difíciles. Y digo a veces, porque hay otras personas que caminan con la cabeza alta, con serenidad, seguridad y confianza esos últimos pasos. Son personas que pueden mirar hacía atrás y sentirse satisfechas, son personas que saben que su misión ha concluido y que es tiempo de pasar a otro estado. Son personas que con el Amor pintado en sus caras nos regalan una última lección, quizá la más importante, es posible VIVIR con mayúsculas y no sólo sobrevivir. Pero más allá de esos y esas maestros y maestras que podemos hacer las personas que nos dedicamos al cuidado de personas en estado terminal para facilitarles su tránsito.
En el acompañamiento de personas en el último momento de sus vidas lo más importante es presentarse desnudo. Desnudo de prejuicios, de ideas preconcebidas, de juicios, de deseos, en definitiva desnudos de nuestro mapa de la realidad. El objetivo es permitir que la persona haga su propio proceso, lo que ella necesite, dándole el espacio necesario para hacerlo.
Así que las herramientas más útiles que tenemos es el silencio y nuestras preguntas. Silencio para dar ese espacio, hay veces que el silencio es muy incómodo, pero si somos capaces de sentirnos cómodos en la incomodidad permitiremos que la otra persona exprese lo que hay más dentro de ella. No podemos olvidar que toda confesión dolorosa necesita un tiempo para ser elaborada, después de un gran silencio suele llegar una gran confesión. Así que el silencio es nuestra herramienta. Las personas suelen sentirse muy incómodas ante ese silencio y lo rellenan con opiniones, consejos, distracciones. Cuando alguien me pregunta "y en esos momentos ¿Qué se dice?", mi respuesta suele ser "Nada, no hay nada que decir, así que lo que hacemos es callarnos y escuchar". Las preguntas son la segunda herramienta, son las que facilitan que el otro nos exprese lo que siente, lo que piensa.
Pero quizá incluso antes de preguntar o de guardar silencio, es importante dar permiso. Demostrar que con nosotros si se puede hablar de aquello que les preocupa, que les atemoriza, de aquellas intuiciones que llegan en los últimos momentos. Y para probar si se puede hablar con nosotros muchas veces ellos nos hacen preguntas ¿Por qué a mi? ¿Por qué ahora? ¿Qué es la muerte? ¿Hay algo después de la muerte?. Esas preguntas no buscan una respuesta, buscan comprobar si huimos de ellas o nos mantenemos serenos. No esperan una respuesta, es en muchas ocasiones su manera de tratar de promover una conversación sobre el tema que les ayude a poder articular sus propios pensamientos, miedos y lucha interior. A veces las creencias que he defendido toda la vida no se sostienen con lo que sienten en ese momento y necesitan su proceso de elaboración de sus sensaciones sin sentir que están traicionando lo que siempre han creído. Así que... ¿Se puede hablar con nosotros? ¿Nos callamos y escuchamos o empezamos a parlotear con lo que nosotros pensamos? Incluso es posible que la respuesta a esas preguntas ni siquiera sea lo importante, sino que lo importante sea el propio proceso interior de buscar la respuesta. Así que dar permiso es callarse, no huir del tema y devolver las preguntas para que la persona pueda encontrar sus propias respuestas, no me cansaré de repetirlo, sus propias respuestas no las nuestras.
Las cosas a resolverQuizá la primera necesidad es hacer real la pérdida, poder combatir esa negación que surge instantáneamente ante la noticia. A veces nos preguntan porque necesitan que alguien les acompañe en ese darse cuenta de que la muerte se acerca. Poder dar la mala noticia con serenidad, Amor y compasión les ayudará a integrarla.
Luego es muy importante poder expresar todas las emociones, TODAS. Hay personas que tienen más dificultad para expresar la rabia, otras el miedo, otras la tristeza. Normalizar todas las emociones y dar permiso para sentir es nuestra función en esos momentos. Es difícil estar con alguien mientras tiene una abreación emocional, pero por favor, no cortéis el proceso, permitir que la persona haga la curva emocional que sube y luego baja. Si tratamos de consolar, de controlar la emoción, de que esté bien, estaremos mandando en mensaje que con nosotros no se puede hablar, expresar, sentir. Quizá lo único que hay que combatir es la culpa, pero nunca directamente siempre con las preguntas que lleven a la persona a darse cuenta de que la culpa es absurda.
Hasta aquí las pautas son iguales que para cualquier persona en un proceso de pérdida, pero que es necesario resolver antes de morir:
- Encontrar un sentido y un significado a la propia vida. Descubrir el sentido de lo vivido y sentirlo realizado nos permite irnos con la seguridad del deber cumplido. Para ayudar podemos preguntar por los acontecimientos más significativos de la vida, ayudar a identificar lo conseguido en cada etapa, lo aportado a los demás o al mundo. Normalmente lo que la persona ha realizado tendrá que ver con sus valores, a veces cometer el error de valorar si hemos conseguido algo importante basándonos en los valores de los demás o de la sociedad. ¿Qué es lo más importante para esa persona? Seguro que en ese área la persona ha hecho cosas fantásticas, las otras dan igual, porque cada uno tenemos una misión diferente que suele estar en consonancia con nuestros valores.
- Resolver duelos pasados. Es difícil irse si hay cosas sin resolver. Para poder morir serenamente es importante encontrarse en un estado de Amor Incondicional, de estar en contacto con nuestra esencia de Amor. Por eso podemos ayudar a las personas a expresar las emociones no expresadas, a resolver los conflictos enquistados, a deshacer las culpas que cargan en sus espaldas y no les permites caminar derechos, las culpas propias o las de los demás. Trabajar el perdón es liberador y nos acerca al Amor por todo, imprescindible para irnos con todo resuelto y libres.
- Querer y sentirse querido hasta el final. Los seres humanos somos seres vinculares, las relaciones y los vínculos con los demás nos alimentan, dan seguridad a nuestro cerebro emocional y nos liberan de miedos. Ayudar a los familiares a acompañar, algunos de ellos no querrán dejar ir a la persona que se va, o ser capaces de amar nosotros y dejarnos amar por la persona que está sola es la manera de llenar esta necesidad. La persona con la que trabajamos es un Ser Humano que como tal merece respeto y Amor. Da igual si es amable o agresivo, dulce o agrio, si nosotros estamos plenos podremos ofrecer ese Amor que hará que la persona se sienta segura. A veces las personas muy dañadas tienen miedo a abrirse y nos prueban con sus ataques, si a cada agresión respondemos con Amor les estaremos transmitiendo que con nosotros si es seguro abrir el corazón y, obviamente, al estar en estado de Amor nosotros también nos sentiremos mejor.
- Sentido de esperanza y/o trascendencia. Ya hemos visto lo importante de encontrarle un sentido a la vida, encontrarle un sentido a la muerte también es importante. Aquí es donde las creencias religiosas o espirituales cobran sentido, es posible que la persona haya rechazado ambas durante la vida pero eso no significa que no pueda abrirse a ellas ahora. Lo importante será facilitar que la persona entable un diálogo con su propio corazón, que pueda abrirse a lo que ha estado cerrada hasta ahora cuando empieza a sentir esa llamada interior. Establecer una relación de confianza, libre de juicios y de nuestras creencias, estar dispuestos a dar testimonio silencioso de su dolor o ayudarles con meditaciones guiadas, lecturas, expresión creativa, símbolos, rituales de despedida o de paso... habrá que estar con los ojos bien abiertos para descubrir como la persona quiere expresar su espiritualidad y ayudarle a hacerlo.
- Cuidados básicos. Aportar los cuidados básicos de enfermería, limpieza, hidratación, comida, etc. a veces son pequeñas cosas que tienen un gran significado. Cuidar y honrar a un ser humano es una experiencia que sólo aquellas personas abiertas a disfrutarla podrán saborear, como dice el famoso anuncio "hay cosas que no tienen precio".
Mis agradecimientos para escribir este post a: A Payàs i Puigarnau, A. por su artículo "Espiritualidad en la última etapa de la vida". Labor hospitalaria, 35 (268): 7-14, 2003. A Doka, 1993 y Corr et. al., 2000 por sus investigaciones. Y especialmente a: Elisabeth Kübler-Ross, con su valentía, su trabajo y su dedicación nos enseñó a muchos cuando el tema del apoyo psicológico en la muerte era un tema muy tabú. A Félix Esteban, mi tutor del master de transpersonal, siempre ahí siempre haciéndome pensar. Al Hospital USP de Marbella, que me permite desarrollar este regalo de profesión que tengo. Y, en especial, a Cruz Roja Española por su dedicación a la ayuda de los que más sufren y su labor humanitaria en todo el mundo, trabajar bajo los principios de esta organización es un orgullo y una motivación constante.
jueves, 13 de octubre de 2011
Abrazar la muerte abrazando la vida
Una vez tuve la fortuna de ser transportado por una amiga a otros mundos en una sesión de cuentacuentos. Pero no sólo nos hizo viajar a lejanas tierras y disfrutar, también dejó en nosotros un espacio para el crecimiento y la reflexión. Hoy, más de diez años después utilicé uno de esos cuentos como entrada en mi participación en unas Jornadas sobre Garatía y Protección de los Derechos de las Personas Mayores organizadas por el Colegio de Trabajo Social de Castilla la Mancha. Comparto aquí el cuento y las reflexiones de la ponencia. Gracias Lidia, por tu larga amistad y por la inspiración.
El criado del rico mercader
Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
—Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.
—Pero ¿por qué quieres huir?
—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.
—Muerte —le dijo acercándose a ella—, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?
—¿Un gesto de amenaza? —contestó la Muerte—. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.
Bernardo Axtaga: Obabakoak (1993)
¿Y de que huimos con tanto miedo y tanta fuerza? Supongo que de nuestra propia sombra. Y nuestra sombra, ese conjunto de cosas que rechazamos en nosotros mismos, solemos proyectarla en los demás en vez de escucharla e integrarla dentro de nuestra globalidad. Y así nuestros miedos son los que gobiernan nuestra vida. Y si los miedos dirigen nuestra vida ya estamos muertos así que... ¿por qué tenerle miedo a la muerte entonces? Es paradójico como cuanto más muertos estamos en vida más miedo a morir, aunque quizá sea lógico, porque hay una parte de nosotros que nos grita que no podemos morir mientras no hayamos vivido antes.
Sólo cuando vives plenamente abrazas la muerte con una sonrisa de paz. Quizá eso sea muerte digna, poder realizar completamente mi misión en esta vida antes de irme. Y esa es una de nuestras misiones, ayudar a las personas mayores que avanzan hacía el final del camino a resolver aquellos fantasmas a los que no se han enfrentado. ¿Y cómo podemos saber que hay fantasmas irresueltos? Pues observando sus respuestas, por su miedo a morir, por sus defensas, por su agresividad. Cuanto más agresiva es una persona más miedo tiene y, por tanto, más Amor necesita. Así que en vez de rechazar a aquellas personas que nos rechazan y agreden quizá tendríamos que aprender a abrirnos más y a mostrarles que les respetamos tanto que a nosotros si nos pueden contar sus miedos más profundos. También es una señal definitiva el encontrar a una persona deprimida, la depresión es la respuesta del cerebro cuando siente que no hay nada por lo que luchar o que aquello que deseamos es inalcanzable, entra entonces en un modo de ahorro (gastar energía cuando no podemos conseguir los objetivos es absurdo) esperando que en algún momento la vida cambie y las opciones aumenten. Es la misma respuesta que hace un oso hibernando, como escasea el alimento su cerebro entra en un programa de ahorro energético total hasta que llegue la primavera y el alimento vuelva a estar disponible. Pero para la persona deprimida la vida no va a cambiar si no hace nada diferente, porque nuestros deseos profundos no dependen de las estaciones ni del tiempo, así que si no realizamos aquello por lo que estamos aquí cuando la muerte aparezca por la puerta no podremos más de dar pasos hacía atrás tratando de evitarla, porque ella será el espejo que nos reflejará que no hemos realizado aquello que vinimos a realizar, aquello que es nuestro sentido vital.
Así que la labor de los profesionales de la atención médica y psicosocial será acompañar, escoltar y facilitar que nuestros mayores puedan resolver todos aquellos asuntos que queden por resolver, desde nuestra completa apertura, desde nuestro profundo respeto, para dar soporte a sus necesidades espirituales. Pero para poder hacerlo primero tenemos que superar nuestros propios miedos ante la muerte y eso es algo que en nuestros días, en los que la ciencia a avanzado tanto en la lucha contra la enfermedad, es difícil. La muerte no se ve como parte indisoluble de la vida sino como una enemiga a la que combatir. Eso y el rechazo a lo religioso en nuestra sociedad no facilita los procesos de duelo y aceptación de la muerte. Que alguien muera es considerado un fracaso y eso lleva a luchar contra la muerta en busca del éxito, perdiendo en el camino el enorme que es acompañar con com-pasión en el dolor a otro ser humano que sufre.
En próximos post, si hay interés, describiremos como hacer ese acompañamiento.
Foto Ana Alonso http://www.flickr.com/photos/anaalonso/
El criado del rico mercader
Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
—Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.
—Pero ¿por qué quieres huir?
—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.
—Muerte —le dijo acercándose a ella—, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?
—¿Un gesto de amenaza? —contestó la Muerte—. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.
Bernardo Axtaga: Obabakoak (1993)
¿Y de que huimos con tanto miedo y tanta fuerza? Supongo que de nuestra propia sombra. Y nuestra sombra, ese conjunto de cosas que rechazamos en nosotros mismos, solemos proyectarla en los demás en vez de escucharla e integrarla dentro de nuestra globalidad. Y así nuestros miedos son los que gobiernan nuestra vida. Y si los miedos dirigen nuestra vida ya estamos muertos así que... ¿por qué tenerle miedo a la muerte entonces? Es paradójico como cuanto más muertos estamos en vida más miedo a morir, aunque quizá sea lógico, porque hay una parte de nosotros que nos grita que no podemos morir mientras no hayamos vivido antes.
Sólo cuando vives plenamente abrazas la muerte con una sonrisa de paz. Quizá eso sea muerte digna, poder realizar completamente mi misión en esta vida antes de irme. Y esa es una de nuestras misiones, ayudar a las personas mayores que avanzan hacía el final del camino a resolver aquellos fantasmas a los que no se han enfrentado. ¿Y cómo podemos saber que hay fantasmas irresueltos? Pues observando sus respuestas, por su miedo a morir, por sus defensas, por su agresividad. Cuanto más agresiva es una persona más miedo tiene y, por tanto, más Amor necesita. Así que en vez de rechazar a aquellas personas que nos rechazan y agreden quizá tendríamos que aprender a abrirnos más y a mostrarles que les respetamos tanto que a nosotros si nos pueden contar sus miedos más profundos. También es una señal definitiva el encontrar a una persona deprimida, la depresión es la respuesta del cerebro cuando siente que no hay nada por lo que luchar o que aquello que deseamos es inalcanzable, entra entonces en un modo de ahorro (gastar energía cuando no podemos conseguir los objetivos es absurdo) esperando que en algún momento la vida cambie y las opciones aumenten. Es la misma respuesta que hace un oso hibernando, como escasea el alimento su cerebro entra en un programa de ahorro energético total hasta que llegue la primavera y el alimento vuelva a estar disponible. Pero para la persona deprimida la vida no va a cambiar si no hace nada diferente, porque nuestros deseos profundos no dependen de las estaciones ni del tiempo, así que si no realizamos aquello por lo que estamos aquí cuando la muerte aparezca por la puerta no podremos más de dar pasos hacía atrás tratando de evitarla, porque ella será el espejo que nos reflejará que no hemos realizado aquello que vinimos a realizar, aquello que es nuestro sentido vital.
Así que la labor de los profesionales de la atención médica y psicosocial será acompañar, escoltar y facilitar que nuestros mayores puedan resolver todos aquellos asuntos que queden por resolver, desde nuestra completa apertura, desde nuestro profundo respeto, para dar soporte a sus necesidades espirituales. Pero para poder hacerlo primero tenemos que superar nuestros propios miedos ante la muerte y eso es algo que en nuestros días, en los que la ciencia a avanzado tanto en la lucha contra la enfermedad, es difícil. La muerte no se ve como parte indisoluble de la vida sino como una enemiga a la que combatir. Eso y el rechazo a lo religioso en nuestra sociedad no facilita los procesos de duelo y aceptación de la muerte. Que alguien muera es considerado un fracaso y eso lleva a luchar contra la muerta en busca del éxito, perdiendo en el camino el enorme que es acompañar con com-pasión en el dolor a otro ser humano que sufre.
En próximos post, si hay interés, describiremos como hacer ese acompañamiento.
Foto Ana Alonso http://www.flickr.com/photos/anaalonso/
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