Cada vez que nuestro corazón se abre a otra persona experimentamos un momento de amor incondicional, aunque pueda ser difícil de aplicar en la práctica la naturaleza del amor incondicional es muy simple: abrirse y ser sensible hacia el SER de la otra persona sin juicios ni reservas. La presencia de la otra persona, o incluso su mera existencia, despierta en nosotros la magia de la vida y la alegría por vivirla. Esta calidad incondicional del amor surge de lo que es incondicional en nosotros, nuestra esencia, nuestro corazón, es la apertura completa del corazón. No es algo por lo que se pueda luchar o se pueda construir, simplemente es.
Amar de esta manera nos provoca una sensación de flotar, de estar vivos, al entrar en contacto con nuestra propia esencia el mundo parece más vivo, más colorido, más intenso, vibrante y profundo.
Pero como no somos sólo corazón, puro ser, aportamos a nuestras relaciones una serie de preferencias y aversiones hacia los demás condicionadas por nuestras vivencias, necesidades, intereses, miedos, etc. particulares que influyen en la profundidad con la que podemos abrirnos a una persona concreta. Cuando alguien encaja con nuestras necesidades y preferencias personales nos sentimos bien e instantáneamente nos sentimos atraídos hacía ella en una clase de amor que es el que llamamos condicionado, porque depende de esas condiciones que ponemos para que pueda desarrollarse.
Las relaciones siempre contienen ambas clases de amor. Cuando la persona por la que nos sentimos atraídos no sólo conmueve nuestro corazón sino que además encaja en nuestras preferencias personales todo funciona y la pasión se desata.
Pero cuando existe una contradicción entre ambas clases de amor todo se vuelve muy confuso. Alguien puede encajar perfectamente en nuestras preferencias y satisfacer nuestras necesidades pero no nos conmueve, nuestra razón se muere por decir sí pero nuestro corazón dice no. O alguien nos conmueve y moviliza profundamente pero nuestros valores, preferencias o elecciones nos llevan a decir no. Suele pasar que el corazón pasa por encima de esas consideraciones y se abre completamente pese a todas nuestras razonables intenciones de mantener las distancias o protegernos porque en su naturaleza profunda el corazón es muy poco razonable.
Un error es imponer nuestro no condicional al sí del corazón, porque nuestro SER sufre cuando restringimos su esencia de apertura y su deseo de dar y recibir amor. Por eso, aunque tengamos que finalizar o cambiar la forma de una relación que no satisface nuestras necesidades es importante que no cerremos nuestro corazón. Intentar matar el amor que fluye hacía otro ser restringe nuestra propia fuente de alegría y viveza, por eso el enfado y el rencor sólo nos perjudican a nosotros mismos.
Otro error generalizado es imponer el sí del corazón al no de nuestras consideraciones personales. Tolerar incondicionalmente cualquier cosa que haga nuestra pareja puede tener consecuencias devastadoras, a los datos de muertes anuales en España nos remitimos. La esencia básica de nuestro corazón es mantenerse abierto al SER del otro, pero decir sí al SER no significa decir sí al HACER del otro, a su comportamiento.
Podría parecer que estos deseos contrapuestos pueden significar que algo va mal y que nos dejen muy inseguros con respecto a lo que hacer, pero es de lo más natural del mundo el sentir impulsos opuestos, al fin y al cabo todos hemos sido heridos y no está mal mantener ciertos grados de protección. El amor y el miedo suelen ser fieles compañeros de viaje y aprender a sentirnos cómodos en la incomodidad de esa ambivalencia es la clave de nuestro crecimiento, sólo al superar los miedos podremos desarrollar nuestra esencia más profunda, pero para ello primero tendremos que acostumbrarnos a estar en esa sensación de dolor o miedo para poder transcenderla. Por eso, la clave parece más bien permitir que las partes opuestas de nuestra naturaleza, amor incondicional y condicionado, la pasión y el miedo, coexistan sin negar ninguno de los dos, así empezaremos a aportar la totalidad de nosotros mismos a la relación y no solo una parte.
Tanto si nos sobreprotegemos con una estricta serie de condiciones como si nos abrimos absolutamente y nos fundimos con el otro ciegamente esto acaba socavando el amor, porque destruye la tensión entre el yo y el otro, entre lo conocido y lo desconocido, lo seguro y lo arriesgado, y eso paraliza nuestro crecimiento y desarrollo que suelen ser los objetivos finales del Amor y las relaciones. Al fin y al cabo la mágica sensación que todos tenemos cuando estamos enamorados es la que nos da fuerza para afrontar aquellos miedos y limitaciones que impiden que nuestra esencia se desarrolle y se acerque a su máxima plenitud.
El blog de Avatar Psicólogos es un espacio para reflexionar, opinar, sugerir, informar, recibir, aportar y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Espero que lo disfrutéis.
viernes, 6 de noviembre de 2009
lunes, 19 de octubre de 2009
Ser como eres siempre es suficiente

Cuando sientes malestar porque piensas que estás abandonando a otro por ser quien eres o temes no estar a la altura de lo que el otro exige, simplemente estás siendo engañado por una ilusión.
Ser como eres siempre es suficiente.
Si tu pareja (o cualquier otro) quiere algo distinto eso no tiene nada que ver contigo sino con sus propias necesidades, miedos o fantasías. Que dos personas no encajen no es culpa de ninguno de los dos porque una persona no puede ser en el fondo la causante de la soledad o el malestar de otra.
La soledad viene de abandonarnos a nosotros mismos, de intentar ser lo que no somos para ser aceptados por los demás, así recurrimos a otra persona para que llene el vacío pero por más personas que metamos en nuestra vida seguiremos sintiéndonos solos y abandonados. Hasta que no sepamos estar solos con nosotros mismos, hasta que no podamos admirarnos y acompañarnos, hasta que no superemos las necesidades que teniamos de niños (que entonces si necesitabamos que alguien de fuera nos quisiese, admirase, cuidase, etc.) y nos convirtamos en adultos plenamente autosuficientes no podremos crear una relación de pareja adulta. Sólo las personas que han aprendido a estar plenamente con su propia sensación de vacío y soledad y la han transcendido podrán crear relaciones plenas. Cuando eres capaz de llenar tu propio vacío y mantienes una relación de amor con lo que eres entonces las relaciones con los demás se convierten en unas excitantes y enriquecedoras aventuras en vez de algo a lo que te aferras para "sobrevivir".
Porque, además, una vez que entras en sintonía contigo mismo y aprendes a amarte, a perdonarte, a aceptar tus debilidades, a admirar tus fortalezas, sólo una vez que hayas hecho eso, podrás amar a cualquier persona que se cruce en tu camino. Aceptando sus debilidades, admirando sus fortalezas, serás capaz de ver quién es de verdad, de apreciar la belleza de su perfección tal y como es y de disfrutar con su compañia.
Más allá de nuestras más-caras y nuestras armaduras, en nuestra esencia, todos somos seres perfectos y cuando somos capaces de verlo nuestra vida y sobre todo nuestras relaciones cambian de color. No es fácil, es la vida.
viernes, 9 de octubre de 2009
LABERINTOS EXISTENCIALES

Siempre me han fascinado los laberintos... y por extensión - o quizás por contracción - las espirales. Trato de leer (y devorar) todo lo que cae en mis manos (y en mis ojos) al respecto, y cada día me estremezco ante los nuevos "descubrimientos", o mejor dicho, aprendizajes.
Leo en el librito En el Laberinto, de Karl Karényi (Siruela) que "un laberinto es la defensa (en ocasiones mágica) de un centro , de una riqueza... de un significado. Es el modelo de cualquier existencia, que a través de un número de pruebas, avanza hacia su propio centro, hacia sí misma, hacia el Atman (..)) El que así habla es Mircea Eliade. Otro de los imprescindibles... no se para qué, pero imprescindible.
Anoche un gran amiga, casi casi a punto de perderse en su propio laberinto (laberinto existencial, bonita expresión...) me preguntaba ¿Pero por qué tiene que ser todo tan díficil? Mis pacientes me dicen "La vida tiene que ser otra cosa"·. Otro amigo me pregunta ¿Pero por qué me tiene que pasar esto a mí? y yo misma me planteo, en ocasiones, ¿Pero cuando terminará esta racha tan díficil? y de pronto, otra vez Eliade, me regala la respuesta.
"En diversas ocasiones he tenido conciencia de salir de un laberinto o de encontrar el hilo... Me había sentido oprimido, deprimido, extravíado... Naturalmente nunca me había dicho "estoy perdido en un laberinto", pero siempre al final tuve la sensación de haber salido victorioso de un laberinto. Es una experiencia que todo el mundo ha conocido. Pero es preciso decir también que la vida no está compuesta por un solo laberinto: la prueba se repite"
Gracias, entonces, a Ariadna, la que siempre nos sujeta... el hilo.
Julieta París
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Todo es amor

El otro día acudí a una conferencia/meditación sobre el miedo y el resumen podría ser:
Donde hay amor no hay miedo
Así que la solución ante el miedo es conectar con la fuente de amor que hay dentro de nosotros. Esto es muy difícil cuando en zonas de mi cerebro que son pre-conscientes (es decir que actúan antes de que pueda ser conscientes de ellas) hay grabadas instrucciones de peligro ante una serie de cosas porque cuando aparecen esa serie de cosas el miedo se dispara y no lo podemos controlar conscientemente. En esos casos es necesario hacer una psicoterapia que nos ayude a limpiar esos miedos y nos permita tener un control consciente de nuestro cuerpo y a partir de ahí entrar en contacto con el amor.
¿Y cómo entramos en contacto con esa fuente de amor? la mayoría de la gente busca esa sensación de amor a través de la relación con los demás, buscamos el amor fuera y cuanto más lo buscamos fuera más dependemos del exterior y más nos alejamos de nuestra propia fuente, en palabras de Shanon, somos la presencia viva divina. Así que el camino más directo hacía el descubrimiento de esa fuente de amor es la meditación. Sólo desde el silencio podemos superar los engaños de la mente (que por mucho que nos quiera proteger a veces el remedio es peor que la enfermedad) y entrar en conexión con la Unidad a la que todos pertenecemos. Concepto que aunque parece muy espiritual es en lo que está trabajando la física cuántica, al fin y al cabo no dejamos de ser partículas en vibración que cuando vibran en una frecuencia de onda son materia y en otra son aire (el mejor ejemplo es la expresión de moléculas de agua según la temperatura: hielo, agua o vapor).
Así que la solución está en nuestras manos, no es fácil pero es accesible para todos. Entremos en contacto con el amor dentro y todos los miedos desaparecerán. Estemos presentes y el miedo (imaginar que el futuro tendrá más cosas malas que buenas, algo imposible desde los últimos avances de la física que nos enseña que todo el Universo está en perfecto equilibrio) se desvanecerá. Y si viene el miedo en vez de luchar contra él, que provocará más miedo, abrámonos ante esa realidad tan humana y amemos nuestro miedo, porque si donde hay amor no hay miedo, amar al miedo parece la manera más rápida de resolverlo (aunque también la más difícil).
Y, por cierto, ¿tu riñón eres tú? ¿forma parte de ti? parece evidente que si, aunque en este momento no tengamos capacidad de comunicación con él sabemos que está ahí y cumple su función. Qué no sientas el riñón no significa que no esté ¿no? pues quizá decir que no existe esa presencia viva divina dentro de nosotros sólo porque no podamos contactar con ella sea un poco atrevido ¿no crees?
Para aquellos que os queráis iniciar en la meditación os recomiendo el siguiente lugar:
http://www.sherainae-spa.com/actividades/meditacion.html
Y para todos, tratemos de vivir este día con amor, porque en lo más profundo... todo es amor
lunes, 14 de septiembre de 2009
La suerte del patito feo

Sin duda, fue ese día en el que al patito feo le echaron del estanque, ese día en el que se sintió solo, abandonado, no querido... el mejor de su vida... cuando caminaba con la cabeza gacha, arrastrando los pies, con el corazón roto y su autoestima desplomada no se podía imaginar el inmenso regalo que acababa de recibir porque...
¿Qué habría pasado si nunca le hubiesen echado? ¿Cómo habría sido su vida?
Habría permanecido en un estanque en el que todos se compadecían de él. Y cuanto más se compadecían y más trataban de ayudarle más hubiese sentido que era un pato inadecuado.
Habría tenido que seguir soportando las bromas y agresiones de los patos más "guapos".
Habría seguido esforzándose por ser un mejor pato y, con cada esfuerzo, más se hubiese alejado de su esencia, no sólo sintiéndose desgraciado sino también extraño.
Habría suplicado amor y cuanto más lo hubiese hecho menos sensación de que lo merecía.
Se hubiese quejado de su mala suerte y con cada queja más alejada su libertad porque más inseguro se sentiría y más incapaz de renunciar al "amor" que le daba el resto de los patos.
Nunca hubiese descubierto quién es en realidad.
Pues eso, que el peor día de su vida fue el mejor de su nueva vida y es que a veces hay que renunciar a algo para obtener algo mejor, pero como es tan difícil y da tanto miedo renunciar, la vida nos suele echar una mano y darnos en algún momento un empujoncito que ya será responsabilidad nuestra que sepamos aprovechar...
lunes, 7 de septiembre de 2009
SOS... Tengo miedo a tener miedo
"Tras un ataque de pánico, hay un antes y un después. La vida tras una crisis de este tipo siempre es distinta, para bien o para mal ya no es la misma; eso sí, el después no tiene por qué ser negativo si sabes entender el mensaje. Si, has leído bien, un ataque de pánico es un mensaje [...]. Tu vida ha llegado a un punto de inflexión, a un punto y aparte. Algo tienes que cambiar, y de nuevo has leído bien: lo tienes que cambiar tú; por mucho que intentes que cambie lo que te rodea, si en ese cambio no varían tus relaciones con él, el cambio será estéril. [...] Lo único que te sacará de esa sensación de amenaza permanente y por consiguiente de estar bajo peligro vital será:
- Entender el mensaje.
- Saber cambiar todo aquello que te ha hecho hasta hoy ser no sólo dependiente (todos somos dependientes en algo) sino incapaz de ser autónomo.
- Darte cuenta de que detrás de un ataque de pánico hay un fallo en el sistema, y solo entendiendo el sistema podrás encontrar la solución."

Este es alguno de los muchos mensajes que Roberto Aguado nos presenta en su libro "SOS... Tengo miedo a tener miedo" publicado por Pirámide y que presentará el próximo jueves 10 de septiembre a las 20:00 en FNAC del C.C. La Cañada en Marbella.
Roberto ha sido, sin duda, el maestro (porque él es un maestro en todo el sentido de la palabra) que más influencia ha tenido en mi como psicoterapeuta, llegar a él fue un regalo inesperado que puso orden a todo el aprendizaje tan distinto que había hecho en mi vida y aportó un montón de cosas nuevas que me han ayudado a ayudar a todas aquellas personas que han acudido a mi con problemas de ansiedad. Seguro que muchos reconoceréis en sus palabras otras mías como "tienes que hacerte amigo/a de tu ansiedad", "siente la sensación, es sólo tu cuerpo tratando de protegerte" y otras frases que a estas alturas de mi vida ya no se cuanto tienen de mías y cuanto de Roberto porque él es capaz de transmitir su modelo, su sabiduría y su experiencia de una manera tan profunda que hace que los que hemos sido alumnos suyos las sintamos como nuestras.
Por todo esto, para mi es un orgullo inmenso poder acompañarle a presentar su libro, un libro en el que pacientes, terapeutas y personas interesadas encontrarán, sin duda, la mejor aproximación para superar (o ayudar a hacerlo) una enfermedad tan incapacitante como la ansiedad. Un orgullo y un regalo que me gustaría ofreceros, porque escuchar a Roberto es toda una experiencia que no deja indiferente y tenerlo en Marbella es una oportunidad que no se puede dejar escapar.
"El sujeto que vive este tipo de crisis tiene la misma percepción de amenaza que la persona enfrentada a una amenaza tangible. Sólo que esa amenaza sucede en un sistema alejado del intelecto y cercano al vigilante permanente de nuestra seguridad global" [...] "Creemos que una pieza esencial para este fracaso (el de algunos tratamientos) con muchos pacientes es no haber tenido en cuenta que el cerebro de las personas que padecen un trastornoen el que tienen miedo al miedo no está gobernado por la misma lógica ni por las mismas estructuras cerebrales que el cerebro de la persona que no lo padece. La investigación de Roberto Aguado sobre el sistema límbico y su influencia ha hecho que ese 30% de pacientes que no responden al tratamiento cognitivo (el más extendido en España) puedan encontrar una salida a su enfermedad y tener la esperanza de poder superar su miedo. Porque sí, la ansiedad se supera y cuando lo haces sales transformado, así que el beneficio es doble, por una parte recuperas la libertad y por otro logras un autoconocimiento que te permite vivir de una manera más plena porque... "no sólo no existe la muerte detrás de una crisis sino que realmente lo que hay al final es un renacer, ante la situación amenazante, y también en tu integridad, en tu esencia como persona."
"Para mí la psicoterapia es sobre todo un descubrimiento, y sólo cuando el paciente descubre los enigmas de su trastorno el profesional es eficaz." En SOS Tengo miedo a tener miedo Roberto nos descubre, tras más de 15 años de investigación y más de 3.000 pacientes, las claves para entender la enfermedad, tanto psicológicas, como bioquímicas o emocionales; responde a las dudas que suelen plantear los pacientes que padecen esta enfermedad y, sobre todo, se pone "manos a la obra: la salida del túnel" para desmenuzar las claves para superar el trastorno a través de un modelo, el de la terapia de interacción recíproca, o "el arte del permanente diálogo con nuestra biografía".
Deseo que lo disfrutéis.
Antonio de Dios Glez.
- Entender el mensaje.
- Saber cambiar todo aquello que te ha hecho hasta hoy ser no sólo dependiente (todos somos dependientes en algo) sino incapaz de ser autónomo.
- Darte cuenta de que detrás de un ataque de pánico hay un fallo en el sistema, y solo entendiendo el sistema podrás encontrar la solución."

Este es alguno de los muchos mensajes que Roberto Aguado nos presenta en su libro "SOS... Tengo miedo a tener miedo" publicado por Pirámide y que presentará el próximo jueves 10 de septiembre a las 20:00 en FNAC del C.C. La Cañada en Marbella.
Roberto ha sido, sin duda, el maestro (porque él es un maestro en todo el sentido de la palabra) que más influencia ha tenido en mi como psicoterapeuta, llegar a él fue un regalo inesperado que puso orden a todo el aprendizaje tan distinto que había hecho en mi vida y aportó un montón de cosas nuevas que me han ayudado a ayudar a todas aquellas personas que han acudido a mi con problemas de ansiedad. Seguro que muchos reconoceréis en sus palabras otras mías como "tienes que hacerte amigo/a de tu ansiedad", "siente la sensación, es sólo tu cuerpo tratando de protegerte" y otras frases que a estas alturas de mi vida ya no se cuanto tienen de mías y cuanto de Roberto porque él es capaz de transmitir su modelo, su sabiduría y su experiencia de una manera tan profunda que hace que los que hemos sido alumnos suyos las sintamos como nuestras.
Por todo esto, para mi es un orgullo inmenso poder acompañarle a presentar su libro, un libro en el que pacientes, terapeutas y personas interesadas encontrarán, sin duda, la mejor aproximación para superar (o ayudar a hacerlo) una enfermedad tan incapacitante como la ansiedad. Un orgullo y un regalo que me gustaría ofreceros, porque escuchar a Roberto es toda una experiencia que no deja indiferente y tenerlo en Marbella es una oportunidad que no se puede dejar escapar.
"El sujeto que vive este tipo de crisis tiene la misma percepción de amenaza que la persona enfrentada a una amenaza tangible. Sólo que esa amenaza sucede en un sistema alejado del intelecto y cercano al vigilante permanente de nuestra seguridad global" [...] "Creemos que una pieza esencial para este fracaso (el de algunos tratamientos) con muchos pacientes es no haber tenido en cuenta que el cerebro de las personas que padecen un trastornoen el que tienen miedo al miedo no está gobernado por la misma lógica ni por las mismas estructuras cerebrales que el cerebro de la persona que no lo padece. La investigación de Roberto Aguado sobre el sistema límbico y su influencia ha hecho que ese 30% de pacientes que no responden al tratamiento cognitivo (el más extendido en España) puedan encontrar una salida a su enfermedad y tener la esperanza de poder superar su miedo. Porque sí, la ansiedad se supera y cuando lo haces sales transformado, así que el beneficio es doble, por una parte recuperas la libertad y por otro logras un autoconocimiento que te permite vivir de una manera más plena porque... "no sólo no existe la muerte detrás de una crisis sino que realmente lo que hay al final es un renacer, ante la situación amenazante, y también en tu integridad, en tu esencia como persona."
"Para mí la psicoterapia es sobre todo un descubrimiento, y sólo cuando el paciente descubre los enigmas de su trastorno el profesional es eficaz." En SOS Tengo miedo a tener miedo Roberto nos descubre, tras más de 15 años de investigación y más de 3.000 pacientes, las claves para entender la enfermedad, tanto psicológicas, como bioquímicas o emocionales; responde a las dudas que suelen plantear los pacientes que padecen esta enfermedad y, sobre todo, se pone "manos a la obra: la salida del túnel" para desmenuzar las claves para superar el trastorno a través de un modelo, el de la terapia de interacción recíproca, o "el arte del permanente diálogo con nuestra biografía".
Deseo que lo disfrutéis.
Antonio de Dios Glez.
jueves, 3 de septiembre de 2009
La luciérnaga

La noche calló sobre el bosque y ésta era la señal que esperaba nuestra amiga la luciérnaga para salir de su letargo y recorrer la espesura de la maleza.
Pero esta vez se sentía diferente, su cuerpo estaba alborozado y vibraba como nunca antes lo había hecho. Era la llamada de la naturaleza que le pedía a gritos salir a buscar quien bailase con ella la danza de la vida y dar continuidad a su especie.
De pronto... la vibración se hizo incontrolable y un haz de luz fosforescente envolvió todo su cuerpo.
Encendida por su propia bioluminiscencia interna aquel espectáculo seguro resultará demasiado tentador para sus compañeros que pronto alzarán el vuelo para acercarse a ella tratando de ser los elegidos.
Sin embargo, tanta luz en medio de la oscuridad de la noche no pasó tampoco desapercibida para una seseante víbora que serpenteaba precisamente por allí.
Excitada la serpiente empezó a perseguir a nuestra pobre protagonista en una lucha sin cuartel. La luciérnaga se resistía a su cruel destino e intentando zafarse a la carrera, pero sus patitas no competían ni de lejos con el ágil reptar de aquella víbora. Metro a metro, su depredador iba ganando terreno a una presa cada vez más exhausta hasta que ya las fuerzas le fallaron y se rindió a la evidencia de una muerte segura.
Sin embargo, antes de que la serpiente pudiese aprisionarla en un abrazo mortal todavía tuvo tiempo de revolverse para, mirándola a los ojos, preguntarle:
¿Por qué me persigues? ¿Por qué deseas matarme? yo no te hecho ningún mal y ni siquiera pertenezco a tu cadena alimenticia.
Entonces....¿¿¡¡Por qué deseas devorarme!!??
Y la serpiente respondió seseante... ¡¡PORQUE NO SOPORTO VERTE BRILLAR!!
Y según dijo esas palabras vió su propio imagén reflejada en la luz de la luciérnaga.
No sabemos muy bien si la víbora al ver su propia luz en el reflejada en aquel ser descubrió su propia esencia de luz y con lágrimas en los ojos agradeció a la luciérnaga el regalo o si al descubrir su propia luz se asustó tanto que mató a la luciérnaga en aquel mismo momento para apagar a la vez luz y reflejo... lo que si sabemos es que aquella víbora tuvo en aquel instante una oportunidad de romper el estigma que le habían colocado y descubrir su verdadera identidad de luz y deseamos de corazón que pudiese aprovecharlo, pero eso no depende de nosotros, ni de la luciérnaga y su luz sino sólo y exclusivamente de ella... y seguro que la vida que es generosa le ofrecerá, de necesitarlo, una segunda oportunidad, ¿la aprovechará?
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